Le damos la despedida
invocando al Ser Supremo,
le conceda larga vida
y que nos junte en el cielo.
Don Alejo se retira
dejando el pueblo sentido,
pero no nos abandona,
le representa un sobrino.
Nos despedimos de usted
todos juntos los vecinos,
si alguna cosa se ofrece
ya sabe dónde vivimos.
Con alegría sin par
le damos la bienvenida,
al ministro del altar
que hoy la suerte nos destina.
Este pueblo, en la ocasión,
se considera dichoso,
por obtener un pastor
instruido y virtuoso.
Obediencia encontrará en este lugar.
y esto solo bastará,
para que pueda llevar
su cargo sacerdotal.
