Segaba,
segaba la niña y ataba,
y a cada manadita
descansaba.
Segadora, qué bien siegas
debajo de la neblina;
si se te amocha el gadaño,
saca la piedra y afila.
Segadora, no te canses,
que ya viene la merienda;
pan y queso traen los mozos,
vino tinto las mozas bellas.
