Basilisa

Basilisa, mi vecina,
sólo piensa en San Antonio
y de continuo le pide
que la conceda buen novio.

El día que yo nací
nacieron todas las flores,
por eso a mí me pusieron
María de los Dolores.

Vengo de Jerusalén
de confesar con un santo,
de penitencia me puso
que no la quisiera tanto .

El día que yo me muera
me entierren en un cajón,
saco la manita fuera
que me la coma un ratón.

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No te cases con la rubia

No te cases con la rubia,
que serás un desgraciado.
Cásate con la morena
y serás afortunado.

El domingo 'carnaval
de gitana me vestí
y en un gran salón de baile
a m1 novio perseguí.

Gitana mía, gitana,
gitana mía, por Dios,
dime la buenaventura,
la suerte que tengo yo.

Tengo de pasar el puerto

Tengo de pasar el puerto,
no ha de ser el de Pajares,
que ha de ser puerto de mar
camino de Buenos Aires.

Que cuándo vas a verme,
que cuándo vas p'allá,
si vas pa Nochebuena
o para Navidad.

Vuela, vuela palomita

Vuela, vuela palomita,
vuela, vuela al palomar,
no te vayas tan solita, palomita,
yo te quiero acompañar.


Una paloma al volar
su dorado pico abría.
Todos decían que hablaba,
pero yo no la entendía.

Vuela, vuela palomita,
vuela, vuela al palomar,
no te vayas tan solita, palomita,
yo te quiero acompañar.


Una paloma al volar
su dorado pico abría.
Todos decían que hablaba,
pero yo no la entendía.

Mira que te mira Dios

Por ti morena, por ti,
pasé la mar salada,
l a pasé en el mes de enero,
cuando llovía y nevaba,
cuando caía la nieve
en copos como sombreros.

Mira, que te mira Dios,
mira, que te está mirando,
mira que te has de morir,
mira que no sabes cuándo.

Tengo de subir al arbol

Tengo de subir al árbol,           
tengo de coger la flor,
y dársela a mi morena,
que la ponga en el balcón;
que la ponga en el balcón,
que la deje de poner;
tengo de subir al árbol,
y la flor he de coger.

A la puerta de mi novio

A la puerta de mi novio
tres arbolitos planté,
regándoles tos los días
yo les hice florecer.

Ay, con el ay, ay, ay,
ay, qué le vas a hacer

El primero es un esparto,
el segundo es un olivo,
y el tercero es un manzano,
mira bien lo que te digo.

El esparto es que me aparto
y el olivo es que te olvido
y el manzano es que me pesa
el haberte conocido.

La culebra en el camino

La culebra en el camino,
la piso y abre la boca,
así se quedan los mozos
cuando les dejan las mozas.
No quiero tus avellanas,
no las quiero, no las quiero,
que a ti te las dan de balde
y a mí me llevan dinero.
No quiero tus avellanas,
tampoco tus alhelíes,
que me han salido bien falsas
las palabras que me diste56.
Las palabras que me distes
a la orilla de la fuente,

como eran palabras falsas
se las llevó la corriente.

Ven morenita, ven resalada

Ven morenita, ven resalada,
ven conmigo a beber agua
a aquella fuente que mana
por doce caños de agua asturiana.

La culebra en el camino
la pisan los arrieros,
qué trabajo es el tener
los amores forasteros

La culebra en el camino
la pisan y abre la boca
así se quedan los mozos
cuando los dejan las mozas.

Mi marido es serrador,
está serrando en La Habana,
y en el ala del sombrero,
lleva la sierra pintada.

Mi marido se murió,
le enterré en la cocina,
de lástima que me dio
me puse a bailar encima

Con los peines con que tú te peinas

Con los peines
con que tú te peinas
no son de nácar
ni son de cristal.

Cada vez que
te veo peinando
se me van,
las cabras al sembrado,
viene el guardia
y me denuncia a mí.

Las penas que
yo estoy pasando,
son por ti.
Penosita, penosita,
llena de penosidades,
aunque soy hija de viuda
no me faltarán galanes.

Pájaro que vas volando ( por el jardin de esa dama)

Pájaro que vas volando
por el jardín de esa dama,
levanta un poco la voz,
que lejos tiene la cama.
-LTú qué sabes que está lejos
la cama de esa morena,
tú qué sabes que está lejos?,
señal que has dormido en ella.
-Yo en la cama no he dormido,
pero quisiera dormir,
sólo por ver dónde cuelga
esa morena el candil.
-Esa morena el candil
lo cuelga en la cabecera,
que una vez que estuvo mala,
subí con su madre a verla.
Cuando el candil pide aceite,
las botellas piden ron,
las damas el chocolate,
qué penita y qué dolor,
qué sentimiento y qué pena,
cuántos malos ratos paso
por decirte adiós morena,
Lcuándo te volveré a ver?
-Cuando las flores del campo
vuelva n a reverdecer.
-Kuándo te volveré a ver,
cuándo te volveré a amar?
-Cuando las flores del campo
reverdezcan algo más.

Una casita blanca

Una casita blanca
tengo yo en la ribera
y un corazón muy grande,
que por ti muera.
Dices que no me quieres
porque soy pobre.
Puede que algún día,
todo te sobre.

Porque no nos ven hablar

Porque no nos ven hablar
dicen que no nos queremos;
al tu corazón y al mío,
se lo pueden preguntar.


Y a la mar que te vayas,
querido Pepe,
a la mar que te vayas
sólo por verte.

.

A la mar fui por naranjas

A la mar fui por naranjas,
cosa que la mar no tiene.
Vine toda mojadita
de olas que van y vienen.

Que vengo de lavar,
de lavar del río,
que vengo de lavar,
cariño mío.


Y me llevan a la cárcel,
no me llevan por ladrón,
me llevan porque he robado
a una niña el corazón.

A la mar fui por melones
cosa que la mar no tiene.
Vine toda mojadita
de olas que van y vienen.

Que vengo de lavar,
de lavar, del río.
Que vengo de lavar,
cariño mío.


A la mar fui por naranjas
cosa que la mar no tiene.
Metí la mano en el agua,
la esperanza me mantiene.
.
Si me llevan a la cárcel
no me llevan por ladrón.
Me llevan porque he robado
a una niña el corazón.

Retahilas y otros

Pez Pecigaña,
jugaremos a cabaña.
Los perros en el monte.
Las cabras en la corte.
Corte real
para ir por sal,
sal menuda;
para la cuba,
cuba de barro,
tapa caballo.
Caballo morisco,
Tapa tobisco.
Pido para el Obispo
Obispo de Roma
Tapa corona,
que no te lo robe
la cuca ladrona.

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La hermana cautiva – Romance

Camina don Buesos mañanita fría,
a tierra de moros a buscar la niña.
No la encontró en valles ni tampoco en villas;
la encontró lavando en una fuente fría.
-iQuítate de ahí, mora, hija de judía!
-Yo no soy mora ni hija de judía,
que soy cristianica bautizada en pila.
Mi padre era el rey, plantó aquesta oliva,
mi madre la reina bordaba y cosía,
mi hermano, don Buesos, los toros corría.
-Por estas señas que has dado, eres hermanita mía.
La ha agarrado por la mano, y la subió la calle arriba:
-Y ya se ven los palacios donde yo fui nacida.
(Al llegar a su casa, su madre la decía a ella o ella a su madre:)
La bata que la llevé nueva y la traigo rompido.

El día de los torneros pasé por la morería,
y oí cantar a una mora al pie de una fuentecilla.
-Apártate, mora blanca, apártate, mora linda,
deja beber mi caballo ese agua cristalina.
-No soy mora, caballero, que soy cristiana cautiva;
me cautivaron los moros en los riscos de Melilla.
-LTe quieres venir conmigo hacia mi caballería?
-Y los pañuelos que lavo, ¿dónde yo los dejaría?
-Los de hilo y los de seda, hacia mi caballería
y los que no valgan nada, por la corriente se irían.
- Válgame la Virgen Santa, válgame Santa María,
que por traer una novia traje a una hermanita mía.
-Ábrame, padre, la puerta, cerrojos y celosías,
que aquí te traigo el tesoro que llorabas noche y día.
Y el padre la preguntó: -Con los moritos, ¿qué hacías?
-Padre mío, los moritos a mí mucho me querían,
sólo estaba pa guardar los pavos y las gallinas.
-Padre, vamos a escribir a los moros una carta;
que yo sé muy bien las señas: Cortijo de Casablanca.
El padre que me robó le llaman el Mortifica,
la madre que me crió, la llaman la Martinica.
La carta ya se escribió, ya tienen contestación
si les devuelven la hija, les regalan un millón,
un cortijo con tres huertas y seis bueyes de labor
y se casó la cautiva con el hijo del patrón.


Para empezar a cantar estas coplas de la niña
que cautivaron los moros en los riscos de Melilla.
-Siendo yo muy pequeñita, apenas tenía cinco años,
de los brazos de mi padre los moros me arrebataron.
Me llevaron a un desierto, cierto tiempo me tuvieron,
hasta que yo fui encontrada por mi hermano, el Aguileño.
-El día de los torneos pasé por la morería,
y oí cantar a una mora al pie de una fuentecilla.
-Apártate, mora bella, apártate, mora linda,
deja beber mi caballo de la fuente cristalina.
-No soy mora, caballero, que soy cristiana cautiva,
me cautivaron los moros siendo pequeñita y niña.
-Siendo pequeñita y niña, si quieres venir conmigo,
te llevaré a los palacios adonde yo fui nacido.
Si quieres venir conmigo hacia mi patria querida.
-Y los pañuelos que lavo, ¿dónde yo los dejaría?
-Los de seda y los de hilo, hacia mi caballería,
y los que no valen nada por la corriente se irían.
-Y mi honra caballero, Ldónde yo la dejaría?
-En la punta de mi espada y en mi corazón, cautiva.
Partieron los dos amantes juntos en caballería,
y al llegar a la montaña la morita ya suspira.
-lPor qué suspiras, mi amor, por qué suspiras, mi vida?
-lCómo no he de suspirar, siendo aquí donde vivía
con mi hermano el Aguileño y mi padre en compañía?
Arre, mi caballo, arre, arre, mi caballería
que ya veo los palacios adonde yo fui nacida.
-Válgame la Virgen Santa, válgame Santa María,
pensé traer a una mora y traigo a una hermana mía.
-Ábrame, padre, las puertas, cerrojos y celosía,
que aquí le traigo el tesoro que llorabas noche y día.
L 'ha recibido su padre con la mayor alegría,
y luego la preguntaron con los moritos qué hacía.
-Padre mío, los moritos a mí mucho me querían,
sólo estaba pa cuidar los pavos y las gallinas.
El padre que me crió le llaman el Mortifica,
la madre que me crió la llaman la Martinica.
Vamos a escribirles, padre, a los moros una carta
que sé yo muy bien las señas: Cortijo de Casablanca.
40 La carta ya se escribió, ya hubo contestación,
A.mor fiel
que si se vuelve con ellos la darían un millón,
una huerta y dos cortijos con dos bueyes de labor,
y se casa la cautiva con el hijo del patrón.

Oliveros – ROMANCE

VILLAMUÑIO

-¿En qué la conoces, hijo, en qué la conoces, sol?
-En el atar del zapato, en el brochar del jubón,
en el caer de los ojos, que les cae con dolor.
-Pues llévala, tú hijo mío, a la tiendas a comprar:
sí los otros compran cintas, cinta el galón comprará.
-Ya la llevé padre mío a las tiendas a comprar:
sí los otros compran cintas, Oliveros un puñal.

-Pues llévala tú, hijo mío, a los linos a estrazar:
si Oliveros es mujer, de los linos se doldró.
-Ya la llevé, padre mío, a los linos a estrazar,
si los otros estrozan mucho, Oliveros mucho más.
-Pues llévala tú, hijo mío, a los ríos a nadar:
si Oliveros es mujer, no se querrá desnudar.
-Ya la llevé padre mío, a los ríos a nadar,
en el medio del camino, Oliveros se echó a llorar.
-lPor qué lloras, Oliveros? -¿Por qué tengo de llorar?
He recibido una carta, toda llena de pesar,
que mi padre está ya muerto, y mi madre sin respirar.
Si usted me diera licencia para irles a enterrar.
-La mi licencia Oliveros, por tuya la tienes ya.

La princesa y el segador-romance


El marqués de La Valdavía tiene una hija muy guapa,
que la quiere meter monja, y ella quiere ser casada.
Mañanita de San Juan se ha asomado a la ventana
y había tres segadores segando trigo y cebada.
Y de los tres segadores, el del medio la gustaba.
-Oiga usted, buen segador, ¿quiere segar mi cebada?
-Oiga usted, buena señora, Ldónde la tiene sembrada?
-No está en alto ni está en bajo, ni tampoco en tierra llana,
que está en un callejoncíto debajo de mis enaguas.

Oiga usted, buena señora, para mí no está sembrada,
que es pa condes y marqueses, señores de copa alta.

VALDEPOLO – Comarca de Rueda

Anda diciendo tu madre
que yo para ti soy poco,
iremos a la alameda
y cortaremos un chopo.
Anda diciendo tu madre
que yo para ti soy poco,
solterita está la reina
para ti, que eres buen mozo.
Cuando paso por tu puerta,
cojo pan y voy comiendo,
para que digan tus padres
que con poco me mantengo.
De la Ribera a Gradefes
lo moreno es lo que vale,
lo colorao se desluce,
lo blanco lo lleva el aire.
Dos viejos muy sesentones
se casaron anteayer
y luego dicen que el juicio
se adquiere con la vejez.
La despedida os doy
metida en una avellana
y no quiero cantar más
porque no me da la gana.
Para cantar y bailar
los mozos de la ribera,
pero para trabajar
tienen muy mala madera.
Ramillete de alfileres
me parecen tus pestañas,
cada vez que te las miro
me las clavas en el alma.
Si quieres que vaya a verte,
ten el perro bien atado,
que para pasar disgustos
tengo tiempo de casado.
Tengo un mandilín en casa
con flores de primavera,
el galán que me le dio
bien sabe que estoy soltera.
Tengo un mandilín en casa
todo lleno de lunares,
cada vez que me le pongo
tengo novios a millares.
Tengo un mandilín en casa
y otro que me están haciendo,
otro que me regalaron,
¡cuántos mandilines tengo!
Al pasar por el puerto a La Habana,
al pasar por el puerto a La Habana.
Aquel mandilín
que me diste ayer
yo le recosí,
yo le remendé,
yo le eché un remiendo
y me quedó bien.
VALDEPOLO

CIFUENTES DE RUEDA – Comarca de Rueda –

A la Virgen del Rosario
tengo ofrecido un vestido
de seda verde, encarnado,
si me da lo que la pido.

Cómo quieres que te quiera,
si todo el mundo lo sabe,
las penas que tú mereces
quieres que yo te las pague.

Cómo quieres que vaya
de noche a verte,
si tienes la ventana
llena de gente.

Del cielo caiga una peña
que pese dos mil quintales
para que quite la vida
a quien quita voluntades.


Mañico, que a todas das
agua del cántaro nuevo
y a mí me dicen que beba
del agua que cae del cielo.


Yo subíme a un pino verde
por ver si me consolaba,
el pino, como era verde,
al verme llorar lloraba.

A la salida el sol
te quisiera ver
para retratarte
y no ha podido ser.
No ha podido ser,
prenda de mi amor,
para retratarte
al salir el sol.

Aquella morena
que por allí va
lleno de olivicas
lleva el delantal.
Como las olivas
me gustan a mí,
la llamo, la llamo
y no quiere venir.


Aquí que hay parras,
aquí que hay uvas,
to la noche han andado
a las más maduras.
Considerando
si será el amo,
si habrá venido,
he comido y dejado
las que he querido.



Morena, los estudiantes
se pasean por tu calle,
dicen que les ha gustado
el jaleo de tu talle.
Y por eso, vida mía,
que te quiero bien lo sabes.


Villamondrín

Anda diciendo tu madre
que tú la reina mereces
y yo, como no soy reina,
no quiero que me cortejes.

Cada vez que te veo
las medias rotas,
el palillo del medio
se me alborota.


San Antonio bendito,
ramo de flores,
a las descoloridas
dalas colores.

Por detrás de la torre
no se puede pasar
porque dicen los curas:
Arrincónamela.
Arrincónamela,
échamela al rincón,
si es casada, la quiero,
si es soltera, mejor.

Vale, vale más
que un aragonés
bailando jota,
que toda Madrid,
que toda Madrid

En el monte canta el cuco,
en la torre, la cigüeña,
el señor cura, en la iglesia
y el borracho, en la taberna.

En Quintanas está Dios,
en Villamondrín, la Virgen,
Santa Lucía, en la Aldea,
San Antonio, en Villalquite.

La gallina se agacha
y el gallo sube,
hace la reverencia
y se sascude.


San Antonio bendito,
ramo de flores,
a las descoloridas
dalas colores.

El señor cura no baila
porque tiene la corona;
baile, señor cura, baile,
que Dios todo lo perdona.

Viva Villamondrín, viva,
rodeada de perales,
vivan los mozos y mozas,
las chavalas y chavales.

Viva Villamondrín, viva,
y las hojas del laurel,
vivan los mozos y mozas
que se pasean por él.

Moza de los veinte años
que con ninguno te casas;
si te guardas para un rey,
cuatro tiene la baraja.

Herreros de Rueda – Comarca de Rueda –

Allá va la despedida
para todos los presentes,
si en algo les he ofendido
les pido que me dispensen.

Algún día fuiste rosa,
fuiste clavel botonado,
ahora ni clavel ni rosa
por haberte deshojado.

Anda diciendo tu madre
que yo para ti soy poco,
iremos a la alameda
y cortaremos un chopo.

Éste es el primer cantar
y ésta es la segunda letra
que de mi corazón sale
y en el alma me penetra.

No creas que porque canto
tengo el corazón alegre;
tengo el corazón herido
y las heridas me duelen.

Para qué quieres el pelo
si no lo sabes peinar,
para qué quieres amores
si no los sabes amar.

Garfín – Comarca de Rueda –


Algún día los mis ojos
fueron hechos a tu idea
y ahora como tienes otros
de los míos no te acuerdas.
A todos les voy mirando
cómo bailan dos en dos,
ninguno me ha parecido
como el que toca el tambor.
Aquí me pongo a cantar
sin cobardía ni miedo,
el que no tiene delito
no le lleven prisionero.
Ay, no puedo cantar alto,
ay, y es que tengo ronquera
y es porque he bebido el agua,
el agua de la moguera.
Cómo quieres que te quiera,
si me están a mí queriendo
amores como rosales
que por mí se están muriendo.
La primera ya la dije,
la segunda la diré
y si quiero cantar tanto
y, si no, lo dejaré.
Prendí la aúja de plata
en una flor de romero,
con qué bordaré yo ahora
los pañuelos a mi dueño.
un día dije yo
que olvidarte era mi muerte
y ahora lo mismo me da
olvidarte que quererte.
Un día dije yo
que olvidarte nunca, nunca
y ahora me acuerdo de ti
cuando alguno me pregunta.
Viva la punta de arriba,
viva la punta de abajo,
viva la punta de en medio,
vivan los que están tocando.
Amante mío,
date la vuelta;
si vas a los olivares,
quédate, niña, en la selva,
que mi palabra
firme se queda.
Para Buenos Aires
me embarco mañana;
tengo de cortar un ramo
y ponerle a tu ventana.
Para Buenos Aires
me embarco mañana.
Al río me voy,
me voy por agua,
al río nuevo,
resalada.
Resalada,
menea ese talle,
menéale, resalada,
y da la vuelta en el aire,
que no hay otra
como tú en el baile.
Si vienes con guasa,
guasa llevarás
y, si vienes con segunda,
tercera te voy a dar,
que el que a mí me quiere
me sale a buscar.
Viva el sol, viva la luna,
viva el lucero del alba,
viva la estrella del norte
que a los marineros llama.

Que a los marineros llama,
que a los marineros guía,
viva la estrella del norte,
viva el sol del mediodía.
Viva la estrella del norte,
resalada, prenda mía.
A todos les voy mirando
cómo bailan dos en dos,
ninguno me ha parecido
como el que toca el tambor.
Ay, no puedo cantar alto,
ay, y es que tengo ronquera
y es porque he bebido el agua,
el agua de la moguera.
Algún día los mis ojos
fueron hechos a tu idea
y ahora como tienes otros
de los míos no te acuerdas.
Aquí me pongo a cantar
sin cobardía ni miedo,
el que no tiene delito
no le lleven prisionero.
GARFIN