Cuando salí de la mina de una minera me enamoré. Me la cogí de la mano y a la posada me la llevé. – Yo le dije: “Minerina, rosa encarnada, clavel de amor, vente conmigo al muelle y embarcaremos en el vapor”. El vapor va por la arena, va por el agua, va por el sol. Y llorando se despide la mi morena, adiós, adiós. Y llorando se despide la mi morena, adiós, adiós.
En un plato de lentejas comen todos a la vez y jugando a la baraja sale sota, caballo y rey Chinita onita de nay, nay, nay, me dijo tu abuelita que salgas tú por la puerta azul del Niño Jesús que nació en Belén y murió en la cruz. (Villacidayo, León)
En el juego del escondite
Pinto, pinto, gorgorito, ¿quién te dio tamaño pito, que te fueras a esconder detrás de la puerta de San Miguel? San Miguel tenía un gallito y todos comieron de él menos este pobrecito que le toca irse a esconder. (Villacidayo, León)
Una, dole, tele, catole, quile, quilete, estaba la reina en su gabinete; vino Gil, apagó el candil, candil, candilón justicia y ladrón. (Villacidayo, León)
Una, dola, tola, catola, quina, quineta, estaba la reina con su cadeneta; vino el rey con un cadenón; cuenta las veinte que las veinte son (Villacidayo, León)
Un gato se cayó a un pozo, las tripas le hicieron guá: Arre, moto, piti, poto, arre, moto, piti, pá, salvadito tú estás. (León)
sorteo
Una mosca puñetera se cagó en la carretera, pim, pom, fuera. (Villacidayo, León)
Una avión japonés, ¿Cuántas bombas tira al mes? (Villacidayo, León)
Una bola de algodón, patí, patón, melocotón, ¿sabes tú dónde cayó por casualidad y sin mentir? (El niño al que le ha tocado, dice dónde ha caído, en un sitio donde él haya estado; y sigue el sorteo) ¿Has estado tú alguna vez allí por casualidad y sin mentir? (Si el niño al que le toca ha estado donde el otro dijo que había caído, y dice que sí, se salva; si dice que no, se salva el que había dicho dónde había caído). (Villacidayo, León)
AL RECLAMARNOS LO QUE NOS HAN DADO
Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da ya no se quita, Santa Isabel, lo que se da no se vuelve a ver. (Villacidayo, León)
AL QUITARSE UN ASIENTO
El que fue a Sevilla perdió la silla y el que fue a León perdió el sillón. (Villacidayo, León)
Fuiste a Mansilla, perdiste la silla; fuiste a León, perdiste el sillón. (Gradefes, León)
salud
Sana, sana, culito de rana; si no sanas hoy sanarás mañana. (Villacidayo, León)
¿Quién te embazó te embacé yo? que te desembace San Antón que puede más que yo
Los Montes de la Ermita (León): Oración empleada contra la hinchazón de las cabras y ovejas: «Cuando una cabra se hincha, supongamos, porque ha comido algo que no le fue bien, una persona le pasa las manos por debajo de la barriga y le frota bien y dice la oración
San Antonio de Padua en Portugal naciste en el calvario aprendiste por el Hijo de Dios lo hago tres veces te llamo, Antonio, Antonio, Antonio, por Dios te lo pido por Dios te lo encargo que me guardes mis ganados de zorra, de lobo y de todas las sabandijas del mundo Gloria al Padre, Gloria al Hijo Gloria al Espíritu Santo.
San Martín de Moreda (León): Oración cuando se pierde un animal
1. Dios que lo crió en el campo lo aumente en el horno, Animas Benditas del Purgatorio. (Lucillo)
2. Dios que te crió en el campo que te crezca en el horno, Dios con los santos, Cristo con todos. (Lucillo)
3. El pan enfornao, Cristo alabao. La Virgen venga pol bollo que ya lo tien nel horno, si no quiere el bollo lleve el pan todo. Animas Benditas del Purgatorio. Por ellas. (Andiñuela)
4. Pan entornado, Cristo alabado. Dios que te acrecentó en el campo que te acreciente en el horno, salgan las Animas Benditas del Purgatorio y venga la Virgen, venga por el bollo y, si no quiere el bollo, lleve el pan todo. (San Martín del Agostedo)
5. Cuando se mete el pan en el horno, la mujer que lo ha hecho, con la pala que lo ha metido, una vez que está ya dentro y con la boca tapada, para que crezca y tenga una buena cocción, hace tres sucesivas cruces del mismo modo (cada una con la pala en el lado de arriba de la boca, después en el de abajo, luego en el de la izquierda y, por fin, en el de la derecha), a la vez que recita la siguiente oración:
Primera Cruz:
Pan entornado Cristo alabado.
Segunda Cruz:
Dios que te acrecentó en el polvo que te acreciente en el horno.
Tercera Cruz:
Para pobres y Animas del Purgatorio. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. (El Ganso)
6. Pan entornado, Cristo alabado. Las Animas Benditas del Purgatorio vengan por el bollo, si no quieren venir por el bollo venga por el pan todo. Dios que te crió en el campo que te críe en el horno. (Boisán) (5).
9. Dios te cure, Dios te salve, Dios te ponga todo lo que te falte. (Cepeda)
11. La bendición, de Dios Padre, que Dios te dé lo que te falte. (Cepeda)
Morales del Arcediano, ( Astorga) Páramo, Valdería, Valduerna y La Bañeza
Para proteger a los niños con una cédula bendita de tela o escapulario que se decoraba con escamas de pescado haciendo un dibujo en forma de flor; dentro de éstas figuraban unos salmos en latín que Algunos atribuyen el éxito de estas hojas de papel impresas a la figura de San Caralampio, abogado protector contra las brujas.
En otros lugares para librar del mal de ojo a los niños se les colgaba al cuello un coral enganchado a un cordón o una figura de azabache negro en forma de mano o de cuerno, etc., llamada higa.
Valderas
En Valderas se creía incluso que el mal de ojo podía sufrirlo la criatura antes de nacer, provocando con ello el aborto. -: “El niño murió: reventado sea el ojo que lo aojó” y “Brujas y hechiceras, malas para los niños: ¡fuego con ellas!”.
La Bañeza
se cree que las brujas, pero también las comadrejas, con sólo mirar a los niños les pueden hacer cuanto daño quieran. Para evitarlo, cuelgan al cuello del niño la regla de San Benito y los Evangelios. Contra la comadreja suelen quemar sustancias que sueltan mal olor.
Bembibre
Y en Bembibre se cree que quien causa el mal de ojo son los tuertos. En El Bierzo se dice que cuando una persona te mira con malos ojos, si le aguantas la mirada, entonces todo el mal que te manda vuelve a ella, vuelve donde salió . Otros agentes humanos del mal de ojo pueden ser las mujeres embarazadas, las gitanas y, en general, cualquier otra persona envidiosa o celosa, sobre todo si se trata de mujeres viejas. Y en cuanto a los agentes animales, además de la citada comadreja, otro animal causante del mal de ojo es el basilisco, cuya mirada puede resultar mortal.
León
Para tratar de curar el mal de ojo (culleitizo) en León se solía acudir a un cruce de caminos.
la cabrera
En La Cabrera se utilizaba un remedio que consistía en aspirar el humo de una hoguera durante algún tiempo. Otra forma de curación era la de llevar al niño afectado al monte, exactamente a un cruce de caminos, y allí debían esperar a que pasara un caminante; en el momento en que alguno se acercaba, la mujer que había llevado al niño decía:
Hombre de buena fortuna, quítame el culleitizo a la criatura.
El caminante, al que debemos suponer familiarizado con el rito, debía saltar por encima del niño y así quedaría curado.
En algunos establos de la comarca de la Cabrera colgaban ramas de laurel para que las brujas no provocaran el “andancio” (enfermedad epidémica leve) al ganado. También se decía que el chirrido que producía el “carro chillón” espantaba a las brujas
SAN PEDRO BERCIANOS (EL PARAMO)
En San Pedro Bercianos se recogía hinojo con este fin
Otro método empleado consistía en llevar al niño junto al horno donde se cocía el pan. Se contaban los panes que estaban dentro del horno y se lanzaba el mismo número de habas dentro. Después se acercaba el niño a la boca del horno el mismo número de veces, y a la vez se pronunciaba este conjuro:
Aire lugar esperimenta de males. ¿Este cuerpo qué tien?
Entonces se colocaba al niño en la pala del horno, se le acercaba a la boca del mismo otras tantas veces y se decía:
Culleitizo al forno irás y eiquí ñon volverás
Una fórmula empleada en el Páramo leonés para saber si una mujer era bruja consistía en echar un garbanzo en la pila del agua bendita de la iglesia; en este caso la bruja saldría la última del templo
PARADIÑA
En Paradiña, para curar el mal de ojo en los animales (logramento), se pasaba una vara de acebo por el lomo y las patas del animal haciendo cruces y diciendo:
Logramento che corro, de sete estados en fondo, esta vara d’acebo che poño
EL BIERZO
En El Bierzo, si una pareja de bueyes tenía mal de ojo, el amo se quitaba los pantalones, frotaba a los animales con ellos y después apaleaba la prenda o bien la arrojaba a lo alto de un tejado
Para sanar a los enfermos de cuxillo y erisipela, se mojaba una rama de saúco con agua y aceite de oliva y se pasaba por la parte afectada, repitiendo tres veces:
Bixos e bixas, fuego mordía, van pola costa do monte arriba a la rayada da mediodía. Encontráronse con nosa Señora, a Virxen María, e preguntaronye ¿Qué ye faría? Con unhas ramiñas do monte e unha ponca d’agua da fonte fría e unhas gotiñas d’aceite d’oliva. Con eso e c’a gracia da nosa Señora, a curaría
En el Bierzo hacían cruces dando saltos sobre la lumbre (fumazo) que se encendía a la puerta de las casas la víspera de San Juan, quemando plantas olorosas (ruda, romero, cantueso) y azufre, y pronunciando al mismo tiempo este conjuro:
Si eres bruxa, te arreniego y si eres demo, vaite al infernu
GORDON
cuando las vacas no daban leche, los aldeanos corrían a los matorrales más próximos y los apaleaban, pues creían que allí estaban las brujas echando el mal de ojo a los ganados
JIMENEZ DE JAMUZ
hacían cruces en el suelo, junto a la boca de atizar el horno
VALENCIA DE DON JUAN
sahumaban las cuadras con tomillo bendecido el día de San Juan
GORDALIZA DEL PINO
se decía que los que causaban el mal de ojo partían el corazón de la criatura, y para prevenir ese mal le ponían al niño unos azabaches a los que llamaban higas, siendo estos amuletos, y no las criaturas, los que sufrían los efectos del maleficio.
A daros vengo las gracias de la merced que nos hizo, de los siete Sacramentos el primero es el Bautismo.
Segundo, Confirmación, que nos dio el señor Obispo, para confirmar la Fe de m i Señor Jesucristo.
E l tercero, Penitencia, del pecado cometido, todo aquel que se confiesa vaya bien arrepentido.
E l cuarto es Comunión, especies de pan y vino, bien podían los cristianos comulgar cada domingo.
E l quinto es Extremaunción cuando el hombre despedido de las cosas dé este mundo, sólo llama a Jesucristo; pues a quién ha de llamar viéndose en tanto peligro.
E l Sexto es el Sacerdote alto misterio escogido, hace bajar de los cielos al mismo Dios Jesucristo.
E l séptimo, Matrimonio, alto misterio escogido, si los dos se unen bien t e n d r á n Igual paraíso, y si no se unen bien t e n d r á n un infierno mismo.
Cristianos que estáis atentos mirad bien lo que vos digo.
En un pueblo del Curueño cuyo nombre no hace al caso, dos pastores sé juntaron; el uno ya era de tiempo por supuesto había guardado entre unos lugares y otros diez y ocho años ganado,
Vestía calzones cortos y un chaleco destazado, cinto de cuero curtido con dos garfios abrochado, y un corbatín al pescuezo, y ala de sombrero usado; pendiente de una correa que lleva debajo el brazo, un zurrón que contenía por lo menos estos trastos:
Un caldero, porque sí, un odre porque si acaso, un collar y dos cencerros una montera y un vaso, una lengua y dos cucharas, un tornillo y dos badajos.
Este se llamaba, Andrés, por supuesto era casado. Todo lo qué Andrés tenía de taciturno y callado, otro tanto de jovial se hallaba en aquel muchacho.
Estando éste mozalbete pintándose su porraco, habló con Andrés y dijo: —¿Tú cómo piensas este año como piensas ajustarte a dinero o pan pesado?
Apenas lo entendió Andrés cuando contestó enfadado: —Tu pregunta no se hace a un pastor tan veterano dónde me muerde el zapato.
Allá en los tiempos antiguos, allá en los tiempos pasados cuando entre quince pastores no valían ni un cuarto, ninguno de ellos sabía ajustarse a pan pesado, así, ellos se enriquecían así se vieron medrados, que si quitas a Jacobo, Abraham y otros tres o cuatro los demás todos murieron pidiendo y sin un cuarto.
Yo gano diez y ocho duros y en que diga veinticuatro no miento nada, pues, la condición he sacado que he de traerme de leña de cuatro pa cinco carros, que no he de labrar la tierra que no he de regar los prados, a mas tres libras de pan eso siempre bien pesado.
Luego sé ordeñar las cabras desde que principia Marzo, y luego ya queda libre la mitad de pan pesado.
Y las tortas, cuando amasan, y el vaso de vino blanco, y la morcilla en invierno y los titos, en verano.
—Esa misma cuenta, yo, la eché ya, dijo Pablo, y me salió tan torcida como lo está este porraco.
Yo me levantaba siempre antes de cantar los gallos, yo tocaba la campana, yo les llamaba al Calvario yo les picaba la leña, yo les arrimaba el caldo, yo les mesaba la yerba y les barría el establo. Yo en él monte hacía escobas pa regalar a los amos, pues si quería comer era mi pan bien pesado, que tan sólo una mañana comí dos guijos asados y como estaban tan duros se quedaron entrampados de tal modo en la garganta que yo me di por ahogado.
Como el amo era muy bueno con un aguzo muy corvo me los metió para abajo.
Yo para ordeñar las cabras no aguardé como tú a Marzo„ pues en el mes de Febrero las andaba jateando, y nunca pude sacar la barriga de mal año.
Un día que mamé yo una cabra del tío Pacho, me dio tan fuerte entripado que en tres días no dejé los calzones de la mano.
Un día que estaba yo con la montera en la mano tirando por un cabra, llegó un demonio de un macha y sin decir agua vá me pegó tal testerazo que me hizo escupir tres dientes y otros dos están bailando.
Otro día que había yo adjuntado mi ganado, era por cierto u seguro el veinticuatro de Marzo, apenas saqué la cuerna llegó uno de los amos y con un palo de roble me dio tantos estacazos que te digo, amigo Andrés, que con los que me sobraron tenías, tú para tí para divertirte un rato.
Ahora dime, amigo Andrés, tú que te tiras de majo , qué demonio saqué yo de ajustarme a pan pesado.
Perdí el frío que pasé por subir al campanario, perdí lo que me ensucié por limpiarles el establo, y también por ensuciarme por pelar y rallar nabos, sólo lo que no perdí, amigo, fueron los palos que con tan fuertes ahíncos me sacudió el tío Pacho
El día Todos los Santos iba un joven a la iglesia, más iba por ver las damas que lo que había en ella.
En el medio del camino encontró una calavera, la ha dado con el zapato y dice de esta manera:
—Yo te brindo, calavera, a cenar de la mi cena y por provisión de Dios contestó la calavera:
—No te burles, caballero, mi palabra doy por prenda. —Andar luego mis criadas y prepararme la cena.
No estaba la cena hecha ya picaban a la puerta, unos golpes tan terribles que toda la casa tiembla.
—Andar luego mis criadas, mirar quién pica a la puerta, esos golpes tan terribles hasta el corazón me llegan.
—Anda ve y dile a tu amo que si del dicho se acuerda, que soy aquel convidado que me convidó a la cena.
—Anda ve y dile que ente, que se siente en hora buena. Le pusieron, muchos platos y de ninguno comiera; le pusieron del buen vino y el pinta no bebiera.
—No he venido por comer ni cenar de la tu cena, que he venido por decirte que es noche de estar alerta rogando a Dios por las almas y que las saque de penas.
A eso de la media noche, a eso de las doce y media irás conmigo a la iglesia. No llegaban a la iglesia, ya estaba la puerta abierta en el medio de la iglesia había una tumba abierta con una luz muy excelsa.
'—Ven acá, perro villano, a cenar de la m i cena; si no fueran las reliquias que en este templo se muestran, te sepultaría vivo quisieras o no quisieras
En casa del Rey, mi padre, un tirano pidió posada, miS padres, como eran buenos enseguida se la daban.
De tres hijas que tenían pidió la más resalada, mi padre dijo que no, no la quería ver casada, que la quería ver monja en el convento Santa Clara.
El tirano, que era bueno, buscó medio de robarla; no la sacó por La puerta, tampoco por. la ventana, la sacó por un balcón a favor de una criada.
Siete leguas van andadas , de las siete pa Las ocho estas palabras hablaban: —¿Cómo se llama la niña, cómo se LLama la blanca? -—en casa del Rey, mi padre, Elenita me llamaban y ahora por estas tierras Elena la desgraciada.
E l tirano que esto oyó ía cabeza le cortaba, la tiró pa un muladar donde la culebra canta. Allí se hizo una ermitina tan blanca y tan dibujada, de los cabellos las latas, de las cejas de los ojos tejas para retejarla. Pasó tiempo y vino tiempo el tirano allí pasaba, preguntó a unos pastorcillos que los granados guardaban, de quién era esa ermitica tan blanca y tan dibujada; . es de la santa Elenita que a h í murió degollada. Por ser de Santa Elenita entramos a visitarla, Dios te perdone, Elenita, Dios te perdona tu alma. —Dios te perdone la tuya la mía está perdonada. • —Súbete para el altar, servirás de candelero. tu cuerpo quedará aquí, tú espíritu o alma, a l infierno.
A las puertas de mis padres un pobre pidió posada, mi padre como era dócil posada al pobre le daba.
De tres hijas que tenía le pidió la más galana, mi padre como era dócil dijo que no se la daba.
Eso de la media noche principió a sonsacarla, no la sacaba por puertas ; ni tampoco por ventanas, la saca por un balcón a favor de una criada.
Anda leguas y leguas en sin hablarse palabra. —Elena» cómo no me hablas. —Cómo te tengo de hablar Siendo yo la desgraciada, si las puertas de mis padres , para mí ya están cerradas.
Vino tiempo y pasó tiempo, por allí el traidor pasaba, ¿de quién es esta ermitina tan blanca y tan dibujada?
-Es la ermitina Santa Elena que aquí murió degollada.
—Si es la ermitina Santa Elena iremos a visitarla,
—De rodillas por el suelo pide que le perdonara.
—Perdóname, Santa Elena, . por ser yo tu amor primero.
—No te perdonaré yo ni tampoco el Rey del cielo. tú cuerpo quedará aquí,, servirá de candelero, y tu alma y espíritu irá para el infierno.
La muerde del Rey Aurelio, marcó una línea trazada, sube por la Vía Ona y atraviesa la collada.
Al pasar de la collada el Rey astur, Aurelio, pareció en la "marana" que villanos la tendieron. Que villanos la tendieron del septentrión al Ceya y por aquella calzada llevaban las cien doncellas.
Iban las cien doncellas que llorando se marchaban a las tierras agarenas. A tierra agarena a mezquitas cordobesas. A la gleba montañesa con el fuego que vos lleve, a rescatar un tributo que tan sin honra nos tiene.
Tocó el cuerno a la guerra, las hogueras se encendieron, mueran, mueran los traidores y las niñas se volvieron. - Prioro
1- ANTONIO divino y Santo suplícale al Dios Inmenso, que por su gracia divina. alumbre mi entendimiento, para que mi lengua refiera el milagro que en el huerto obraste a la edad de ocho años.
Desde niño fue nacido con mucho temor de Dios; de sus padres estimado y del mundo admiración. Fue caritativo y perseguidor de todo ,enemigo, con mucho rigor.
Su padre era un caballero cristiano, honrado y prudente, que mantenia su casa con el sudor de su frente. y tenía un huerto, donde recogía cosechas 'y frutos que el tiempo traía.
Por la mañana, un domingo, Como siempre acostumbraba, su padre sé marchó a Misa, cosa que nunca olvidaba.
Y le dijo a Antonio: -Ven acá, hijo amado; escucha, que tengo que darte un recado.
Mientras que yo vaya a Misa, gran cuidado has de tener; mira que los' pajaritos todo lo echan a perder.
Entran en el huerto comen el sembrado; por eso te digo que tengas cuidado.
Su padre se marchó a Misa y a la iglesia se ausentó; Antonio quedó cuidando y a los .pájaros llamó:
--Venid pajaritos, no entréis en sembrados, que mi. padre ha. dicho que tena cuidado.
Y, para que yo mejor pueda cumplir bien mi obligación, voy a cerraros a todos ' dentro de esta habitación, y a los pajaritos entrar los mandaba;' y ellos, muy humildes por la puerta entraban.
Por aquellas cercanías ningún pájaro quedó, porque todos accedieron como Antonio les mandó
Y los pajaritos alegres cantaban San' Antonio estaba lleno de alegría
Al ver venir a su padre, luego les mandó callar llegó Su padre a la puerta y comenzó a preguntar:
-¿ Qué tal, hijo mío, qué tal, Antoñito, has cuidado bien de los pajaritos?
y Antonio le contestó: -Padre, no tenga cuidado, que para que no hagan mal están todos encerrados.
Su padre,' que vio milagro tan grande, al señor Obispo propuso avisarle.
Y. vino el señor Obispo con grande acompañamiento; todos quedaron confusos al ve'r un tan grande portento.
Abrieron ventanas, puertas a la par, por ver si las aves se quieren marchar.
Antonio' les dice a todos: -. .Señores, nadie se agravie, qué los pájartos no marchan mientras que yo no les mande.
Se puso a. la puerta y les dijo así: _. -Vaya, pajaritos, ya podéis salir.
Salgan cigüeñas, .con orden, águilas, grullas y garzas, lechuzas, mochuelos ,grajos gavilanes y avutardas.
Salgan' verderones y las corderinas, salgan cogujadas y las golondrinas.
Salga el cuco y el milano con los tordos y andarríos, canarios y ruiseñores con los vencejos y mirlos.
Al tiempo de alzar vuelo, todos· juntitos se ponen, esperando a San Antonio, para ver lo que dispone.
Y a una palmadita que Antoñito ha dado, t odas ellas juntas al cielo han volado.
Aqui se acabó la' historia y aquí terminó el cuentito; tened mucha devoción a San Antonio bendito .
Catalina, Catalina, nombre de buena cristiana, cada vez que el Sol nacía sU padre la castigaba, con una vara de mimbre, con una vara delgada, porque deje la fe en Cristo y persista en ser pagana.
Ella dice que no quiere que con Cristo está esposada. Mandó preparar su padre una rueda con navajas, para su hija Catalina que va a ser martirizada.
L a rueda ya estaba hecha, Catalina, preparada, bajara un ángel del cielo y de esta manera hablara:
—Arriba, joven, arriba, que el rey del cielo te llama. —Qué me quiere el Rey del cielo, el Rey del cielo que manda. —Que vayas a darle cuenta de esta tu vida apenada. Mejor E l sabe mi vida que no yo que la pasara.
Catalina está en el cielo , y tratan de bautizarla, le pusieron de padrinos gente muy aventajada: al glorioso San José y a la gloriosa Santa Ana.
De penitencia le dieron el ir a Roma descalza, a la Catedral de Burgos y a las iglesias de Francia.
Una triste zagaleja que anda por el monte sola, al pie de una peña oscura se ha sentado una mañana con el rosario en la mano, según ella acostumbraba.
Ella, que estaba rezando vio venir una borrasca, y en la borrasca venían tres hermosísimas damas.
Una de verde venía, y las dos de azul estaban. —Buenos días, zagaleja. —Bienvenida, madre santa. —Pues tú niña, me conoces que con tanto agrado me hablas. —Sí señora, la conozco que es usted la que me ampara. , —Hoy te has de venir conmigo á la celestial morada. —Eso si que no, Señora, dónde dejaré mis cabras? --Déjalas en el sendero, que ellas solas van a casa.
Y a viene l a noche oscura, y él padre afligido estaba, se arrodilla a un Crucifijo, que dentro tiene en sus alas, y le pide con fervor, donde estarán sus cabras.
—No te aflijas n i te asustes que en el corral encerradas, y la zagaleja está en la celestial morada
Subir mocines él mayo con valor y bizarría, porque en este nuestro pueblo nunca hubo cobardía
⭐
Puntuación: 1 de 5.
No lo dejéis de cobardes que aquel que mejor lo arrostre, gana lo que -tiene arriba y que es para salir de pobre
⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 4 de 5.
No lo dejéis por la ropa si rompéis los pantalones, ya habrá de que os bajéis quien dé para otros mejores.
⭐⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 5 de 5.
Aquel que más suba el mayo ha de tener, gran ventaja, cuando vaya a buscar novia no ha de llevar calabazas.
⭐⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 5 de 5.
Subirlo, mozos del pueblo, que vos hemos de ayudar, aunque no con nuestras fuerzas, con la buena voluntad
⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 4 de 5.
Este es el mayo, señora, este es el mayo, vestido de flor de escoba, que si de pie, que si sentado, que si del palo alto ha bajado. Eche, señora, eche castañas; usté a tirarlas y yo a apañarlas.
Ferradillo (León).
⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 3.5 de 5.
Aquél que más suba el mayo ha de tener gran ventaja, cuando vaya a buscar novia no ha de llevar calabazas.
⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 3.5 de 5.
Arriba, mozos, arriba, arriba con ese mayo, no lo dejéis en el suelo, que están las mozas mirando.
⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 3.5 de 5.
Arriba, mozos, arriba, arriba con ese mayo, que con garbo y con salero, pronto quedará pinado.
Arriba, mozos, arriba, mozos de poco salero, si no fuera por las mozas, el mayo estaba en el suelo.
El mayo ya está pinado, que no se vaya a caer, cuando pase el cantamisa con gozo lo podrá ver.
El mayo ya está pinado, ya va volviendo la copa, echad, mozos, un buen trago dadnos también a nosotras.
Este es el mayo, señores, el mayo muy bien plantado, que lo plantaron los mozos de las Colinas del Campo.
Pobrecillos de los mozos, cuánto tendréis que llorar, llega el día de la Misa y el mayo está sin pinar.
Subid, mocines, el mayo con valor y bizarría, porque en este nuestro pueblo nunca hubo cobardía.
Tenéis fama de patanes, y ahora está bien demostrado, no podéis pinar el mayo si no ayuda algún casado.
Todo el pueblo aquí reunido está viendo con tristeza que no se pina este mayo hasta acabar la Cuaresma.
Prisión del Conde en el castillo de Luna en la montaña leonesa. Bernardo del Carpió reta al Rey por conseguir la libertad de su padre. El Rey entrega a Bernardo del Carpio el cadaver del Conde de Saldaña.
En el castillo de Luna tenéis a mi padre preso, sólo a vuestros ojos malo aunque a los de todos bueno.
Cansadas son las paredes de guardar en tanto tiempo, a un hombre que vieron mozo y ya le ven cano y viejo. Bernardo tuvo por bien de dar lo que le demandan, V el Rey cobrara el castillo, por el buen conde enviara a Luna, castillo fuerte, donde el conde preso estaba.
Don Tibalde y Arias, godos, al Conde muerto le hallaban. Salió el Rey a recibirle con Bernardo y su mesnada, llegó hasta Conde su padre las sus manos le besaba. Sale de León Bernardo puestos en punto de guerra, a impedir a Francia el paso que viene a usurpar el reino a instancias de Alfonso el Casto, como» si no hubiera en él quien mejor puede heredarlo, y a dos leguas de León se paró en medio de un llano, y levantando la voz volvió desta suerte a hablallos:
- Escuchadme, leoneses, los qué os preciáis de hijosdalgo, y de ninguno se espera hacer hecho de villano.