Tengo cuatro vaques

Tengo cuatro vaques pintes,
to les cuatro son iguales.
Con una siembro el maíz
y con les otres les fabes.

Traigo una rosa,
traigo un clavel
traigo un espejo,
mírame a él.

La primer entradita

La primer entradita
que el amor tiene,
santas y buenas noches
tengan ustedes.
Y el segundo día
más a lo vivo,
le dice a su novia:
-¿Qué tal te ha ido?
-A mí me ha ido bien,
bien, muchas gracias.
Te tengo preparadas
las calabazas.
-Las calabazas, niña,
yo no las quiero,
que me han dicho que tienes
amores nuevos.
-Amores nuevos, majo,
te han engañado,
te han vuelto la cabeza
de medio lado.
-De medio lado, niña,
no me la vuelven,
como me ves ahora
me verás siempre.
-Kómo has tardado tanto,
amor mío, el venir a verme,
si estaba desnudándome
para acostarme?
-Si te estás desnudando
vuélvete a vestir,
que estos malos ratos
los paso por ti.
-Si pasas malos ratos,
amor, perdona,
que tú serás el dueño
de mi persona.
[-Si has estao esperando
vuélvete a marchar,]
métete monjita
de la caridad.
-Monjita de la caridad
yo me metiera,
si tuviera dote
quien me /o diera.
-Por dote no lo hagas
que te /o doy yo,
como sirves al mundo
servirás a Dios.

Hermosa y blanca paloma

-Hermosa y blanca paloma
que de lejos vengo a verte,
ábreme la puerta, cielo,
si no hay otro inconveniente.
-Inconveniente ninguno,
pero ya estoy acostada
y no acostumbro a deshora
a levantarme de la cama.
-Si a deshora no acostumbras
levantarte de la cama,
hazme niña ese favor
que otro te haré yo mañana.
-Los favores a deshora
yo a nadie se los he dado,
los favores a deshora
suelen dar mal resultado.
-Con permiso de mis padres
y mi buena voluntad,
el camino que has traído
te le vuelves a llevar.
-Si el camino que he traído
me le vuelvo yo a llevar,
quisiera llevar conmigo
esa rosina encarná.
-Esa no la llevas tú,
que otro la pidió primero,
tú llevas las calabazas
prendidas en el sombrero.
-Las calabazas de hoy día
no las lleva el jardinero,
que las llevan los mocitos
prendidas en los sombreros.

Y en una espesa montaña

Y en una espesa montaña,
a luz al mundo
mi madre me dio.
Apenas fui grandecito
y un moro maldito
y a mí me robó.
Pero desde entonces la suerte
fue protegida en mi ser
que una hija que tenía
me la entregó por mujer,
y era una hermosa judía.
Por más que feliz
ha llegado a ser
lloro por mi madre
que más no la vuelvo a ver.
No conocí la alegría
ni fiesta de Navidad
ni el beso de cada día
que una madre siempre da,
porque no tengo apellidos,
me señalan con el dedo.
Sólo mi delito ha sido
el de ser un inclusero.
Eran copitas de nieve,
los que del cielo caían,
soñé que una madre buena
en sus brazos me dormía.
Pero cuando desperté
un rosario florecía
y una monjita ponía
su crucifijo en mi sien.
Yo no he tenido la culpa
de venir al mundo así,
yo a nadie culpo de nada,
con mi suerte soy feliz.
Monjita de toca blanca,
que amparáis todos los males,
sois el pan de cada día
para los niños sin madre.

La madre, hija y esposa

madre, hija y esposa,
pero el mar tuvo celos
de mi vida dichosa.
Me dejó sin amores,
me llevó las tres flores,
madre, hija y esposa.
Yo soy del mar,
solamente un prisio[nero].
Y en el silencio del puerto,
yo siento una paz vera
y después un marinero
cantando esta canción.
En mi pecho tenía
un tatuaje de rosas.
Eran tres bellas flores,
eran tres mis amores,
madre, hija y esposa.
Pero el mar tuvo celos
de mi vida dichosa,
me llevó las tres flores,
me dejó sin amores,
madre, hija y esposa.
Yo soy del mar,
solamente un prisionero,
porque lleva entre sus olas
el tesoro que yo más quiero.

No sé por qué dices

No sé por qué dices
que has visto en mis ojos,
que estaban llorosos
de celos por ti.
Por más que me veas
a veces lloroso,
no creas que siento
el amor que perdí.
La prueba bien grande
esta tarde has tenido.
Pasaste con otra
por verme sufrir
y en vez de enojarme
como tú has creído,
di vuelta a la cara
y me puse a reír.
Si lloro no creas
que es por tu cariño
que ya lo he perdido.
No vale la pena
derramar más lágrimas
por un amor.
Pero sí me acuerdo
de aquellos momentos
cuando me decías,
que me amabas tanto
con todo el cariño
de tu corazón.
Pero no creas
que he sido tan floja,
que has vencido mi alma,
nunca te he querido,
para qué negarlo,
no quiero tu amor.
No pude negarlo
que estuve celosa,
al ver que con otra
te burlas de mí.
Por más que fue mío
el calor de tu boca,
yo, loca, en tus labios
mil besos te di.
Jamás he sabido
lo que era un engaño.
Jamás he sabido
lo que era sufrir.
Para qué te fuiste
sin darme a mí un beso.
De pena, Dios mío
so me siento morir.
Yo no sé,
por qué será,
que tengo celos
del aire por donde va
Para prender,
hay que vivir;
sé que muy pronto
volverás de nuevo a mí.
Tendrás amores,
que duren en la vida
lo mismo que la rosa
dura en el rosal.
Tendrás amigos,
que digan que te quieran,
lo mismo que te quiero,
no te querrán.
La vida tiene su engaño,
para el que vive sufriendo.
Mas yo me estoy consumiendo
y sin embargo, pienso reír.
Yo no sé,
por qué será,
que tengo celos
del aire por donde va

Tengo un molino que muele

Tengo un molino que muele
con mucha resignación;
el querer me tiene loca
y me dice el corazón
de que estás queriendo a otra.

Mira cómo corre el tren,
el tranvía por la vía,
así correría yo
cuando tanto te quería,
pero fue equivocación.

Si es que estás queriendo a otra
y la quieres más que a mí,
si es la mujer de tu gusto
cásate y déjame a mí,
se acabaron los disgustos.

Cuatro gotitas de sangre
me sacan porque te olvide,
aunque me la saquen toda
olvidarte es imposible

y es que estás queriendo a otra.

File:Fundación Joaquín Díaz – ATO 00782 17 – Se acabaron los disgustos.ogg – Wikimedia Commons

Estando con mí rebaño

Estando con mi rebaño
se acercó a mí un señorito,
haciéndome mil halagos
estas palabras me dijo:
-Zagalita de mi alma,
de amores muero por ti,
vente conmigo a mi casa
y serás siempre feliz.
Yo le dije al señorito:
-Muchas gracias, buen señor,
yo no desprecio mi oficio,
que soy hija de un pastor. –
Entre ovejas he nacido
y entre ellas me he criado,
y en albarcas siempre he ido,
corriendo del monte al prado.
-Ay, zagala,
en el monte nunca
estés descuidada,
no sea que algún zagal,
te dé un susto grande
que te haga llorar.
Me dio un besito de amor,
más otro le repetí.
Entonces él exclamó:
-Ahora sí que soy feliz;
te meteré en un convento,
para que aprendas a hablar

y así pasado algún tiempo,
ya nos podremos casar.
Serás servida de damas
y apreciada de mis padres
y aunque hayas sido zagala,
no lo ha de saber nadie.

Los trabajícos del mundo

Los trabojicos del mundo
se los llevan las mujeres
esperando a los maridos,
de la taberna no vienen.
Unos ya vienen borrachos,
otros ya vienen alegres
y otros vienen diciendo:
«Mataremos ‘ las mujeres».
Las piden para tabaco
y les dicen que no tienen.
-(Qué hiciste d’ esa peseta?
-Mujer, lqué gobierno tienes?
-Trece perrinas en hilo,
cuatro en jabón, diecisiete,
si quieres las otras tres,
tómalas borracho y vete

Nada me importa la vida

Nada me importa la vida,
nada me importa el amor.
Sólo busco en la bebida
cómo aliviar mi dolor.
Yo ya no tengo esperanza
de hallar un nuevo sendero.
Yo sé que todo es mentira,
todo es falso y embustero.
Borracho, voy errante por la vida,
para olvidar mi dolor.
Borracho, embriagado en la bebida
por culpa de una traición.
Borracho, por querer con alma y vida
como se debe querer.
Hoy yo vivo en la agonía,
sin consuelo ni alegría,
borracho, sólo por un mal querer.
A pesar de lo pasado,
la llevo en mi corazón
y me olvido que he llorado
del daño de su traición.
Por eso al verla de nuevo,
a mí viene arrepentida.
Pongo el pasado en un juego,
con la ilusión que es mentira.

Voy en busca de mi amante

Voy en busca de mi amante
que es el hombre más f/avial,
que me quiere con locura
y ya no debe tardar.
Pues en viniendo me abrazará,
pero muy seria yo he de estar,
para decirle que no le quiero,
pero, señores, eso es muy serio.
-Gracias a Dios que te veo,
gitanilla de mi vida,
dónde has estado esta tarde,
dónde, que no te veía.
-A ti no te importa nada
dónde ha estado esta chiquilla,
pues ya se terminó todo
el amor que te tenía.
-mices de veras?
-De veras, digo.
-Pues para eso
no tiés motivos.
-LQue nos los tengo?
-Pues dilos ya.
-Ahora es tarde,
ya los sabrás.
-Vámonos donde tú quieras
y esos motivos dirás,
pues me tienes afligido
y me vas a hacer llorar.
-Pues no te aflijas,
no seas tonto,
que m1 cariño
para ti es todo.
Dios bendiga aquel instante
que nos quisimos los dos
y somos los que engañamos
la gente de alrededor.

Quítate de esa esquina majo

-Quítate de esa esquina,
majo, que llueve,
deja correr el agua
por donde suele.

-Tú, que cuando vas al baile
te pones hueca.
-Pues si me pongo hueca,
puedo ponerme,
porque el galán que me ronda
pesetas tiene.

-Pues si tiene pesetas
que las emplee
y te compre un vestido
de seda verde.
Y después de comprado
échale al fuego
y verás cómo arde
el vestido nuevo.

El perdón

A los pies de la reina del cielo,
ante el trono que está en El Pilar,
yo le dije a una moza: -Te quiero,
no me vayas mañica a olvidar.
Y así fueron pasando los días,
a la guerra del moro marché
y al volver mi madre me decía:
-No la esperes, vida mía,
se olvidó de tu querer.

Por Aragón yo te juro,
que no te voy a matar,
pero mi corazón puro
cantará en vez de llorar.

Te burlastes del querer
de u n hombre bueno y honrado,
te burlastes del querer,
por los besos que me has dado
perdonarte yo sabré,
porque soy bueno y honrado.
Ayer noche fue fiesta en la plaza,
yo la jota la vi que bailó
y al mirar, yo no sé qué pasaba,
qué recuerdo deshizo mi voz.
Era un sueño cuando esta mañana
nos cruzamos en misa de diez
sin poder contenerme las ganas
yo abracé, ciego, a mi maña
y ante Dios la perdoné.
Por la Virgen Pi/arica
de aquello no hablemos más,
que ella me enseñó, mañica,
a querer y a perdonar.

Cuando estaba con mi novia

🌹 Cuando estaba con mi novia

 

Cuando estaba con mi novia
pasaba la vida alegre.
Íbamos a recoger
las flores del campo verde.

Pero tuve la desgracia
de ir a servir al rey
y tener que abandonar
[a] aquella pobre mujer.

Estando yo en el servicio,
la pobrecita se ha muerto,
y yo no sabía nada,
válgame Dios, qué tormento.

Cómo lo iba a saber,
estando preso en la cárcel.
Me sacaron de la cárcel,
me llevaron al cuartel.

Me ha firmado la licencia
el teniente coronel.
El teniente coronel
me ha firmado la licencia
y al otro día siguiente
me marché para mi tierra.

Al llegar a la estación
el corazón se me abría,
y al ver que no estaba allí
la mujer que más quería.

La mujer que más quería,
la mujer que yo adoraba,
la que todos días iba
al cementerio a rezarla.

La llamaba, la llamaba
y ella no me respondía,
la llamaba, la llamaba
y ella caso no me hacía.

Cuando la estaba llamando
se la movieron los labios,
-Dime Rosina encarnada
si tus padres te han matado.

Si tus padres te han matado
yo les daré un mal castigo;
yo les mataría a ellos,
yo les pegaría un tiro.

-No me han matado mis padres,
no les des un mal castigo.
Cumple con lindas palabras
y vente pronto conmigo.

A la entrada el cementerio
hay una tumba de flores,
con un letrero que dice:
«Aquí están los mis amores».

A la entrada el cementerio
hay una tumba con rosas,
con un letrero que dice:
«Aquí está la buena moza».

Con sentimiento mi madre + El soldado herido

Con sentimiento mi madre,
-Por qué no comes, me dice.
Yo no tengo nunca hambre
me alimentan los desprecios
que me sigue haciendo Carmen.
Mi Carmen ya confesó
es mi alegría tan grande.
Me quería y me engañó
y al decírselo a mi madre
por mí lloraron las dos.
Que yo he sentía
una voz dolorosa.
Y allá por tierra africana
cayó un so!dao herido en el suelo
dijendo: -Papá y mamá,
yo en esta tierra me muero.
Y él como pudo,
arrastrando y de rodillas
en la trinchera se metió.
Él exclamaba y decía:
-No dejarme solo aquí,
yo no lo siento por mí,
sólo por mis hermanitos
que se quedan huerfanitos
y no tienen los pobrecitos
nadie más en el mundo que a mí.

El lamento de la solterona

Todos se casan, que es ruina
menos yo que tengo encima
los años de Jesucristo.
Treinta años, ay cielo santo,
treinta años y encima tres.
Qué gobierno es el que manda,
qué ley es la que consiente,
que unas se casen de veinte
y otras se queden solteras.
Qué desgraciada nací,
qué pecado he cometido.
Todas encuentran marido
y no hay uno para mí.
Es verdad que tuve tres
que mi mano pretendieron,
y ahora recuerdo quién eran,
Perico, Antonio y Andrés.
Perico, el mismo borrico,
por no tratar, qué molestia,
con un marido tan bestia,
no me casé con Perico.
Antonio, el mismo demonio.
Por no tener un marido
tan animal y perdido,
di calabazas a Antonio.
El último, que es Andrés,
sólo recuerdo, mozo era
el mejor de los tres.
Pero el pobre no tenía
ni una peseta ni un ria!,
cómo casarme con él.
De fortuna nací, ay de mí,
que no me casé
con ninguno de los tres.
Pero si ahora de estos tres
me pidieran el matrimonio,
me casaría con Andrés, Perico y Antonio.

Al pie de una fuente clara

Lavando en la fuente clara
una zagala vi.
Con el ruido del agua,
yo me acerqué hacia allí.
Y oí una voz que decía:
-iAy de mí¡
Me la agarré de la mano,
me la llevé al café
y en su divino rostro
tres besos la estampé.
Y entonces dice.la niña:
-«Otros tres, otros tres
y son seis».
Y entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
qué bueno es usted!
Corro montes,
corro valles,
a otra niña encontré.
Yo sigo adelante,
me dice: -Oiga usted.
Y entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
qué bueno es usted '
Y entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
cómo me gusta usted'
-Lléveme allí muy pronto,
que quiero ir al café,
que dejé allí mi amor
y yo le quiero ver.
Entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
qué bueno es usted!
Entonces dice la niña:
-iAy, Jesús,
cómo me gusta usted!
La ropa que yo he lavado
era la de un galán,
que me ha dado las gracias
y me dijo: -No más.
Entonces dice la niña:
-iAy qué malo salió mi galán!

Antes que nazca la aurora

Antes que nazca la aurora
ya viene el alba y el día;
vi venir a una pastora
por aquellas serranías.

Por aquella serranía
toda cubierta de pieles,
para descansar se ha puesto
debajo de unos laureles.

Y traía unos papeles
con la historia de su vida,
según los iba leyendo
se iba quedando dormida.

La casa donde habitaba
era de mármol y piedra,
no la pintan los pintores
tan guapa como era ella.

Aquí termina la historia
de esta triste pastora.
Ya se murió la pastora
que andaba por estos campos,
que Dios la tenga en la gloria
por haber sufrido tanto.

En Madrid hay una niña que la llaman Soledad

En Madrid hay una niña
que la llaman Soledad.
Todos los días de fiesta
sale al campo a pasear.
Y yo, como soy su novio,
solito me voy detrás.
Dame un abrazo morena
y un besito y nada más.
Y ella, con su cobardía,
no me le ha querido dar,
me le ha dado una morena
que vive en la calle Real.

Una vez que yo fui a Pola

Una vez que yo fui a Pola
y una vez que estuve allí,
conocí a una polierina
y ella no me quiso a mí,
que de otro se enamoró.
Y ahora se anda enterando
la vida que traigo yo,
pronto la van a saber.

Ando robando y matando
por culpa de una mujer,
me metieron prisionero
y para mayor dolor,
me ataron con un pañuelo.

Preso en la cárcel de Burgos,
preso en la de Santander,
preso en la cárcel ' Santoña,
por culpa de una mujer.

Estando preso en la cárcel,
un entierro vi pasar;
era el de mi pobre madre,
que la llevan a enterrar.

Lleva una vela encendida
y una Virgen del Pilar,
no la acompañaba nadie,
por ser su hijo un criminal.

Cuando salí de la cárcel
le dije a la carcelera:
-Guárdeme usted la cuchara,
que será fácil que vuelva.

La lechera

Lechera fui desde niña,
fui feliz y muy dichosa,
nací en aquellas montañas,
cerca de Villaviciosa.
Por quererle mucho a un hombre
del mundo fui criticada.
Y aquellos amores tristes
que me hicieron desgraciada.
No vuelvas más a la villa
ni pases la carretera
ni quiero que cantes más
el cantar de la lechera.

La pedigüeña + Las quejas de Pancho

Y un francés que vino a España
en busca de una mujer
se encontró con una niña
que le supo responder.
-Si quieres venir conmigo por un año
te vistiera y te casara
y te regalara un sayo.
-Ni por un sayo ni dos
ni tampoco por un ciento.

Pancho, iqué borracho estás!
iCuánto aguardiente has bebido!
Tú no vienes al bohío
más que a comer y beber.
Si no quieres trabajar,
a la mañana lo dices,
coges la manta y la hamaca
y te vas con los mambises.

El cántaro roto

Con el cántaro en el hombro,
ayer tarde vine yo
y un zagal de veinte abriles
agua fresca me pidió.

Pobre cantarito mío,
hoy te lloro amargamente,
ayer tarde le rompieron
caminito de la fuente.

Todas las anocheceres
a por agua suelo ir,
porque en la fuente me espera
quien su amor me ha de decir.

Siempre el cántaro me coge
cuando acabo de llenar
y hasta muy cerca de casa,
él me viene a acompañar.

Me dice cuatro cosas
alegre y fogoso,
para que yo pierda
la paz y el reposo.

Aunque gran paciencia
tengo que tener,
el cántaro al cabo
consigue romper.

Se ajuntaron muchos
y armaron gresca
y todos querían
beber agua fresca.

Viéndome perdida,
toda el agua di
y desde ayer tarde
no sé qué es de mí.