Padre nuestro que estás en la gloria ay que chica más guapa ah si fuera mi novia ay que chica más guapa ah si fuera mi novia
Padre nuestro de cada día ay que chica más guapa ah si fuera la mía ay que chica más guapa ah si fuera la mía
Tus ojitos niña son dos luceritos que van alumbrando por los caminitos que van alumbrando por los caminitos Tus pestañas niña son como alfileres que cuando me miras clavármelas quieres que cuando me miras clavármelas quieres
Tus cabellos niña son dos (...) que cuando los peinas se rizan solos que cuando los peinas se rizan solos
Tus labitos niña son dos picaportes que se abre la puerta y se cierra a golpes que se abre la puerta y se cierra a golpes
tus pechitos niña son dos manantiales donde yo bebiera si tú me dejaras donde yo bebiera si tú me dejaras
El cura está malo, muy malito en cama, a la medianoche llamó a la criada. ¿Qué quiere mi amo que tanto me llama? Hazme el chocolate. –Pero no hay agua. Coge el cantarito y vete a buscarla. El pozo está hondo, la soga no alcanza. Tengo yo aquí un pedazo que te da dos cuartas.– Al llegar al pozo le picó una rana, le picó con gusto, le picó con gana. A los siete meses barriguita hinchada; a los nueve meses parió la criada, trajo un chiquitín con cuello y sotana.
El cura está malo, malito en la cama, y a la medianoche llama a la criada. --¿Qué ten, señor cura, que tanto me llama? --Fáime un chocolate. --Ya no tengo agua. --Coge el cantarillo y vete a buscarla.-- --El pozo está hondo, la soga no alcanza. --Tengo yo aquí una que pasa de a cuarta.-- En el medio del pozo le picó una rana, le pica con gusto y también con gana. A los cinco meses la barriga hinchaba, y a los siete meses ya le rebrincaba, a los nueve meses pare la criada, trajo un chavalín con capa y sotana. --Échalo a la inclusa. --No me da la gana, tengo yo dos pechos [como dos manzanas], que me manan leche como el río agua.-- Aquí termina la historia del cura y la criada.
El cura está malo, malo en la cama. A la medianoche, llamó (a) la criada: --¿Qué quiere mi amo, que tanto me llama? --Quiero chocolate y una taza de agua. --Chocolate, sí, pero no hay agua. --Coge el cantarillo y vete a buscarla.-- Y llegó a un pozillo, le picó una rana. A los cinco meses barriguita hinchada; a los nueve meses parió la criada y trajo a un chiquillo con capa y sotana. De nombre le pusieron . . . . . . . . . . . . . . . .
En la ciudad de León andaba un cebollineiro, vendiendo su cebollino para sacar el dineiro. Salió la dama al balcón: –¿Qué vende el cebollineiro?– –Yo vendo mi cebollino a cuatro cuartos y medio.– Le convidó a merendar tres perdices y un conejo. A eso de los nueve meses naciera un niño tan bello, le fueron a bautizar y por nombre le pusieron unos que había de ser Juan y otros que había de ser Pedro y unos que había de ser Juan, ¡ay!, Juan el cebollinero.
Versión de Palacios del Sil
Por las calles de Madrid se pasea un cebollero, iba vendiendo cebollas para ganarse el dinero. Y llegara a una puerta: –¿Dan posada al cebollero? –Mi marido no está en casa, no sé qué dirá en viniendo. –Diga, diga lo que quiera. –Suba, suba, el cebollero.– Se pusieron a freir dos perdices y un conejo: las perdices para el ama y el conejo el cebollero.
Por las calles de Madrid, se pasea un cebollero, de vender cebollas finas, cebollas por el dinero. Le llama una señorita: -Pase, pase, cebollero. -No está mi marido en casa, y yo hago lo que quiero. A eso de la medianoche se pusieron al enredo. Y a eso de los nueve meses, un niño como un lucero, y por nombre le pusieron Federico, el Cebollero, que arrastraba más basura, que el palo de un gallinero.
Por las calles de Madrid, se pasea un cebollero, que vende cebollas finas, cebollas por el dinero. Le llama una señorita: -Pase, pase, cebollero, mi marido no está en casa, y yo hago lo que quiero. Se puson a hacer la cena de perdices y conejos. Ella comió la perdiz, y él comió el conejo. Y a eso de los nueve meses, un niño como un lucero, y de nombre le pusieron Federico, el Cebollero, que vendía las cebollas al precio de su dinero, y que arrastraba más mierda que el palo de un gallinero.