Cuaderno de cantares: El padrino y la madrina

A este señor padrino
le tiene dicho su esposa
que por duro más o menos
no quede mal con las mozas.

A la señora madrina
nada hemos de pedir,
porque es seguro que sabe
las costumbres del país.

A los padrinos rumbosos,
que se echen mano al bolsillo,
no se hagan los distraídos
como quien busca el ovillo.

Ahí está el señor padrino
tirando duros al aire,
y también quien los recibe
en sin perjuicio de nadie.

Adiós, quédense con Dios
los novios y los padrinos,
esta tarde volveremos
para el baile de las cinco.

Al padrino de esta boda
le tenemos que encargar
que dé puros a los mozos,
que todos saben fumar.

Al padrino le decimos
que prepare ya las arras,
y a la novia la advertimos
recoja un poco las sayas.

Al padrino y la madrina
bien poco les pediremos:
una cestita de roscas,
cinco duros en dinero.

Al señor novio le encargo
y al señor padrino digo
que le deje de las arras
para la niña un vestido.

Brindo que requetebrindo,
brindo que te brindaré,
por los novios, los padrinos,
y por nosotros también.

Buenos días tengan todos
los que aquí están congregados,
los novios y los padrinos,
a todos felicitamos.

Cantaban los pajarcitos
por encima de la oliva
y en el cántico decían:
viva, viva la madrina.

Cinco flores muy hermosas
salen de misa mayor:
los novios y los padrinos
y el cura que los casó.

Como floreció este ramo,
con el agua y con el vino,
así van a florecer
la madrina y el padrino.

El agua quedó riendo,
tan clara y tan cristalina
al ver pasar a la novia
al lado de la madrina.

El padrino de esta boda
bien parece un alcornoque,
y la madrina parece
la tapadera de un bote.

El padrino de esta boda
dicen que es muy bondadoso,
veremos cómo se porta
con las mozas y los mozos.

El padrino de esta boda
es un clavel encarnado,
la madrina, una azucena
la novia, rosa de mayo.

El padrino de esta boda
es un señor caballero,
¿quién le mandó ser padrino
si no tenía dinero?

El padrino de esta boda
es un señor muy honrado,
de su mano poderosa
esperamos un regalo.

El padrino de esta boda,
si quiere ganar honores
deles puros a los mozos,
que son todos fumadores.
El padrino de esta boda
tiene que ser arrogante,
porque en los bancos de España
tiene intereses bastantes.

El padrino de esta boda
ya estará bien prevenido,
para que digan los mozos:
qué arrogante es el padrino.

El padrino de esta boda
ya por razón natural,
se tiene que ir inclinando
al yugo matrimonial.

En el bolso del padrino
tiene el lagarto la cueva,
no se atreve a meter mano,
tiene miedo que le muerda.

En estas altas montañas
se crían lirios muy finos,
en el pueblo Villanueva
se crió el señor padrino.

En un jardín delicioso
entraste a buscar madrina
y entre flores y azucenas
cogiste la más florida.

Entre la novia y el novio
ha nacido un clavelito
con un letrero que dice:
que se besen los padrinos.

Esa señora madrina
tiene el mirar excelente,
si la vista no me engaña
es labradora pudiente.

Ese buen señor padrino
tiene el bolso de pellejo,
pa sacarle una peseta
hay que tocar a concejo.

Esta calle está empedrada
con ochavos segovianos,
la empedró el señor padrino
el día de los proclamos.

Esta mañana temprano,
en un árbol muy florido,
le cantaba el ruiseñor
lindas frases al padrino.

Ha salido la madrina
bien compuesta y bien florida,
nos ha sacado la rosca
en una bandeja fina.

La madrina es una rosa,
el padrino es un clavel,
la novia es un espejo,
y el novio se mira en él.

La madrina es una rosa,
el padrino es un clavel,
la novia es una azucena
y el novio la va a coger.

La madrina lleva rosas
en la punta del manteo,
y el padrino, clavelinas
en el ala del sombrero.

La novia qué triste está
y la madrina qué alegre,
y su marido le dice:
dime, paloma, qué tienes.

La señora madrina,
cara de lirio,
para entrar en tu casa,
licencia pido.

Las arras no son del novio,
ni tampoco del padrino,
son de la señora novia,
que dijo: yo las recibo.

Las sábanas de la novia
están bordadas con oro,
que las bordó la madrina
para el día del casorio.

Las señoras cocineras
pongan agua a calentar,
que el señor padrino dicen
que es muy duro de pelar.

Levántese la madrina,
dé agua bendita a la niña,
de casada la primera,
de soltera despedida.
Levántese la madrina,
la del escogido velo,
dé agua bendita a la novia
y el padrino al caballero.

Madrina de tanto porte,
de tanto porte, madrina.
merecía andar en coche
por las calles de Sevilla.

Madrina de tanto porte,
de tanto porte, madrina.
merecía andar en coche
por las calles de Sevilla.

Madrina de tanto rumbo,
de tanto rumbo madrina,
cómo te relumbra el oro
debajo de la basquiña.

Mil pesetas dan los pobres,
y dos mil dan los medianos,
de este padrino abundante
dos mil duros esperamos.

N’el portal se aconsejaron
el padrino y la madrina,
dijeron que nos bastaba
dos pesetas de propina.

No venimos a cantar
con intención de lucirnos,
venimos a acompañar
a los novios y padrinos.

Oiga usted, señor padrino
de la cara resalada,
meta la mano en el bolso,
no se le olviden las arras.

Oiga usté, señor padrino,
el que viste un traje oscuro,
de parte de tó los mozos
que les dé un cigarro puro.

Prendedla, mozos, prendedla,
y echadle el lazo de seda,
si el padrino es arrogante,
cinco duros da por ella.

Sentaivos, madrina,
en silla florida,
sentaivos, casada,
en silla enramada.

Señor padrino prudente,
eche mano a su reloj,
más abajo está el bolsillo,
eso es lo que quiero yo.

Si el padrino fuera bueno
como tiene la estatura,
nos podría regalar
dos libras de confitura.

Si no sabe las costumbres
el padrino generoso,
en este pueblo se usa
dar un puro a cada mozo.

Viva el amo de esta casa,
vivan los señores novios,
el padrino y la madrina
y los convidados todos.

Vivan los señores novios
y el cura que los casó,
el padrino y la madrina,
los envitados y yo.

Vivan los señores novios
y los señores padrinos,
y sus hermanos solteros,
que hacen perder los sentidos.

Vivan novios y padrinos,
y su grata compañía,
con este viva sincero
les damos la despedida.

Vuela la paloma
por cima la oliva,
vivan muchos años
padrino y madrina.

Cuaderno de cantares: El molino

Cuaderno de cantares: El fuego

Puntuación: 5 de 5.
A la jota, jota
de mi tía Juana
que estaba a la lumbre
pelando una pava.
Como la pelaba
de tan buena gana
para un cobertor
le sacaba lana.

A la jota, jota
de mi tío Antón,
que estaba a la lumbre
pelando un ratón.
Como lo pelaba
de tan buen humor
le sacaba lana
para un cobertor.


A tu puerta planté un pino
pensando que me querías,
ahora que ya no me quieres
dame pa lumbre las piñas.

Abre la puerta, María,
que te traigo el aguinaldo,
unas patatas cocidas,
sopla, que vienen quemando.


Adiós, que ya me despido
y a la lumbre voy derecha,
que está haciendo mucho frío
y cede la pandereta.


Aire que viene de arriba
trae la nieve hasta tu puerta,
fuego te traería yo
morena, si tú quisieras.


Al calor de la lumbre
quiero ponerme
porque la pandereta
no se destemple.

Al infierno me fuera
de buena gana
si la luz de tus ojos
fueran las llamas.

Allá va la despedida,
la que dan los buenos mozos:
adiós, luna y adiós, sol,
adiós, lumbre de mis ojos.

Asómate a esa ventana,
cara de piñón de oro,
quiero encender el cigarro
en el fuego de tus ojos.


Con la luna, madre,
con la luna iré,
con el sol no puedo,
que me quemaré.
Cuando yo supe de cierto
que tú a mí no me querías,
estaba el gato a la lumbre,
me miraba y se reía.


Dale, dale, maquinista,
dale, dale fuego al tren,
échale carbón de piedra,
que no pare de correr.

De mi suegra no habléis mal,
porque la defiendo yo,
y si la queréis quemar,
la leña la pongo yo.


Debajo de tu mandil
tienes el infierno ardiendo,
déjame meter la mano
aunque la saque corriendo.

Debajo de tu mandil
tienes el infierno ardiendo,
déjame meter la mano,
que soy santo y no me quemo.


En el portal de Belén
hacen lumbre los pastores,
para calentar al Niño,
que ha nacido entre las flores.

Puntuación: 4.5 de 5.
En la noche de San Juan
noche de lumbre y amores,
ante tu ventana están
cantando los rondadores.


En lo alto de la sierra,
lo moreno es lo que vale;
lo blanco lo quema el sol,
y lo colorao el aire.

Eres como aquel carbón
que tiene lumbre y no quema.
Dentro de mi corazón
arde una llama serena.


Estrella de fuego fuiste,
y en mi corazón entraste,
dejaste el fuego encendido
y luego te retiraste.

Fuego y nieve despiden,
niña, tus ojos,
fuego para quien amas,
nieve a los otros.


Isabelita me llamo,
soy hija de un labrador,
mientras voy al campo y vengo,
a mí no me quema el sol.

La ausencia es para el amor
como el aire para el fuego,
si es mucho lo hace mayor,
si es poco lo apaga luego.


La casa de Cupido
dicen que arde,
yo he pasado por ella
y humo no sale.

La madre que tién tres hijos
y ninguno se le casa
ya puede tocar a fuego,
que se le quema la casa.


La mujer del boticario
se ha quemado el delantal,
si no llegan los bomberos
se quema lo principal.
La mujer y la sartén,
la perdición de una casa,
la mujer gasta los cuartos,
la sartén quema la grasa.


Los colores que tú tienes
no son de estar a la lumbre,
que son de picar el jarro
como tienes de costumbre.

¿Para qué andas preguntando
quién entra y sale en mi casa?
Si tienes miedo a la lumbre
no te arrimes a la brasa.


¿Para qué mandas tocar
las campanas del olvido,
si sabes que no se apaga
fuego de amor encendido?
¿Para qué quiere el pelo
la panadera
si la boca del horno
todo lo quema?


Ponferrada se quema,
Molina llora,
porque no se ha quemado
la villa toda.

Puntuación: 5 de 5.
Quítate del sol que quema
y de la luna que abrasa,
y de las lenguas del mundo
que cuentan lo que no pasa.


Santa Marina se quema,
Villamor la lleva el agua,
Benavides, como es villa,
nunca le sucede nada.


Si me das las calabazas,
dame una brasa de lumbre,
para encender el cigarro
por no perder la costumbre.


i quieres que arda Bayona,
préndele fuego al castillo,
verás cómo se combaten
tu corazón con el mío.


Si quieres que te lo diga,
la causa de ser moreno,
que estuve adorando al sol
y con sus rayos me quemo.


Si vieras arder tu casa
y en tu culo un avispero
y a tu mujer con el cura
¿donde acudirás primero?


Sobre tu cunita,
Niño, he visto arder
una farolita
como la del tren.


Soñé que el fuego se helaba,
soñé que la nieve ardía,
y por soñar imposibles,
soñé que tú me querías.


Soñé que el fuego se helaba,
soñé que la nieve ardía,
y por soñar imposibles,
soñé que tú me querías.


Soñé que la nieve ardía,
soñé que el hielo quemaba,
y por soñar imposibles
también soñé que me amabas.


Tanta mantilla blanca
tanta parola,
y el puchero a la lumbre
con agua sola.


Tras mayo entra junio,
en San Juan hogueras,
Santiago y Santa Ana
con julio ya llegan.


Tras mayo entra junio,
en San Juan hogueras,
Santiago y Santa Ana
con julio ya llegan.


Un ciego estaba mirando
cómo se quema una casa,
y un mudo dando voces
y un cojo acarreando el agua.


Una vela se consume
a fuerza de tanto arder,
así me consumo yo
cuando no te puedo ver.


Una vieja en un corral
estaba friendo un huevo,
le saltó una chispa al culo
y mandó tocar a fuego.

.

Cuaderno de cantares: El dinero

Puntuación: 5 de 5.

A este señor padrino
le tiene dicho su esposa
que por duro más o menos
no quede mal con las mozas.


A la puerta del molino
me puse a considerar
que el que no tiene dinero
pocos amigos tendrá.


A la Virgen del Carmen
tres cosas pido:
la salud y el dinero
y un buen marido.


Ahí está el señor padrino
tirando duros al aire,
y también quien los recibe
en sin perjuicio de nadie.


Al chaleco de ese majo,
le falta el botón cimero,
échale de oro, galán,
que sé yo que tiés dinero.


Algún día por verte,
dinero daba,
ahora por no verte,
vuelvo la cara.


Algún día por verte
dinero diera
y ahora por no verte
lo recogiera.


Amigos ya no hay amigos,
cualquier amigo la pega;
no hay más amigos que Dios
y un duro en la faltriquera.


Anda diciendo tu madre
que tienes cinco mil reales,
mételos en el bolsillo,
que tú bien poquito vales.


Anda diciendo tu madre
que yo contigo no igualo,
a dinero no lo sé,
pero a vergüenza te gano.


Anda, moza y componte,
vamos al baile,
que la dama compuesta
dinero vale.


Cinco duros dan los pobres,
diez duros dan los medianos,
de este noble caballero,
cien pesetas esperamos.


Cuando paso por tu casa
llevo las medias caídas
pa que no diga tu madre
que gasto dinero en ligas.


Cuando pobre me querías
y a mis pies te arrodillabas,
y ahora que tienes dinero,
ni me miras a la cara.


Cuando yo tenía dinero
me llamaban don Tomás
y ahora que no lo tengo,
Tomasillo y nada más.

Dices que tienes cadena,
dices que tienes reló,
pero no tienes dinero,
¿para qué te quiero yo?


Dijistes que por un real
dejabas de cortejarme,
yo te daré real y medio
pa que no vuelvas a hablarme.


El padrino de esta boda
es un señor caballero,
¿quién le mandó ser padrino
si no tenía dinero?


En el cielo manda Dios
en el infierno cualquiera,
y en este pueblo y en todos,
el que más dinero tenga.


Entre un duro y un real
se trabó combate duro,
llevaba el real la razón
y se la dieron al duro.


Eres moza y vendes huevos
¿quién te comprará la cesta
si los compras a dos reales
y los vendes a peseta?


Eres una mercadera,
que cuando vas al mercado
todo te cuesta dinero
y dices que te lo han dado.


Ese buen señor padrino
tiene el bolso de pellejo,
pa sacarle una peseta
hay que tocar a concejo.


Estaba la molinera
sentadita en su molino,
ganando cuarenta reales
para un pañuelo merino.

.

Puntuación: 5 de 5.

Este cuerpo y este talle,
este poquito meneo,
este cuerpo tan salado
que vale tanto dinero.


La borrachera que traigo
la pagué con mi dinero,
otra vez que me emborrache
que la pague el cantinero.


La morena vale un duro
y la rubia vale dos,
yo me tiro a lo más caro,
que lo caro es lo mejor.

La voz del huevero escucho,
madre, yo me voy con él,
que aunque no lleve dinero,
lleva huevos a vender.


Lolina, por tus amores
me cobraste quince reales
Lolina, no seas tan cara,
yo puse los materiales.


Los corales que me diste,
vuélvelos al coralero,
que si yo quiero corales,
mi madre tiene dinero.


Los curas y taberneros
son de la misma opinión:
cuantos más bautizos hacen,
más pesetas pal cajón.


Los ojos de mi morena
ni son chicos ni son grandes,
son como monedas de oro,
de las de cuarenta reales.


Madre mía, los mineros
son negros como el carbón,
pero ganando el dinero,
las pesetas blancas son.


Me casé con un viejo
por la moneda,
la moneda se acaba
y el viejo queda.


Me compré unas alpargatas
en casa la Filomena,
me costaron siete reales
y no valen cuatro perras.


Me llamaste pobre y guapa,
me llamaste como quiero,
que más vale pobre y guapa
que ser fea y con dinero.


Mozos hay, mozos hay,
mozos hay en la ciudad;
unos son de perra chica,
y otros no valen un real.


No dude el señor padrino
en darnos mucho dinero,
que el padrino que lo da
tiénesele por muy bueno.


No quiero tus avellanas,
no las quiero, no las quiero,
que otros me las dan de balde,
tú me llevas el dinero.


Pastorcicos semos,
de Oriente venimos,
bolsillos trayemos,
dinero pidimos.


Por cantar cuatro cantares
a la puerta del molino,
me dieron media peseta
y me molieron el trigo.


Por mi afición sin segundo
metime a tamburitero,
y alegre voy por el mundo,
tocando gano el dinero.


Por Madrid pasé cantando,
sin saber lo que decía,
y a fuerza de mi dinero
aprendí la cortesía.


Que dame tres perrinas,
que dame medio real,
que dame tres perrinas
y vámonos allá.


Salid, mozas, a bailar,
por mozos no tengáis pena,
que los venden en Boñar
a peseta la docena.

Puntuación: 5 de 5.

Salid, mozas, a bailar,
que ya retumba el pandero,
que hoy en día vale más
la alegría que el dinero.


San Antonio bendito,
por Dios te ruego
que me des un buen novio
y mucho dinero.


Si me quieres de balde
toda soy tuya,
pero por el dinero,
cosa ninguna.


Si no tienes un duro
no te arrimes a nadie,
en cambio si lo tienes,
amigos a millares.


Si quieres que el dinero
nunca te falte,
lo primero que tengas
no te lo gastes.


Si quieres que te quiera
dame doblones,
que es moneda que alegra
los corazones.


Si quieres que yo te quiera,
me lo tienes que pagar:
en cada carrillo, un beso,
y por cada beso, un real.


Si yo tuviera en dinero
lo que tengo en voluntad,
te compraba en chocolate
el Peñón de Gibraltar.


Te anduvistes alabando
que tenías mucho dinero,
también me alabaré yo,
que soy pobre y no te quiero.


Te estás alabando
que tienes dinero
para que te quieran
las mozas del pueblo.


Tengo un novio que me quiere
y otro que me da dinero,
y otro que me desengaña,
¿cuál será el más verdadero?


Toma, niña, cinco duros
para un pañuelo merino,
no lo compres de dos caras
como las tienes conmigo.


Toma, niña, estos dos reales,
que no tengo más dinero,
valen más estos dos reales
que el cariño que te tengo.


Un duro con otro duro
se juntan cuarenta reales,
y tu suegra con la mía
se juntan dos animales.


Una noche de ronda
perdí dos reales,
por ti, gran picarona,
que no los vales.

Cuaderno de cantares: Números: el cuatro

A tu puerta estamos cuatro,
cuatro mozos a cantar,
si quieres que te cantemos,
licencia nos has de dar.

A tu puerta estamos cuatro,
todos cuatro te queremos.
salga la niña y escoja,
los demás con Dios iremos.

Allá va la despedida
y con ésta ya van cuatro,
la que sea tocadora,
que se vaya preparando

Allá va la despedida,
y con ésta ya van cuatro,
ya no canto más cantares
si no me dan vino blanco.

Carro de las cuatro ruedas
que andas por ese tejado,
despierta a esa linda dama,
que tiene el sueño pesado.

Cuatro camisas tengo,
tres no me vienen,
porque están en el arca
de quien las tiene

Cuatro esquinas tiene Cádiz,
y otras cuatro Cartagena,
y otras cuatro tiene el catre
donde duerme mi morena.

Cuatro flores principales
se plantan en mi jardín:
la rosa y la clavelina,
la azucena y el jazmín.

Cuatro frailes franciscos,
cuatro del Carmen,
cuatro de la Victoria,
son doce frailes.

Cuatro frailes franciscos,
de los más gordos,
fueron a beber agua,
se ahogaron todos.

Cuatro lunares tienes,
niña, en tu rostro,
tienes abril y mayo,
julio y agosto.

Cuatro mozos como róbligos
venían de Carisédiga,
xuraban e devoraban
que había festa en Fornéliga.

Cuatro palomitas blancas,
subidas en el alero
se dicen unas a otras:
no hay amor como el primero.

Cuatro pañuelucos tengo,
y los cuatro son de seda,
que me los ha regalado
una mozuca soltera.

Cuatro pares de mulas,
cuatro aradores,
cuatro mozos que roban
los corazones.

Cuatro pies tiene el lobo,
cuatro la loba,
cuatro la lagartija,
dos la paloma.

Cuatro somos, tres venimos,
y aquí no viene tu amante,
que se ha quedado dormido
debajo el carro triunfante.

Cuatro tsobus que baxiarun
por el vatse de Tsaciana
fueron buscare a Buxionte
tseite, tsume, tsinu, tsana.

De todos cuatro colores
tengo de pintar un ramo,
colorado, azul y verde,
y encima, sobredorado.

Dices que tienes tres gochos
en el corro de tu madre,
y yo digo que son cuatro
con el gocho de tu padre.

Dime, panaderina,
cómo te arreglas
para vender los bollos
a cuatro perras.

El perejil cuando nace
nace por las cuatro esquinas,
los hombres cuando pretenden,
no dicen más que mentiras.

El señor cura de Hornija
tiene una cama de flores,
cuatro más tiene en el cielo
por decir buenos sermones.

El señorito y el guardia,
el cura y el sacristán
son los cuatro personajes
que viven sin trabajar.

En el baile bailan cuatro,
cinco con la del pandero,
y ahora vamos a ver
quién da la vuelta primero.

En el medio de mi pueblo
tengo de hacer una fuente,
con cuatro caños de agua
para que beba la gente.
Entre cuatro amigas mías
me cortaron un vestido,
lo cortaron sin tijeras
y lo cosieron sin hilo.

Esta noche ha llovido,
mañana hay barro,
cuatro pares de mulas
lleva mi carro.

Esta noche hemos de ver
cómo relumbra el acero,
porque han dicho cuatro mozos
que han de romper el pandero.

Este pandero que toco
tiene cuatro cascabeles,
y una rosa en cada esquina
para dar a los Manueles.

Hay quien por lograr la fama
ha perdido una fortuna,
en cambio por cuatro cuartos
se hizo famosa la luna.

La Virgen de Fuentes tiene
encima de su corona
cuatro lirios encarnados
y el Padre Santo de Roma.

La Virgen de la Encina,
¿quién la sacará?
Los cuatro pimenteros
de Ponferrada.

Las madres son las que lloran,
que las novias no lo sienten,
les quedan cuatro chavales
y con ellos se divierten.

Los cojones del cura
de Villalpando
los llevan cuatro bueyes
y van sudando.

Los mocitos de esta boda
todos son unos gallinas,
en vez de salir al baile
juegan a las cuatro esquinas.

María, Magdalena,
Marta y Mariana
son los cuatro luceros
de la mañana.

Me dieron tres puñaladas
y con otra serán cuatro,
si no me muero, morena,
iré mañana a tu cuarto.

Mi suegra la condenada
tiene un genio del demonio,
pa cuatro pelos que tiene
quiere que le haga un buen moño.

No me llames gallega,
que soy berciana,
cuatro leguas pa arriba
de Ponferrada.

No me tires chinitas,
tírame nueces,
tíramelas a pares,
cuatro en dos veces.

¿Pa qué le tiraste al cuatro
si se te cocha la bola?
Mocito de la fachenda,
para mí no me acomoda.

Por cantar cuatro cantares
a la puerta del molino,
me dieron media peseta
y me molieron el trigo.

Por el río Torío
bajaba una gabarra
con cuatro jugadores
de las Ventas de Nava.

Rosina de los rosales,
dime por qué no te casas,
si tu padre quiere un rey,
cuatro tiene la baraja.

San Antonio, conmigo
eres ingrato,
sin embargo hay algunas
que tienen cuatro.

Si tu madre quiere un rey
la baraja tiene cuatro:
rey de oros, rey de copas,
rey de espadas, rey de bastos.

Todos cuentan cuatro rosas
al pasar por tu ventana,
todos contarían cinco
si estuvieras asomada.

Toma las avellanas,
bien de mi vida,
que me están esperando
cuatro a la esquina.

Un cazador cazando
cazó dos ciervos
y se llevó a su casa
los cuatro cuernos.


Una despedida sola
dicen que no vale nada,
vayan una, vayan dos,
vayan tres y cuatro vayan.

Viva el sol, viva la luna,
vivan los cuatro luceros,
y las mocitas de a quince,
que cimbran como centenos.

ya se van los pastores
ya se van marchando,
más de cuatro zagalas
quedan llorando.

Cuaderno de cantares: El canto y los cantares

Puntuación: 4 de 5.
A cantar me ganaréis,
pero no a saber cantares,
tengo en casa un arca llena
y encima siete costales.

A cantares y a coplas
nadie me gana,
porque anduve a la escuela
de una gitana.

A la puerta de mi novia
mi compañero cantó,
a la puerta de la suya
es razón que cante yo.

A tu puerta estamos cuatro,
cuatro mozos a cantar,
si quieres que te cantemos,
licencia nos has de dar.

Ahora voy a cantar yo
una tonadilla nueva,
que cuando nació mi madre
ya la cantaba su abuela.

Al otro lado del río
sentí cantar y escuché,
válgame Dios que bien cantan
los amores que olvidé.

Aquí estamos a estas puertas,
dispuestas para cantar,
Señora, danos licencia,
que queremos empezar.

Aquí me pongo a cantar
con alegría y sin miedo,
que al que no tiene delito
no le llevan prisionero.

Aquí me pongo a cantar
en este campo de flores,
a pesar de mis contrarios
y a gusto de mis amores.

Aquí me pongo a cantar,
no sé si seré durable,
porque tengo mala voz
y no daré gusto a nadie.

Aunque estuviera cantando
un año con trece meses,
si no me diera la gana
no canto un cantar dos veces.

Bien sé que estás en la cama,
bien sé que dormida no,
bien sé que estarás diciendo:
ese que canta es mi amor.

Canta, compañero, canta,
cantaremos a porfía,
tú le cantas a tu novia
yo le cantaré a la mía.

Canta, mi niña, y no llores,
mira que te pones mala,
mira que se desmejora
la hermosura de tu cara.

Cantar que del alma sale
es pájaro que no muere,
porque canta los sentires
y el corazón siempre siente.

Cantares por cantares
sé más de ciento,
pero no se me vienen
al pensamiento.

Cantares que no sepas,
no los empieces,
que te quedas nadando
como los peces.

Canto triste, canto triste,
no puedo cantar alegre,
tengo el corazón herido
y las heridas me duelen.

Como no tengo gracia,
canto sin ella,
que aunque quiera comprarla
no hay quien la venda.

Cuando estoy en el baile
no sé cantares,
cuando estoy en la iglesia
vienen a pares.

De cantares y coplas
tengo un botijo,
cuando quiero cantarlos
bebo un poquito.

Debajo del agua clara
se ven correr las arenas,
debajo de mis cantares
se ven deslizar las penas.

En el monte canta el cuco,
en la torre la cigüeña,
el pajarito en el campo,
el borracho en la taberna.

Puntuación: 5 de 5.
En esta calle, galanes,
cantad mucho y cantad bien,
que a la entrada hay una rosa
y a la salida un clavel.

Ese cantar que has cantado
me lo has aprendido a mí,
si tuvieras más vergüenza
no lo cantabas aquí.

Éste es el primer cantar,
ésta es la segunda letra,
que sale de las entrañas
y en el corazón penetra.

La despedida canto
de mis cantares,
como no soy maestra,
no van iguales.

La gracia para cantar
ni se compra ni se arrienda,
se la da Dios a quien quiere
y a mí me dejó sin ella.

La perdiz canta en el soto,
la culebra en el espino,
y yo canto en tu ventana,
espejo de cristal fino.

Las mozas de mi pueblo
qué bien que cantan,
paé que tién jilguerines
en la garganta.

Mozos que estáis escuchando,
no digáis mal de quien canta,
con el polvo del camino,
se me tomó la garganta.

Ninguno por cantar bien
diga mal del que mal canta,
unos cantan lo que saben
y otros saben lo que cantan.

No canto porque bien canto
ni por las gracias que tengo
canto por disimular
una penita que tengo.

No canto porque bien canto
ni porque soy cantadora,
canto por dar que decir
a lenguas murmuradoras.

No creas que porque canto
tengo el corazón alegre,
que soy como el pajarillo,
que si no canta se muere.

No hay penitas ni alegrías
que se queden sin cantar,
y por eso hay más cantares
que gotas de agua en la mar.

No sé qué cantares cante
para no ofender a Dios,
porque todos los cantares
tienen palabras de amor.

No sé qué cantares cante,
todos se me han olvidado,
sólo tengo en la cabeza
que eres un cielo estrellado.

No sé si cante, si llore,
que a mí todo me da pena,
cantaré toda la vida,
pa llorar tiempo me queda.

Para cantar cantares
me crió el cielo,
para hilar a la rueca
también si quiero.

Para empezar a cantar
licencia no pido a nadie,
que la traigo yo conmigo
para cantar en la calle.

Para empezar a cantar,
señores, pido licencia,
no digan a la mañana
atrevido y sinvergüenza.

Por cantar cuatro cantares
a la puerta del molino,
me dieron media peseta
y me molieron el trigo.

Por cantar, yo cantara,
pero la gracia
se me quedó en el libro
de la ignorancia.

Porque canto y me divierto
me llaman loca sin juicio,
cuántas puertas se menean
y no se salen del quicio.

Puntuación: 5 de 5.
Quisiera que en mi garganta
se criasen ruiseñores
para cantar a la Virgen,
que es la reina de las flores.


Sé cantar y sé bailar,
sé tocar la pandereta,
el que se case conmigo
lleva música completa.


Si canto me llaman loco,
y si no canto, cobarde;
si bebo vino, borracho,
si no bebo, miserable.


Si estuviera cantando
una semana,
dos veces una copla
no la cantara.


Si por cantar me pagaran,
toda mi voz empleara,
así, como no me pagan,
canto si me da la gana.


Si quieres que te cante
cantares nuevos,
corta pan de la hogaza
y un par de huevos.


Si supiera que a cantares
te había de camelar,
te cantara más cantares
que arenas tiene la mar.


Si supiera que cantando
daba gusto a mi morena
toda la noche cantara
y a la mañana durmiera.


Tengo cantar y bailar,
y pasar la vida alegre,
que este mundo es una trampa
y el que llora tanto pierde.


Tengo de morir cantando,
porque llorando nací,
todas las penas del mundo
no van a ser para mí.


Tengo de morir cantando,
porque llorando nací,
todas las penas del mundo
no van a ser para mí.


Todos los que cantan bien
beben vino y aguardiente,
y yo como canto mal,
agua fría de la fuente.


Todos los que cantan bien
cantan una vez al año,
y yo, como canto mal,
paso la vida cantando.


Unas cantan de alegría,
otras cantan por cantar,
yo canto todos los días
y canto por no llorar.


Viva quien canta y quien baila,
viva quien sabe querer,
viva el que en el mundo tiene
pena por una mujer.


Ya no puedo cantar más,
que se me acaba la gracia,
y una poca que me queda
la quiero para mañana.

Cuaderno de cantares: Curas, monjas y frailes

Cuaderno de cantares: Curas, monjas y frailes

A este nuestro señor cura
la salud le deseamos
para casar las solteras
que en este pueblo quedamos.


A la jota, jota,
voy a confesarme
para ver si el cura
quiere perdonarme.


A misa de doce fui,
no vuelvo a misa de doce,
puse los ojos en ti,
los quité del sacerdote.


Adelaida en el balcón
y el cura en el campanario,
por debajo la sotana
le enseñaba el relicario.


Al curita de mi pueblo
se le ha roto la sotana
por ir detrás de una moza
un lunes por la mañana.


Camino de Santander,
caminando muy alegre,
iba un fraile capuchino
montadito en una liebre.


Cinco flores muy hermosas
salen de misa mayor:
los novios y los padrinos
y el cura que los casó.


Con los curas a solas
nunca te quedes,
que aunque se ponen faldas
no son mujeres.


Cuatro frailes franciscos,
cuatro del Carmen,
cuatro de la Victoria,
son doce frailes.


Dicen que los curas duermen
con las hijas de María,
no vaya a ser que la Virgen
tenga nietos algún día.


El cura de mi pueblo
tiene melena,
se hace la permanente
por Nochebuena.


El cura de mi pueblo
y el de La Mota
jugaron los calzones
a la pelota.


El cura de Ponferrada
y la señora maestra
hicieron un San Antonio
más guapo que el de la iglesia.


El cura de Puente Castro
ya no compra más cebada,
porque se le ha muerto el burro
y ahora monta en la criada.


El cura de Quintana
dijo al obispo:
si me quitas la novia
te capo el Cristo.


El cura de Villaobispo
ya no quiere decir misa,
que quiere ser presidente
del partido comunista.


El cura y el ama fueron
los dos juntos al molino,
el ama cayó de espaldas
y el cura cayó de hocicos.


El día que yo me case
me alegraré no parezcan
ni el cura ni el sacristán
ni las llaves de la iglesia.

El herrero y el barbero,
el cura y el sacristán
son los cuatro galopines
que viven en el lugar.


El que roba en los cepillos
es ave que no alimenta,
que me ha dicho el señor cura
que es un pájaro de cuenta.


El señor cura de Hornija
tiene una cama de flores,
cuatro más tiene en el cielo
por decir buenos sermones.


El señor cura mayor
cuando va la iglesia arriba,
las piedras que va pisando
las va dejando floridas.


El señor cura no baila
porque tiene la corona.
Baile, señor cura, baile,
que Dios todo lo perdona.


En el cielo manda Dios,
en el concejo, el alcalde,
el señor cura en la iglesia
y los mozos en la calle.


En la torre de la iglesia
hay un nido de jilgueros,
y ha dicho el señor cura
que no le toquen los huevos.


Estaba un fraile francisco
remendando el calzoncillo,
se lo miraba y decía:
vaya mango pa un martillo.


Este nuestro señor cura
ojalá viva cien años,
por lo bien que le parece
el Sacramento en sus manos.


Este nuestro señor cura
ojalá viva cien años,
que toca bien las campanas
y da buenos aguinaldos.


La casa del señor cura
no tiene más que una cama,
si en la cama duerme el cura
¿dónde coño duerme el ama?


La casa del señor cura
nunca se vio como ahora:
ventana sobre ventana,
y el corredor a la moda.


Las monjas del convento
me llaman loca,
pues me gusta el pandero
más que la toca.


Las monjas en el coro
dicen cantando:
entre tantas hermanas
no hay ni un hermano.


Llévala, galán pa adentro,
que ya la tienes por tuya,
tres veces dijo que sí
delante del señor cura.


Los cojones del cura
de Villalpando
los llevan cuatro bueyes
y van sudando.


Los cojones del cura
van por el río,
y el cura va diciendo:
¡cojones míos!


Los curas y los frailes
y los laureles,
como no tienen fruto,
siempre están verdes.

Los curas y taberneros
son de la misma opinión:
cuantos más bautizos hacen,
más pesetas pal cajón.


Los frailes de San Francisco,
cuando no tienen qué hacer,
se descosen los remiendos
y los vuelven a coser.


Mañana salgo de caza
con el morral del alcalde,
el hurón del señor cura
y la perra de tu madre.


María, si bien me quieres,
no se lo digas al cura,
que los secretos de amor
son para la sepultura.


Mi novia se cayó anoche
desde el balcón a la calle
y se ha venido a agarrar
a la sotana de un fraile.


Ni por un beso ni dos
pone penitencia el cura,
pero en llegando a los tres,
la penitencia es segura.


No canto porque bien sé
ni canto porque bien canto,
los que cantan son los curas,
que cantando ganan cuartos.


No te prendieron con grillos,
ni tampoco con cadenas,
que te prendió el señor cura
con palabras de la Iglesia.


Para empezar a cantar
licencia tengo pedida
al señor cura primero
y a la señora Justicia.

Señor cura, no me riña
porque le rondo la esquina,
si no quiere que la ronde
eche fuera a la sobrina.


Señor cura, señor cura,
le voy a matar el gallo,
que no tengo las gallinas
pa que las monte a caballo


Señor cura. señor cura,
que fuistes madre de Cristo,
confesor, virgen y mártir,
y ahora sois Señor Obispo.


Si los curas comieran
piedras del río
no estarían tan gordos
los muy jodíos.


Tanto cura, tanto obispo,
tanta monja, tanto fraile,
tanta mujer sin marido,
y tantos hijos sin padre.


Un fraile de San Francisco
del campanario cayó,
San Francisco hizo un milagro
y del suelo no pasó.


Venga, señor cura, venga,
que en casa tengo trabajo,
que se ha caído mi abuelo
y está mi abuela debajo.


Vivan los señores novios
y el cura que los casó,
el padrino y la madrina,
los envitados y yo.


Yo tuve una novia Carmen
y otra que Carmen se llama,
voy a poner un convento
de monjas carmelitanas.

Cuaderno de cantares: La escuela

audio

  • bailador que bailas bien cuando en el baile te pones cuándo bailas a tu gusto con los pies haces renglones: … cuando una persona baila maravillosamente se suele decir qué hace reglones con los pies
  • majo   para hablar contigo necesito memoriales, no sé dónde has aprendido tanto latín como sabes … entonces es que dominaba la gramática parda:
  • viva viva la alegría viva y el jaleo de la Estudiantina, viva viva la gracia y el aire y el jaleo de los estudiantes;
  • ¿Cómo quieres que te quiera? Si soy un pobre estudiante, quieres que venda los libros solo para regalarte
  • el curita de este pueblo y la señora maestra hicieron un San Antonio más guapo que el de la Iglesia
  • de las clases musicales salgo todos los días contento porque la maestra quiere tocar siempre mi instrumento,.
  • quién tuviera una novia maestra y en su sala, quién pudiera entrar a dormir una noche con ella y en sus brazos poder descansar?

Cuaderno de cantares. La Abuela