martas que cantaban los mozos de Gradefes cuando pedían el aguinaldo

UNAS “MARZAS” EN LAS LEONESAS TIERRAS DE RUEDA

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El cantar de las "martas", término con el que en Gradefes se designan las marzas.

Este es el cantar de la martas que cantaban los mozos de Gradefes cuando pedían el aguinaldo:

Las martas, las martas,
las martastolendas
no vinon de Francia
ni de Inglalaterra,
que las bajó Cristo
del cielo a la tierra.

De la casa santa
las doce hijas hembras,
las seis eran monjas,
prioras y abadesas,
y las otras seis
serían tan buenas
que duques y condes
casaran con ellas,
que turcos y moros
limpiaran la tierra.

Levántate, dueño,
que bien has dormido,
que tu maridito
de la guerra vino,
trae caballo blanco
y un puñal dorido,
para mayor gala
trae un rey cautivo.
Damas a la mesa
sirven veinticinco.

Y ahora de aguinaldo
danos un tocino,
veinticinco huevos
y un real para vino.

GRADEFES – Comarca de Rueda

San Blas

Si vas a San Blas
tráeme un San Blasín
que no sea muy grande
ni muy pequeñín
Ya no vas, ya no vas,
ya no vas conmigo a San Blas

Gradefes https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00776_20.ogg?uselang=es

Las ceibas de la La Cabrera (31 de diciembre)

El día de San Silvestre (31 de diciembre) se reunían los mozos en el café; en esa reunión veían cuántas mozas había en el pueblo y las sorteaban, entre ellos («a ti, fulana; a ti, la otra…»), estableciendo parejas según el azar de la suerte. Una de las manifestaciones más primitivas de estos emparejamientos de mozas y mozos, que convivían en promiscuidad fuera del matrimonio desde mayo hasta San Miguel, eran las ceibas de la comarca leonesa deLa Cabrera, tanto la Alta como la Baja; Y, en Gradefes, una vez hechos los emparejamientos de mozas y mozos por sorteo, estos últimos salían a rondarlas por el pueblo, con el tamboril y la gaita; a esta ronda nocturna se la conocía con la expresión de «salir a dar las novias»; cada mozo tenía que mostrar especial protagonismo, acompañado por los demás, cuando la ronda llegaba ante la casa de la moza que le había tocado en suerte como pareja. Y cuando, en ronda, «salían a dar las novias», los mozos solían entonar este característico cantar, en el que se cambiaban los nombres de la moza y el mozo según la ocasión:

A María le daríamos,
le daríamos,
por esposo le daríamos,
le daríamos,

A Juan le daríamos,
le daríamos.
Si no lo queréis creer
el domingo lo veréis,
en el sombrero una rosa

por su querida esposa
y en el sombrero un clavel
por su querida mujer.

Tras pasarse toda la noche de ronda, por la mañana de madrugada, ya en fecha de Año Nuevo, iban a misa primera, la de las seis, al convento de las monjas cistercienses, situado en el pueblo. Por la tarde, cada moza tenía que llevar a su casa a merendar al mozo que la había tocado en el sorteo de emparejamiento celebrado en San Silvestre y tenía que procurar ser complaciente con él; merendaban chorizo, jamón queso… («de lo de casa» nos dicen), además de la bebida.

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