Vamos a Belén,
que yo quiero ver
a la madre Virgen
y el Niño Manuel,
y quiero adorarle
y besarle el pie,
y también decirle
que muero por él.
Doncella tierna,
Gloria de Israel,
dame, dame el Niño,
que lo quiero ver.
Entre paja y heno
estuvo al nacer
el Rey de los cielos
para nuestro bien.
Su boca destilla
raudales de bien,
mecido en los brazos
del casto José.
Los santos pastores,
a nueva al saber.
Corren presurosos
al infante ver.
Le ofrecen, humildes,
su corazón fiel,
sus mansos corderos,
su choza a la vez.
Vamos a Belén,
que yo quiero ver
a la Madre Virgen
y al Niño Manuel.