Os de Carucedo

Os de Carucedo
comen a merenda ó cedo;
venen as doce,
nun tenen qué darlle ó perro;
sáltalle ó lobo:
–¡Corre, perro! ¡Corre ó lobo!
–Corre tú que estás más gordo.

La canción del labrador

Ya amanece el nuevo día, ya pasan los labradores
llena el alma de alegría y el pecho lleno de amores.
Por el oriente el sol radiante vida asoma;
abre el cáliz la flor y difunde su aroma.
Despierta la parda alondra, alejándose del suelo,
y dirige sus plegarias de sus trinos hasta el cielo.
Ya se oye rechinar la rueda del arado,
y al labriego animar con voces al ganado.
Un surco tras otro surco los arados van trazando,
y el labrador, incansable, alegre sigue cantando.
Oh vida feliz, la del labrador;
es vida de fe, vida de ilusión;
vida de placer, vida de amor.
Oh vida feliz, la del labrador.
Su cuerpo salud rebosa; sencillez respira su alma;
ocupado en sus tareas pasa los días en calma.
Oh vida feliz (…)
Ya viene la noche oscura, y aparejan a sus pares,
y regresan a su aldea repitiendo sus cantares.
Oh vida feliz (…)

Pueblos del Bierzo

Paradela, mala terra;
Chana, su hermana.
En Borrés preguntaréis,
en San Juan os lo dirán.
Cornatelo está perdido;
Villavieja nun ten pan.
Leve o demo a Ferradillo,
fuera santos que eilí están.
Las de Borrenes, las de Borrenes,
cuando se van a bañar,
levan o refaixo roto,
lévanho roto detrás.
Las de Borrenes
levan o refaixo roto
cuando se van a bañar,
en cambio las de San Juan
lo llevan de plesiglás.

En Chana no quedan mozas,
y en Borrenes son pequeñas;
os que queiran buenas mozas,
¡a Carucedo por ellas!.


Buenos mozos hay en Lago,
mejores en Campañana;
como los de Carucedo
no los hay en toda España.

–¿De dónde eres?
–Soiche de Corullón,
¿quéres jugar un peso?
–¿De dónde eres?
–Soiche de Corullón, nunca che fora

El otro día te vi

El otro día te vi
en la alameda primera,
luciendo la saya blanca
y el pañuelito de seda,
dime dónde vas, morena;
dime dónde vas, salada;
dime dónde vas, morena,
a las dos de la mañana
Voy a la fuente del Ebro
a por una jarra de agua,
que me han dicho que es muy buena
beberla por la mañana.
Dime dónde vas, morena (…)
Voy al jardín de Valencia
a decirle al jardinero
que me dé una rosa blanca,
que en mi jardín no las tengo,
dime dónde vas, morena (…)

Un gitano fue a la iglesia

Un gitano  fue a la iglesia 
que se le murió la suegra 
y pregunta al señor cura
que un entierro cuanto cuesta.

Y el señor cura le dice:
le cuesta cuatro pesetas.
entonces dice el gitano
ay, ay, mas vale dejarla quieta.
Mi suegra cuando vivía
no valía dos pesetas.
Mi suegra cuando vivía
no valía dos pesetas.

Señor cura, Señor cura
hágame bien la cuenta,
que si usted no la entierra
ahí se queda pa dar guerra,
que si usted no la entierra
ahí se queda pa dar guerra.

audio cancion Escelita Fernández, una reliquia viva…