Predicción de la muerte del rey don Pedro

Versión de Viadangos de Arbas 

Por los campos de Montiel
a caza va el rey don Pedro,
con su venado en la mano
y una trailla de perros.

(Y luego se encuentra con un pastorcillo y le dice:)

Morirás a puñaladas,
morirás, el rey don Pedro,
que mataste sin piedad
los mejores de tu reino;
mataste a tu propio hermano,
a Dios darás cuenta de ello.

ROMANCE

Muerte del maestre de Santiago

Versión de Villar de Acero

Día de todos los Reyes, primera fiesta del año,
todas damas y doncellas al rey piden aguinaldo,
a no ser doña María, que a la puerta se ha quedado.
-¿Qué pides, doña María, qué pides por aguinaldo?
-Yo lo que pido, buen rey, que me ha de ser otorgado,
si ‘o pedía la cabeza del maestro de Santiago.
-Las cabezas de hombres buenos no se dan por aguinaldo.
-¡Aprisa, aprisa, mis criados, y aprisa van degollarlo!
-Le han cortado la cabeza y a María la entregaron.
María, c’aquella rabia, a los perros la ha tirado.
Los perros, con ser perros, la llevaron al sagrado;
con las patas, sepultura, con la boca, la enterraron.
ATO_00025A_28 AUDIO HORNIJA, https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00025A_28_-_La_muerte_del_maestre_de_Santiago.ogg
Hoy es el día de los Reyes, un día muy señalado,
y entre damas y doncellas, el rey pedía aguinaldo:
—No pido oro ni plata, ni tampoco el aguinaldo,
solo pido la cabeza del mayestro Santiago.
—Se nos dan o no nos dan, eiquí no nos deteñan,
que te’mos muito cantar, de por vida baila della,
de por vida baila dél, juntamente con él van.
ATO_00114_10 AUDIO EL GANSO https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00114_10_-_La_muerte_del_Maestre_de_Santiago.ogg
… fiesta del año

El moro que reta a Valencia

Versión de Guímara

Allí viene un perro moro a todos desafiando,
ya tiene los dientes romos de morder a los cristianos.
–¡Oh Valencia, oh Valencia !
primero fuiste de moros que de cristianos ganada,
y mañana a esta hora serás de moros tomada.
Ese rey el gran vesir . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
le he de cortar la cabeza, le he de tirar por la barba,
y su hija doña Antonia ha de ser mi enamorada,
y su mujer doña Juana tiene que hacerme la cama.

–Bien lo oyera el rey gran vesir de altas torres donde estaba.
–Antoñita de mi vida, Antoñita de mi alma,
ese moro que ahí viene deténmelo de palabra,
las palabras sean pocas, pero de amores cercanas.
–¡Ay padre de la mi vida, ay padre de la mi alma!,
yo de eso nada sabía, yo de eso no sé nada.–
–¿Quién es ese caballero que pasaba y no me hablaba?
Si no fuera por un poco, me arrojo de esta ventana:
–Arrójese, la señora, yo la cogeré en mi capa.
–¿Qué traía, el caballero, pa regalar a la dama?
–Yo traigo un anillo de oro en la punta de mi lanza;
mujer que tenga este anillo nunca morirá encintada,
hombre que tenga esta espada nunca morirá en campaña.
–Siete años había, siete, que por ti no me peinaba.
–Otros tantos hay, señora, que por ti no quito barba.
¿Me lo dice de mentira o lo armas de maraña?


El moro que reta a Valencia
Versión de Chano

--De cara miro a Valencia, de cara miro a Granada,
de cara miro a Valencia, ¡oh, Valencia valenciana!,
primero fuistes de moros que de cristianos ganada;
antes de mañana a estas horas, de moros seréis tornada.
Ese rey don Cibre lo he de arrastrar por la barba;
su hija María Antonia ha de ser mi enamorada;
su mujer doña Jemena es la que hace la cama.
-Antoñica de mi vida y Antoñica de mi alma,
ese moro que ahí viene detenéimelo en palabras;
las palabras sean pocas, pero de amores cercana.
--Dígame usted, (padre,) algo de amores que 'o de amores no sé nada.
--¿Quién es ese caballero que pasaba y no me habla?
Hay siete años para ocho que 'o por él no me peinaba.
--Otros tantos hay, señora, que 'o por usted no quité barba.
--¿Y qué traía el galán pa regalar a la dama?
--Un anillo en la punta de su lanza,
que hombre que lo tuviera nunca morirá en campaña
y mujer que lo tuviera nunca morirá encintada.
Mucho estruendo hay, señora, en que su palacio andaba.
--Los caballos del rey mi padre, que relinchan por la cebada.
--Mucho estruendo hay, señora, en que su palacio andaba.
--Las armas del rey mi padre, que un chico las meneaba.
--Mucho estruendo hay, señora, en que su palacio andaba.
--Anda, moro, y vete y no me digas que soy falsa,
que el traidor del rey mi padre ensillaba y encabalga.
--Tanto le doy que ensille como que encabalga,
si él no tiene caballería que alcanz' a mi yegua baya,
28 si no fuera un potrozuelo moro que se perdió por esta montaña.
--Ese potrozuelo moro mi padre le da cebada.--
Deja los caminos anchos y se va por las aradas.
Pega voces al barquero que le prepare la lancha.
El barquero, como amigo, muy pronto la preparara.
Donde Baya saca el pie, Babieca mete la pata.
--¡Oh, qué malo es el hijo que a su madre maltrataba!
--¡Oh, qué mala es la madre que a su hijo no le aguarda!
--No tengo miedo a la muerte, aunque la veo cercana,
ni tengo pena por mi esposa, anque me queda embarazada,
no siento más por mi yegua baya, que me queda entre cristianas.

El moro que reta a Valencia 
Versión de Trascastro

--¡Oh Valencia, oh Valencia, oh Valencia valenciana!,
antes fuestes de moros que de cristianos ganada,
y mañana, a estas horas, de moros serás cercada.
Y a ese señor rey Guil le he de arrastrar por la barba,
y su esposa doña Inés nos tendrá que hacer la cama.
--Vete, vete, Antoñica,detéme ese caballero, detémelo con palabras,
--¿Quién es ese caballero, que pasaba y no me hablaba?
10 Van siete años para ocho, que por él no me peinaba.
--Otros tantos van, señora, no quito pelo ni barba.
¿Qué es ese ruido, señora, que por su palacio anda?
--Son los pajes del rey mi padre que están echando cebada.
Y ese caballero que ahí va, ¿no lleva nada para dar a esta dama?
--Sí, llevo un anillo en la punta de mi espada;
el hombre que lo tuviera nunca morirá en campaña,
y la mujer que lo tuviera nunca morirá encintada.
¿Qué es ese ruido, señora, que por su palacio anda?
--Anda, marcha, perro moro, . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
que . . . . . . . . . . . . mi padre ya encinchara y engalvara.
--Déjalo que encinche, encinche, déjalo que engalve, engalve,
que a mi yegua no hay n'el mundo caballo que la alcance;
nada más que un potrezuelo que lo perdí en la campaña.
--Ese potrezuelo, moro, mi padre le da cebada.
--Donde la yegua quita el pie, el potro pone la pata.
El moro da voces al barquero que le prepare la barca.
Y el barquero, como amigo, la tenía preparada.
--¡Oh mala ye(n)a sus hijos que a su madre maltrataban!
--¡Oh mala ye(n)a sus madres que a sus hijos abandonaran!

El moro que reta a Valencia 
Versión de Cabornera


Velo, velo viene el moro, ya viene por la calzada,
viene tirando a los bolos, viene jugando a la barra.
--¡Oh Valencia valenciana, del mal fuego seas quemada,
primero has sido de moros que de cristianos ganada!
--Hija de mi alma, asómate a esa ventana
y ese moro que ahí viene entreténmelo en palabras,
mientras ensillo a Babieca y aguzo la azagaya.
--Bien venido seas, morico. --Bien hallada, la cristiana.
--Siete años diba, morico, que mi pelo no peinaba.
--Otros tantos, la señora, que mi barba no quitaba.
--Si no fuera por matarme, me arrojaba 'esta ventana.
--Arrójese, la señora, que la pararé en mi capa.
--Marcháte, moro, marcháte, no te digas que soy falsa,
que está ensillando Babieca y aguzaba la azagaya.
--No me da más que la agucen, que la dejen de aguzar,
que un caballo que yo tengo ninguno le ha de alcanzar,
no siendo un hijo suyo que por estas tierras no sabe andar.



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La condesa de Castilla traidora

 Versión de Villanueva de la Tercia 
.
Muy malo estaba don Sancho, muy malo en la cama enfermo;
los dotores vienen a verlo, y eran ángeles del cielo:
--Hoy vas a morir, don Sancho, con un vaso de veneno;
te lo va a traer tu madre, que te lo está componiendo.
--Estando en estas razones, la madre llegó con ello:
--Toma este vaso de agua, te lo traigo compuesto.
--Bébalo usted, mi madre, que no tengo gana de ello;
en caso que no lo beba, llévelo usted al aliento.
--Mas apenas lo llegó, cayó difunta n'el suelo.
--Mandaré cartas a España de esta manera diciendo:
"Donde quiera que hay mujeres, beban ellas primero".
¡Válgame el señor San Juan, válgame el señor San Pedro!

Penitencia del rey don Rodrigo-El robo del sacramento ROMANCERO

-Me acuso de haber matado a mi hermano;
la mitad la comí yo, la mitad la eché al caballo.
-Padre mío, no se asuste, que aún no es el mayor pecado:
He entrado en una iglesia, robé un cáliz consagrado;
he dado tres puñaladas a Jesús sacramentado . . .
Bajó una voz del cielo, estas palabras decía:
«Que le den la penitencia que tenía merecida».
-Métase usted en la boca una velita encendida.
-Padre mío, eso es muy poco pa lo que yo merecía.
-Métase en una cueva donde hay siete culebras,
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .siete cabezas tenía,
con las siete le picaban, con las siete le mordían. (Villamuñio)



¡Oh! Virgen de los Remedios, cómo no tienes cuidado
Fundación Joaquín Díaz – ATO 00420 27 – El robo del sacramento + la penitencia del rey don Rodrigo.ogg


Penitencia del rey don Rodrigo.-Robo del Sacramento
Versión de Las Médulas

--Dímelo, buen ermitaño, por Dios y Santa María,
si hombre que con mujer peca, si Dios lo perdonaría.
--Non siendo primera hermana, Dios se lo perdonaría.
--Ésa fue, buen ermitaño, ésa fue desgracia mía.
--Si te quieres hacer vela, yo pávilo te pondría.
--Yo non me quiero hacer vela, que luego me quemaría.
--Si te quiés meter n'un horno, yo leña le metería.
--Yo en un horno, non, señor, que luego me quemaría.
--Si te quiés meter n'un arca con una serpiente viva,
con siete picos picaba, con siete bocas comía.
--Yo en el arca, sí, señor, que eso es lo qu'ió merecía.
--El bueno del confesor a verlo iba cada día:
--¿Cómo te va, penitente, penitente aventajado?
--Vaime mal, que la culebra a mis carnes no ha llegado.
--¿Cómo te va, penitente, penitente aventajado?
--Vaime bien, que la culebra a comerme ha comenzado;
ha comenzado a comerme por onde más he pecado.

Penitencia del rey don Rodrigo 
Versión de Pereda de Ancares

Ahí arriba en aquel alto, n'aquella sierra montina,
donde cae la nieve a copos y el agua serena y fría
habitaba un armitaño que vida santa facía.
Pasó por allí un penitente, si confesarlo podía:
si el andar con las mujeres perdón de Dios tendría.
--Perdón de Dios sí lo tienes, no siendo hermanas o primas.
--¡Ay triste de mí, cuitado, eso es lo que yo tenía;
estropié a una hermana e hice parir una prima!
--Váyase usté, el penitente, confesarlo no podía.
--Bajó una voz del cielo que estas palabras decía:
--Déle usted la penitencia según él la merecía:
el meterlo en una cueva con una serpiente viva.
--El armitaño era bueno, tres veces lo ve al día.
De la cintura pa abajo ya comido lo tenía,
de la cintura pa arriba muy luego lo comería.
¡Válganos Nuestra Señora y la sagrada María!

Penitencia del rey don Rodrigo-Robo del Sacramento
Versión de Guímara

Cuando me parió mi madre, me parió en alta montina,
donde cae la nieve a copos, agua menudita y fría,
donde canta la culebra, la serpiente respondía.
Allí había un ermitaño que él hacía santa vida:
--Confiéseme, el ermitaño, confiéseme, por su vida.
Diga, diga, el ermitaño, dígamelo, por su vida:
el que tiene que ver con mujeres, si tiene el alma perdida.
--Él perdida no la tiene, si no es con hermana o prima.
--¡Ay de mí, triste y cuetado,
de la prima tengo un niño y de la hermana una niña!;
confiéseme, el ermitaño, confiéseme, por su vida,
y déme la penitencia a sigún la merecía.
--Confesar, confesaréte, pero yo no te ausolvía.
--Estando en estas razones, bajara una voz de arriba:
--Confiéselo, el ermitaño, confiéselo, por su vida,
y déle la penitencia a sigún la merecía
.--Le metió en un calabozo con una serpiente viva;
la serpiente es muy feroz, siete cabezas tenía,
y la más pequeña de ellas era el que más le comía.
L'ermitaño, compasivo, tres veces lo ve al día:
una va por la mañana, otra iba al mediodía,
otra va a la media noche, cuando la gente dormía:
--¿Cómo te va, el penitente, con tan buena compañía?
--A mí me va bien, señor, mejor que yo merecía,
que de medio cuerpo abajo ya comido me tenía
y de medio cuerpo arriba luego me principiaría;
si me quiere ver la muerte, traiga una vela encendida.
--Aprisa llegó el ermitaño, el penitente ya morira.
Las campanas de aquel pueblo de par en par se tañían
por el alma del penitente, que para el cielo camina.
¡Válgame Nuestra Señora, válgame Santa María!

Penitencia del rey don Rodrigo 
Versión de Villasecino

--Por Dios te pido, ermitaño, por Dios y Santa María,
que me confieses a este hombre que llevo en mi compañía.
--Confesar, confesárele, absorverlo no podría,
que mató a siete doncellas y una hermana que tenía.
Yo le doy tres penitencias, la que él más cumplir qüería:
¿Quieres meterte en el horno?, la leña yo la pondría;
si quieres hacerte pábilo, la cera yo la pondría;
¿quieres meterle en la tumba con una serpiente viva?
--Yo me meteré en la tumba con mi buena compañía.--
Si es serpiente o no es serpiente, siete cabezas tenía;
con todas siete picaba, con todas siete mordía.
El bueno del ermitaño tres veces lo visita al día:
una vez por la mañana, otra vez al mediodía,
otra a la medianoche cuando la sierpe dormía.
--¿Cómo te va, penitente, con tu buena compañía?
--A mí me va bien, señor, que yo así lo merecía:
de la cintura pa abajo sólo lo huesos tenía;
ahora me va a las entrañas, que era lo que más sentía.
--Al otro día por la mañana las campanitas tocaban a alegría,
que el alma del penitente para los cielos camina.

Penitencia del rey don Rodrigo 
Versión de Láncara, Murias de Paredes, comc. Luna,

Don Rodrigo estaba malo, cama de rosas tenía,
la Muerte a la cabecera, ¿qué será o qué sería?
--Es la Muerte, don Rodrigo, que a buscarte venía.
--Esa Muerte me ha dejar año y medio más de vida.
--No te deja, don Rodrigo, hora y media no cumplida.
--Al cumplirse la media hora, el confesor pa allá diba.
--Ahí quedas, penitente, con una serpiente viva.
--¿Cómo te va, penitente, con tan mala compañía?
--La compañía buena era, mejor que la merecía.
El que quiera ver mi muerte traiga una vela encendida.
¡Válgame Nuestra Señora, válgame Santa María!

Penitencia del rey don Rodrigo-El Enamorado y la Muerte 
Versión de Cabornera

Estando yo en la mi cama, despierto, que no dormía,
miré para atrás y vi la Muerte en mi compañía:
--Preguntarte quiero, Muerte, yo preguntarte quería,
los que andan amancebados ¿tienen el alma perdida?
--El alma perdida, no, si no es con hermana o prima.
--¡Ay de mí, pobre cuitado, pequé con hermana y prima!--
Confiésalo a un confesor por ver lo que le decía.
Y el confesor le contesta que absolverlo no podía.
Bajó una voz dolorosa, que de los cielos venía:
--Déle el castigo, señor, según él lo merecía;
mételo en un calabozo con una serpiente viva.--
La serpiente era tan grande que siete bocas tenía,
con todas siete picaba, con todas siete mordía.
El bueno del carcelero tres veces va a verlo al día:
una iba a la mañana y otra iba al mediodía,
y otra iba por la noche cuando la gente dormía.
--¿Qué tal te va, penitente, qué tal te va, por tu vida?
-A mí, bien, gracias a Dios, según yo lo merecía:
ya me llega a las entrañas, que era lo que más sentía.

Penitencia del rey don Rodrigo-Robo del Sacramento 
Versión de Nocedo de Gordón

Por unas vegas abajo, por unas vegas arriba,
se pasea un ermitaño que hacía su santa vida:
--Por Dios te pido, armitaño, por Dios y Santa María,
que me cuentes la verdad y me niegues la mentira:
si el que duerme con mujeres tiene el alma perdida.--
El armitaño le responde: --En no siendo hermana o prima.
--Esa fue la mi desgracia y ésa fue la mi desdicha,
que dormí con una hermana y también con una prima
--Oyó una voz dolorosa que de los cielos venía:
--Confiésale, el armitaño,
y dale la penitencia según él la merecía:
Mételo en un calabozo con una serpiente viva.
--La serpiente era tan brava que siete bocas tenía,
14 por todas siete picaba, por todas siete mordía.
El bueno del armitaño esta devoción tenía,
que lo iba a vesitar tres veces todos los días:
una diba a la mañana, otra iba al mediodía
y otra ya iba a la noche mientras la gente dormía.
--¿Cómo te va, el penitente, con tu mala compañía?
--De la cintura pa abajo una miaja no tenía;
si me quieres ver morir, trae una vela encendida,
que ahora me va al corazón, que era lo que más sentía.
--Y al decir "Señor, pequé" el corazón le partía.

Madre, Francisco no viene

Teresina tenía un novio que Francisco se llamaba,
y tenía por costumbre visitarla entre semana.
Llegó el lunes, martes, jueves, y Francisco no llegaba.
-Madre, Francisco no viene, madre, Francisco ya tarda.
-No te apures tú, hija mía, no te apures tú por nada,
que estamos en sementera y anda la gente apurada.
Se subió por la escalera, ha asomado a la ventana,
y a lo lejos vio venir una yegua muy lozana;
no corría como yegua, que era un ave que volaba.
-Noticias traigo a Teresa, noticias traigo muy malas,
noticias traigo a Teresa, y no me atrevo a contarlas;
que su amado Francisco malito se halla en la cama;
unos dicen que se muere, otros dicen que no sana
y yo digo que no llega ni a las dos de la mañana.
[-Madre, sáqueme la ropa, la de luto y no de gala,
que voy a ver a Francisco, que está malito en la cama.
Al llegar al medio el camino, ya tocaban las campanas,
y al llegar an’cá Francisco, y entre cuatro le sacaban.
Allí se despidió de él, allí con toda su alma:
-Tú te vas y a mí me dejas tan triste y desconsolada.

AUDIO

La mujer engañada (Romance)


Me casaron mis padres chiquitina y bonita
con un muchachito que yo no quería;
a la medianoche, el gitano se iba,
con capa terciada y espada tendida.
Yo le vi subir por la calle arriba,
y le vi entrar en casa la querida.
-Yo a ti te daré sayas y mantillas,
y a la otra mujer, palos y mala vida.
Y a la medianoche: -Ábreme, María,
que vengo cansado de ganar la vida.
-No vienes cansado de ganar la vida
que vienes cansado d'en casa la querida.

Me casó mi madre chiquitina y bonita
con un muchachito que yo no quería;
a la medianoche, el pícaro se iba;
le seguí los pasos, a ver dónde iba.
Yo le vi entrar en casa la querida.
Me marché a mi casa triste y afligida,
me puse al balcón por ver si venía.
Yo le vi venir por la calle arriba;
venía diciendo: -Ábreme María,
que vengo cansado de ganar la vida.

Mandaba el Rey pregonar -CASTROTIERRA Romance

Mandaba el rey pregonar, mandaba echar un pregón
mandaba el rey pregonar, de cada casa un varón
como le dará Don Marcos, si no le tiene o no
malditas sean las hijas y entre ellas ningún varón
lo ha oído la pequeña, lo ha oído la mayor
lo ha oído la de en medio, que se está peinando al sol
no maldizca usted a mi madre, no la eche tal maldición
que si no ha criado a un hijo, es porque Dios no se lo dio
que si Dios se lo hubiera dado, lo habría criado como a nos
cómpreme caballo y arma y a la guerra iré por vos
la ha montado en el caballo, se la olvida lo mejor
a la puerta del rey padre, como me he de llamar yo
Oliveros hija mía, hija del conde mayor
y con el hijo del rey, poquita conversación
juntos comen y beben, se divierten en el colchón
ay los ojos de Oliveros, son de hembra y no de varón
¿en qué lo conoces hijo?, ¿en qué lo conozco yo?
en levantar los zapatos y en abrochar el juzgón (la ropa)
y en el bajar de los ojos, que los baja con dolor
convídale tú hijo mío, a las tiendas a comprar
que si ella fuese hembra, a los corales se irá
ya la convidé yo padre, a las tiendas a comprar
si los demás compran cintas, Oliveros un puñal
convídala tú hijo mío en el caballo a montar
ya la convidé yo padre en el caballo a montar
mientras los demás se montan, ella siete vueltas da
convídala tú hijo mío a los ríos a nadar
a la orilla del río, Oliveros se echó a llorar
¿por qué lloras Oliveros?, ¿por qué tengo que llorar?
porque mi madre se ha muerto, mi padre esperando está
si tú quisieras buen rey, permiso para ir allá
mi permiso ya lo tienes, cumplidito tienes ya
quédese con Dios buen rey y su coronita real
siete años le he servido, doncella y de Portugal
otros siete le sirviera, si no fuese a desnudar
quédese con Dios buen rey y su coronita real
aguárdate Oliveros, aguárdate a casar
que de tres hijos que tengo, a escoger te tengo dar
quédese el casamiento buen rey y su coronita real
siete años le he servido, doncella y de Portugal
otros siete le sirviera, si no fuese a desnudar
quédese con Dios buen rey y su coronita real

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Camino de Bembibre/El arriero de Bembibre/EL MOZO ARRIERO Y LOS SIETE LADRONES



Por las sierras (calles)de Bembibre
caminaba(se paseaba) un arriero,
buen zapato, buena media,
buen bolsillo, con dinero.
Siete machos arreaba,
ocho con el delantero,
nueve se puede decir
con el de la silla y freno.
Al revolver de una esquina
siete mancebos (quintos) salieron.
¿A dónde camina el mozo,
a dónde va el (mozo)arriero?
Camino para la Mancha
con un recado que llevo.
— A la Mancha vamos todos
como buenos compañeros,
de siete mozos que vamos
ninguno lleva dinero.
-Por dinero no reparen (no afligirse)
ni yo n i mis compañeros
que llevo yo más doblones
que estrellas hay en el cielo.
Ellos, como eran ladrones
miraren y se rieron.
en las ventas de León
piden vino y sale luego,
el primen vaso que sale
es para el mozo arriero.
Que lo beba el Rey de España
que yo vino no lo quiero.
De siete ladrones que iban
siete sables descubrieron,
el mozo descubre el suyo
que corta m á s que un acero.
De los siete, mató cinco
y los heridos se fueron.
L a tabernera da voces
para que la auxilie el pueblo
no suspira por las muertes
sino el vino que bebieron;
llega el señor Alcalde
y los vecinos del pueblo.
Si mató siete ladrones
hubiera matado ciento.


Ha acudido la justicia
para prender al arriero,
le sentenciaron a muerte
para, el sábado primero.
Escribió una carta al Rey
contándole los sucesos.
A l primer renglón que lee
el Rey se quedó riendo,
ío mismo que mató cinco
hubiera matado ciento.
Le ha dado la libertad
aquel mocito arriero,
siete reales diarios
por lo que viva en su reino,
y cinco a la cantinera
por el vino que bebieron

Puntuación: 5 de 5.

ARGOVEJO audio ARGOVEJO-Por los campos de Aragón se pasea un mozo arriero

Puntuación: 1 de 5.

Puntuación: 1 de 5.

PRIORO Caminito de la Mancha, caminaba un mozo arriero -audio https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00160A_03_-_El_mozo_arriero_y_los_bandoleros.ogg

Puntuación: 2 de 5.

Caminito de Bembibre caminaba un arriero,
buen zapato, buena media y bolsillo de dinero.
Siete caballos llevaba, ocho con el delantero,
nueve se pueden contar con el de la silla y freno.
Al trasponer una esquina, siete quintos le salieron:
– ¿A dónde van tantos mozos? ¿A dónde va el arriero?
– Yo voy para La Mancha con un encargo que llevo.
– A La Mancha vamos todos, a La Mancha y sin dinero.
– Por dinero no lo hagáis, adelante compañeros,
que tengo yo más doblones que estrellas tiene el cielo,
que arenas tiene la mar, que hormigas un hormiguero.
Al llegar a la taberna, piden vino al tabernero,
y el primer vaso colmado se lo dan al arriero.
– Yo no quiero de ese vino que le habéis puesto veneno,
que lo tome el rey de España aunque reviente yo luego.
Siete soldados que iban, siete sables descubrieron,
y él descubrió el suyo, que era de un brillante acero.
De los siete mató a cinco, y dos salieron huyendo.
El tabernero da voces para que lleguen al pueblo.
Acude el señor alcalde a prender al arriero,
y lo sentencian a muerte para el sábado primero.
Le escribió una carta al rey apuntando los sucesos,
y cada renglón que leía lo iba contradiciendo:
– Así como mató cinco, hubiera matado ciento;
paguen dineros al mozo, es lo que existe en el reino,
y también a la taberna por el vino que bebieron

Puntuación: 1 de 5.

CALDEVILLA DE VALDEON https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00420_21_-_El_arriero_y_los_bandoleros.ogg

Puntuación: 3 de 5.

NOCEDA DEL BIERZO audio https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00025A_18_-_El_mozo_arriero_y_los_bandoleros.ogg
Por la sierra de Bembibre se pasea un arriero:
buen zapato y buenas medias, buen bolsillo de dinero.
A la salida del monte, siete quintos le salieron:
—¿Dónde camina, buen mozo, a dónde va el arriero?
—Camino para la Mancha con un recado que llevo.
—A la Mancha iremos todos como buenos compañeros;
de todos los que aquí vamos, ninguno lleva dinero.
—Por dinero no se ocupen, dinero llevo bastante,
que tengo yo más doblones que perlas tiene un diamante.

Puntuación: 1 de 5.

El Arriero de Bembibre (Hornija)
Por la Sierra de Bembibre caminaba un arriero
buen zapato, buena media buen bolsillo con dinero.
Siete machos arreaba ocho con el delantero
nueve se puede decir con el de la silla y freno.
Al revolver una esquina siete mancebos salieron
¿A donde camina el mozo? ¿A donde va el arriero?
Camino para la Mancha con un recado que llevo
A la Mancha iremos todos como buenos compañeros
de siete mozos que vamos ninguno lleva dinero
Por dinero no se apuren adelante compañeros
que llevo yo más doblones qu’estrellas hay en el cielo
Ellos como eran ladrones miraron y se rieron
Al llegar a una venta una pintica pidieron
El primer vaso que salga salga por el arriero
por los Reyes de León y los Infantes del Bierzo
Que lo beba el Rey d’España que yo el vino no lo bebo
De siete ladrones que iban siete sables descubrieron
el mozo descubrió el suyo que corta más que un acero
De los siete mato cinco y los heridos se fueron
La tabernera da voces para que los siga el pueblo
no lo siente por los muertos sino el vino que bebieron
Ha venido la justicia para prender al arriero
lo sentenciaron a muerte para el sábado primero
Escribió una carta al Rey contándole los sucesos
Al primer renglón que lee el Rey se quedó riendo
Lo mismo que mató cinco hubiera matado ciento
Le ha dado la libertad al buen mocito arriero
y siete reales diarios por lo que viva en su reino
Y cinco a la tabernera por el vino que bebieron
por el vino que bebieron
Otra Version de Hornija
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