La hermana cautiva – Romance

Camina don Buesos mañanita fría,
a tierra de moros a buscar la niña.
No la encontró en valles ni tampoco en villas;
la encontró lavando en una fuente fría.
-iQuítate de ahí, mora, hija de judía!
-Yo no soy mora ni hija de judía,
que soy cristianica bautizada en pila.
Mi padre era el rey, plantó aquesta oliva,
mi madre la reina bordaba y cosía,
mi hermano, don Buesos, los toros corría.
-Por estas señas que has dado, eres hermanita mía.
La ha agarrado por la mano, y la subió la calle arriba:
-Y ya se ven los palacios donde yo fui nacida.
(Al llegar a su casa, su madre la decía a ella o ella a su madre:)
La bata que la llevé nueva y la traigo rompido.

El día de los torneros pasé por la morería,
y oí cantar a una mora al pie de una fuentecilla.
-Apártate, mora blanca, apártate, mora linda,
deja beber mi caballo ese agua cristalina.
-No soy mora, caballero, que soy cristiana cautiva;
me cautivaron los moros en los riscos de Melilla.
-LTe quieres venir conmigo hacia mi caballería?
-Y los pañuelos que lavo, ¿dónde yo los dejaría?
-Los de hilo y los de seda, hacia mi caballería
y los que no valgan nada, por la corriente se irían.
- Válgame la Virgen Santa, válgame Santa María,
que por traer una novia traje a una hermanita mía.
-Ábrame, padre, la puerta, cerrojos y celosías,
que aquí te traigo el tesoro que llorabas noche y día.
Y el padre la preguntó: -Con los moritos, ¿qué hacías?
-Padre mío, los moritos a mí mucho me querían,
sólo estaba pa guardar los pavos y las gallinas.
-Padre, vamos a escribir a los moros una carta;
que yo sé muy bien las señas: Cortijo de Casablanca.
El padre que me robó le llaman el Mortifica,
la madre que me crió, la llaman la Martinica.
La carta ya se escribió, ya tienen contestación
si les devuelven la hija, les regalan un millón,
un cortijo con tres huertas y seis bueyes de labor
y se casó la cautiva con el hijo del patrón.


Para empezar a cantar estas coplas de la niña
que cautivaron los moros en los riscos de Melilla.
-Siendo yo muy pequeñita, apenas tenía cinco años,
de los brazos de mi padre los moros me arrebataron.
Me llevaron a un desierto, cierto tiempo me tuvieron,
hasta que yo fui encontrada por mi hermano, el Aguileño.
-El día de los torneos pasé por la morería,
y oí cantar a una mora al pie de una fuentecilla.
-Apártate, mora bella, apártate, mora linda,
deja beber mi caballo de la fuente cristalina.
-No soy mora, caballero, que soy cristiana cautiva,
me cautivaron los moros siendo pequeñita y niña.
-Siendo pequeñita y niña, si quieres venir conmigo,
te llevaré a los palacios adonde yo fui nacido.
Si quieres venir conmigo hacia mi patria querida.
-Y los pañuelos que lavo, ¿dónde yo los dejaría?
-Los de seda y los de hilo, hacia mi caballería,
y los que no valen nada por la corriente se irían.
-Y mi honra caballero, Ldónde yo la dejaría?
-En la punta de mi espada y en mi corazón, cautiva.
Partieron los dos amantes juntos en caballería,
y al llegar a la montaña la morita ya suspira.
-lPor qué suspiras, mi amor, por qué suspiras, mi vida?
-lCómo no he de suspirar, siendo aquí donde vivía
con mi hermano el Aguileño y mi padre en compañía?
Arre, mi caballo, arre, arre, mi caballería
que ya veo los palacios adonde yo fui nacida.
-Válgame la Virgen Santa, válgame Santa María,
pensé traer a una mora y traigo a una hermana mía.
-Ábrame, padre, las puertas, cerrojos y celosía,
que aquí le traigo el tesoro que llorabas noche y día.
L 'ha recibido su padre con la mayor alegría,
y luego la preguntaron con los moritos qué hacía.
-Padre mío, los moritos a mí mucho me querían,
sólo estaba pa cuidar los pavos y las gallinas.
El padre que me crió le llaman el Mortifica,
la madre que me crió la llaman la Martinica.
Vamos a escribirles, padre, a los moros una carta
que sé yo muy bien las señas: Cortijo de Casablanca.
40 La carta ya se escribió, ya hubo contestación,
A.mor fiel
que si se vuelve con ellos la darían un millón,
una huerta y dos cortijos con dos bueyes de labor,
y se casa la cautiva con el hijo del patrón.

DELGADINA El seductor de su hija

El seductor de su hija. Delgadina – Lario

Un rey tenía tres hijas
las tres como una granada,
la más pequeñina de ellas
Delgadina se llamaba.
—Delgadina, Delgadina
tú has de ser mi enamorada.
—No lo querrá Dios del cielo
ni la Virgen Soberana,
que yo sería la mujer
del padre que me engendrara.
El padre lleno de ira
de esta manera le hablara:
—Se lo diré yo a tu madre
y verás te castigara.
«entró donde estaba la reina y dijo:»
—Has de saber mi esposa
lo que tenéis en tu casa,
que tu hija Delgadina
quiere ser mi enamorada.
La reina con gran descoque
en un cuarto la encerraba
y le daba de comer
tocino y vaca salada
y le daba de beber
del agua de una pescada.
Delgadina con la sed
se asomara a una ventana,
viera a sus tres hermanitos
jugando con oro y plata.
—Por Dios os lo pido infantes
que hermanos no os llamara,
por uno de vuestros pajes
me enviéis una jarra de agua.
—No la beberás, endina,
no la beberás, malvada,
que la reina antes que muera
quiere ser nuestra madrastra.
Delgadina con la sed
se asomara a otra ventana,
viera a su madre la reina
bordando paños de Holanda.
—Por Dios te lo pido, reina
que madre no te llamara,
por uno de vuestros pajes
me enviéis una jarra de agua.
—No la beberás, endina,
no la beberás, malvada,
que hace siete años y va pa ocho
que me tienes malcasada.
Delgadina con la sed
se asomara a otra ventana,
viera a su padre el mal rey
por los campos de Granada.
Delgadina no tiene sed
Delgadina no quiere agua,
a los pies de Delgadina
nace una fuente muy clara
y a la cabecera tiene
a la Virgen Soberana
y la cama de su padre
de demonios rodeada.

audio LARIO/el-seductor-de-su-hija-delgadina-lario/
Tres hijas tenía el rey,
todas tres como la plata;
la más pequeñina de ellas
Delgadina se llamaba.
Un día al salir pa’ misa
su padre la reparaba:
– Delgadina, Delgadina,
tú has de ser mi enamorada.
– No lo quiera el Rey del Cielo
ni la Virgen soberana,
que hijas con padres se casen
saliendo de sus entrañas.
¡Alto, alto, mis criados!
A Delgadina encerrarla
en un cuarto muy oscuro
en donde no vea nada.
La agarran por los cabellos,
para un cuarto la arrastraran,
y le daban de comer
pescado y agua salada.
Y al cabo de siete años
el cuarto se hizo ventanas;
pasan días, vengan días,
se ha asomado a una ventana,
donde estaban sus hermanas
bordando paños de plata.
– Hermanas, porque lo sois
salidas de unas entrañas,
por favor de Dios os pido
que me deis un vaso de agua.
– Yo bien te lo diera, hermana,
pero si padre lo sabe,
la cabeza nos cortara.
Se quitó la Delgadina
muy triste y desconsolada;
pasen días, vengan días,
se ha asomado a otra ventana,
en donde estaba su madre
peinando a las sus hermanas.
– Madre, porque lo es usted,
que salí de sus entrañas,
por favor de Dios os pido
que me dé usté’ un vaso de agua.
– Quítate de ahí, Delgadina,
quítate de ahí, perra mala,
que si tuviera un puñal
desde aquí te atravesara.
Se quitó la Delgadina
muy triste y desconsolada;
pasen días, vengan días,
se ha asomado a otra ventana,
donde estaban los criados
jugando al juego de barra.
– Criados, porque lo sois,
somos de la misma casa,
por favor de Dios os pido
que me deis un vaso de agua.
[…]
Se quitó la Delgadina
muy triste y desconsolada;
pasen días, vengan días,
se ha asomado a otra ventana,
donde estaba su padre
en silla de oro sentado.
– Padre, porque lo es usted,
que salí de sus entrañas,
por favor de Dios os pido
que me dé usté’ un vaso de agua.
– Sí que te lo alcanzaré
si has de ser mi enamorada.
– Padre mío, lo seré
aunque sea de mala gana.
– ¡Alto, alto, mis criados!
A Delgadina darle agua.
Unos van con jarros de oro
y otros con jarros de plata;
mas por mucho que corrieron,
Delgadina muerta estaba.
A los pies de Delgadina,
una fuente que manaba
por un lado echaba vino,
por el otro echaba agua.
El primero que llegase
la vida tiene ganada,
y el último que llegase
la vida tiene jugada.
En la cama de sus hermanas
una serpiente estirada,
en la cama de los criados
una culebra enroscada,
en la cama de sus padres
todo el infierno se hallaba,
la cama de Delgadina
toda de gloria rodeada
AUDIO PRIORO
AUDIO PALACIOS DEL SIL_-_Delgadina.ogg
AUDIO ARGOVEJO_-_Delgadina.ogg
AUDIO CORDIÑANES DE VALDEON https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00421_02_-_Delgadina.ogg
AUDIO VAL DE SAN LORENZO Fundación Joaquín Díaz – ATO 00115 21 – Delgadina.ogg
AUDIO PALACIOS DEL SIL Fundación Joaquín Díaz – ATO 00463A 01 – Delgadina.ogg
Un rey tenía tres hijas, y las tres como tres damas;
la más pequeñita d’ellas Delgadina se llamaba.
La dijo su padre un día: -Y has de ser mi enamorada.
-No lo quiera Dios del cielo ni la Virgen soberana,
ser yo mujer de mi padre, madrastra de mis herma nas.
-Y altos, altos, los mis pajes, y a Delgadina encerrarla.
No me la deis de comer no siendo cosa salada
ni tampoco de beber, no siendo agua de retama.
Y a ese otro día a la mañana, se ha asomado a la ventana .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Alcanzó a ver a su hermana:
-Y hermana de los mis ojos, hermana de mis entrañas,
por Dios te pido un favor, que me des un vaso de agua.
-Si mi padre lo supiera, el pescuezo me cortara.
(Y) ese otro día a la mañana se ha asomado a la ventana.
Alcanzó a ver a su padre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
-Ay, padre de los mis ojos, ay, padre de mis entrañas,
por Dios le pido un favor, que me dé usted un vaso de agua.
-Hija, sí te le daré, (pero) has de ser mi enamorada.
Y a ese otro día a la mañana, Delgadina muerta estaba,
y a los pies de Delgadina y había una fuente muy clara,
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . de ángeles arrodeada

LA NOVIA DE PEDRO CARREÑO

En la provincia Valencia
un matrimonio vivía,
de los ricos y hacendosos:
solo una hija tenía.
La hija tenía un novio
llamado Pedro Carreño
a quien María le adora
por ser un chico muy bueno.
A los padres de María
ese Pedro no hizo gracia;
la concertaron la boda
con un sobrino de casa.
El veinticinco de abril
la concertaron la boda
y a la mañana siguiente
estaba allí la gente toda
La novia se confesò,
luego se vistió de gala,
al ver a su primo allí
cayó al suelo desmayada.
-Voy a bajar al jardín.
Dijo allí a toda la gente,
tirándose a un pozo,
prefiriendo allí la muerte.

Al ver que tanto tardaba
todos al jardín bajaron
viendo a la muerta en el pozo
quedaron horrorizados.
Pero al sacarla del pozo
y recostarla en las andas
del bolso se la ha caído
esta tristísima carta:
«Pedro, te juro, te juro,
Pedro, te juro ante Dios
que a ti solo te he querido
con codo mi corazón.
La boda se volviò entierro
y toda la gente lloraba
y a los padres de María
toda la culpa los echaban.
Padres los que tengáis hijos
dar un consejo es prudente:
Pa casarse sin amor
es preferible la muerte.

(Alcuetas)