La doncella guerrera

audio VALDEON Si reventaras, María, por altar del corazón , de siete hijas que has tenido https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00160B_02_-_La_doncella_guerrera.ogg
AUDIO SOTO DE VALDEON Si madre no tiene hijos, no se los ha dado Dios , si se los hubiera dado https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00419_09_-_La_doncella_guerrera.ogg
AUDIO CORIÑANES DE VALDEON- Si reventaras, María, por altar del corazón , de siete hijas que has tenido https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00420_03_-_La_doncella_guerrera.ogg
En Sevilla, a un sevillano cinco hijas le dio Dios,
pero tuvo mala suerte, que ninguno fue varón.
Un día a la más pequeña la llevó la inclinación
de ir a servir al rey vestidita de varón.
—No vayas, hija, no vayas, que te van a conocer;
tienes el pelito largo y dirán que eres mujer.
—Si tengo el pelito largo, madre, me lo cortaré
y, después de recortado, un varón pareceré—.
Tres años estuve en guerra y nadie me conoció,
solamente el hijo el rey, que de mí se enamoró.
Al montar en el caballo, la espada se le cayó,
y al decir “maldita sea”, dije “maldita soy yo”.
–ALCUETAS

audio alcuetas
La doncella guerrera – Pío de Sajambre
https://archivoreinoleon.es/registros/la-doncella-guerrera-pio-de-sajambre/

Un sevillano en Sevilla siete hijas le dio Dios,
pero tuvo la desgracia que ninguna fue varón.
De la más pequeñita le llamó la inclinación,
de ir a servir al rey vestidita de varón.
—No vayas hija no vaigas que te van a conocer,
tienes el pelo muy largo y dirán que eres mujer.
—Si tengo el pelito largo padre mío lo cortaré
y con el pelo cortado un varón pareceré.
—No vaigas hija no vaigas que te van a conocer,
eres abultada de pechos y no vales pa varón.
—Padre mío a los mis pechos yo le compraré un fubón
y los apretaré juntos, juntos a mi corazón.
A la puerta del rey padre ¿cómo me he de llamar yo?
—Oliveros, hija mía, hija del conde Mayor,
Oliveros, hija mía, que así me llamaba yo.
Con el hijo del rey hija poquita conversación,
tiene las palabras cortas te robará el corazón.
Si su padre lo hizo bien ella lo hizo mejor,
siete años comieron juntos duermen en mismo colchón
y al cabo los siete años el rey se lo conoció.
—Yo que me parece padre que Oliveros no es varón.
—¿En qué lo conoces, hijo, en qué lo conoces, sol?
—En el poner el sombrero y en el vestir el gorrión.
—Vas a llevarlo hijo mío una tarde a merendar,
si Oliveros es mujer en suelo se sentará.
—Ya lo llevé padre mío una tarde a merendar,
los otros están sentados y Oliveros de pie está.
—Vas a llevarlo hijo mío a las tiendas a comprar,
si Oliveros es mujer muchas cintas comprará.
—Ya lo llevé padre mío a las tiendas a comprar,
los otros compraban cintas y Oliveros un puñal.
—Vas a llevarlo hijo mío a los ríos a nadar,
si Oliveros es mujer no se quedrá desnudar.
A las orillas del río Oliveros dio a llorar.
—¿Por qué llorar Oliveros por qué te causa penar,
o te hizo mal el vino o te hizo mal el pan,
o te hizo mal mis criados? yo los mandaré matar.
—Ni me hizo mal el vino ni me hizo mal el pan,
ni mi hizo mal sus criados no los mande usted a matar,
que me ha venido una carta de las orillas del mar,
que mi padre se había muerto y mi madre iba a expirar
y cinco hermanas que tengo las van a sacramentar.
Si usted me diera licencia para irlas a enterrar.
—La tu licencia, Oliveros por tuya la tienes ya.
—Quédese con Dios buen rey y su corona real,
que siete años le ha servido una doncella del mar,
otros siete le sirviera si no fuera el desnudar.
VERSION DE VILLAMUÑIO

Un capitán sevillano siete hijas le dio Dios,
y tuvo la mala suerte que ninguna fue varón.
Un día la más pequeña la llegó la inclinación
de ir a servir al rey vestidita de varón.
-No vayas hija, no vayas, que te van a conocer:
tienes el pelito largo y dirán que eres mujer.
-Sí tengo el pelito largo, madre, córtemelo usted,
y después de bien cortado, un varón pareceré.
Siete años sirvió al rey, y nadie la conoció,
hasta que el hijo del rey de ella se enamoró.
Al montarse en el caballo, la espada se lo cayó;
por decir «maldito sea», en el pecho la clavó.