Anda diciendo tu madre
que tú la reina mereces
y yo, como no soy reina,
no quiero que me cortejes.
Cada vez que te veo
las medias rotas,
el palillo del medio
se me alborota.
San Antonio bendito,
ramo de flores,
a las descoloridas
dalas colores.
Por detrás de la torre
no se puede pasar
porque dicen los curas:
Arrincónamela.
Arrincónamela,
échamela al rincón,
si es casada, la quiero,
si es soltera, mejor.
Vale, vale más
que un aragonés
bailando jota,
que toda Madrid,
que toda Madrid
En el monte canta el cuco,
en la torre, la cigüeña,
el señor cura, en la iglesia
y el borracho, en la taberna.
En Quintanas está Dios,
en Villamondrín, la Virgen,
Santa Lucía, en la Aldea,
San Antonio, en Villalquite.
La gallina se agacha
y el gallo sube,
hace la reverencia
y se sascude.
San Antonio bendito,
ramo de flores,
a las descoloridas
dalas colores.
El señor cura no baila
porque tiene la corona;
baile, señor cura, baile,
que Dios todo lo perdona.
Viva Villamondrín, viva,
rodeada de perales,
vivan los mozos y mozas,
las chavalas y chavales.
Viva Villamondrín, viva,
y las hojas del laurel,
vivan los mozos y mozas
que se pasean por él.
Moza de los veinte años
que con ninguno te casas;
si te guardas para un rey,
cuatro tiene la baraja.
