Villamuñío – Las coplas de Isabel

En el pueblo de Villamuñío
hay un hombre labrador,
que labrador quiere ser.
Y este tal tiene una hija
que la llaman Isabel.
Ésta tuvo cuatro novios,
como ustedes van a ver.
El primero fue Mauricio,
anda niña, que está bien.

El segundo, Valentín,
se quiso casar con él,
y su padre la decía
«te tiene poco interés».

El tercero fue García,
cabeza de mala res,
que por andarse en bobadas
despidióle ya también.

Y el cuarto fue Eusebio,
ésta se moría por él,
y primero le dio el no
y el sí le llevó después.

Y cuando le llevó el sí,
remedio no pudo haber,
porque se le había dado
a Juliana, su mujer.

La víspera de la boda
que Eusebio a casarse fue,
éste estuvo a la ventana
de la citada Isabel.

La dijo, -«Isabel querida,
esta noche vengo a ver,
que si tú me das palabra
a Juliana dejaré».

Ella, triste, le contesta,
-«Sí, vas a dejarla, bien,
te vas a casar mañana
y yo moza quedaré».

Y el día de la boda,
que Eusebio a casarse fue,
llorando estuvo en la cama,
la pobrecita Isabel.

Madre, Francisco no viene

Teresina tenía un novio que Francisco se llamaba,
y tenía por costumbre visitarla entre semana.
Llegó el lunes, martes, jueves, y Francisco no llegaba.
-Madre, Francisco no viene, madre, Francisco ya tarda.
-No te apures tú, hija mía, no te apures tú por nada,
que estamos en sementera y anda la gente apurada.
Se subió por la escalera, ha asomado a la ventana,
y a lo lejos vio venir una yegua muy lozana;
no corría como yegua, que era un ave que volaba.
-Noticias traigo a Teresa, noticias traigo muy malas,
noticias traigo a Teresa, y no me atrevo a contarlas;
que su amado Francisco malito se halla en la cama;
unos dicen que se muere, otros dicen que no sana
y yo digo que no llega ni a las dos de la mañana.
[-Madre, sáqueme la ropa, la de luto y no de gala,
que voy a ver a Francisco, que está malito en la cama.
Al llegar al medio el camino, ya tocaban las campanas,
y al llegar an’cá Francisco, y entre cuatro le sacaban.
Allí se despidió de él, allí con toda su alma:
-Tú te vas y a mí me dejas tan triste y desconsolada.

AUDIO

La mujer engañada (Romance)


Me casaron mis padres chiquitina y bonita
con un muchachito que yo no quería;
a la medianoche, el gitano se iba,
con capa terciada y espada tendida.
Yo le vi subir por la calle arriba,
y le vi entrar en casa la querida.
-Yo a ti te daré sayas y mantillas,
y a la otra mujer, palos y mala vida.
Y a la medianoche: -Ábreme, María,
que vengo cansado de ganar la vida.
-No vienes cansado de ganar la vida
que vienes cansado d'en casa la querida.

Me casó mi madre chiquitina y bonita
con un muchachito que yo no quería;
a la medianoche, el pícaro se iba;
le seguí los pasos, a ver dónde iba.
Yo le vi entrar en casa la querida.
Me marché a mi casa triste y afligida,
me puse al balcón por ver si venía.
Yo le vi venir por la calle arriba;
venía diciendo: -Ábreme María,
que vengo cansado de ganar la vida.