
LA VIRGEN ROMERA
Por las calles de Madrid se pasea una romera,
toda vestida de luto y arriba de gracia llena.
El rey, como lo sabía, al encuentro le saliera.
--¿Qué hace la romerita tan sola por esta tierra?
--No vengo sola, buen rey, yo compañía trajera;
detrás viene mi marido, reluce más que una estrella.
Ya se va el rey pa el palacio lleno de congoja y pena.
Criados, los mis criados, hoy he visto una romera,
en los días de mi vida no he visto cosa tan bella.
Id, criados, y buscármela, id, criados, y traérmela;
ni por oro ni por plata no me dejéis la romera.
--Responde el más chiquitino, y . . . . . .el que más secreto era:
--¿Qué señas trae, buen rey, qué señas trae la romera?
--Una saya de damás, jugón de la rica tela,
una toca toleana, que gusto gloria da el verla;
el rosario que traía cinco estronos de oro lleva,
la cayá que se afirmaba de la rica plata era.
--Ya la encuentra dormidita a la sombra de una arboleda.
--¿Qué buscan, pajes del rey, debajo de la arboleda?
--Sólo buscamos a usted para asistirle a una mesa.
--Si el rey es rey de alta sangre, de más alta yo lo era;
si el rey reina su reinado, yo reino cielos y tierra.
--Vaya con Dios, la romera, la Virgen con usted queda.
--No queda conmigo, no, que la Virgen yo lo era.
Tienes la Gloria ganada, ten cuidado no la pierdas.
