El primer amor que tuve
se me llevó el corazón;
no hay amor como el primero,
que se lleva lo mejor.

Que no la llames,
que ya no viene.
Que se ha quedado dormida
debajo de los laureles.


Y los laureles son firmes
y tú para ella no eres.
Que no la llames,
que no te atiende.

Si quieres que vaya a verte
déjame la puerta abierta,
en la escalera la luz
y la cara descubierta

Que no la llames ...

Nocedo de Curueño (León).