Versión de Candín
Don Juan iba a la caza, no cazó como solía;
en el medio del camino la muerte lo perseguía,
el caballo le cansó y el perro cansado iba.
Don Juan volvió para casa, más triste que no solía.
Llamaron siete doctores, de los mejores que había;
todos le eran a decir: "Ese mal de usted no es nada".
Aún falta por venir otro doctor de la Altava,
que trae el veneno en un dedo y en la lengua se lo echara.
Todos le eran a decir: "Ese mal de usted no es nada"
no siedo el más chiquitín, que de esta manera le habla:
Confésese usted, don Juan, y administre sua alma;
tienes tres hora de vida, una y media ya pasada
y esta es para despedirse de la gente de mi casa.
Yo no siento la mi muerte, aunque la vea cercana,
lo que siento es a mi esposa, que joven y encinta estaba.
A súa esposa, don Juan, hágale una buena manda.
--Yo, mientras mis padres vivan, no le puedo mandar nada,
no siendo un anillo de oro que le di de enamorada.
Si usted se lo dio de oro, yo se lo he dar de plata.
Estando en estas palabras, Berenguenia se llegara.
¿Dónde veis, bien de mi vida, dónde veis, bien de mi alma?
Vengo de San Salvador, de oír misa cantada;
descalcita de pie y pierna, del cabello esmelenada,
le rogara a Dios del cielo que te saque de esta cama.
Salirei, bien de mi vida, salirei, bien de mi alma,
salirei, bien de mi vida, el lunes por la mañana;
verásme llevar a cuatro en un tablero de tabla,
las tablas serán de pino y las sábanas de holanda;
hallarás las calles tristes y las tus puertas cerradas,
los deudores a la puerta pidiéndote las fianzas,
te las fiará mi padre, porque de eso ya quedaba.
Estando en estas palabras, Berenguenia se desmaya;
ni con agua, ni con vino pudieron resucitarla.
Sácanle el nene del vientre, parece un rollo de plata;
se lo llevan a su padre, que la bendición le echara.
La bendición de Dios, hijo, la bendición de Dios valga;
tu madre ya se murió, tu padre expirando estaba.
Muerte del príncipe don Juan
Versión de Chano
Muy malo se halla don Juan, muy malo se hallaba en cama;
mandan llamar siete doctores, los más entendidos de España.
Unos le miran el pulso y otros le tentan la barba,
y, por no darle más pena, todos dicen que no es nada,
sino el doctor más viejo, que todo lo mira y calla.
Qué me dice usted, doctor, que todo me mira y calla?
Lo que te digo, don Juan, que despongas bien tu alma:
tienes tres horas de vida, hora y media ya va enviada,
hora y media que te queda, para desponer tu alma.
Bien lo oyera el rey su padre de altas torres donde estaba.
¿Qué te pasa, hijo mío, qué te pasa en esa cama?
¿Qué quiere que me pase, padre?, las cosas que Dios nos manda.
Lo único que le encargo es a mi esposa doña Juana;
de todo lo que le dejo, padre, no le quite nada,
si no fueran unos anillos de oro que le di de enamorada.
Si tú le diste unos de oro, yo le daré dos de plata.
Estando en estas razones, entró la niña a la sala.
¿De ónde venías, mi bien, regalo y bien de mi alma?
Vengo de Santo Domingo, de oír misa en Santa Clara,
de rogar a Dios del cielo que te saque de esa cama.
Ya me sacará, mi bien, regalo y bien de mi alma,
ya me sacará mi bien, el lunes por la mañana,
con los curas a la puerta diciendo que salga, salga;
tú te hallarás aburrida, te hallarás desesperada,
tus ventanas tristes, tus puertas cierradas.
No tengas pena, mi bien, regalo y bien de mi alma,
no tengas pena, mi bien, que 'a quedas bien encargada.
Le diera un fuerte accidente, la niña cayó esmayada.
Él murió a media noche, la niña por la mañana.
Los enterraron los dos
en una caja de pino, n'unas sábanas de holanda.
Aquí se acaba la estoria, aquí se acaba, se acaba,
aquí se acaba la estoria de dos amantes del alma.
Las campanas de aquella capital de tal en tal se tañían
| Tristes nuevas, tristes nuevas, qué se cuenta por la España? Que el caballero don Juan está malito en la cama; siete doctores le asisten, de los mejores de España, y todos son a decirle que es un mal que no era nada. Ellos que estaban en esto, entra el doctor de las almas, el que nos sabe juzgar las obras buenas y malas. -lDónde vienes tú, mi esposa, dónde vienes tú, mi esclava? -Vengo de San Salvador, de oír la misa rezada, y a Dios le pido de veras te levantes de esa cama. -Sí me levantaré, esposa, sí me levantaré, esclava; y antes del amanecer, y antes de rayar el alba, verás mi cuerpo tendido pidiéndote una mortaja; verás el cura a la puerta, los cófrades con las hachas, me verás echar al hombro, me verás salir de casa, me verás tapar con tierra, tú te volverás po casa, verás mis hijos llorando, y no adelantarás nada. Y esto es la triste vida que un pobre labrador pasa. | caballero don Juan, está malito en la cama; siete doctores le asisten, los mejores de lo España. Unos dicen que se muere, otros dicen que no sana, y otros por complacerle, le dicen que no es nada. |
| ATO_00419_02 | |
| AUDIO Villanueva que se cuenta por España | |
| Villanueva, Villanueva que se cuenta por España |
| Track | ATO_00114_09 |
| Record ID (ATO) | 114 |
| audio EL GANSO | Aquí vienen los tres reyes, los tres hijos del rey Baldo |
