Mucho siento en el sentir, siéntelo en mi corazón
de los males que hay ahora yo te librara Ramón.
Si te hubieras casado como te decía yo,
no te tocaría la suerte como ahora te tocó.
Y ahora te vas soldado camino de Badajoz
con tu fusil y mochila, cartuchera y murrión.
Yendo por un valle abajo se ha disparado un cañón
que rompió siete columnas en medio iba Ramón.
Adiós Ramón de mi vida, prenda de mi corazón,
con el ruido de las balas y el sonido del tambor.
Ramón se quedó dormido del sueño que le rindió
y vino su comandante y le dio con el bastón.
- Alerta, Ramón, alerta, que alerta siempre estoy yo,
que te estás muriendo de hambre que no te han dado ración,
dinero que echas en damas, compra pan y munición
que también yo la compraba cuando tenía ocasión.