—La rueda de la fortuna que siempre has andado en ella,
a la primera rodada me has echado a tierra ajena.
No siento yo la rodada ni que hayas andado en ella,
he visto la mejor dama que pasea en esta tierra.
No la he visto en un balcón muy adornada y compuesta,
de rosas y de claveles jazmines y de violetas.
Atrevime y le pedí un clavel de su firmeza:
—Mira, mira el caballero como pide el sinvergüenza.
—Perdónemelo, señora que así se usa en mi tierra,
los galanes como yo de rondar a las doncellas,
ellas nos dan a nosotros, nosotros damos a ellas,
ellas nos dan para guantes nosotros damos pa medias.
—Si quieres conversación sube, sube la escalera,
mi marido no está en casa está trabajando en la hacienda.
Ni la hacienda que se logre ni el marido a casa vuelva.
Y el diablo como discreto pronto le escribió una letra:
—Anda pa casa don Juan anda pa casa y no duermas,
tienes la mujer moza y está haciendo mil ofensas.
—Por aquel camino alante yo corría que volaba,
al revolver de una esquina la mi casa la primera.
Halló las puertas cerradas donde siempre están abiertas,
con el puñal que traía hizo un ahujero en la puerta,
primero metió los pies después metió la cabeza:
—Por donde entraron mis pies ha de entrar mi cabeza
y ha de entrar mi caballo si le tiro de la rienda.
Al subir por la escalera halló zapatos y medias,
los zapatos eran de él y las medias eran de ella.
Al subir la escalera encontró una mesa muy puesta,
muy prevenida de todo y medio ardiendo una vela.
—¿Qué difunto habrá en mi casa que ya se alumbra con cera?
Se dirigió a la cama por ver quien estaba en ella.
Estaba el rey y la dama dormidos a pierna suelta,
con el puñal que traía le dio siete puñaladas
y caló siete colchones siete sábanas de seda.
—Despierta, perra malvada, despierta, malvada perra,
si lo hacías por comer ahí tenías mi panera,
si lo hacías por beber ahí tenías mi bodega,
si lo hacías por marido haber puéstome una letra.
a la primera rodada me has echado a tierra ajena.
No siento yo la rodada ni que hayas andado en ella,
he visto la mejor dama que pasea en esta tierra.
No la he visto en un balcón muy adornada y compuesta,
de rosas y de claveles jazmines y de violetas.
Atrevime y le pedí un clavel de su firmeza:
—Mira, mira el caballero como pide el sinvergüenza.
—Perdónemelo, señora que así se usa en mi tierra,
los galanes como yo de rondar a las doncellas,
ellas nos dan a nosotros, nosotros damos a ellas,
ellas nos dan para guantes nosotros damos pa medias.
—Si quieres conversación sube, sube la escalera,
mi marido no está en casa está trabajando en la hacienda.
Ni la hacienda que se logre ni el marido a casa vuelva.
Y el diablo como discreto pronto le escribió una letra:
—Anda pa casa don Juan anda pa casa y no duermas,
tienes la mujer moza y está haciendo mil ofensas.
—Por aquel camino alante yo corría que volaba,
al revolver de una esquina la mi casa la primera.
Halló las puertas cerradas donde siempre están abiertas,
con el puñal que traía hizo un ahujero en la puerta,
primero metió los pies después metió la cabeza:
—Por donde entraron mis pies ha de entrar mi cabeza
y ha de entrar mi caballo si le tiro de la rienda.
Al subir por la escalera halló zapatos y medias,
los zapatos eran de él y las medias eran de ella.
Al subir la escalera encontró una mesa muy puesta,
muy prevenida de todo y medio ardiendo una vela.
—¿Qué difunto habrá en mi casa que ya se alumbra con cera?
Se dirigió a la cama por ver quien estaba en ella.
Estaba el rey y la dama dormidos a pierna suelta,
con el puñal que traía le dio siete puñaladas
y caló siete colchones siete sábanas de seda.
—Despierta, perra malvada, despierta, malvada perra,
si lo hacías por comer ahí tenías mi panera,
si lo hacías por beber ahí tenías mi bodega,
si lo hacías por marido haber puéstome una letra.
«Y no sé cómo era que le dio una puñalada y de la menor muriera.»
Geras (León)
Romance | Audio https://archivoreinoleon.es/registros/la-rueda-de-la-fortuna-presagios-del-labrador-geras/?categorias_registros=tradicion-oral
+++++++++++++++++++
LA RUEDA DE LA FORTUNA.
¡Ay, rueda de la fortuna y de la fortuna rueda!
Con vuelta y media que distes me trajiste a esta tierra.
No me pesa haber venido ni tampoco estar en ella,
he visto la mejor dama que crió naturaleza.
Viérala estar al balcón muy adornada y compuesta,
y alrededor de sí tenía una rueda de macetas.
De flores y de claveles tenía la rueda llena.
Atrevíme y la pedí una flor de la su rueda.
—Mira, mira el picarillo cómo pide sin vergüenza.
—Perdone, señora dama, perdone, señora de ella,
perdone, señora dama, que así se usaba en mi tierra
los galanes como yo el pedir a las doncellas.
Ellas nos dan a nosotros, nosotros damos a ellas;
ellas nos dan pañizuelos, nosotros zapato y media.
—Mi marido está en el campo trabajando la su hacienda;
no quiere que se le pierda.
Y el corazón le decía: "Vete pa casa y no duermas,
que tienes una mujer que a Dios hace mil ofensas.
Deja el caballo que corre, coge la muía que vuela;
deja los anchos caminos, coge las angostas sendas."
En el medio del camino luego vio una mala seña:
—Que mis puertas t'an cerradas y donde siempre están abiertas.
En el medio del corral luego vio otra mala seña:
—¿Qué difunto hay en mi casa que se alumbraba con cera?
Era el galán y la dama que dormían a pierna suelta.
Quien quiera vaca y carnero vaya a mi casa por ella;
que a cuarto daba la libra y a cuarterón la media.
