(Grandes guerras se han armado)
VAL DE SAN LORENZO AUDIO La boda estorbada (Grandes guerras se han armado)
AUDIO VAL DE SAN ROMAN http://Grandes guerras se formaron en rayas de Portugal
Grandes guerras se han armado
en rayas de Portugal
llevaron al conde Atores
por capitán general.
La triste de la su esposa
no cesaba de llorar,
I valgame Dios, quién la viera l
por ver el traje que trae.
Si la quieres ver buen conde
tú bien pronto la verás
quita bordón y esclavina
queda con rico brial.
El conde de que la vio
se ha desmayado «p ‘atrás»,
-Maten, maten la romera,
que al conde vino a matar,
-No le he matado señores,
si Dios quiere, volverá.
Estando en estas razones
el conde empezara a hablar
-Los gastos que aquí se han hecho
quién los debería pagar?
-Los gastos que aquí se han hecho
bien pagos estaban ya.
Queden con Dios los señores
que yo me vaya marchar,
que tengo a mi esposa aqu(
y la vaya acompañar.
Se montara en el caballo
y empezara a caminar.
LA CONDESITA
Grandes guerras se han armado
en raya de Portugal;
llevaron al conde Atores
por capitán general.
La triste de la su esposa
no cesaba de llorar.
– Si a los siete años no vengo,
a los ocho casarás.
Los siete ya van pasados
y el conde no viene ya.
– Échame la bendición, madre,
que yo me voy a marchar.
– La bendición de Dios, hija,
que la mía echada está.
Coge cordón y esclavina
y empieza a caminar.
Siete leguas había andado
sin hallar ningún lugar;
de las siete pa’ las ocho
un paje viera asomar.
– Dígame usted, pajecillo,
dígame usted la verdad:
¿de quién es ese caballo
que al agua vas a llevar?
– Pues será del conde Atores
que hoy se iba a casar.
– Quisiera ver al conde Atores,
que limosna me dará.
– Vaya, vaya, la señora,
que pan blanco le han de dar.
Al subir de la escalera
con el conde fue a encontrar.
– Dame limosna, buen conde,
que bien me la puedes dar,
que vengo de berbería
y no traigo qué gastar.
– Si vienes de berbería,
¿qué se cuenta por allá?
Quisiera ver a mi esposa
por ver el traje que trae.
– Si la quieres ver, buen conde,
tú bien pronto la verás.
Quita cordón y esclavina,
queda con rico brial.
El conde de que la vio
se ha desmayado pa’ atrás.
– Maten, maten la romera,
que al conde vino a matar.
– No le he matado, señores,
si Dios quiere, volverá.
Estando en esas razones,
el conde empezaba a hablar:
– Los gastos que aquí se han hecho,
¿quién los debía pagar?
Los gastos que aquí se han hecho
bien pagos estaban ya.
– Queden con Dios los señores,
que yo me voy a marchar,
que tengo mi esposa aquí
y la voy a acompañar.
Se montaron en caballo
y empezaron a caminar
