ROMANCE

Salio (ay. Pedrosa del Rey, ant. Riaño, p.j. Cistierna, ant. Riaño, comc. Riaño-La Reina, León, España)

Doña Ángela a la ventana, don Juan por allí venía;
palabras de casamiento uno a el otro se decían.
La gente de don Juan quiere y la de ella no quería,
que se la tienen mandada a un mercader de Sevilla,
caballero, gente noble, que venía de las Indias.
Y don Juan, de que lo supo, a Barcelona camina.
Estuvo dos y tres meses por ver si la olvidaría.
Viendo que no la olvidaba mandó a un paje que tenía
que le ensillara el caballo y fuera en su compañía.
Todo lo encontró cerrado, ventanas y celosías.
Se ha asomado a una ventana que calaba a la cocina,
vio pasearse a una doncella toda de luto vestida.
¿Por quién tan de luto, dama? ¿por quién tan de luto, niña?
De luto por mi señora, doña Ángela de García.
¿En qué iglesia está enterrada o en qué iglesia está metida?
Arriba, arriba, el caballero, en la de Santa Lucía,
que está el sacristán cantando, cantando el Avemaría.
Abre, sacristán, las puertas, bien pagadas te serían,
te daré un anillo de oro que en mi dedo traía,
anillo de tal valor cien doblones te valdría.
Estuvo toda la tarde y otro día todo el día.
Salga, salga, caballero, que ya es hora que saldría.
No tengo de salir hoy ni mañana en todo el día
hasta levantar la losa de esta doncella tan linda.
Con la punta de la espada levantó la losa arriba.
La viera tan colorada como si estuviera viva.
¡Virgen del divino grato, Madre y abogada mía!
un rosario te he de rezar, dos también te rezaría
si vuelves el alma al cuerpo de esta doncella tan linda.
¿Quién me mata, quién me sana, quién me da tanta fatiga?
¿Quién me saca de la Gloria, pues en ella estoy metida?
Las campanas del país ellas solas se tiñían,
que ha resucitado un cuerpo muerto de cuarenta días.
El mercader, que lo supo, el pleito se lo ponía.
Cuando las cartas enviaban el correo ya venía.
Bajara una voz del cielo que estas palabras decía:
Dadle la niña a don Juan, que la tiene merecida,
bien merecida la tiene, merecida la tenía.

La difunta pleiteada – Sotillo de Cea

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En Barcelona de abajo y en Barcelona de arriba,
se ha enamorado don Juan de Angelina de Sevilla,
los pícaros de sus padres la contraria les hacían.
Ya se va a marchar don Juan por ver si la niña olvida
y al cabo de nueve años y a Barcelona volvía,
y en el medio del camino ………………………….
se encontró con un muchacho de quince años para arriba:
—Dime, dime, muchachito dime por Dios y tu vida,
dime si se habrá casado Angelina de Sevilla.
—Casar, se casa mañana, que ya ha dado el sí la niña,
con el galán que se casa y a gusto de ella no iba.
—Prisa, prisa mi caballo prisa que ya viene el día.
Cuando se estaban casando don Juan por allí camina,
la niña que le sintió volvió la cara y decía:
—Permita Dios no me goce traidor, ni tan solo un día.
Ya salieron de la boda todos tan contentos iban,
todos comen, todos beben, y Angelina no comía,
la sacan a pasear por ver si la niña olvida
y en el medio del camino muerta se cayó tendida.
Ya la llevan a enterrar ……………………..
frente al altar mayor junto a Santa Catalina.
—Voy a rezarla un rosario por la fe que la tenía.
La rezó siete rosarios sin levantar la rodilla,
de los siete pa los ocho llegó la Virgen María.
—Detente, don Juan, detente que yo te la daré viva,
coge tu puñal dorado y alza la losa p’arriba.
La ha cogido entre sus brazos la sube la calle arriba,
don Fernando que la ve por esposa la quería
y ellos que estaban en esto llegó la Virgen María:
—Llévatela tú don Juan que para ti la di vida,
……………………. que a ti te pertenecía.



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