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Estaba la Coronela a las puertas del cuartel,
esperando a que saliera el teniente coronel.
Salió el teniente coronel: -Señora, ¿Qué espera usted?
-Yo espero a mi marido por ver si le puedo ver.
-Dígame usted la seña. -Muy pronto se lo diré:
mi marido es alto y grueso, colorado como usted.
-Por las señas que usted da, ha muerto ayer hizo un mes
y en el testamento manda que me case con usted.
-Eso sí que yo no hago, eso sí que yo no haré,
siete años esperado, y siete le 'esperaré;
si a los catorce no viene, monjita me meteré.
De estas hijas que yo tengo, ¿Dónde las colocaré?
Una en casa [de] doña Juana, y otra en casa [de] doña Inés.
Y este hijo que yo tengo, ¿Dónde le colocaré?
Le meteré en un convento para que aprenda a leer;
y si no quiere ser fraile, que vaya a servir al rey,
que donde murió su padre, justo es que muera él.
Y la más pequeñita conmigo la llevaré,
pa que me peine y me lave, y me guise de comer.
Aquí termina la historia de aquella pobre mujer,
que hablaba con su marido sin poderle conocer.

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Estaba /a Catalina a la puerta del cuartel,
esperando a que saliera el teniente coronel.
Sale el teniente coronel: -Señora, ¿Qué hace usted ahí?
-Espero a mi marido por ver si le puedo ver.
Mi marido es alto y grueso, colorado como usted,
y en la punta del pañuelo lleva bordado un clavel.
Siete años esperando, otros siete esperaré,
si a los catorce no viene, monjita me meteré.



Estaba la Catalina a la puertas del cuartel,
esperando a que saliera el teniente coronel.
Sale el teniente y le dice: -Señora, ¿qué quiere usted?
-Yo espero a mi marido por ver si le puedo ver.
-Dígame usted las señas. -Muy pronto se las diré,
mi marido es alto y fuerte, colorado como usted.
-Por las señas que usted da, ha muerto antesdeayer,
que le mataron en Francia a la puertas del cuartel;
en el testamento dice que me case con usted.
-Eso sí que yo no hago, eso sí que yo no haré;
siete años he esperado, y otros siete esperaré;
si a los catorce no viene, monjita me meteré.
Estas hijas que yo tengo, ldónde las colocaré?
Una en casa de don Juana, otra en casa [de] doña Inés.
-Y este hijo que me queda, ¿dónde le colocaré?
Le meteré en un convento para que aprenda a leer.
Y si no quiere ser fraile, que vaya a servir al rey,
que donde murió su padre, es justo que muera él.
Aquí termina la historia de aquella pobre mujer,
que hablaba con su marido sin poderle conocer.


audio PRIORO https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00160A_18_-_Las_se%C3%B1as_del_esposo.ogg?uselang=es

AUDIO SOTO DE VALDEON https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00419_12_-_Las_se%C3%B1as_del_esposo.ogg

AUDIO CORDIÑANES DE VALDEON https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00420_08_-_Las_se%C3%B1as_del_esposo.ogg

audio https://commons.wikimedia.org/wiki/File:El_soldado_muerto.ogg