En Madrid hay una niña que Catalina se llama.
Todos los días de fiesta su papá la castigaba,
porque no quería hacer lo que su padre le manda.
La mandó hacer una rueda de cuchillos y navajas.
La rueda ya estaba hecha, Catalina arrodillada.
-Levántate Catalina, que el rey del cielo te llama.
-¿Qué me quiere el rey del cielo, que tan deprisa me llama?
-Que te subas a la gloria, que ya la tienes ganada.
