Reyes famosos de Arabia, que dejasteis vuestro reino y con humildad vinisteis a adorar al Rey del cielo: levantaos fervorosos, de vuestro profundo sueño, caminad llenos de gozo, por un camino diverso del que a ésta habéis traído, con alegría y contento; caminad a vuestra patria con gozo, paz y consuelo, sin ver al impío Herodes, traidor rabioso y perverso, que al Dios que habéis adorado quiere degollar, el necio. No, no, contra Dios no hay chanza no valen malos intentos, que Herodes será oprimido para siempre en los infiernos. Vosotros guardad la ley y obedeced los precetos del Niño que habéis tenido estrechado en vuestro pecho, y llegaréis a gozarle por los siglos sempiternos.