| En cierta calle habitaba, doña Juana Mataró que a la muerte de su esposo con un hijo la pobre quedó. Pero llego cierto día que aquel hijo malhechor a su madre del alma querida de esta manera la habló: Madre del alma querida si tu quieres ser feliz adórame con locura como yo te adoro a ti. La pobre madre le dice: hijo mío tu no ves que soy tu madre y me debes respetar como aquella Virgen Pura que esta puesta en el Altar. Pero el criminal furioso sobre ella se abalanzó y con mano despiadada siete puñaladas dio. Cayendo la pobre muerta a los pies del criminal en aquel momento su delito quería multar. Dando la noche oscura en su manto la envolvió y llevándola a una viña allí al cielo a la pobre enterró Pero a los días siguientes quiso el divino señor que por allá atravesaran los perros de un cazador. El cazador asustado a Tudela se marchó y todo cuanto habia visto al señor pues le contó Cuando llego la justicia aquel sitio tan …traidos los perros lo habían comido quedaba pena y dolor A voces piden la muerte de aquel hijo tan traidor que lo arrastren con caballos por toda la población Que lo arrastren con caballos por toda la población |
