El marqués de La Valdavía tiene una hija muy guapa,
que la quiere meter monja, y ella quiere ser casada.
Mañanita de San Juan se ha asomado a la ventana
y había tres segadores segando trigo y cebada.
Y de los tres segadores, el del medio la gustaba.
-Oiga usted, buen segador, ¿quiere segar mi cebada?
-Oiga usted, buena señora, Ldónde la tiene sembrada?
-No está en alto ni está en bajo, ni tampoco en tierra llana,
que está en un callejoncíto debajo de mis enaguas.

Oiga usted, buena señora, para mí no está sembrada,
que es pa condes y marqueses, señores de copa alta.