Por el monte azul y verde,
iba un cabrero cantando;
le dije que me quisiera,
porque me estaba matando.
¡Ay!, que la veo reír,
¡ay!, que la veo llorar;
abre, niña, la ventana,
que el fuego se va a apagar.
Tiene los ojos azules,
y el pelo como el picón;
deja que el fuego se apague,
que me cante el corazón. (bis)
¡Ay!, cabrerillo, que sí;
¡ay!, que me vas a matar;
arroyo claro de luna,
donde va mi cantar.
Te quiero como a ninguna,
¡ay!, te lo digo temblando;
¡Ay!, San Antonio bendito,
por qué cantaré llorando.
Por la ribera del Darro,
el agua va acariciando;
abre, niña, la ventana,
que el fuego se está apagando. (bis)
Tiene los ojos azules,
y el pelo como el picón (…).
Por el monte azul y verde
Por el monte azul y verde
va un cabrerillo cantando:
-Cierra niña la ventana,
que el fuego se está apagando.
ay, que le veo llorar.
Arroyo claro de luna,
adónde irás a parar.
Te quiero más que a ninguna,
ay, te lo digo cantando,
ay, San Antonio bendito,
por qué cantaré llorando.
Por la ribera del río,
que el agua va acariciando,
le dije que me quisiera
y ya me estaba olvidando.
