En esta noche clara de inquietos luceros
lo que yo te quiero te vengo a decir:
Mirando que la luna extiende en el cielo
su pálido velo de plata y zafir.
Y en mi corazón siempre estás
y no puedo olvidarte jamás,
porque yo nací para tí;
y en mi alma la reina serás.
En esta noche clara de inquietos luceros
lo que yo te quiero, te vengo a decir.
Abre el balcón y el corazón
mientras que pasa la ronda,
piensa si bien que yo también
tengo una pena muy honda.
Para que estés cerca de mí
te bajaré las estrellas
y en esta ronda callada
de toda mi vida será la mejor.
