Prisión del Conde en el castillo de Luna en la montaña leonesa.
Bernardo del Carpió reta al Rey por conseguir la libertad de su padre.
El Rey entrega a Bernardo del Carpio el cadaver del Conde de Saldaña.
En el castillo de Luna
tenéis a mi padre preso,
sólo a vuestros ojos malo
aunque a los de todos bueno.
Cansadas son las paredes
de guardar en tanto tiempo,
a un hombre que vieron mozo
y ya le ven cano y viejo.
Bernardo tuvo por bien
de dar lo que le demandan,
V el Rey cobrara el castillo,
por el buen conde enviara
a Luna, castillo fuerte,
donde el conde preso estaba.
Don Tibalde y Arias, godos,
al Conde muerto le hallaban.
Salió el Rey a recibirle
con Bernardo y su mesnada,
llegó hasta Conde su padre
las sus manos le besaba.
Sale de León Bernardo
puestos en punto de guerra,
a impedir a Francia el paso
que viene a usurpar el reino
a instancias de Alfonso el Casto,
como» si no hubiera en él
quien mejor puede heredarlo,
y a dos leguas de León
se paró en medio de un llano,
y levantando la voz
volvió desta suerte a hablallos:
- Escuchadme, leoneses,
los qué os preciáis de hijosdalgo,
y de ninguno se espera
hacer hecho de villano.
