Venimos de vendimiar
y también de cortar uvas
y ahora vamos a sorber
el caldo de las cantudas.

Me pusistes el ramo,
Dios te lo pague:
me rompiste mas tejas
que el ramo vale.

Por esta calle a la larga
corre agua y no ha llovido:
son las lágrimas de un pollo
que anoche le han despedido.

Me pusistes el ramo,
fue de beleño;
¿para que me lo pones,
si no te quiero?