Como sabes que te quiero,
siempre me estás haciendo penar. (bis)

Lo mismo que supe quererte
también he de saberte olvidar. (bis)

No me olvides, prenda mía;
no me olvides, mi adorada;
que viene la luz del día, la madrugada.

Son tus ojos, nena,
son tus ojos, son;
que cuanto más los miro,
más bonitos son.