Dos cosas tiene Boñar 
que no las tiene León:
el maragato en la torre
y, en la plaza, el negrillón.

Vegamián tiene dos cosas
que no las tiene León:
la fuente de los corrales
y la peña «el Susarón».

Vegamián tiene dos cosas:
que no las tiene Madrid:
la ermita de San Antonio,
la vega, que es un jardín.