LOS PERDONES Y EL RAMO. 
En León, los perdones son las tradicionales avellanas que se venden y regalan durante las fiestas de San Froilán y la romería de La Virgen del Camino. Su origen es muy antiguo. Ya a comienzos del siglo XVII, el autor de La pícara Justina explicaba que era costumbre llamar «perdones» a todo aquello que se daba o recibía en las romerías por devoción, «como si fuera pan bendito».

Con el paso del tiempo, el término quedó asociado especialmente a las avellanas, aunque antiguamente podía referirse también a nueces, cintas u otros pequeños obsequios traídos de la romería. Los mozos los entregaban a novias, mozas, familiares y amigos como recuerdo de la fiesta y como muestra de afecto o consideración.

La tradición popular explica que las avellanas servían en ocasiones como «perdón» para quienes no habían podido asistir a la romería o para disculpar una ausencia, un retraso o el incumplimiento de algún compromiso festivo. De ahí habría surgido una de las explicaciones más populares de su nombre.

También se cuenta que muchos mozos compraban bolsas de avellanas para regalárselas a sus novias o pretendidas, bien como declaración amorosa, bien para hacerse perdonar por no haberlas acompañado a la fiesta.

Ese galán que me tira 
al mandil las avellanas, 
ese es que quiere ser 
cuñado de mis hermanas. 

Por una triste peineta 
que me diste para el pelo 
me quieres tener sujeta 
como el anillo en el dedo.

RAMO A LA MOZA antigua tradición leonesa de cortejo vinculada sobre todo a las fiestas patronales, romerías, bailes y celebraciones religiosas en las que participaban los jóvenes.
Los mozos, durante la noche, ponían el ramo en la ventana o en el tejado de la moza a la que querían declararse.   El ramo, hecho con ramas de árbol, se adornaba con flores cintas, lazos, dulces etc.

De cuatro a cinco colores 
tengo de pintar un ramo, 
encarnado, azul y verde 
y encima sobredorado. 

Me pusiste el ramo 
¡Dios te lo pague! 
Me rompiste más tejas 
que el ramo vale.