A Belén venid, pastores, 
que la aurora brilla ya;
el amor de los amores
en un pobre lecho está.
Vamos todos a porfía,
que mostrar es de rigor
con ofrendas la alegría,
nuestra dicha y nuestro amor,
sí, nuestro amor.

¿Dónde habrá, decid, pastores
Niño más encantador?
Si en el campo ya no hay flores,
dadle el beso del amor.
Hoy renace la enramada,
todo alegre va el pastor;
en el campo la alborada
canta el triste ruiseñor.

A Belén venid, pastores.