Mírale, 
mírale, pastorcito,
mírale.

Recibe, Niño hermoso,
la mi zamarra
para que te refugies
entre la lana.

¡Ay, que eres lindo,
ay, que eres bello,
tan de mi gusto,
tan de mi afecto!

Mírale...

Recibe, niño hermoso
el mi caldero
para que hagas las migas,
manso cordero.

¡Ay, que eres lindo...

Recibe, niño hermoso
de esta pastora
un poquito de queso
que traigo ahora.


¡Ay, que eres lindo...
Yo te ofrezco, mi niño
este chorizo
que lo ha hecho mi abuela
y está muy rico.

¡Ay, que eres lindo...

Una manzana bella,
Niño, aquí tienes,
que por una manzana
sé yo que vienes.

¡Ay, que eres lindo...

Recibe, niño hermoso,
de esta zagala
un poco de manteca
de la más blanca.
¡Ay, que eres lindo...