La mitología popular de Llombera de Gordón(localidad del municipio de La Pola de Gordón, en la montaña central de León) destaca fundamentalmente por sus leyendas de tesoros legendarios y desencantamientos, fuertemente vinculadas a la orografía del lugar.

La leyenda de Tamba, Tambica y Tambicón

El mito más arraigado y célebre de Llombera gira en torno a la existencia de un fabuloso tesoro oculto en sus montañas. La tradición oral ha transmitido durante generaciones una famosa fórmula o rima que dice así:

«Entre Tamba, Tambica y Tambicón,
de tres collados que son,
hay un tesoro que vale más que la ciudad de León»

  • En la mitología leonesa del oro, el tesoro no puede encontrarse de cualquier manera; está protegido por un «encanto». Para extraerlo, la tradición oral añade que debe hacerse bajo condiciones mágicas o fortuitas: «con pata de oveja, con moza gaceta o punta de reja».

El Tesoro de la Portilla

Existe otra variante mítica paralela en los mismos términos de la localidad que refuerza la obsesión popular por los tesoros ocultos en la roca:

«El tesoro de la Portilla ha de salir a punta de reja o a resbalón de oveja»

Esta leyenda alude a que el secreto del tesoro solo se revelará mediante el trabajo de la tierra (la punta de la reja del arado) o de manera completamente accidental (el resbalón de una oveja que descubra la entrada a la oquedad).

Contexto mitológico de la zona

Al estar Llombera enclavada en la Montaña Central Leonesa (dentro del antiguo Concejo de Gordón), sus habitantes compartían el imaginario del resto de la comarca de Los Argüellos:

  • Cuevas y minería: La zona es rica en cavidades (donde se han llegado a encontrar escorias antiguas). En el imaginario leonés, estas cuevas suelen estar custodiadas por el Cuélebre (la serpiente alada gigante que custodia tesoros) o habitadas por Janas (hadas de las fuentes y las cuevas).
  • Seres del clima y el hogar: Leyendas vecinales de la zona también temían al Reñubero (el genio que orquestaba las tormentas y el granizo sobre los cultivos de la montaña) o aliviaban las travesuras del Trasgu y el Diablo Burlón en las cocinas y establos.

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