TUTORIALES DE CULTURA TRADICIONAL LEONESA | INDUMENTARIA

TUTORIALES DE CULTURA TRADICIONAL LEONESA | EL BAILE EN LA PROVINCIA DE LEÓN – PARTE 2

TUTORIALES DE CULTURA TRADICIONAL LEONESA | EL BAILE EN LA PROVINCIA DE LEÓN – PARTE 1

REYES

Aquí venimos señores
dispuestos para cantar
la historia de los tres reyes
si la quieren escuchar.

Salieron tres reis de Europa
con alegría y contento
por ver si pueden hallar
aquel tesoro encubierto
aquella divina estrella
aquel hermoso lucero
aquella luna brillante
aquel niño tierno y bello
que quita la luz al sol
y a la luna pone velo
y a las estrellas les quita
la luz que arrojan al suelo.

Buscando de sierra en sierra
buscando de pueblo en pueblo
y lo hallaron en Belén
en aquel pueblo pequeño.
Recogido en un portal
casi todo descubierto
en las pajas de un pesebre
y una mula y un jumento.
Guiados por una estrella
tres ofrendas le ofrecieron.

Cantaris Meis

Despiértate, cargarisíes, 
de los brazos de esperanza nuestra,
que anda el chichirijote
todo lleno de estuprancia,
y si no te levantas sino
que la superabundancia
se irá bajo la tenencia.

¡Santo! ¡Santo!

Levántate, domilustrico,
de los brazos de cocancia,
que sino actúes pronto
con la superabundancia,
se quemará el viranchote
y los santos van de marcha.

¡Santo! ¡Santo!

Ten cuidado cuando te levantes,
no te pegues con el caribuntante,
que yo me voy con los santos.

¡Santo! ¡Santo!

De Baldeburía salió un gato
con una morcilla,
los de Villamizar
se la querían coger,
se la querían quitar,
y a las cuevas de Cubillas
le fueron a rematar.

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Amén!

Jota del olivo – Sobarriba

Mozo si vas a bailar, 
aprieta bien los hocines,
y a la hija de aquel tío,
la tumban los cataplines,

Y al olivo, al olivo, al olivo,
a donde lo tienes que no te lo veo,
lo tengo metido debajo un zapato,
que no me lo coma ni perro ni gato.


Para que quieres el pelo,
si te llega a la cintura,
y eres hija de hortelano,
criada entre la verdura,

Y al olivo, al olivo, al olivo,
a donde lo tienes que no te lo veo,
lo tengo metido debajo un zapato,
que no me lo coma ni perro ni gato.


Mozo si vas a rondar,
te va la chaqueta grande,
que si te dan calabazas,
en la pequeña no cabes,

Y al olivo, al olivo, al olivo,
a donde lo tienes que no te lo veo,
lo tengo metido debajo un zapato,
que no me lo coma ni perro ni gato.


La despedida te doy,
metida en un grano de oro,
recíbela con cariño,
que va rendida del todo,

Y al olivo, al olivo, al olivo,
a donde lo tienes que no te lo veo,
lo tengo metido debajo un zapato,
que no me lo coma ni perro ni gato.

Mañanita de San Juan – Canto de siega

Mañanita de San Juan, 
al punto que alboreaba
Vio venir tres segadores,
y el del medio le gustaba

Oiga usted buen segador,
quiere segar mi cebada
Oiga usted buena señora,
donde la tiene sembrada.

No la tengo en tierra en cuesta,
ni tampoco en tierra llana,
La tengo en un valle chico,
a la corriente del agua.

¿Quién tienes ahí mi hija?
¿Quién tienes ahí en la cama?
Una doncellita madre, que
esta noche me acompaña

Oiga usted buen segador,
no se marche sin la paga
No quiero que nadie diga
que ... así, no te paga

El segador obediente,
se ha tirado de la cama
Y su padre al oír esto,
lo arrojó por la ventana

Y a la mañana siguiente,
se oyen tocar las campanas
¿Quién se ha muerto?
¿Quién se ha muerto?
El segador de la Juana

Peregrinos en Sahagun

Peregrino de andadura
por camino de templarios
para llegar a Sahagún
a dormir y visitarlo.

Peregrinos que venían
por caminos de Santiago
y en nuestra Virgen del Puente
hacían un gran descanso.

Peregrinos, peregrinos,
que al monasterio llegaban
y el rey Alfonso y los monjes
de atenciones os colmaban.

A San Francisco acudían
que era una buena posada
donde tenían el pan
y donde cama les daban.

Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.
Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.

Visitaban a la Virgen,
a la que ellos imitaban,
porque ella fue peregrina

y Sahagún fue su morada.

A la vuelta al Hospital
donde cansados llegaban,
allí les daban cobijo
para emprender nueva marcha.

En el Sahagún peregrino,
de románico y mudéjar,
dejamos nuestro cariño
camino de Compostela.

El peregrino en Sahagún
cuando a una puerta llamaba
pedía comida y cena
y hasta la cama le daban.

Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.
Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.

Y cuando a Sahagún llegaban
cansados de tanto andar,
a nuestra Virgen del Puente
le rezaban sin cesar.

Desde el Jardín del Plantío,
Río Vega y la Arboleda
emprendían nueva marcha
en la Ruta Jacobea.

Cabalgando hasta Sahagún
con gran ilusión llegaban
para abrazar a Santiago
que es nuestro patrón de España.

Adiós Sahagún peregrino
que tanta gloria encontré,
aunque no vuelva a Santiago
a Sahagún he de volver.

Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.
Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.

Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.

Romance del señorito

Oigan señoras y señores, 
tomen nota los más jóvenes,
la historia que sucedió
en una villa de nombre,
la de una bella muchacha
que a sus padres no obedece
y a servir se presta en casa
de quien mejor le parece.

... ....niña hermosa
ya ha cumplido quince años
ya no pueden con ella
los padres y los hermanos,
Los padres la riñen, ella ya les contesta
me voy a servir, ésta es la respuesta.

Ella ya ha cogido la ropa
y se ha marchado enfadada
a casa de don Pepito
que necesita criada.

.... ...
que sabe usted hacer
lavar y fregar, planchar y coser
y si le parece yo me quedaré
pienso de ganar diez reales al mes.

Ya se ha quedado la niña
en casa de don Pepito
y a la mañana siguiente
ya le gustó al señorito.

Ven acá bien mío, ven acá salero,
cuando te haga falta pídeme dinero
y la picarona no lo hechò en olvido
y en la noche ... llamó al señorito.

Y el señorito le agarró tres moneditas de plata
que cuando sale a la calle
lleva más lujo que la mar.
Todo lo que llevaba valía un tesoro,
pendientes de plata y anillo de oro
zapato charol y un gran abanico
y eso quien lo paga, todo don Pepito.

Y a eso de los siete meses
ya no podía fregar
y el señorito he ha dicho
pues te tienes que marchar
y ella le repite con sal y salero
ahora a ver quien carga con este mochuelo.

Toma nota niñas, no seáis engañadas
que ahora el señorito busca una criada.

Anoche soñe

Tengo la mano pesada
no la puedo aligerar,
soy hija de labradores
y tengo que trabajar.

Anoche soñé que volar te vi,
con alas de luna al cielo subir,
al cielo subir y a la tierra bajar.
Anoche soñé que te vi volar.

Sube los brazos arriba
y entereza esa boloba,
parece que llevas carga
desde la Bañeza a Astorga.

Anoche soñé que volar te vi,
con alas de luna al cielo subir,
al cielo subir y a la tierra bajar.
Anoche soñé que te vi volar.

Anda distinto tu madre,
que tú la luna mereces.
Como no soy la luna,
a mi no me perteneces.

Anoche soñé que volar te vi,
con alas de luna al cielo subir,
al cielo subir y a la tierra bajar.
Anoche soñé que te vi volar.

Te anduviste alabando,
que tenías dos sesiones.
Una tierra en la barrera,
sembrada de moscardones.

Te anduviste alabando,
que te quería y te quiero.
Pero no te alabes más,
que te quería y te dejo.

Anoche soñé que volar te vi,
con alas de luna al cielo subir,
al cielo subir y a la tierra bajar.
Anoche soñé que te vi volar.
Anoche soñé que te vi volar.

Cuaderno de cantares: La Luna 

A la luna, a la luna, 
y a las estrellas, 
y al lucero del alba, 
que va con ellas. 

A la luna de enero 
te he comparado, 
que es la luna más clara 
de todo el año. 

Al Sol le llaman Lorenzo 
y a la Luna, Catalina, 
cuando Lorenzo se acuesta 
se levanta Catalina. 

Asómate a esa ventana, 
niña, si me quieres ver, 
la luna me da en la cara, 
bien me puedes conocer. 

A rondar, hijos míos, 
ahora que hay luna. 
Más quisiera yo, madre, 
la noche oscura. 

 Anda diciendo tu madre 
que la luna pa ti es poco, 
y yo, como no soy luna, 
te dejo y me voy con otro. 

Con la luna te comparo, 
con los luceros y el sol, 
y si no fuera pecado, 
te compararía con Dios

Con la luna de enero 
y el sol de agosto 
tengo yo comparado, 
niña, tu rostro. 

Dicen que no hay más luna 
que la del cielo, 
cuando veo tus ojos, 
dos lunas veo. 

En el medio la plaza 
cayó la luna, 
se ha hecho cuatro partes 
y tú eres una. 

 Eres como el sol de hermosa, 
como la luna brillante, 
mas la luna crece y mengua 
y en tu cara no hay menguante. 

Eres pariente del sol 
y primita de la luna, 
hermana de las estrellas, 
del cielo, prima segunda.

Esta noche la luna 
tarde ha salido, 
los rizos de tu frente 
la han detenido. 

 Estrellita, estrellita, 
luna redonda, 
alumbra a mi amante 
que va de ronda. 

Hay quien por lograr la fama 
ha perdido una fortuna, 
en cambio por cuatro cuartos 
se hizo famosa la luna. 

 La luna por el cielo 
va serenita, 
así va por la calle 
mi morenita. 

La luna y el sol riñeron, 
perdieron las amistades, 
sale el sol por la mañana 
y la luna por la tarde. 

Los amores y la luna 
son en todo semejantes, 
entran en cuarto creciente, 
salen en cuarto menguante. 

Morenas, las hay morenas, 
pero como tú, ninguna, 
quitas los rayos al sol 
y el resplandor a la luna. 

Para rondar de noche, 
no quiero luna, 
ni la noche estrellada, 
ni noche oscura. 

Por la ventanita, 
por el cuarterón 
entraba la luna  
y también el sol. 

 Todos los enamorados 
tienen pleito con la luna, 
la luna por alumbrarlos, 
y ellos por estar a oscuras. 

A la luna tengo envidia 
y al lucero cuando sales, 
al alba cuando despiertas 
y a la noche si andas tarde. 

Amor mío, no rondes 
calles oscuras, 
ronda la de la iglesia, 
que da la luna. 

 Bien baila la bailadora, 
mejor baila el bailador, 
la bailadora es la luna 
y el bailador es el sol. 

De lo más alto del cielo 
cayó la luna y rompió, 
también se rompió el espejo 
donde me miraba yo. 

Enfrente del sol que sale 
tiene mi niña la cama, 
sale el sol y la despierta, 
sale la luna y la llama. 

 Esta noche con la luna 
relumbrarán los tejados, 
salen los mozos de ronda, 
retírense los casados. 

Estrellitas del cielo, 
rayos de luna, 
alumbrad a mi niño 
que está en la cuna. 

La luna para lucir 
al sol le pide licencia 
y yo se la pido a ustedes 
con muchísima prudencia. 

La luna cuando va llena 
no lleva tanto donaire 
como lleva mi morena 
cuando va a misa y al baile. 

La luna tiene el empeño 
de que yo le dé un trancazo, 
pues siempre que voy de ronda 
me va siguiendo los pasos. 

La luna se va, se va, 
déjela usted que se vaya, 
la luna que a mí me alumbra 
está en aquella ventana. 

Las estrellas y la luna 
que mira para el oriente, 
no tienen tanta firmeza 
como yo para quererte. 

Las estrellas corren, corren, 
no se apartan de la luna, 
tampoco se ha de apartar 
mi palabra de la tuya.

Más hermosa eres que el sol 
cuando sus rayos dispara, 
más hermosa que la luna 
cuando va serena y clara. 

Mi amante me dijo anoche 
que si quería ser suya, 
yo le dije: amante mío, 
mira qué alta va la luna. 

No necesito la luna 
cuando voy de ronda, madre, 
que el lucero que yo rondo 
ilumina bien la calle. 

 Noche tranquila y serena, 
¿Cómo no has venido, amor, 
estando la luna clara 
y el caminito andador? 

Por la luna doy un beso, 
por el sol doy un montón, 
por el mirar de esta chica, 
alma, vida y corazón. 

Por cima de tu tejado 
está la luna parada, 
que no la deja pasar 
la hermosura de tu cara. 

Te comparo con la luna, 
con el sol y los luceros, 
y si no fuera pecado, 
con la Reina de los Cielos. 

Yo me enamoré de noche, 
y la luna me engañó, 
otra vez que me enamore 
será de día y con sol. 

A la luna de enero  
le falta un día, 
y a ti te falta un año 
para ser mía. 

 A tu puerta estuve ayer 
hasta que salió la luna, 
y no me has querido abrir, 
corazón de piedra dura. 

Aquí me pongo a cantar 
a la sombra de la luna, 
por ver si puedo lograr 
de las tres hermanas, una. 

Con la luna, madre, 
con la luna iré, 
con el sol no puedo, 
que me quemaré.  

 El sol le dice a la luna: 
retírate, bandolera, 
mujer que sale de noche 
no puede ser cosa buena.  

Eres el clavel de abril 
y la rosita de mayo, 
la hermosa luna de enero 
que me tiene a mí hechizado. 

Esta noche va a llover, 
que tiene cerco la luna, 
que si no llueve esta noche 
no llueve noche ninguna. 

 La luna a la cabecera, 
las estrellas a los pies. 
Dame, niña, un vaso de agua, 
que estoy muriendo de sed. 

La luna se está poniendo, 
los tejados hacen sombra, 
mocitas a recoger, 
que los mozos van de ronda. 

Las estrellas corren, corren, 
la luna se va a esconder, 
quédese con Dios la luna, 
tú eres la que vengo a ver. 

 Luna clara, 
flor temprana, 
lucerito, 
flor galana. 

No hay lunita más clara 
que la de enero, 
ni amores más queridos 
que los primeros. 

Pastorcito que vives 
tan solitario, 
con el sol y la luna 
pasas el rato. 

 Quítate del sol que quema 
y de la luna que abrasa, 
y de las lenguas del mundo 
que cuentan lo que no pasa. 

Si la luna se eclipsara 
y el claro sol no saliera, 
fueran bastante tus ojos 
para dar luz a la tierra. 

Ya sale el sol de los soles, 
ya sale la luna llena, 
ya salen los resplandores 
de tu carita morena. 

Yo creí que era la luna 
la que estaba en el balcón, 
yo creí que era la luna 
y era la luna y el sol.

   

Cuaderno de cantares:  La Luna 

Cuaderno de cantares: La Primavera 

Cuaderno de cantares:  La Primavera 

Ahora que viene mayo, 
la flor de la primavera, 
cuando los quintos se marchan 
voluntarios a la guerra. 

Árboles que estáis sin hoja, 
la primavera vendrá, 
lágrimas que un amor llora 
otro las enjugará. 

En el portal de Belén 
en invierno es primavera, 
que el Mesías esperado 
en Jesús baja a la tierra. 

Las rosas y los claveles 
salen por la primavera, 
y las mozas y los mozos 
en el baile cuando quieran. 

¿Para qué me pides peras 
si mi peral no las tiene? 
Ya te las darán a ti 
la primavera que viene. 

Tengo un mandilín en casa 
con flores de primavera, 
el galán que me lo dio 
bien sabe que estoy soltera. 

Ya está la primavera 
sembrando flores, 
ya los campos se visten 
de mil colores. 

Si vas por agua a la fuente 
y no llevas compañera, 
si quieres yo te acompaño, 
rosa de la primavera. 

Al llegar la primavera, 
cuando vienen los pastores, 
todas las mañanas salgo 
a esperar a mis amores. 

En tiempo de primavera, 
en otoño y en verano 
todas las flores del campo, 
toditas se van secando. 

Las mocinas de este pueblo, 
todas puestas en hilera, 
parecen ramos de flores 
en tiempos de primavera. 

Mirad, mozos, a la novia, 
miradla que guapa está, 
como flor de primavera, 
luciendo su mocedad. 

Qué alegres los pajarillos 
que cantan en la arboleda 
al ver pasar por allí 
la flor de la primavera. 

Tienes unos ojos, niña, 
tan a la flor de la cara, 
que parecen dos luceros 
de primavera temprana. 

Ya llegó la primavera, 
ya florecen los zarzales, 
ya se despide la niña 
de la casa de sus padres. 

Volverán los pastores 
con la primavera, 
quizás ya se hayan muerto 
las sus morenas. 

Allá va la despedida, 
te suplico que no llores, 
que vendrá la primavera 
y te cubrirá de flores. 

Florecita del granado, 
se acabó tu primavera, 
qué solita te has quedado, 
ya no tienes quien te quiera. 

No me mires de lado, 
que me marean 
esos ojos que tienes 
de primavera. 

Para abril, para mayo, 
para septiembre, 
para la primavera 
mi amante viene. 

Se parece tu cariño, 
muchacha, a la golondrina; 
viene por la primavera 
y al invierno se retira. 

Virgen de la Concepción, 
eres flor de primavera, 
con ese vestido blanco 
parecido a la azucena. 

Ya se deshojó la rosa, 
la rosa de primavera, 
ya se despidió la niña 
de la mocedad entera.  

Ya viene la primavera, 
ya florecen los espinos, 
para ponerte a la sombra 
a remendar el vestido. 

Cuaderno de cantares: la ventana

A la entrada de este pueblo 
lo primero que se ve 
son las ventanas abiertas 
y las camas por hacer. .

Abre la ventana, novia, 
y ponte una colcha encima 
no sea que te costipes, 
manojo de clavelinas. 

 Asómate a la ventana, 
a esa que mira hacia el río, 
y verás que en la arboleda 
un pájaro ha puesto el nido. 

Asómate a esa ventana, 
niña, si me quieres ver, 
la luna me da en la cara, 
bien me puedes conocer. 

Ay, qué ventanas tan altas, 
ay, qué rejas tan iguales, 
ay, qué niña tan bonita, 
si me la dieran sus padres. 

Ay, qué ventana tan alta, 
para mí que soy bajito, 
voy a traer un albañil, 
que me la baje un poquito. 

¿Cómo quieres que vaya 
de noche a verte 
si tienes la ventana 
llena de gente? 

De tu ventana a la mía 
hay una cadena de oro, 
con un letrero que dice: 
viva la prenda que adoro. 

Debajo de tu ventana 
tres arbolitos planté: 
un romero y un olivo 
y un jamás te olvidaré. 

El marco de tu ventana 
está llenito de estrellas, 
y cuando te asomas tú 
sale el sol y se van ellas. 

 En la ventana soy dama, 
y en el corredor, señora, 
en la cocina, criada 
y en el campo, labradora. 

Galán, si vas al baile 
de la montaña 
tira unas piedrecitas 
a mi ventana. 

Hermosa y blanca paloma, 
que de lejos vengo a verte, 
asómate a la ventana 
si no hay otro inconveniente. 

Mañana por la mañana 
levántate la primera, 
y en la ventana verás 
un ramo de hierbabuena. 

Me dijiste que era un gato 
lo que entró por tu ventana, 
y en mi vida he visto yo 
gato negro y con sotana.

No te asomes, mocita, 
a la ventana, 
que me voy a otra ronda, 
niña galana.  

 Qué bueno está el aguardiente 
a las dos de la mañana, 
con el cigarro en la boca 
y la novia a la ventana. 

Quítate de esa ventana, 
estampa de la herejía; 
el que madrugó por verte 
mucho sueño no tendría. 

Todos los días de Dios 
sale el sol por la mañana, 
y a mí me sale de noche, 
cuando estoy a tu ventana. 

 Ventanas que estáis abiertas 
mejor estabais cerradas, 
excusabais de saber 
lo que en la calle pasaba. 

  A tu puerta llaman puerta 
y a tu ventana, ventana, 
a tu madre, clavelina 
y a ti, rosita encarnada. 

A tu puerta planté un pino 
y a tu ventana un rosal, 
yo te hablo con franqueza 
y tú a mí con falsedad. 

 Abre la ventanita, 
cierra el postigo, 
me darás un pañuelo, 
que vengo herido. 

Asómate a esa ventana, 
cara de piñón de oro, 
quiero encender el cigarro 
en el fuego de tus ojos. 

Asómate a la ventana, 
cara de limón podrido, 
te pareces a mi gato 
cuando está descolorido. 

 Asómate a esa ventana, 
cara de luna redonda, 
estrellita de la noche, 
espejo de quien te nombra. 

 Asómate a la ventana 
y echa medio cuerpo fuera, 
que el rocío de la noche 
no caiga todo en la tierra. 

Asómate a la ventana 
si te quieres asomar, 
si no quieres, no te asomes 
que a mí lo mismo me da. 

Bien sé que estás en la cama 
con las ansias de la muerte, 
y yo estoy a la ventana 
y no puedo entrar a verte. 

Cuando paso y te veo 
a la ventana 
me parece que asoma 
ya la mañana. 

De tu ventana a la mía 
se pasea una culebra, 
dicen que pica, que pica, 
más pican las malas lenguas. 

Desde la mi ventana 
te he visto arando 
con el buey Golondrino 
y el Avellano. 

Entra por la ventana, 
de junto al río, 
que mis padres no quieren 
que hable contigo. 

La otra noche estaba yo 
debajo de tu ventano, 
y tu padre me salió 
con el garrote en la mano. 

 No me tires chinitas 
a la ventana, 
me ha quitado mi madre 
de allí la cama. 

Quédate con Dios, ventana, 
y dile a la que te cierra 
que ella se acuerde de mí 
como yo me acuerdo de ella. 

Quítate de esa ventana, 
no me seas ventanera, 
que la cuba de buen vino 
no necesita bandera. 

Todos cuentan cuatro rosas 
al pasar por tu ventana, 
todos contarían cinco 
si estuvieras asomada.  

 Todos los que cantan bien 
cantan bajo tu ventana, 
y yo como canto mal, 
canto contigo en la cama. 

Ventana, ¿cómo no te abres? 
balcón, ¿cómo no te cierras? 
lucero, ¿cómo no sales 
a recoger las estrellas? 

  A tu puerta planté un pino, 
y a tu ventana, un guindal, 
para cuando te levantes 
comas guindas con el pan. 

Anoche estuve en tu calle 
y en tu ventana di un golpe, 
para niña enamorada 
tienes el sueño muy torpe. 

Anoche quise subir 
a tu ventana, morena, 
la escalera se rompió, 
que la intención era buena. 

Coloradina, 
¿cómo no sales 
a la ventana 
que te dé el aire? 

Coloradina guapina, 
tu color va de remate, 
por hablar a la ventana 
dando parola a tu amante. 

Cuando se murió mi abuela 
a mí no me dejó nada, 
y a mi hermana la dejó 
asomada a la ventana. 

 Debajo de tu ventana 
está la luna parada, 
que no la deja pasar 
la hermosura de tu cara. 

Debajo de tu ventana 
me dio el sueño y me dormí, 
me despertaron los gallos 
cantando el kikirikí. 

De la rama a la ventana 
yo vi volar a un jilguero, 
yo también voy a mudar 
de lo llano a lo ligero. 

El cristal de tu ventana 
con el aliento lo empaño, 
en él escribo tu nombre 
y a besos lo voy borrando. 

Esta noche rondo yo, 
ponte, niña, a la ventana, 
para la noche que viene, 
ronde quien le dé la gana. 

Mañana marchan los quintos, 
ponte, niña, a la ventana, 
que te quieren preguntar 
si eres firme en tu palabra. 

No quiero que a misa vayas 
ni a la ventana te asomes 
ni tomes agua bendita 
de la mano de los hombres. 

Quién fuera un gatito negro 
que por tu ventana entrara, 
a ti te diera un besito 
y a tu padre le arañara. 

Quítate de esa ventana, 
cara de limón podrido, 
que pareces el demonio 
cuando está loco perdido. 

Si echas el surco derecho 
a mi ventana, 
labrador de mi padre 
serás mañana. 

Un soldado me dio un ramo 
y lo puse a la ventana, 
vino el aire y lo llevó, 
adiós, soldado del alma. 

Ya me despido de ti 
y te digo hasta mañana, 
al llegar la media noche, 
espérame en la ventana. 

Ya la calle abajo va 
la ronda y los rondadores, 
la que sale a la ventana 
ya se ve que tiene amores. 

Yo venía de segar, 
tú estabas en la ventana, 
y me hicistes una seña, 
que estabas sola y que entrara 

Cuaderno de cantares: Las estrellas 

Cuaderno de cantares:  Las estrellas 
A la luna, a la luna, 
y a las estrellas, 
y al lucero del alba, 
que va con ellas. 

A la luna la acompañan 
un sinnúmero de estrellas, 
a la novia acompañamos 
toditas sus compañeras. 

 A las estrellas del cielo 
les cuento lo que me pasa, 
por no tener en el mundo 
persona de confianza. 

Asómate a esa ventana, 
cara de luna redonda, 
estrellita de la noche, 
espejo de quien te nombra. 

Como soy en la vida 
pastor de ovejas, 
por las noches platico 
con las estrellas. 

 Cuando las Tres Marías 
van pa’l Paleru 
salen las de Casares 
del filanderu. 

Cuando sale la luna 
sale el lucero, 
salen las estrellitas 
del alto cielo. 

Dicen que mi amante es feo, 
desaborido y muy tonto, 
debajo de las estrellas 
para mi gusto no hay otro. 

 Dicen que mi amor es feo 
y picado de viruelas, 
a mí me parece un sol 
coronadito de estrellas. 

¿Dónde estará mi morena, 
que tiene el balcón cerrado? 
¿Dónde estarán las estrellas 
cuando el cielo está nublado? 

El marco de tu ventana 
está llenito de estrellas, 
y cuando te asomas tú 
sale el sol y se van ellas. 

 En el cielo no hay faroles, 
que todas son estrellitas, 
bendita sea la madre 
que crió las bercianitas. 

Esta noche va a llover, 
que tiene cerco la luna, 
las estrellas me lo dicen 
y el cielo me lo asegura. 

 Estrella de fuego fuiste, 
y en mi corazón entraste, 
dejaste el fuego encendido 
y luego te retiraste.

Estrella, sol y luna, 
¿cómo no sales? 
Lucero, no me dejan 
salir mis padres. 

Estrellita del Norte, 
relumbradora, 
¿dónde tienes la guía 
que estás tan sola? 

 Estrellita, estrellita, 
luna redonda, 
alumbra a mi amante 
que va de ronda. 

Estrellita guiona, 
¿cómo no guías 
a mi amante de noche 
y a mí de día? 

Estrellita que guías 
los carreteros, 
guía bien a mi amante, 
que es uno de ellos. 

 Estrellita reluciente, 
que andas a par de la luna, 
dime dónde está el lucero 
que alumbra la noche oscura. 

Estrellita reluciente, 
tú que vas alta y serena, 
dime si podré besar 
esta noche a mi morena. 

Estrellitas del cielo, 
rayos de luna, 
alumbrad a mi niño 
que está en la cuna. 

 La luna a la cabecera, 
las estrellas a los pies. 
Vengo a decirle a tus padres, 
que su yerno quiero ser. 

La ronda se va, se va 
por la calle de la Luna, 
de las estrellas del cielo 
te quiero más que a ninguna. 

Las estrellas corren, corren, 
la luna se va a esconder, 
quédese con Dios la luna, 
tú eres la que vengo a ver. 

 Las estrellas corren, corren, 
no se apartan de la luna, 
tampoco se ha de apartar 
mi palabra de la tuya. 

Las estrellas corren, corren, 
yo no dejo de correr, 
donde me pille la noche, 
allí pienso amanecer. 

Las estrellas del cielo 
no están cabales, 
porque están en tu cara, 
las principales. 

Las estrellas del cielo 
son ciento doce, 
con las dos de tu cara, 
ciento catorce. 

Las estrellas fui contando 
por ver la que a mí me sigue, 
a mí me sigue una estrella 
pequeñita, pero firme. 
Las estrellas y el lucero 
están en una porfía, 
las estrellas, que es de noche, 
el lucero, que es de día. 

 Las estrellas y la luna 
que mira para el oriente, 
no tienen tanta firmeza 
como yo para quererte. 

Las estrellitas del cielo 
brillan todas a una vez, 
pero más brillan tus ojos 
cuando yo te vengo a ver. 

Las estrellitas del cielo 
se visten de colorado, 
y yo me visto de negro, 
que tengo mi amor soldado. 

 Las estrellitas del cielo, 
una a una, dos a dos, 
no tienen tanta firmeza 
como tenemos tú y yo. 

Las estrellitas del cielo 
y las arenas del mar, 
y las penas de mi alma, 
nadie las puede contar. 

Lucero de la mañana, 
tú bien lo debes saber, 
dónde están las tres Marías 
cuando empieza a amanecer. 

 Majo, si vas a León, 
compra un pañuelo de seda, 
que tenga pintado el sol, 
el lucero y las estrellas.
 

Más alto que las estrellas 
vuela mi amor por el aire, 
el que no sepa querer 
que no comprometa a nadie. 

Me puse a contar estrellas 
y la del Norte dejé, 
viendo que era tan bonita, 
contigo la comparé. 

 Me puse a contar estrellas 
y las eché en el mandil, 
no las pude contar todas 
porque me acordé de ti. 

Muchas hay en este pueblo 
que se tienen por doncellas 
y tienen el mandil roto 
de mirar a las estrellas. 

No sé qué cantares cante, 
todos se me han olvidado, 
sólo tengo en la cabeza 
que eres un cielo estrellado. 

 No te la dan por esclava, 
te la dan por compañera, 
mírala, que es más hermosa 
que la luz de las estrellas. 

Para bailar de noche, 
no quiero luna, 
ni la noche estrellada, 
ni noche oscura. 

Por la estrellita del Norte 
se guían los marineros, 
yo me guío por tus ojos, 
que son dos claros luceros. 

 Por lo más alto del cielo 
camina el carro triunfante, 
las tres Marías detrás 
y siete estrellas delante. 

Sale el sol por la mañana 
y oscurece las estrellas, 
y tú oscureces al sol 
cuando sales a la puerta. 

Si la luna fuera mía 
y anduviera a mi cuidado, 
yo te alumbrara de noche, 
cara de cielo estrellado. 

 Si la luna fuera queso 
y las estrellas, panetes, 
y el río fuera de vino, 
qué tragos y qué zoquetes. 

Si la luna no menguara, 
te comparara con ella, 
pero te compararé 
con el sol y las estrellas. 

Tus ojos para soles 
son muy pequeños, 
para estrellas son grandes, 
serán luceros. 

 Tienes pecas en la cara, 
niña, no tengas cuidado, 
que el cielo con las estrellas 
parece más adornado. 

Una estrellita se ha muerto 
y la luna llora, llora, 
y las demás estrellitas 
de luto se visten todas. 

Vámonos de aquí, señores, 
que las estrellas van altas, 
ya viene la luz del día 
descubriendo nuestras faltas. 

 Vendrá de San Juan la noche 
templadica y estrellada, 
ya no pondré más el ramo 
clavado en la tu ventana. 

Ventana, ¿cómo no te abres? 
balcón, ¿cómo no te cierras? 
lucero, ¿cómo no sales 
a recoger las estrellas? 

Virgen, madre sois de Dios, 
estrella siempre brillante, 
más que la luna sois bella, 
y más que el sol relumbrante. 

Viva la estrella del Norte, 
viva el lucero del día, 
viva la estrella del Norte, 
que a los marineros guía. 

Cuaderno de cantares: Las mujeres y los hombres 

Cuaderno de cantares:  Las mujeres y los hombres 

Yo no sé que le dije, 
que se reía; 
corazón de mujeres 
mana alegría. 

Yo no sé que le dije, 
que ella lloraba, 
corazón de mujeres 
llora por nada. 

Viva la alegría, viva, 
el corazón nunca llore, 
vivan los hombres leales, 
mueran los que son traidores. 

Viva el Bierzo, viva el Bierzo, 
que viva Camponaraya, 
sus mujeres y sus vinos, 
lo mejor que hay en España. 

Unos dicen que las Juanas, 
otros que las Isabeles. 
Yo digo que las Marías 
son la flor de las mujeres. 

Una mujer y una burra 
se apostaron a correr, 
a correr ganó la burra, 
pero a burra la mujer. 

Una mujer fue la causa 
de la perdición primera, 
y no hay mal en este mundo 
que de mujeres no venga. 

Una mujer alta y fea 
con el pelo bien peinado, 
parece una casa vieja 
que tiene nuevo el tejado 

Una flor nació en el campo 
que le llaman margarita, 
la perdición de los hombres 
son las mujeres bonitas. 

Tú trataste de engañarme 
y al final yo te engañé, 
un puntito más que un hombre 
siempre sabe una mujer.  

Todos los hombres son falsos, 
lo digo porque lo sé, 
si alguno me está escuchando, 
también lo digo por él.  

Todo hombre que se casa 
con una mujer bonita, 
hasta que no se hace vieja 
el susto no se le quita. 

Todas las mujeres tienen 
hasta el ombligo colgajos, 
y los hombres los tenemos 
cuarta y media más abajo. 

Todas las mujeres tienen 
en el pecho dos limones, 
y un poquito más abajo, 
la perdición de los hombres. 

Todas las mujeres tienen 
en el ombligo una rosa 
y un poquito más abajo 
la cueva de la raposa. 

Toda esta calle a lo largo 
la han sembrado de melones 
y han nacido calabazas 
para darles a los hombres. 

Tiene la molinera 
en su molino 
la perdición del hombre: 
tabaco y vino. 

Tengo vergüenza y me callo,
tengo amor y no lo digo,
no se cómo te dijera
si te quiés casar conmigo.

Son los hombres unos tunos, 
lo digo y no me arrepiento, 
si alguno me está escuchando 
que diga de mí si miento. 

Si los hombres se calaran 
como se cala un melón 
más de cuatro sinvergüenzas 
se sabría lo que son. 

Si la mar fuera de tinta 
y el cielo de papel doble, 
no se podría escribir 
lo falsos que son los hombres. 

Si quieres buscarte novia
no vayas a romerías,
búscala en casa de sus padres
en ropa de to los días.

Quiérote y no te quiero
que son dos cosas,
tengo amor y no quiero
que lo conozcas.

Quítate de esa ventana,
no me seas ventanera,
que la cuba de buen vino
no necesita bandera.

Qué traidores son los hombres 
que fingen falsos amores, 
y abandonan el jardín 
después de coger las flores. 

Qué tontas son las mujeres 
que se asustan de un ratón 
y no se asustan de un hombre 
que es el animal mayor. 

Qué tontas son las mujeres, 
que de los hombres se fían, 
aunque cojan el garrote 
y les rompan las costillas.  

Partí una, partí dos, 
partí tres, salieron vanas; 
las palabras de los hombres 
son como las avellanas. 

Papeles son papeles, 
cartas son cartas, 
palabras de los hombres 
todas son falsas. 

No te fíes de los hombres 
aunque te digan: te quiero; 
al revolver una esquina, 
si te vi ya no me acuerdo. 

No te fíes de los hombres 
aunque les veas llorar, 
que son como el cocodrilo, 
que lloran para engañar 

No te fíes de los hombres 
aunque les veas las tripas, 
son capaces de engañar 
a las ánimas benditas. 

No te fíes de las mujeres, 
soy mujer y te lo digo, 
que las mujeres engañan 
al hombre más entendido. 

Mujeres y aceitunas 
son todo uno, 
tienen la carne blanda 
y el hueso duro. 

Mi mujer y mi caballo 
los dos murieron un día, 
mi mujer, Dios la perdone, 
caballo del alma mía. 

Más vale querer a un perro 
que querer a una mujer, 
el perro cuida la casa, 
la mujer la echa a perder. 

Los hombres son los ratones 
y las mujeres el queso, 
y el matrimonio la trampa 
que los pilla del pescuezo. 

Los hombres para engañar 
parecen mantas mojadas, 
después de haber engañado, 
espinas envenenadas. 

Los hombres no se miran 
en el espejo, 
porque el espejo dice 
que son muy feos. 

Los hombres cuando pretenden 
son como ángeles del cielo, 
pero después de casados, 
los tizones del infierno. 

Lo mismo al comer la fruta 
que al hablar de la mujer, 
todos decimos que es buena 
y le quitamos la piel. 

Las mujeres y los perros 
son de la misma manera, 
si le hacen una caricia 
se van detrás de cualquiera. 

Las mujeres son muy listas, 
tentación del Enemigo, 
que hacen estirar al hombre 
lo que tienen encogido. 

Las mujeres de este pueblo 
por muy finitas que sean 
se mojarán los pelitos 
del culito cuando mean. 

Las mujeres cuando paren 
se acuerdan de San Ramón 
pero no se acuerdan de él 
cuando están en la función. 

Las mujeres cuando paren 
dicen a Santa Librada: 
Tenía que ser la salida 
lo mismo que fue la entrada. 

Las cañas por dentro huecas 
suelen meter mucho ruido, 
así pasa con los hombres, 
que están por dentro vacíos. 

La vara de San José 
todos los años florece, 
la vergüenza de los hombres 
se ha perdido y no aparece. 

La pandereta está rota, 
con qué la remendaré, 
con la lengua de los hombres, 
que dicen lo que no es. 

La mujer y la sartén, 
la perdición de una casa, 
la mujer gasta los cuartos, 
la sartén quema la grasa. 

La mujer y la guitarra 
son distintos instrumentos, 
uno se toca por fuera, 
y otro se toca por dentro. 

La mujer que sale mala 
ni reñirla ni pegarle, 
agarrarla de los pelos 
y llevársela a su madre. 

La mujer que quiere a dos 
no es tonta, que es prevenida, 
si una vela se le apaga, 
otra le queda encendida. 

La mujer chiquitina 
es un regalo, 
más vale poco y bueno 
que mucho y malo. 

Este pandero que toco 
tiene veinticinco sones, 
veinticinco puñaladas 
merecen algunos hombres. 

Entaruca las madreñas,
chaparro, que eres pequeño
y no te quieren las mozas
de balde ni por dinero.

Esta calle es un jardín, 
las mujeres son las rosas, 
y yo que soy jardinero 
escojo a la más hermosa.  

En una sala cuadrada, 
llena de iluminaciones 
me puse a considerar 
lo falsos que son los hombres. 

En las cosas de mujeres 
yo tengo poca fortuna 
porque yo las quiero a todas 
pero ellas a mí ninguna. 

El querer de las mujeres 
es como el de las gallinas, 
que cuando les falta el gallo 
a cualquier pollo se arriman. 

El perejil cuando nace 
nace por las cuatro esquinas, 
los hombres cuando pretenden, 
no dicen más que mentiras. 

El demonio son los hombres, 
según dicen las mujeres. 
Cuántas están deseando 
que el demonio se las lleve.  

El cuerpo de una mujer 
es lo mismo que una huerta, 
tiene la noria en el medio 
y el perejil a la puerta. 

El corazón de los hombres 
es como un día nublado, 
que tiene más pensamientos 
que leyes un abogado.  

El corazón de los hombres 
es como el paño babiano, 
por afuera buenos son, 
por adentro sale el daño. 

El amor de las mujeres
suele ser como el del perro
que aunque les sacudas palos
no desampara a su dueño.

El pimiento ha de ser verde,
los tomates colorados,
la berenjena espinosa
y los amores callados.

Doce gallinas y un gallo 
casi siempre están conformes, 
en cambio nunca lo están 
dos mujeres con un hombre. 

Debajo del ombligo 
tienen los hombres 
una romana vieja 
con dos pilones. 

De una costilla de Adán 
hizo Dios a la mujer 
para que el hombre tuviera 
ese hueso que roer. 

De las mujeres que paren 
muy cerca de la cuaresma, 
los hijos salen varones 
y las hijas salen hembras. 

Cuando dos se están queriendo, 
la mujer es la que manda, 
pero al salir de la iglesia, 
los papelitos se cambian. 

Cuando Dios empezó el mundo, 
le dijo a Adán una vez: 
para que tú no te aburras, 
voy a darte una mujer. 

¿Cómo vivirán los moros 
teniendo tantas mujeres, 
si aquí con una nos sobra 
para que el diablo nos lleve? 

¿Cómo quieres que quiera 
lo que tú quieres? 
Tú quieres a los hombres, 
yo a las mujeres. 

Colorada la guinda, 
verde el guindero, 
pícaros son los hombres 
de pelo negro. 
Carbón de encina, 
cisco de roble, 
la confianza 
no está en los hombres. 
Catorce gallinas tengo 
y no riñen casi nunca. 
Si se volvieran mujeres 
no podrían estar juntas. 
Aunque la mar fuera tinta 
y el cielo papel y sobres, 
no se podría escribir 
lo falsos que son los hombres. 
Arbolito bien plantado, 
siempre parece arboleda, 
la mujer de buen marido 
siempre parece soltera. 
Anda diciendo tu madre 
que somos burros los hombres, 
ojalá fuera yo burro 
pa pegarle un par de coces.
Amor mío, vienes tarde, 
has de dormir al sereno, 
que el sereno de la noche 
para los hombres es bueno. 
Amor mío, no te embarques, 
que el mar está muy profundo, 
hace lo que muchos hombres 
engañadores del mundo. 
A los hombres les comparo 
con un trozo bacalao, 
que si les quitan la cola, 
les quitan lo más salao. 
A la mujer la comparo 
con un saco de avellanas, 
partes una, partes otra, 
y todas te salen malas. 
Querer a quien no me quiere 
•es la gracia del querer,
que querer a quien me quiere
no es más que corresponder.

Querer por sólo querer,
sin esperanza de premio,
es un querer desdichado
pero es querer verdadero.

Tengo un dolor en el pecho
y los médicos me dicen
que no es dolor, que es amor
que está criando raíces.

Cuaderno de cantares: Las suegras 

Cuaderno de cantares:  Las suegras 

A la suegra que yo tengo, 
quiero bien que Dios la guarde, 
que me la cuelgue de un pino 
y que le dé bien el aire. 

A mi suegra Dios le dé, 
no es por desearle mal, 
un carbunco en cada ojo 
y un grano en el paladar. 

A mi suegra la llevé 
a la feria a Benavente, 
y no la pude vender 
porque le faltaba un diente. 

A mi suegra la llevé 
a la feria de Logroño 
y no la pude vender 
porque le faltaba el moño. 

A mi suegra la llevé 
a la feria Extremadura,  
y no la pude vender 
por falta de dentadura.

A mi suegra la quiero 
como a las uvas, 
colgaditas de un clavo 
las asaduras. 

A ver quién quiere, señores, 
un recado pal infierno, 
que según dice el doctor 
mi suegra se está muriendo.

Allá va la despedida, 
la que cantaba mi suegra,  
al que nace, lo bautizan, 
y al que se muere, lo entierran.

Allá va la despedida, 
más redonda que una nuez, 
anoche parió mi suegra 
y está preñada otra vez. 

Anda diciendo mi suegra 
que tiene el yerno capón, 
que le pregunte a su hija 
qué tal tengo el espolón. 

Anda diciendo mi suegra 
que yo no tengo plantío, 
a ver si tiene su hija 
un sarmiento como el mío. 

Anda diciendo mi suegra 
que yo no tengo trabajo, 
que se lo diga a su hija 
cuando la tengo debajo. 

Anda diciendo tu madre 
que no me quiere por nuera, 
¿en qué libro habrá leído 
que la quiero yo por suegra? 

Arriba en aquel alto 
vive mi suegra, 
por no gastar zapatos 
no subo a verla. 

Ciento cincuenta suegras 
van pal infierno, 
delante va la mía 
tocando el cuerno. 

Como el alma son las suegras, 
según mi corto entender, 
todos sabemos que existen 
y nadie las puede ver. 

Con ciento cincuenta suegras 
tengo de cercar un huerto, 
les pondré el culo pa fuera 
para que no caguen dentro. 

Cuando arrecia la tronada 
me arrimo mucho a mi suegra, 
porque sé que a este tesoro 
no le toca una centella. 

Cuando mi suegra está mala, 
yo velo su cabecera 
con el rosario en la mano 
pidiendo pa que se muera. 

Cuando se muera mi suegra, 
que la entierren boca abajo, 
por si se quiere salir, 
que se meta más abajo. 

De mi suegra no habléis mal, 
porque la defiendo yo, 
y si la queréis quemar, 
la leña la pongo yo. 

Del infierno pa alante 
catorce leguas, 
hay una romería 
toda de suegras. 

Dicen que van a tirar 
todas las suegras al mar, 
la mía como es bribona, 
ya está aprendiendo a nadar. 

El que quiera ver al diablo 
en figura de una cabra, 
que vaya a ver a mi suegra 
cuando sale de la cama. 

En el mar se hundía un barco, 
y en el barco iba mi suegra, 
por eso los calamares 
tienen la tinta tan negra. 

En el valle Vidriales 
lo tengo todo, 
tengo suegra y cuñada 
y el bien que adoro. 

Entra, caballero, 
no seas cobarde, 
entra en ca tu suegra 
como en ca tu madre. 

Esta calle está empedrada 
con onzas de chocolate, 
pa cuando pase mi suegra 
que se resbale y se mate. 

Esta calle está empedrada, 
las piedras las traje yo 
con el carro de mi suegra 
y los bueyes del señor. 

Mi suegra la condenada 
tiene un genio del demonio, 
pa cuatro pelos que tiene 
quiere que le haga un buen moño 

Mi suegra me quiere mucho 
porque le hago la cama, 
y la ignorante no sabe 
que yo le robo la lana. 

Mi suegra me quiere mucho 
y mi suegro mucho más, 
y la tonta de su hija 
no me quiere ni mirar. 

Mi suegra me regaló 
una cruz con un rosario, 
no sabe que con su hijo 
tengo yo cruz y calvario. 

Mi suegra pa casarme 
me dio unas medias, 
cada vez que reñimos 
me quedo en piernas. 

Mi suegra se me murió, 
Dios le dé la gloria santa, 
que nos dejó por herencia 
dos remiendos de una manta. 

Mi suegra se me murió 
y la enterré en la cocina, 
de lástima que me dio 
me puse a bailar encima. 

Mi suegra subió a una higuera 
para quedar bien conmigo, 
cuando miré para arriba, 
qué asco le agarré a los higos.

Mil quinientas doce suegras 
van camino del infierno, 
y la mía va delante, 
que es la que toca el cencerro. 

Mucho quiero a mi marido, 
pero más quiero a mi suegra, 
porque ha criado a su hijo 
para que a mí me mantenga

Para cantar, viva yo, 
para bailar, mi cuñada, 
para tocar el pandero, 
mi suegra, que es de Laciana. 

¿Para qué me preguntas 
si soy casada, 
si ya sabes que tengo 
suegra y cuñada? 


Quisiera ver a mi suegra 
metida en un avispero 
para decirle despacio 
lo mucho que yo la quiero. 

Salga la señora suegra,  
la de muy buen parecer, 
a recibir a su yerno 
al lado de su mujer. 
Salga la señora suegra, 
la del moño retorcido, 
a recibir a la nuera 
al lado de su marido. 

Salga la señora suegra, 
que aquí le traemos la novia, 
cuídela por Dios del alma 
como hija suya propia. 

Si me caso y tengo suegra, 
ha de ser a condición, 
que si al año no se muere 
la tiro por el balcón. 

Si mi suegra no me quiere, 
que se vaya a hacer puñetas, 
que teniendo yo el clavel, 
¿pa qué quiero la maceta? 

Si mi suegra no me quiere 
yo le echo la maldición: 
que se le pierda su hijo 
y que me lo encuentre yo. 

Si mi suegra se me muere 
no es por falta de alimento, 
que en la cabecera tiene 
dos tomates y un pimiento. 

Si quieres saber cómo es 
la figura del demonio, 
ve a mi suegra en el corral 
con un cascabel al moño. 

Todas las suegras son cucas, 
lo han dicho en el refectorio, 
hacen pasar a los yernos 
las penas del purgatorio. 

Todos dicen de las suegras, 
yo nada puedo decir, 
sorda, muda, ciega y coja, 
¡qué más se puede pedir! 

Todos tienen una suegra, 
yo quisiera tener dos, 
para engancharlas al carro 
y de carretero yo. 

Todos tienen una suegra, 
yo quisiera tener ocho, 
para darlas de comer 
en la pila de los gochos. 

Todos tienen una suegra, 
yo quisiera tener veinte, 
cuantas más suegras tuviera, 
más pellejos para aceite. 

Un duro con otro duro 
se juntan cuarenta reales, 
y tu suegra con la mía 
se juntan dos animales. 

Una sartén sin rabo 
me dio mi suegra, 
cada vez que la uso 
me pongo negra. 

Una suegra de azúcar 
dicen que amarga, 
ay de mí, que la tengo 
de carne humana.

Ven acá, querida suegra, 
ven acá y te peinaré, 
te haré la raya en el medio 
con la mano l’almirez. 

Yo quiero mucho a mi suegra, 
la madre de mis amores, 
la que para mí ha criado 
ese ramito de flores. 





















Cuaderno de cantares: Lluvia, nieve y tormenta 

Cuaderno de cantares:  Lluvia, nieve y tormenta 

Me llamaste morenita, 
la culpa fue de la nieve 
por no repartir conmigo 
la blancura que ella tiene. 

Cuando la perdiz canta 
agua requiere, 
no hay mejor seña de agua 
que cuando llueve. 

Más hermosa eres que el sol, 
y más blanca que la nieve, 
eres rosa alejandrina 
que todoel año florece

Llovía, llovía, 
nevaba, nevaba, 
y los mis amores 
nunca se mojaban.

Las campanas de Barniedo, 
cuando la tormenta llega, 
las echan todas al vuelo 
porque no quieren que llueva. 

Las culebras, cuando llueve, 
se arrastran por el camino, 
así se arrastran los mozos 
cuando beben mucho vino. 

Una palomita blanca 
como la nieve 
bajó al río a beber agua, 
bañarse quiere. 

Una paloma blanca 
como la nieve 
me ha picado en el alma, 
¡cómo me duele! 

Un prado de nieve lleno 
parece tu blanco rostro, 
con tres flores por tapar 
que son tu boca y tus ojos. 

Tú fuiste la que quitaste 
la color a la manzana, 
y la blancura a la nieve 
y las corrientes al agua. 

Tu corazón con el mío 
son dos gotitas de lluvia, 
que se juntan al caer 
y se convierten en una. 

Tengo envidia de las nubes 
que llueven agua serena, 
ellas lloran desde el cielo, 
yo lloro desde la tierra. 

Tengo de subir al monte, 
tengo de pasar la Aquiana, 
tengo de pisar la nieve 
que Santa Elena pisaba. 

Soñé que el fuego se helaba, 
soñé que la nieve ardía, 
y por soñar imposibles, 
soñé que tú me querías. 

Si se secan los pimientos, 
pide a la Virgen que llueva, 
que se está secando toda, 
toda, toda la Ribera. 

Si me pierdo, que me busquen 
al lado del mediodía, 
donde cae la nieve a copos 
y el agua es serena y fría. 

Si la nieve resbala, 
¿qué harán las rosas? 
Ya se van deshojando 
las más hermosas. 

Si la nieve resbala 
por el sendero, 
ya no veré al mozo 
que yo más quiero. 

Sale el sol y no sale, 
llueve y no llueve, 
así anda mi morena, 
quiere y no quiere. 

Puntuación: 1 de 5.

Quítate de la esquina, 
majo, que llueve, 
deja correr el agua 
por donde suele. 

¿Quién te ha regado las flores, 
si esta noche no ha llovido? 
Un habanerillo, madre, 
que de La Habana ha venido. 

¿Quién te ha regado el corral 
que esta noche no ha llovido? 
Me lo ha regado un galán 
con lágrimas y suspiros. 

Qué serenita 
cae la nieve, 
y el aire cierzo 
que la detiene.

Que cuando llueve,  
tu madre llora 
porque los mozos  
la dejan sola. 
La dejan sola, 
sola en el baile, 
que cuando llueve 
llora tu madre. 

Que cuando llueve, 
que cuando truena, 
tiene tu madre 
que hacer la cena. 
Que hacer la cena, 
que hacer la cama, 
que cuando llueve 
nunca te llama. 

Que cuando llueve,  
calzo madreñas; 
rugen los clavos  
sobre las peñas.  
Sobre las peñas,  
sobre las rocas,  
que cuando llueve  
calzo galochas. 

Por ti, morena, por ti, 
pasé yo la mar salada, 
la pasé en el mes de enero, 
cuando llovía y nevaba. 

Por entrar en tu jardín 
ha caído una nevada, 
de rosas y de claveles, 
pero yo no me mojaba. 

Válgame Dios del cielo, 
cómo ha llovido, 
que hasta las calabazas 
han florecido. 

Mira, mira, cómo nieva 
arriba en aquellos montes, 
mira, mira cómo nieva, 
nieva de día y de noche. 

Mira cómo nieva, 
morena y salada, 
mira cómo nieva 
unriba de la Guiana. 

Oh, Cristo de los Remedios, 
tú que tienes el poder, 
dirige hacia aquí tus nubes 
para que empiece a llover. 

Eres tú la que le quitas 
todos los rayos al sol, 
a la nieve la blancura, 
y a la luna el resplandor. 

Eres más hermosa, niña, 
que la nieve en el collado, 
que la azucena en el huerto, 
y la paloma en el prado. 

Eres como la nieve 
que cae a copos 
y por eso te miran 
tanto mis ojos. 

Eres como la nieve, 
del puerto, niña, 
no lo digo de blanca, 
sino de fría. 

Eres como la nieve 
de la sierra alta, 
no lo digo de fría, 
sino de blanca. 

Esta noche ha llovido, 
mañana hay barro, 
pobre del carretero 
que va en el carro. 

Esta noche va a llover, 
que tiene cerco la luna, 
las estrellas me lo dicen 
y el cielo me lo asegura. 

Esta noche va a llover, 
que tiene cerco la luna, 
que si no llueve esta noche 
no llueve noche ninguna.

En este pueblo no hay mozos, 
que se los comió la helada, 
y los pocos que quedaron 
son pa la primer nevada. 

En el portal de Belén 
caen copos de nieve airosa, 
está la Virgen María 
más hermosa que una rosa. 

El patio de mi casa 
es particular  
cuando llueve se moja 
como los demás.

¿Dónde va de mañana 
la niña blanca 
si la nieve ha cuajado 
por la montaña? 

Cuando sube a la sierra 
la blanca niña, 
en arroyos la nieve 
huye de envidia. 

Cuando la serena cae, 
cuando llueve y zaracea, 
asómate a la ventana, 
que te quiero ver, morena. 

Cómo nieva por la sierra, 
cómo nieva en la montaña, 
y qué sólo está mi amor 
allá arriba en esa braña. 

Como llueve en el campo, 
mi amor se moja, 
quién fuera un arbolito 
cargado de hoja. 

Cómo llueve en el campo, 
cómo ha llovido, 
que hasta los naranjales 
han florecido. 

Cada vez que en el cielo 
relampaguea, 
me acuerdo de tu nombre, 
Bárbara bella. 

Braña de Zaramedo,  
quién te rondara 
de noche con la luna 
y aunque nevara. 

Ay, qué montañas tan altas, 
ay, qué remanso de nieve, 
ay, qué niña tan bonita, 
dichoso el que se la lleve. 

Arriba, galán, arriba, 
que más arriba estoy yo, 
a beber agua de nieve, 
que también la bebo yo. 

Amor mío, no te vayas 
a vivir a la montaña 
que hace mucho frío y llueve, 
y soy niña delicada. 

Allá va la despedida, 
la que echó el galgo a la liebre, 
que si la pilla debajo 
no se moja cuando llueve. 

Al tu querer lo comparo 
con los días del invierno, 
ya se anubla, ya se aclara, 
ya nieva, ya hace buen tiempo. 

Aire que viene de arriba 
trae la nieve hasta tu puerta, 
fuego te traería yo, 
morena, si tú quisieras. 

Agua menudita llueve, 
cómo corren los canales, 
escucha mi canto, niña, 
que soy aquél que tú sabes. 

A la alameda ya no voy más, 
a la alameda a pasear, 
mira que llueve y te mojarás, 
a la alameda ya no voy más. 

Cuaderno de cantares: Lo rubio y lo moreno 

Cuaderno de cantares:  Lo rubio y lo moreno 

Adiós, ciudad de León, 
mi corazón en ti queda, 
que lo tienen prisionero 
los ojos de una morena. 

Arrimadito a aquel roble 
di palabra a mi morena, 
el roble será testigo 
y ella será mi cadena.

Puntuación: 5 de 5.

 Aunque soy chiquita y pobre 
y morena de la cara, 
no tengo mancha ninguna 
que no me la quite el agua. 

Buscaré de zanja en zanja 
aquellos cabellos rubios, 
aquellos ojos azules 
que ya no están en el mundo.

 ¿Cómo quieres que vaya 
a la verbena, 
si la verbena es verde, 
yo soy morena? 

Compañero, si te casas, 
busca una mujer morena, 
que de las blancas y rubias 
de ciento sale una buena. 

Puntuación: 5 de 5.

Con esos ricitos rubios 
que te cuelgan por la cara 
pareces la Magdalena 
cuando por el mundo andaba.

-Con la gracia y el salero 
que una morena derrama, 
tiene para mantenerse 
una rubia una semana. 

Cuatro rubias van por agua 
y ninguna lleva soga, 
con las trenzas de su pelo 
sacan agua de la noria. 

Dame de tu pelo rubio 
cuerdas para mi vihuela, 
que se me ha roto la prima, 
la segunda y la tercera. 

Dicen que mi amante es feo, 
porque es moreno de cara, 
y a mí me parece un sol 
cuando sale a la mañana. 

Dices que no me quieres 
por morenita, 
búscala tú más blanca, 
¿quién te lo quita? 

Puntuación: 3 de 5.

El médico me ha mandado 
dormir con una morena. 
Qué médico más amable, 
qué melecina más buena. 

El mozo que me corteje, 
muy morenito ha de ser, 
hablador y zalamero, 
y que me sepa querer. 

El que se va sin probar 
la gracia de una morena, 
se va de este mundo al otro 
sin saber lo que es canela. 

En lo alto de la sierra, 
lo moreno es lo que vale; 
lo blanco lo quema el sol, 
y lo colorao el aire. 

Eres como yo te quiero, 
ramito de yerbabuena, 
ni eres alta ni eres baja, 
ni eres rubia ni morena. 

Eres rubia como el sol 
cuando del oriente sale, 
y blanca como la nieve 
antes de pisarla nadie. 

Esta noche los mozos 
tienen pelea 
por la trenza del pelo 
de una morena. 

Estudié para ladrón, 
y al terminar la carrera 
lo primero que robé 
fueron tus ojos, morena. 

Puntuación: 3.5 de 5.

La morena vale un duro 
y la rubia vale dos, 
yo me tiro a lo más caro, 
que lo caro es lo mejor. 

Las morenas no te gustan, 
las blancas no tienen dote. 
Si las quieres escoger, 
vete a las hojas del monte. 

Llamásteme moreniña 
delante de tanta gente, 
y ahora voy a quedare 
moreniña para siempre. 

Lo moreno lo hizo Dios 
y lo rubio, un platero, 
moreno lo quiero yo, 
que rubio yo no lo quiero. 

Los cabellos de la rubia 
dicen que tienen veneno, 
y aunque tengan sublimado, 
cabellos de rubia quiero. 

Los cabellos de mi rubia 
se los ha robado al sol, 
y a mí me ha robado el alma, 
la vida y el corazón. 

Los ojos de mi morena 
se parecen a mis males, 
grandes como mis fatigas, 
negros como mis pesares. 

Me llamaste morenita, 
la culpa fue de la nieve 
por no repartir conmigo 
la blancura que ella tiene. 

Morena, morenita, 
vamos a moras, 
cuanto más morenita 
más me enamoras. 

Morena tiene que ser 
la tierra para ser buena, 
y la mujer para el hombre 
también ha de ser morena. 

Morenas, las hay morenas, 
pero como tú, ninguna, 
quitas los rayos al sol 
y el resplandor a la luna. 

Puntuación: 5 de 5.

Morenita, morenita, 
dame de tu morenura, 
que vale de ti la gracia 
más que de otra la hermosura. 

Morenita soylo, soylo, 
de mis padres heredelo, 
de lenguas murmuradoras 
pido me libren los cielos. 

Morenita y agradable 
toda la vida lo he sido, 
hermosura no la tengo, 
que para mí no ha nacido. 

No debes enfadarte 
por ser morena, 
que la Virgen del Carmen 
también lo era. 

No desprecies lo moreno, 
que más vale que la plata, 
porque morenita es 
la prenda que a mí me mata. 

No quiero que tú me quieras, 
que yo quien me quiera tengo, 
entre rubias y morenas 
yo varias mocitas tengo. 

No te quiero por bonita, 
que bonita no lo eres, 
te quiero por morenita 
y por la gracia que tienes. 

Ojos negros, cara blanca, 
los de mi morena son, 
que los llevo yo grabados 
dentro de mi corazón. 

¿Para qué me acomparas 
con la azucena, 
si la azucena es blanca, 
y yo soy morena?        

Rubia de cabellos, 
blanca de color, 
estrecha de cintura, 
que así la quiero yo. 

Si quieres que te lo diga, 
la causa de ser moreno, 
que estuve adorando al sol 
y con sus rayos me quemo. 

Puntuación: 5 de 5.

Tengo los ojitos puestos 
en un pantalón de pana, 
en una chaqueta azul 
y en un moreno de cara. 

Puntuación: 5 de 5.

Tienes dos comprometidas, 
comprometidas de amor, 
una es alta y es morena, 
la otra rubia como el sol. 

Tienes el pelito rubio, 
rubio y acaracolado, 
y en cada caracolito 
llevas un enamorado. 

Tienes ojos de paloma, 
mejillas de leche y sangre, 
y los cabellitos rubios 
como la Virgen del Carmen. 

Todas las rubias se casan 
y yo por morena quedo, 
esperando estoy que venga 
de La Habana un habanero. 

Todos quieren a la rubia, 
la rubia no quiere a nadie, 
la rubia se va a quedar 
como el pájaro en el aire. 

Una morena me mata 
y una rubia me hace el hoyo, 
y una mocita de a quince 
me saca del purgatorio. 

Puntuación: 5 de 5.

Una morena olvidé 
por querer a otra más blanca, 
y ahora voy conociendo 
dónde el zapato me manca. 

Una rubia fue por agua 
pa que la vieran el pelo, 
déjala que vaya y venga, 
ya caerá en el anzuelo. 

Una rubia me engañó 
y me llevó junto al trigo. 
¡Cuándo volverá esa rubia 
a gastar bromas conmigo! 

Puntuación: 4.5 de 5.

Una rubia vale un duro, 
y una morenita, dos, 
yo me tiro a lo barato, 
rubia de mi corazón.

Puntuación: 4.5 de 5.

Unos dicen que lo blanco, 
otros dicen que lo negro, 
otros que lo colorado, 
yo digo que lo moreno. 

Unos ojos negros vi 
en una cara morena, 
que si no son para mí 
me voy a morir de pena. 

Puntuación: 5 de 5.

Vale más lo moreno 
de mi morena 
que toda la blancura 
de la azucena. 

Véteme por agua, majo, 
a la fuente la Verbena 
para lavarme la cara, 
que dicen que soy morena. 

Puntuación: 5 de 5.

Viva lo moreno, viva, 
lo moreno es elegante, 
viva porque a mí me toca 
de lo moreno bastante.

Vivan los cabellos rubios 
vivan los rubios rubiales, 
y vivan los de mi novia 
que son rubios naturales. 

Yo me enamoré del pelo 
de una rubia panadera, 
y con el calor del horno 
se está poniendo morena. 

Puntuación: 4.5 de 5.

Cuaderno de cantares: Los abuelos 

Cuaderno de cantares:  Los abuelos 
A la puerta de mi abuela 
hay un puchero con miel, 
no se lo digas a nadie, 
y mojarás tú también. 

Yo te ofrezco, Mi Niño 
este chorizo 
que lo ha hecho mi abuela 
y está muy rico. 

Ya puedes querer la niña 
y estimarla, caballero, 
que la tenía su abuela 
criada con mucho esmero. 

Y aquí se acaba este ramo, 
que lo aprendí de mi abuela, 
en casa manda el marido 
y el señor cura en la iglesia. 

Vente conmigo, morena, 
a la viña de mi abuelo 
y a la sombra de una parra 
te diré lo que te quiero. 

Venga, señor cura, venga, 
que en casa tengo trabajo, 
que se ha caído mi abuelo 
y está mi abuela debajo.

Venimos de vendimiar 
de la viña de mi abuelo, 
y no nos quiere pagar 
porque hemos roto un puchero

Vaya una abuela 
que tengo yo, 
comiendo sopas 
me escalabró.

Tonto tú, tonta tu madre, 
tonta tu abuela y tu tía, 
¿cómo no vas a ser tonto 
siendo de la tontería? 

Te levantaste llorando 
diciendo de esta manera: 
quédense con Dios mis padres, 
quédese con Dios mi abuela. 

Se casó mi abuela 
con un jornalero, 
podador de mimbres, 
de oficio cestero.

Parte la rosca, casada, 
pártela con los tus dedos, 
parte la rosca, casada 
y da de ella a tus abuelos

Parte la rosca, casada, 
pártela con las tus muelas, 
y después de que partida, 
dale de ella a tus abuelas.

Puntuación: 5 de 5.
Montañeses son mis padres, 
montañeses mis abuelos, 
y viven en la montaña 
mucho más cerca del cielo. 

Mi abuelo tiene un trabuco 
con pelos en la culata, 
y a la pobre de mi abuela 
a culatazos la mata. 

Mi abuelo tenía un huerto 
que criaba ricos nabos, 
también tenía un borrico 
que le llevaba al mercado. 

Mi abuelo tenía un buey 
que se llamaba Gabino, 
cada vez que lo llamaba: 
Ven, Gabino, venga vino. 

Mi abuela ya no me quiere 
porque no tengo calzones 
y me están haciendo unos 
con pielicas de ratones. 

Mi abuela la regañona 
nos hace andar de corona, 
cuando mi abuela regaña 
en casa todos se callan. 

Labrador era mi padre, 
labrador era mi abuelo, 
y yo como labrador, 
a una labradora quiero. 

La otra tarde me eché un novio 
y se lo dije a mi abuela, 
estaba comiendo sopas, 
me tiró con la cazuela. 

Hoy se va a casar Martín 
sin camisa de hilo fino, 
con las calzas de su abuelo 
y los botos del vecino.

Hoy es víspera de Reyes, 
día muy aseñalado, 
y por eso mi abuelita 
me dará buen aguinaldo. 

Este pandero que toco 
es de la piel de un carnero, 
la lana que saqué de él, 
pa las bragas de mi abuelo.

El que ahorra siempre tiene, 
el ahorrar siempre fue bueno, 
el sombrero de aquel mozo 
es del padre de su abuelo.

Puntuación: 3 de 5.
El pañuelo que yo llevo 
con un lazo a la cabeza 
es porque dijo mi madre 
que así lo llevó su abuela. 

El día que yo nací 
dijo una verdad mi abuela: 
esta niña ha de vivir 
hasta el día que se muera.

El campanu de la vaca 
de mi abuela, que esté en gloria, 
tráigolu puestu al pescuezu, 
pa tenerla en la memoria. 

Cuando se murió mi abuela 
a mí no me dejó nada, 
y a mi hermana la dejó 
asomada a la ventana. 

Cuando mi abuelo era mozo, 
iba con mi abuela al baile, 
y mientras tanto yo estaba 
de albañil en Buenos Aires. 

Cuando me parió mi madre 
dijo mi abuela llorando: 
este niño se nos muere, 
tiene una cosa colgando. 

Cuando me parió mi madre, 
dijo en seguida mi abuela: 
este niño es bailador, 
tiene un par de castañuelas

Anoche bailé una jota, 
se enfadó mucho mi abuela, 
yo no bailaría la jota 
si no fuera tan bolera. 

Allá va la despedida, 
la que dio Cristo a su abuela, 
los que bailan se divierten 
y los que tocan se amuelan. 

Ahora voy a cantar yo 
una tonadilla nueva, 
que cuando nació mi madre 
ya la cantaba su abuela. 

Ahora tiene mi abuela 
sólo un colmillo 
donde mi abuelo cuelga 
los calzoncillos. 

Puntuación: 5 de 5.

Cuaderno de cantares: Los besos 

Cuaderno de cantares:  Los besos 

A tu puerta planté un guindo, 
y a tu ventana un cerezo, 
por cada guinda, un abrazo, 
por cada cereza, un beso. 


Adiós, que me voy sin verte, 
mi corazón sin hablarte, 
mi boca sin darte un beso, 
mis brazos sin abrazarte


Andan haciendo una barca 
los mozos de este lugar, 
pa poder pasar el río 
y allí poderte besar. .

Arrimeme a la puerta 
por darte un beso, 
vino el señor alcalde 
y me llevó preso. 


Ay, madre, mate a ese gato, 
que se me sube a la cama, 
que me araña por las piernas 
y me da un beso en la cara. 

Ayer te vi presinar, 
mis ojos fueron testigos, 
¡quién te pudiera besar 
donde dices: enemigos! 



Cuando venga de la guerra, 
morena, estarás casada, 
pero sí te acordarás 
de los besos que te daba. 

Cuando yo me esté muriendo, 
me besarás en la boca, 
y me pondrás un letrero 
diciendo que muero loca


Dame un besito en la cara, 
por ver si pongo colores, 
que tus ojos me enamoran 
y yo me muero de amores.  

De los besos que te daba, 
lloraba tu madre un día, 
dame tú a mí los que quieras, 
a ver si llora la mía. 


Dicen que el amor es ciego, 
dicen que el amor no ve, 
pero yo no he visto a nadie 
darle un beso a una pared. 

El cristal de tu ventana 
con el aliento lo empaño, 
en él escribo tu nombre 
y a besos lo voy borrando. 


En la calle San Francisco 
mi novio me tiró un beso, 
yo le dije: sinvergüenza, 
aquí no se hace eso. 

Puntuación: 4 de 5.
Entre la novia y el novio 
hay un ramito de flores 
con un letrero que dice: 
se besen los dos amores. 

Esta noche a mi morena 
ya no la puedo besar, 
cuando venga de la guerra 
con ella me he de casar.

Estrellita reluciente, 
tú que vas alta y serena, 
dime si podré besar 
esta noche a mi morena.

Hemos venido a León 
tan solo por verte a ti, 
tan solo por darte un beso 
en la punta la nariz.  

La molinera está mala 
y Antonio la va a curar 
con un beso que le ha dado 
y otro que le tié que dar.

Mañana me voy de aquí, 
mañana será mi viaje, 
sólo un beso y un abrazo 
llevaré como equipaje. 

Me diste las calabazas, 
me las comí con vinagre, 
los besos y los abrazos 
que te los quite tu madre.  

Mis ojos lloran por verte, 
mi corazón por hablarte, 
mis labios por darte un beso, 
mis brazos por abrazarte. 

Ni por un beso ni dos 
pone penitencia el cura, 
pero en llegando a los tres, 
la penitencia es segura. 

No bajes a la pradera 
porque más libre se vive, 
que del sol el primer beso 
la montaña lo recibe. 

No siento las calabazas 
colgaditas del sombrero, 
lo que siento es no besar 
esa carita de cielo. 

Pa la luna de enero 
me habrán pagado 
los besos que te di 
y el sueño quitado. 

Por la luna doy un beso, 
por el sol doy un montón, 
por el mirar de esta chica, 
alma, vida y corazón. 

Puntuación: 5 de 5.
Por un beso que me diste 
me cobraste cinco reales, 
no he visto beso más caro 
poniendo los materiales.

Por un beso y un abrazo 
que en la escalera te di 
anda diciendo tu madre 
que yo me muero por ti. 

Porque me has dado un beso, 
llora tu madre, 
toma, niña, tu beso, 
pa que se calle.  

Qué manitas para guantes, 
para sortijas, qué dedos, 
qué cuello para collares, 
qué boquita para un beso. 

Resalada prenda mía, 
prenda mía resalada, 
no sé si te acordarás 
de los besos que me dabas. 

Si los besos de anoche 
lunares fueran, 
tuvieras en la cara 
dos mil docenas. 

Si los besos que te di 
se te volvieran lunares, 
tendrías en tu carita 
más de doscientos millares. 

Si quieres que yo te quiera, 
me lo tienes que pagar: 
en cada carrillo, un beso, 
y por cada beso, un real.

Tienes una boquita 
tan hechicera 
que a montones de besos 
me la comiera.  

Tú me pedistes un beso, 
yo no te lo quise dar, 
los besos son pa los niños, 
pa los hombres, un puñal. 

Un beso que hay en mis labios 
salir quiere y no se atreve, 
sácamelo con los tuyos 
si es verdad que tú me quieres. 

Un fraile me pidió un beso 
un lunes por la mañana. 
Yo le dije: Padre mío, 
buen principio de semana. 

Puntuación: 3 de 5.

Cuaderno de cantares: Los mineros y el carbón 

Cuaderno de cantares:  Los mineros y el carbón 
Santa Bárbara bendita, 
patrona de los mineros. 
Mira, mira, Maruxina,
mira, mira cómo vengo yo. 

Traigo la cabeza rota, 
que me la rompió un costero. 
Traigo la camisa roja 
de sangre de un compañero. 
 En el pozo María Luisa 
murieron cuatro mineros. 
Mañana son los entierros 
de esos pobres compañeros. 


Allá arriba en aquel alto 
hay una fuente que mana 
agua para los mineros, 
para lavarse la cara. 

Bajaré a la mina 
por honda que esté 
y allí sentadita 
mi amor te daré.

¿Cómo quieres que te quiera 
siendo yo un pobre minero? 
Quieres que venda el candil 
para comprarte un pañuelo. 
Dale, dale, maquinista, 
dale, dale fuego al tren, 
échale carbón de piedra, 
que no pare de correr.

En la estación de Montejos 
un maquinista lloraba, 
que se le acabó el carbón 
y la máquina no andaba. 

En lo hondo de la mina 
tengo yo puesto mi amor. 
Carbonero de mi vida, 
¡cuándo podrás ver el sol! 
 
Eres como aquel carbón 
que tiene lumbre y no quema. 
Dentro de mi corazón 
arde una llama serena. 

Las brañeras de Buxionte 
danle leche a los mineros, 
y luego bajan diciendo 
que la maman los terneros. 

Los mineros en la mina 
adoran al Dios divino, 
cuando salen a la calle, 
a las mujeres y al vino. 
 
Los mineros en la mina 
gastan camisa planchada 
con un letrero que dice: 
La mina todo lo paga. 

Madre mía, los mineros 
qué buenos mozos que son, 
pero tienen la desgracia, 
de morir sin confesión. 

Madre mía, los mineros 
son negros como el carbón,  
pero en ganando el dinero,  
las pesetas blancas son. 
 
Mi carbonero, madre, 
muy de mañana, 
trae el carbón al pueblo 
de buena gana. 

Mi carbonero, madre, 
tiene la cara 
como el carbón de piedra 
de su parada. 

Mi madre quiere casarme 
con un pícaro pastor, 
yo le digo que lo quiero 
de las minas del carbón. 
 
Mi madre quiere casarme 
con uno de la oficina, 
y yo lo quiero minero, 
que suba y baje a la mina. 

Minero le quiero, madre, 
de las minas de carbón, 
que aunque el carbón sea negro, 
las pesetas blancas son. 

Minero le quiero, madre, 
de las minas de carbón, 
que aunque tenga cara sucia, 
tiene blanco el corazón. 
 
Minero le quiero, madre, 
que sepa bien barrenar 
en la mina que yo tengo 
debaixo del delantal. 

Para florida, Valencia, 
Asturias para carbón, 
y para niñas bonitas, 
la provincia de León. 

Quítate, peña, delante, 
y déjame ver la mina, 
que allí tengo yo mi amante, 
me roba el alma y la vida. 
 
Si todos dicen  
que no te quiero, 
no me cortejes,  
mozo embustero. 
No me cortejes,  
mozo embustero, 
que mis amores  
son de un minero. 

Una vez que fui minero 
y en tu mina trabajé, 
otro trabajó primero 
porque abierta la encontré. 

Viva el Bierzo, viva el Bierzo, 
tierra de vino y carbón, 
viva el Cristo de los Barrios 
y el vino de la región. 
 
Ya no te quiero  
porque me han dicho 
que eres minero  de Villablino. 
Si soy minero, 
yo no lo niego, 
porque la mina 
me da dinero. 

Que soy minero,  
yo nada debo, 
porque la mina  
me da dinero.  
Que soy minero,  
no debo nada, 
porque la mina  
todo lo paga. 

Yo soy un pobre minero 
que ando buscando filón, 
aquí traigo la herramienta 
en la cruz del pantalón. 
 

Cuaderno de cantares: Los ojos 

Cuaderno de cantares:  Los ojos 

 
A coger caracoles 
madruga un tuerto 
con un ojo cerrado 
y el otro abierto. 

A la mar fueron mis ojos 
por agua para llorar, 
y se volvieron sin ella, 
que estaba seca la mar. 

A la mar, por ser honda, 
se van los ríos, 
detrás de los tus ojos 
se van los míos. 
 
A la nana, nanita, 
mi niño duerme 
con los ojos abiertos, 
como las liebres. 

A la puerta de la iglesia 
unos ojos negros vi, 
la vida me ha de costar 
si no han de ser para mí. 

Al infierno me fuera 
de buena gana 
si la luz de tus ojos 
fueran las llamas. 
 
Algún día los mis ojos 
eran para ti dos perlas, 
ahora que ya tienes otros 
de los míos no te acuerdas. 

Allá va la despedida, 
la que dan los buenos mozos, 
con la mano en el sombrero: 
adiós, prenda de mis ojos. 

Amarillo es el oro, 
blanca la plata, 
y negros son los ojos 
que a mí me matan. 
 
Anoche soñaba yo 
que dos negros me mataban, 
eran tus ojos, morena, 
que enojados me miraban. 

Asómate a esa ventana, 
cara de piñón de oro, 
quiero encender el cigarro 
en el fuego de tus ojos. 

Aunque me quiten de hablarte, 
no me quitan de quererte, 
háblame tú con los ojos, 
yo te entiendo lindamente. 
 
Ayer te vi presinar, 
mis ojos fueron testigos, 
¡quién te pudiera besar 
donde dices: enemigos! 

Colorada la guinda, 
verde el guindero, 
azules son los ojos 
que yo más quiero. 

De tus hermosos ojos 
no tengo queja, 
ellos quieren mirarme, 
tú no los dejas. 
 
Desde que te vi, 
ya no puedo más, 
tus ojos, morena, 
me van a matar. 

Dicen que no hay más luna 
que la del cielo, 
cuando veo tus ojos, 
dos lunas veo. 


El amor lo pintan siempre 
con los ojitos vendados, 
y por eso viven ciegos 
todos los enamorados. 
 
Entre dos cortinas negras, 
dos niñas me han vuelto loco, 
las cortinas, tus pestañas, 
las niñas, las de tus ojos. 

Este niño tiene sueño, 
tiene ganas de dormir, 
un ojo tiene cerrado, 
y otro no lo puede abrir. 

Este pandero que toco 
tiene lengua y sabe hablar, 
sólo le faltan los ojos 
para ayudarme a llorar. 
 
Estudié para ladrón, 
y al terminar la carrera 
lo primero que robé 
fueron tus ojos, morena. 

Fuego y nieve despiden, 
niña, tus ojos, 
fuego para quien amas, 
nieve a los otros. 

La primera ya la dije, 
la segunda la diré, 
los ojitos de mi amante 
jamás los olvidaré. 
 
Las estrellitas del cielo 
brillan todas a una vez, 
pero más brillan tus ojos 
cuando yo te vengo a ver. 

Las estrellitas del cielo 
las cuento y no están cabales; 
faltan las dos de tus ojos, 
que son las más principales. 

Las estrellas del cielo 
son ciento doce, 
con las dos de tu cara, 
ciento catorce. 
 
 
Lo mejor del cielo y tierra 
tienes en tu cara, niña, 
en tus ojos, dos luceros, 
dos rosas en tus mejillas. 

Los ojos con que me miras 
no son los acostumbrados, 
en el mirar se conoce 
que están los tiempos cambiados. 

Los ojos de las morenas 
dicen que tienen veneno  
yo aunque muera envenenado  
ojos de morena quiero. 
 
Los ojos de mi morena 
ni son chicos ni son grandes, 
son como monedas de oro, 
de las de cuarenta reales. 

Los ojos de mi morena, 
se parecen a mis males 
grandes como mis cadenas  
negros como mis pesares. 

Los ojos de mi morena 
tienen un mirar extraño, 
que cuando miran a un hombre 
le quitan de vida un año. 
Me llamaste pobre y fea, 
al espejo me miré, 
ojos de pícara tengo, 
a algún tonto engañaré. 

No me mires de lado, 
que me marean 
esos ojos que tienes 
de primavera. 

Ojos azules tenía 
la mujer que me engañó, 
ojos del color del cielo, 
mira tú si fue traición. 
 
Ojos de marinero 
tiene mi amante, 
uno mira a poniente 
y otro a levante. 

Ojos negros, cara blanca, 
tiene aquella labradora, 
a mí con ellos me mata 
y a todo el mundo enamora. 

Ojos negros y grandes 
te ha dado el cielo 
para que guardes luto 
si yo me muero. 
 
Ojos verdes son traidores, 
los azules embusteros, 
los negros y acastañados 
son firmes y verdaderos. 

Para pasear tu calle 
no necesito faroles, 
tus ojos son dos luceros 
que alumbran más que dos soles.

Por la estrellita del Norte 
se guían los marineros, 
yo me guío por tus ojos, 
que son dos claros luceros. 
 
Que llores, que no llores, 
que dejes de llorar, 
tus ojos y los míos 
a la tierra se irán. 

Te quiero tanto, mi vida, 
mi vida, tanto te quiero, 
que si me sacan los ojos 
te miro por el aujero. 

Tienes blanca la cara 
y ojos azules, 
como el color del cielo 
cuando no hay nubes. 
 
Tienes los ojos azules, 
ojos de color de cielo, 
a Dios le darás la cuenta 
del mal que has hecho con ellos. 

Tienes ojos hechiceros, 
palabras encantadoras, 
al mismo tiempo eres rica, 
pero a mí no me enamoras. 

Tienes unos ojines 
y unos ojones 
que de lejos parecen 
dos cerandones. 
 
Tienes unos ojitos 
de picaporte, 
cada vez que los cierras 
siento yo el golpe. 

Tienes unos ojos, niña, 
como ruedas de molino, 
que la Virgen con ser Virgen 
no los tiene tan divinos. 

Tienes unos ojos, niña, 
como ruedas de molino, 
que muelen los corazones 
como granitos de trigo. 
 
Tienes unos ojos, niña, 
tan a la flor de la cara, 
que al sol le dicen: detente, 
y a la luna: para, para. 

Tienes unos ojos, niña, 
y una niña en esos ojos, 
que los ojos de esa niña 
son las niñas de mis ojos. 

Todo lo negro es feo 
pero tus ojos 
lo que tienen de negros 
tienen de hermosos. 
 
Todos los ojitos negros 
los van a prender mañana, 
y tú, que negros los tienes, 
échate un velo a la cara. 

Tus ojos, bella paloma, 
llevan pleito con el sol, 
aunque el sol es uno solo, 
tus ojos, dos soles son. 

Tus ojos, morena, 
me tienen a mí 
malito en la cama 
desde que te vi. 
 
Tus ojos para soles 
son muy pequeños, 
para estrellas son grandes, 
serán luceros. 

Tus ojos y los míos 
se han enredado 
como las zarzamoras 
de los vallados. 

Unos ojos negros vi 
en una cara morena, 
que si no son para mí 
me voy a morir de pena. 
 

Cuaderno de cantares: Mayo 

 Cuaderno de cantares:  Mayo 

A tu puerta tienes, dama, 
plantado el mayo florido, 
y para poder cantarlo 
la licencia te pedimos.  

Adiós, rosina de mayo, 
dime cuándo has de volver. 
Cuando las flores del campo 
vuelvan a reverdecer. 

Ahora que viene mayo, 
la flor de la primavera, 
cuando los quintos se marchan 
voluntarios a la guerra. 

Al pasar por la ponteja, 
agárrala de la mano, 
mira no se te deshoje, 
rosa florida de mayo. 

Aquél que más suba el mayo 
ha de tener gran ventaja, 
cuando vaya a buscar novia 
no ha de llevar calabazas. 

Arriba, mozos, arriba, 
arriba con ese mayo, 
no lo dejéis en el suelo, 
que están las mozas mirando.

Arriba, mozos, arriba, 
arriba con ese mayo, 
que con garbo y con salero, 
pronto quedará pinado. 

Arriba, mozos, arriba, 
mozos de poco salero, 
si no fuera por las mozas, 
el mayo estaba en el suelo. 

Cuatro lunares tienes, 
niña, en tu rostro, 
tienes abril y mayo, 
julio y agosto. 

Debajo de tu ventana 
tres arbolitos planté, 
los planté en el mes de mayo 
prendieron todos los tres. 

Dime, rosita de mayo, 
¿quién te ha robado el color? 
Un soldado de a caballo 
con palabritas de amor. 

El mayo ya está pinado, 
que no se vaya a caer, 
cuando pase el cantamisa 
con gozo lo podrá ver. 

El mayo ya está pinado, 
ya va volviendo la copa, 
echad, mozos, un buen trago 
dadnos también a nosotras. 

El padrino de esta boda 
es un clavel encarnado, 
la madrina, una azucena 
la novia, rosa de mayo. 

Empiezo por la primera, 
con una flor en la mano, 
amarilla, azul y verde, 
nacida en el mes de mayo. 

En el mes de abril y mayo 
florecen todas las plantas, 
y esta madrina florece 
en la ribera de Almanza. 

Eres el clavel de abril 
y la rosita de mayo, 
la hermosa luna de enero 
que me tiene a mí hechizado. 

Ese garbo y hermosura, 
y ese rostro tan salado, 
lo comparo, vida mía, 
con las rositas de mayo. 

Este es el mayo, señores, 
el mayo muy bien plantado, 
que lo plantaron los mozos 
de las Colinas del Campo. 

La cava del mieu viñedo, 
cuánto trabajo mi ha dado, 
empieceite por febrero, 
termineite allá por mayo. 

La madre abadesa 
me lleva al jardín 
para ver las flores 
de mayo y de abril. 

Las calabazas de mayo 
dicen que son las tempranas, 
y yo se las di a mi amante 
en abril una mañana. 

No está aquí mi madre, 
que está en el jardín 
regando las flores 
de mayo y abril. 

No sé cómo no florecen 
las tejas de tu tejado, 
viviendo debajo de ellas 
las flores de abril y mayo. 

No vale lo que tú vales 
la blanca flor del almendro, 
ni las mañanas de mayo, 
ni el prado de rosas lleno. 

Para abril, para mayo, 
para septiembre, 
para la primavera 
mi amante viene. 

Pobrecillos de los mozos, 
cuánto tendréis que llorar, 
llega el día de la Misa 
y el mayo está sin pinar. 

Qué hermoso está mayo 
de bellos colores, 
los enamorados 
en busca de amores. 

¿Quién crió las flores 
en el mes de mayo? 
Las crió María 
y su Hijo Amado. 

Si supiera que con flores 
te había de conseguir, 
te trajera yo más flores 
que tienen mayo y abril. 

Subid, mocines, el mayo 
con valor y bizarría, 
porque en este nuestro pueblo 
nunca hubo cobardía. 

Tenéis fama de patanes, 
y ahora está bien demostrado, 
no podéis pinar el mayo 
si no ayuda algún casado. 

Todas las flores del campo 
las cautiva el mes de enero, 
en llegando abril y mayo 
salen de su cautiverio. 

Todo el pueblo aquí reunido 
está viendo con tristeza 
que no se pina este mayo 
hasta acabar la Cuaresma. 

Tras mayo entra junio, 
en San Juan hogueras, 
Santiago y Santa Ana 
con julio ya llegan. 

Viene marzo con sus flores, 
y con sus rosas abril, 
y mayo con sus claveles 
para coronarte a ti.