Los aires de la montaña
dan colores y hermosura
por eso las de Prioro
no necesitan pintura.
Soy de Prioro
de la villa más guapa
soy de Prioro
de las lindas muchachas.
Que viva Prioro
Prioro viva
que viva Prioro
toda la vida.
UN SOLDADITO
Un soldadito encontró
a una bonita niñera
y al punto se la llevó
a bailar a la pradera.
Que bien bailaba la niña
que bien bailaba el soldado
que bien bailaban los dos
y en la pradera quedaron.
Tienes en tu cara pencas
y en tu garganta lunares
y en tu pecho más virtudes
que rosas en los rosales.
Una noche muy oscura
Una noche muy oscura
a una piedra me arrimé
y oí cantar a un jilguero
de su voz me enamoré.
Yo le dije jilguerillo
vuelve a cantar otra vez
que estoy queriendo a una niña
de catorce a dieciséis.
De catorce a dieciséis
de dieciocho a veintidós
si ella quiere yo también
nos casaremos los dos.
Quítate de esa ventana
estampa de la herejía
que quien madrugó por verte
bien poco sueño tenía.
Viva la montaña



1
Viva la montaña, viva
viva el pueblo montañés
que si la montaña muere
España perdida es.
SI PASAS EL RÍO
NO BEBAS EL AGUA
QUE LA ENVENENARON
LOS DE LA MONTAÑA
La montaña es un jardín
las montañesas, las flores,
el que quiera ser feliz
busque en la montaña amores.
Yo he nacido en la montaña
y morir en ella quiero
porque estando en la montaña
estoy más cerca del cielo
De la montaña he venido
a la montaña yo vuelvo
porque sólo en la montaña
se cría todo lo bueno.
2 VIVA LA MONTAÑA
Viva la montaña viva
viva el pueblo montañés
que si la montaña muere
España perdida es.
Si pasas el río
no bebas el agua
que lo han enturbiado
los de la montaña.
La montaña es un jardín
las montañesas las flores
el que quiera ser feliz
busque en la montaña amores.
Si pasas el río
no bebas el agua
que los mis amores
son de la montaña.
Para florida Valencia
Asturias para carbón
y para niñas bonitas
las montañas de León
Si pasas el río
no bebas el agua
que lo han enturbiado
los de la montaña.
3-VIVA LA MONTAÑA, VIVA
Viva la montaña, viva
Viva el pueblo montañés,
Que si la montaña muere,
ESPAÑA perdida es.
La Montaña es un jardín
Las montañesas, las flores,
El que quiera ser feliz,
Busque en la montaña amores.
Si pasas el río no bebas el agua
Que la envenenaron los de la montaña.
El aire de la montaña
Todo es color y hermosura
Por eso las montañesas
No necesitan pintura
Siempre viví en la montaña
Y morir en ella quiero
Que corre el aire más puro
Y estoy más cerca del cielo
Si pasas el río no bebas el agua
Que la envenenaron los de la montaña.
FINAL
Que los mis amores son de la montaña.
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Cuaderno de cantares: El río
A la luz del cigarro
voy al molino,
si el cigarro se apaga,
me voy al río.
A la mar, por ser honda,
se van los ríos,
detrás de los tus ojos
se van los míos.
A la mar se van los ríos,
paloma revoladora,
no pongas el pie delante,
deja que ruede la bola.
A la mar van a parar
morena, todos los ríos,
y allí se irán a juntar
tus amores y los míos.
A la orilla del río
cantaba un sapo
y en su cantar decía:
ay, que te atrapo.
A la orilla del río
sembré corales,
y entre más a la orilla,
más finos salen.
A la orilla del río
sembré patatas
y salieron cangrejos
con alpargatas.
A la orilla del río
tengo mis bienes:
una gata y un gato
con cascabeles.
A la orilla del río
tengo sembrado
azafrán y canela,
pimienta y clavo.
A la orillita del río
me propusieron amores,
cuando la afición no llama,
no valen proposiciones.
A tu madre la he visto
en el río lavar,
y a mí me ha parecido
la sirena del mar.
A tu madre, que es fea,
tírala al río,
tú, que eres buena moza,
vente conmigo.
Adiós, valle de Ancares,
adiós te digo,
adiós, árboles verdes
de junto al río.
Al otro lado del río
dicen que cayó mi amante,
yo no le tuve la culpa,
si cayó que se levante.
Al otro lado del río,
donde al agua remansea,
tengo yo los mis amores
y los de mi compañera.
Al otro lado del río
estaba llorando un piojo,
que venía de las siegas
con una espiga en un ojo.
Al otro lado del río
hay una pava segando,
un pollo atando gavillas
y una gallina trillando.
Al otro lado del río
sembré lino y cogí flores,
conmigo son las palabras,
con otra tienes amores.
Al otro lado del río
sentí cantar y escuché,
válgame Dios que bien cantan
los amores que olvidé.
Al otro lado del río
tengo de hacer mi labor
con una yunta de cabras
y un perro de sembrador.
Al otro lado del río
tiene mi padre una viña,
no la poda ni la cava,
vendimiar, sí la vendimia.
Allá va la despedida,
ésta sí que va con brío,
más vale una despedida
que un chapuzón en el río.
Amores que te olvidaron
no los vuelvas a querer,
agua que va río abajo
arriba no ha de volver.
Asómate a la ventana,
a esa que mira hacia el río,
y verás que en la arboleda
un pájaro ha puesto el nido.
Como se jalea
la trucha en el río
así se jalea
tu cuerpo y el mío.
Cuando bajaste a lavar
tus manos blancas al río,
el sol se quedó parado
y el agua perdió el sonido.
Daime vino, daime vino,
que agua no la he de beber,
que anda una coca en el río,
temo que me ha de morder.
Del otro lado del río
te tiré media naranja,
si cariño te tuviera,
entera te la tirara.
Dicen que en el mar se ajunta
el agua de to’ los ríos,
también se van ajuntando
tus amores con los míos.
Dices que tú no me quieres,
ya me vendrás a buscar,
como el agua busca el río
y el río busca la mar.
¿Dónde tienes el nido,
querida rolla?
A la orilla del río
en una rebolla.
¿Dónde vas a dar agua,
cariño mío?
A las corrientes claras
que lleva el río.
El agua del río corre,
la del arroyo remansa,
quien tiene amores no duerme,
quien no los tiene descansa.
En el río del Jordán
mil maravillas se han visto:
Cristo bautizó a San Juan
y San Juan bautizó a Cristo.
En el río del Torío,
hay una moza que lava
el pañuelo de su amante
que se va para La Habana.
Entra por la ventana,
de junto al río,
que mis padres no quieren
que hable contigo.
Esta jotica que canto
a la orillita del río,
la cantaba una serena,
ole, ole, dueño mío.
Las ovejuelas, madre,
pasan el río
y el pastor con las damas
se ha entretenido.
Lavando la ropa blanca
vi en la orilla a mi morena,
por el río baja el agua,
y por la orilla la pena.
Límpiate con mi pañuelo,
ya lo lavaré mañana
a la orillita del río,
en las corrientes del agua.
Los arroyos van al río
y los ríos van al mar,
y el pobre corazón mío
detrás del tuyo se va.
No tengo padre ni madre,
ni galán que por mí llore,
voy a la orilla del río
por ver el agua que corre.
Pajarillo jilguero,
dime qué comes.
Arenillas del río,
del campo flores.
Paso ríos, paso puentes,
siempre te encuentro lavando,
la hermosura de tu cara
el agua la va llevando.
Río arriba, río arriba,
nunca el agua subirá,
que en el mundo río abajo,
río abajo todo va.
Río verde, río verde,
río de tantos colores,
tantos como lleva el agua,
tantos son los mis amores.
Si la luna fuera queso
y las estrellas, panetes,
y el río fuera de vino,
qué tragos y qué zoquetes.
Si los curas comieran
piedras del río
no estarían tan gordos
los muy jodíos.
Si pasas el río,
no bebas el agua,
que la envenenaron
los de la montaña.
Si quieres que el carro cante,
métele el eje en el río,
que de que esté bien mojado
cantará como un judío.
Si quieres que yo te quiera
has de limpiarme el camino
pa no pisar las arenas
cuando voy por agua al río.
Si quieres que yo te quiera
manda enladrillar el río,
y después de enladrillado
tú ya serás dueño mío.
Si supiera que estabas
n’el río sola,
diera un vuelo y volara,
por ti, paloma.
Siega, siega, segador,
tú que te bebes el vino,
que yo soy pastora y bebo
agua caliente del río.
Tengo de pasar el río
a caballo en un mosquito
pa que me digan tus padres:
¡qué caballo tan bonito!
Tengo de pasar el río
por una piedra labrada,
río verde, no me lleves,
yo no soy tu enamorada.
Vaqueirina, vaqueirina,
non baxes por agua al río,
que detrás de aquella peña
está el vaqueiro escondido.
Va por el río,
va por la arena,
va por el aire
la mi morena.
Vete a lavar, morena,
vete a lavar,
si no hay agua en el río,
vete a la mar.
Cuaderno de cantares: El padrino y la madrina
A este señor padrino
le tiene dicho su esposa
que por duro más o menos
no quede mal con las mozas.
A la señora madrina
nada hemos de pedir,
porque es seguro que sabe
las costumbres del país.
A los padrinos rumbosos,
que se echen mano al bolsillo,
no se hagan los distraídos
como quien busca el ovillo.
Ahí está el señor padrino
tirando duros al aire,
y también quien los recibe
en sin perjuicio de nadie.
Adiós, quédense con Dios
los novios y los padrinos,
esta tarde volveremos
para el baile de las cinco.
Al padrino de esta boda
le tenemos que encargar
que dé puros a los mozos,
que todos saben fumar.
Al padrino le decimos
que prepare ya las arras,
y a la novia la advertimos
recoja un poco las sayas.
Al padrino y la madrina
bien poco les pediremos:
una cestita de roscas,
cinco duros en dinero.
Al señor novio le encargo
y al señor padrino digo
que le deje de las arras
para la niña un vestido.
Brindo que requetebrindo,
brindo que te brindaré,
por los novios, los padrinos,
y por nosotros también.
Buenos días tengan todos
los que aquí están congregados,
los novios y los padrinos,
a todos felicitamos.
Cantaban los pajarcitos
por encima de la oliva
y en el cántico decían:
viva, viva la madrina.
Cinco flores muy hermosas
salen de misa mayor:
los novios y los padrinos
y el cura que los casó.
Como floreció este ramo,
con el agua y con el vino,
así van a florecer
la madrina y el padrino.
El agua quedó riendo,
tan clara y tan cristalina
al ver pasar a la novia
al lado de la madrina.
El padrino de esta boda
bien parece un alcornoque,
y la madrina parece
la tapadera de un bote.
El padrino de esta boda
dicen que es muy bondadoso,
veremos cómo se porta
con las mozas y los mozos.
El padrino de esta boda
es un clavel encarnado,
la madrina, una azucena
la novia, rosa de mayo.
El padrino de esta boda
es un señor caballero,
¿quién le mandó ser padrino
si no tenía dinero?
El padrino de esta boda
es un señor muy honrado,
de su mano poderosa
esperamos un regalo.
El padrino de esta boda,
si quiere ganar honores
deles puros a los mozos,
que son todos fumadores.
El padrino de esta boda
tiene que ser arrogante,
porque en los bancos de España
tiene intereses bastantes.
El padrino de esta boda
ya estará bien prevenido,
para que digan los mozos:
qué arrogante es el padrino.
El padrino de esta boda
ya por razón natural,
se tiene que ir inclinando
al yugo matrimonial.
En el bolso del padrino
tiene el lagarto la cueva,
no se atreve a meter mano,
tiene miedo que le muerda.
En estas altas montañas
se crían lirios muy finos,
en el pueblo Villanueva
se crió el señor padrino.
En un jardín delicioso
entraste a buscar madrina
y entre flores y azucenas
cogiste la más florida.
Entre la novia y el novio
ha nacido un clavelito
con un letrero que dice:
que se besen los padrinos.
Esa señora madrina
tiene el mirar excelente,
si la vista no me engaña
es labradora pudiente.
Ese buen señor padrino
tiene el bolso de pellejo,
pa sacarle una peseta
hay que tocar a concejo.
Esta calle está empedrada
con ochavos segovianos,
la empedró el señor padrino
el día de los proclamos.
Esta mañana temprano,
en un árbol muy florido,
le cantaba el ruiseñor
lindas frases al padrino.
Ha salido la madrina
bien compuesta y bien florida,
nos ha sacado la rosca
en una bandeja fina.
La madrina es una rosa,
el padrino es un clavel,
la novia es un espejo,
y el novio se mira en él.
La madrina es una rosa,
el padrino es un clavel,
la novia es una azucena
y el novio la va a coger.
La madrina lleva rosas
en la punta del manteo,
y el padrino, clavelinas
en el ala del sombrero.
La novia qué triste está
y la madrina qué alegre,
y su marido le dice:
dime, paloma, qué tienes.
La señora madrina,
cara de lirio,
para entrar en tu casa,
licencia pido.
Las arras no son del novio,
ni tampoco del padrino,
son de la señora novia,
que dijo: yo las recibo.
Las sábanas de la novia
están bordadas con oro,
que las bordó la madrina
para el día del casorio.
Las señoras cocineras
pongan agua a calentar,
que el señor padrino dicen
que es muy duro de pelar.
Levántese la madrina,
dé agua bendita a la niña,
de casada la primera,
de soltera despedida.
Levántese la madrina,
la del escogido velo,
dé agua bendita a la novia
y el padrino al caballero.
Madrina de tanto porte,
de tanto porte, madrina.
merecía andar en coche
por las calles de Sevilla.
Madrina de tanto porte,
de tanto porte, madrina.
merecía andar en coche
por las calles de Sevilla.
Madrina de tanto rumbo,
de tanto rumbo madrina,
cómo te relumbra el oro
debajo de la basquiña.
Mil pesetas dan los pobres,
y dos mil dan los medianos,
de este padrino abundante
dos mil duros esperamos.
N’el portal se aconsejaron
el padrino y la madrina,
dijeron que nos bastaba
dos pesetas de propina.
No venimos a cantar
con intención de lucirnos,
venimos a acompañar
a los novios y padrinos.
Oiga usted, señor padrino
de la cara resalada,
meta la mano en el bolso,
no se le olviden las arras.
Oiga usté, señor padrino,
el que viste un traje oscuro,
de parte de tó los mozos
que les dé un cigarro puro.
Prendedla, mozos, prendedla,
y echadle el lazo de seda,
si el padrino es arrogante,
cinco duros da por ella.
Sentaivos, madrina,
en silla florida,
sentaivos, casada,
en silla enramada.
Señor padrino prudente,
eche mano a su reloj,
más abajo está el bolsillo,
eso es lo que quiero yo.
Si el padrino fuera bueno
como tiene la estatura,
nos podría regalar
dos libras de confitura.
Si no sabe las costumbres
el padrino generoso,
en este pueblo se usa
dar un puro a cada mozo.
Viva el amo de esta casa,
vivan los señores novios,
el padrino y la madrina
y los convidados todos.
Vivan los señores novios
y el cura que los casó,
el padrino y la madrina,
los envitados y yo.
Vivan los señores novios
y los señores padrinos,
y sus hermanos solteros,
que hacen perder los sentidos.
Vivan novios y padrinos,
y su grata compañía,
con este viva sincero
les damos la despedida.
Vuela la paloma
por cima la oliva,
vivan muchos años
padrino y madrina.
Cuaderno de cantares: El molino

A la fuente voy por agua,
al molín voy a moler,
y a lo que voy a tu puerta
ya lo puedes comprender.
A la luz del cigarro
voy al molino,
si el cigarro se apaga,
me voy al río.
A la puerta de un molino
me puse a considerar
las vueltas que da una piedra
para moler un costal.
A la puerta del molino
me puse a considerar
que el que no tiene dinero
pocos amigos tendrá.
A la puerta del molino
dejé atado al animal,
y cuando salí a deshora,
no quedaba ni el ronzal.
A la puerta del molino
sentada la molinera,
mirando para el camino
no sabe lo que la espera.
A la puerta del molino
una molinera canta,
con el polvo de la harina
tiene rota la garganta.
Al entrar en Cacabelos
lo primero que se ve:
La Virgen de las Angustias,
con los molinos al pie.
A robar corazones
voy al molino
porque la molinera
me robó el mío.
Ayer estuve al molino
y a la molinera vi,
estaba llena de harina
y yo se la sacudí.
Cuando la molinera
sale al camino,
señal de que la tolva
no tiene trigo.
Debaxio del molino
nació el romero,
quién fuera cortexiada
del molinero.
Dicen que los molineros
pasan la vida cantando,
pero no se echan de cuentas
todas las noches velando.
Echa vino, Sara,
por la regadera,
echa vino, Sara,
que soy molinera.
El cura y el ama fueron
los dos juntos al molino,
el ama cayó de espaldas
y el cura cayó de hocicos.
El molinero lleva
faja de seda,
de la harina que roba
la molinera.
El molino del amor
no tiene más que una muela,
cuando muele el molinero,
no muele la molinera.
El peral del molino
no tiene peras,
que se las ha comido
la molinera.
En el molino que está
al pie de la carretera,
por blanca que sea la harina,
más blanca la molinera.
Estaba la molinera
sentadita en su molino,
ganando cuarenta reales
para un pañuelo merino.
Gasta la molinera
ricos corales
de la harina que roba
de los costales.
Gasta la molinera
ricos mantones,
y el pobre molinero
sin pantalones.
Gasta la molinera
ricos pendientes
de la harina y el trigo
y los pretendientes.
Gasta la molinera
ricos vestidos
del trigo que maquila
a los vecinos.
Gasta la molinera
ricos zapatos,
y al pobre molinero
lo trae descalzo.
Gasta la molinera
ricos zarcillos
de la harina que roba
de los cuartillos.
La molinera, corales,
molinero, corbatín,
¿de onde sale tanto rango
si no sale del molín?
La molinera está mala,
no por falta de alimento,
que en la cabecera tiene
una ristra de pimientos.
La molinera está mala
y Antonio la va a curar
con un beso que le ha dado
y otro que le tié que dar.
La molinera
llorando estaba
y el molinero
la consolaba.
Las bercianitas, madre
van al molino,
con el aire que llevan
muelen el trigo.
Las molineras tienen
colores lindos,
y el molinero se halla
descolorido.
Los molinos no son casas,
porque están por los regueros,
son cuartitos retirados
para los mozos solteros.
Mala está la molinera,
mala está y no sé qué tiene,
y el molinero le dice:
Mala hierba nunca muere.
Moli, moli, molinera
qué descolorida estás,
desde el día de tu boda
no has dejado de llorar.
Molinera, molinera,
molinera de mi vida,
deja que ande la rueda
mientras haces la maquila.
Molinero, molinero,
no vayas de noche a verme,
no están mis padres en casa,
puede murmurar la gente.
Molín que mueles el trigo,
agua que lo haces moler,
no digas al molinero
que muero por su querer.
No quiere mi madre
que vaya al molino
porque el molinero
me rompe el vestido.
Para hacer ver que tienes
trigo y hacienda,
llevas a los molinos
sacos con tierra.
Por cantar cuatro cantares
a la puerta del molino,
me dieron media peseta
y me molieron el trigo.
Por debajo el molino
retumba el agua,
era la molinera,
que paños lava.
Por gozar a mi morena,
entré en el molino viejo,
de dentro salió su padre,
casi me arranca el pellejo.
Qué polvo tiene el camino,
que polvo la carretera,
qué polvo tiene el molino,
qué polvo la molinera.
Si supiera que estabas
en el molino,
molinera del alma,
fuera contigo.
Si ves al molinero
malhumorado,
o no tiene molienda
o es que ha empinado.
Tengo de ir al molino,
al molino aunque sea tarde,
por ver a la molinera
aunque el molinero rabie.
Tengo de ir al molino,
al molino de las mozas,
y tengo que maquilar
una de las más hermosas.
Tengo de ir al molino
aunque me muera de frío,
por ver si puedo traer
la molinera conmigo.
Tengo un molino que muele
con mucha resignación,
tu querer me vuelve loca
y me dice el corazón
que tú estás queriendo a otra.
Tiene la molinera
en su molino
la perdición del hombre:
tabaco y vino.
Tiene la molinera
ricas pulseras
de la harina que roba
de las fanegas.
Tienes unos ojos, niña,
como ruedas de molino,
que la Virgen con ser Virgen
no los tiene tan divinos.
Tienes unos ojos, niña,
como ruedas de molino,
que muelen los corazones
como granitos de trigo.
Vengo de moler, morena,
de los molinos de arriba,
dormí con la molinera,
no me cobró la maquila.
Vengo de moler, morena,
de los molinos de abajo,
dormí con la molinera,
no me cobró su trabajo.
Vengo de moler, morena,
de los molinos del medio,
dormí con la molinera,
no lo sabe el molinero.
Vengo de moler, morena,
de los molinos de enfrente,
dormí con la molinera,
no se ha enterado la gente.
Vengo de moler, morena,
de los molinos azules,
dormí con la molinera
sábado, domingo y lunes.
Vente conmigo a la fuente
que está al lado del molino,
y al son del agua que corre
háblame de tu cariño.
Vente conmigo al molino
y serás mi molinera,
echa trigo en la trimoya
mientras yo pico la piedra.
Voy al molino a moler,
voy al arroyo por agua,
y a tu puerta vengo a verte,
hermosa rosa temprana.
Voy por agua, voy por agua,
a la fuente del molino,
donde mi novio me espera
para regresar conmigo.
Cuaderno de cantares: El fuego
A la jota, jota
de mi tía Juana
que estaba a la lumbre
pelando una pava.
Como la pelaba
de tan buena gana
para un cobertor
le sacaba lana.
A la jota, jota
de mi tío Antón,
que estaba a la lumbre
pelando un ratón.
Como lo pelaba
de tan buen humor
le sacaba lana
para un cobertor.
A tu puerta planté un pino
pensando que me querías,
ahora que ya no me quieres
dame pa lumbre las piñas.
Abre la puerta, María,
que te traigo el aguinaldo,
unas patatas cocidas,
sopla, que vienen quemando.
Adiós, que ya me despido
y a la lumbre voy derecha,
que está haciendo mucho frío
y cede la pandereta.
Aire que viene de arriba
trae la nieve hasta tu puerta,
fuego te traería yo
morena, si tú quisieras.
Al calor de la lumbre
quiero ponerme
porque la pandereta
no se destemple.
Al infierno me fuera
de buena gana
si la luz de tus ojos
fueran las llamas.
Allá va la despedida,
la que dan los buenos mozos:
adiós, luna y adiós, sol,
adiós, lumbre de mis ojos.
Asómate a esa ventana,
cara de piñón de oro,
quiero encender el cigarro
en el fuego de tus ojos.
Con la luna, madre,
con la luna iré,
con el sol no puedo,
que me quemaré.
Cuando yo supe de cierto
que tú a mí no me querías,
estaba el gato a la lumbre,
me miraba y se reía.
Dale, dale, maquinista,
dale, dale fuego al tren,
échale carbón de piedra,
que no pare de correr.
De mi suegra no habléis mal,
porque la defiendo yo,
y si la queréis quemar,
la leña la pongo yo.
Debajo de tu mandil
tienes el infierno ardiendo,
déjame meter la mano
aunque la saque corriendo.
Debajo de tu mandil
tienes el infierno ardiendo,
déjame meter la mano,
que soy santo y no me quemo.
En el portal de Belén
hacen lumbre los pastores,
para calentar al Niño,
que ha nacido entre las flores.

En la noche de San Juan
noche de lumbre y amores,
ante tu ventana están
cantando los rondadores.
En lo alto de la sierra,
lo moreno es lo que vale;
lo blanco lo quema el sol,
y lo colorao el aire.
Eres como aquel carbón
que tiene lumbre y no quema.
Dentro de mi corazón
arde una llama serena.
Estrella de fuego fuiste,
y en mi corazón entraste,
dejaste el fuego encendido
y luego te retiraste.
Fuego y nieve despiden,
niña, tus ojos,
fuego para quien amas,
nieve a los otros.
Isabelita me llamo,
soy hija de un labrador,
mientras voy al campo y vengo,
a mí no me quema el sol.
La ausencia es para el amor
como el aire para el fuego,
si es mucho lo hace mayor,
si es poco lo apaga luego.
La casa de Cupido
dicen que arde,
yo he pasado por ella
y humo no sale.
La madre que tién tres hijos
y ninguno se le casa
ya puede tocar a fuego,
que se le quema la casa.
La mujer del boticario
se ha quemado el delantal,
si no llegan los bomberos
se quema lo principal.
La mujer y la sartén,
la perdición de una casa,
la mujer gasta los cuartos,
la sartén quema la grasa.
Los colores que tú tienes
no son de estar a la lumbre,
que son de picar el jarro
como tienes de costumbre.
¿Para qué andas preguntando
quién entra y sale en mi casa?
Si tienes miedo a la lumbre
no te arrimes a la brasa.
¿Para qué mandas tocar
las campanas del olvido,
si sabes que no se apaga
fuego de amor encendido?
¿Para qué quiere el pelo
la panadera
si la boca del horno
todo lo quema?
Ponferrada se quema,
Molina llora,
porque no se ha quemado
la villa toda.

Quítate del sol que quema
y de la luna que abrasa,
y de las lenguas del mundo
que cuentan lo que no pasa.
Santa Marina se quema,
Villamor la lleva el agua,
Benavides, como es villa,
nunca le sucede nada.
Si me das las calabazas,
dame una brasa de lumbre,
para encender el cigarro
por no perder la costumbre.
i quieres que arda Bayona,
préndele fuego al castillo,
verás cómo se combaten
tu corazón con el mío.
Si quieres que te lo diga,
la causa de ser moreno,
que estuve adorando al sol
y con sus rayos me quemo.
Si vieras arder tu casa
y en tu culo un avispero
y a tu mujer con el cura
¿donde acudirás primero?
Sobre tu cunita,
Niño, he visto arder
una farolita
como la del tren.
Soñé que el fuego se helaba,
soñé que la nieve ardía,
y por soñar imposibles,
soñé que tú me querías.
Soñé que el fuego se helaba,
soñé que la nieve ardía,
y por soñar imposibles,
soñé que tú me querías.
Soñé que la nieve ardía,
soñé que el hielo quemaba,
y por soñar imposibles
también soñé que me amabas.
Tanta mantilla blanca
tanta parola,
y el puchero a la lumbre
con agua sola.
Tras mayo entra junio,
en San Juan hogueras,
Santiago y Santa Ana
con julio ya llegan.
Tras mayo entra junio,
en San Juan hogueras,
Santiago y Santa Ana
con julio ya llegan.
Un ciego estaba mirando
cómo se quema una casa,
y un mudo dando voces
y un cojo acarreando el agua.
Una vela se consume
a fuerza de tanto arder,
así me consumo yo
cuando no te puedo ver.
Una vieja en un corral
estaba friendo un huevo,
le saltó una chispa al culo
y mandó tocar a fuego.

.
Cuaderno de cantares: El dinero
A este señor padrino
le tiene dicho su esposa
que por duro más o menos
no quede mal con las mozas.
A la puerta del molino
me puse a considerar
que el que no tiene dinero
pocos amigos tendrá.
A la Virgen del Carmen
tres cosas pido:
la salud y el dinero
y un buen marido.
Ahí está el señor padrino
tirando duros al aire,
y también quien los recibe
en sin perjuicio de nadie.
Al chaleco de ese majo,
le falta el botón cimero,
échale de oro, galán,
que sé yo que tiés dinero.
Algún día por verte,
dinero daba,
ahora por no verte,
vuelvo la cara.
Algún día por verte
dinero diera
y ahora por no verte
lo recogiera.
Amigos ya no hay amigos,
cualquier amigo la pega;
no hay más amigos que Dios
y un duro en la faltriquera.
Anda diciendo tu madre
que tienes cinco mil reales,
mételos en el bolsillo,
que tú bien poquito vales.
Anda diciendo tu madre
que yo contigo no igualo,
a dinero no lo sé,
pero a vergüenza te gano.
Anda, moza y componte,
vamos al baile,
que la dama compuesta
dinero vale.
Cinco duros dan los pobres,
diez duros dan los medianos,
de este noble caballero,
cien pesetas esperamos.
Cuando paso por tu casa
llevo las medias caídas
pa que no diga tu madre
que gasto dinero en ligas.
Cuando pobre me querías
y a mis pies te arrodillabas,
y ahora que tienes dinero,
ni me miras a la cara.
Cuando yo tenía dinero
me llamaban don Tomás
y ahora que no lo tengo,
Tomasillo y nada más.
Dices que tienes cadena,
dices que tienes reló,
pero no tienes dinero,
¿para qué te quiero yo?
Dijistes que por un real
dejabas de cortejarme,
yo te daré real y medio
pa que no vuelvas a hablarme.
El padrino de esta boda
es un señor caballero,
¿quién le mandó ser padrino
si no tenía dinero?
En el cielo manda Dios
en el infierno cualquiera,
y en este pueblo y en todos,
el que más dinero tenga.
Entre un duro y un real
se trabó combate duro,
llevaba el real la razón
y se la dieron al duro.
Eres moza y vendes huevos
¿quién te comprará la cesta
si los compras a dos reales
y los vendes a peseta?
Eres una mercadera,
que cuando vas al mercado
todo te cuesta dinero
y dices que te lo han dado.
Ese buen señor padrino
tiene el bolso de pellejo,
pa sacarle una peseta
hay que tocar a concejo.
Estaba la molinera
sentadita en su molino,
ganando cuarenta reales
para un pañuelo merino.

.
Este cuerpo y este talle,
este poquito meneo,
este cuerpo tan salado
que vale tanto dinero.
La borrachera que traigo
la pagué con mi dinero,
otra vez que me emborrache
que la pague el cantinero.
La morena vale un duro
y la rubia vale dos,
yo me tiro a lo más caro,
que lo caro es lo mejor.
La voz del huevero escucho,
madre, yo me voy con él,
que aunque no lleve dinero,
lleva huevos a vender.
Lolina, por tus amores
me cobraste quince reales
Lolina, no seas tan cara,
yo puse los materiales.
Los corales que me diste,
vuélvelos al coralero,
que si yo quiero corales,
mi madre tiene dinero.
Los curas y taberneros
son de la misma opinión:
cuantos más bautizos hacen,
más pesetas pal cajón.
Los ojos de mi morena
ni son chicos ni son grandes,
son como monedas de oro,
de las de cuarenta reales.
Madre mía, los mineros
son negros como el carbón,
pero ganando el dinero,
las pesetas blancas son.
Me casé con un viejo
por la moneda,
la moneda se acaba
y el viejo queda.
Me compré unas alpargatas
en casa la Filomena,
me costaron siete reales
y no valen cuatro perras.
Me llamaste pobre y guapa,
me llamaste como quiero,
que más vale pobre y guapa
que ser fea y con dinero.
Mozos hay, mozos hay,
mozos hay en la ciudad;
unos son de perra chica,
y otros no valen un real.
No dude el señor padrino
en darnos mucho dinero,
que el padrino que lo da
tiénesele por muy bueno.
No quiero tus avellanas,
no las quiero, no las quiero,
que otros me las dan de balde,
tú me llevas el dinero.
Pastorcicos semos,
de Oriente venimos,
bolsillos trayemos,
dinero pidimos.
Por cantar cuatro cantares
a la puerta del molino,
me dieron media peseta
y me molieron el trigo.
Por mi afición sin segundo
metime a tamburitero,
y alegre voy por el mundo,
tocando gano el dinero.
Por Madrid pasé cantando,
sin saber lo que decía,
y a fuerza de mi dinero
aprendí la cortesía.
Que dame tres perrinas,
que dame medio real,
que dame tres perrinas
y vámonos allá.
Salid, mozas, a bailar,
por mozos no tengáis pena,
que los venden en Boñar
a peseta la docena.

Salid, mozas, a bailar,
que ya retumba el pandero,
que hoy en día vale más
la alegría que el dinero.
San Antonio bendito,
por Dios te ruego
que me des un buen novio
y mucho dinero.
Si me quieres de balde
toda soy tuya,
pero por el dinero,
cosa ninguna.
Si no tienes un duro
no te arrimes a nadie,
en cambio si lo tienes,
amigos a millares.
Si quieres que el dinero
nunca te falte,
lo primero que tengas
no te lo gastes.
Si quieres que te quiera
dame doblones,
que es moneda que alegra
los corazones.
Si quieres que yo te quiera,
me lo tienes que pagar:
en cada carrillo, un beso,
y por cada beso, un real.
Si yo tuviera en dinero
lo que tengo en voluntad,
te compraba en chocolate
el Peñón de Gibraltar.
Te anduvistes alabando
que tenías mucho dinero,
también me alabaré yo,
que soy pobre y no te quiero.
Te estás alabando
que tienes dinero
para que te quieran
las mozas del pueblo.
Tengo un novio que me quiere
y otro que me da dinero,
y otro que me desengaña,
¿cuál será el más verdadero?
Toma, niña, cinco duros
para un pañuelo merino,
no lo compres de dos caras
como las tienes conmigo.
Toma, niña, estos dos reales,
que no tengo más dinero,
valen más estos dos reales
que el cariño que te tengo.
Un duro con otro duro
se juntan cuarenta reales,
y tu suegra con la mía
se juntan dos animales.
Una noche de ronda
perdí dos reales,
por ti, gran picarona,
que no los vales.

Cuaderno de cantares: Números: el cuatro
A tu puerta estamos cuatro,
cuatro mozos a cantar,
si quieres que te cantemos,
licencia nos has de dar.
A tu puerta estamos cuatro,
todos cuatro te queremos.
salga la niña y escoja,
los demás con Dios iremos.
Allá va la despedida
y con ésta ya van cuatro,
la que sea tocadora,
que se vaya preparando
Allá va la despedida,
y con ésta ya van cuatro,
ya no canto más cantares
si no me dan vino blanco.
Carro de las cuatro ruedas
que andas por ese tejado,
despierta a esa linda dama,
que tiene el sueño pesado.
Cuatro camisas tengo,
tres no me vienen,
porque están en el arca
de quien las tiene
Cuatro esquinas tiene Cádiz,
y otras cuatro Cartagena,
y otras cuatro tiene el catre
donde duerme mi morena.
Cuatro flores principales
se plantan en mi jardín:
la rosa y la clavelina,
la azucena y el jazmín.
Cuatro frailes franciscos,
cuatro del Carmen,
cuatro de la Victoria,
son doce frailes.
Cuatro frailes franciscos,
de los más gordos,
fueron a beber agua,
se ahogaron todos.
Cuatro lunares tienes,
niña, en tu rostro,
tienes abril y mayo,
julio y agosto.
Cuatro mozos como róbligos
venían de Carisédiga,
xuraban e devoraban
que había festa en Fornéliga.
Cuatro palomitas blancas,
subidas en el alero
se dicen unas a otras:
no hay amor como el primero.
Cuatro pañuelucos tengo,
y los cuatro son de seda,
que me los ha regalado
una mozuca soltera.
Cuatro pares de mulas,
cuatro aradores,
cuatro mozos que roban
los corazones.
Cuatro pies tiene el lobo,
cuatro la loba,
cuatro la lagartija,
dos la paloma.
Cuatro somos, tres venimos,
y aquí no viene tu amante,
que se ha quedado dormido
debajo el carro triunfante.
Cuatro tsobus que baxiarun
por el vatse de Tsaciana
fueron buscare a Buxionte
tseite, tsume, tsinu, tsana.
De todos cuatro colores
tengo de pintar un ramo,
colorado, azul y verde,
y encima, sobredorado.
Dices que tienes tres gochos
en el corro de tu madre,
y yo digo que son cuatro
con el gocho de tu padre.
Dime, panaderina,
cómo te arreglas
para vender los bollos
a cuatro perras.
El perejil cuando nace
nace por las cuatro esquinas,
los hombres cuando pretenden,
no dicen más que mentiras.
El señor cura de Hornija
tiene una cama de flores,
cuatro más tiene en el cielo
por decir buenos sermones.
El señorito y el guardia,
el cura y el sacristán
son los cuatro personajes
que viven sin trabajar.
En el baile bailan cuatro,
cinco con la del pandero,
y ahora vamos a ver
quién da la vuelta primero.
En el medio de mi pueblo
tengo de hacer una fuente,
con cuatro caños de agua
para que beba la gente.
Entre cuatro amigas mías
me cortaron un vestido,
lo cortaron sin tijeras
y lo cosieron sin hilo.
Esta noche ha llovido,
mañana hay barro,
cuatro pares de mulas
lleva mi carro.
Esta noche hemos de ver
cómo relumbra el acero,
porque han dicho cuatro mozos
que han de romper el pandero.
Este pandero que toco
tiene cuatro cascabeles,
y una rosa en cada esquina
para dar a los Manueles.
Hay quien por lograr la fama
ha perdido una fortuna,
en cambio por cuatro cuartos
se hizo famosa la luna.
La Virgen de Fuentes tiene
encima de su corona
cuatro lirios encarnados
y el Padre Santo de Roma.
La Virgen de la Encina,
¿quién la sacará?
Los cuatro pimenteros
de Ponferrada.
Las madres son las que lloran,
que las novias no lo sienten,
les quedan cuatro chavales
y con ellos se divierten.
Los cojones del cura
de Villalpando
los llevan cuatro bueyes
y van sudando.
Los mocitos de esta boda
todos son unos gallinas,
en vez de salir al baile
juegan a las cuatro esquinas.
María, Magdalena,
Marta y Mariana
son los cuatro luceros
de la mañana.
Me dieron tres puñaladas
y con otra serán cuatro,
si no me muero, morena,
iré mañana a tu cuarto.
Mi suegra la condenada
tiene un genio del demonio,
pa cuatro pelos que tiene
quiere que le haga un buen moño.
No me llames gallega,
que soy berciana,
cuatro leguas pa arriba
de Ponferrada.
No me tires chinitas,
tírame nueces,
tíramelas a pares,
cuatro en dos veces.
¿Pa qué le tiraste al cuatro
si se te cocha la bola?
Mocito de la fachenda,
para mí no me acomoda.
Por cantar cuatro cantares
a la puerta del molino,
me dieron media peseta
y me molieron el trigo.
Por el río Torío
bajaba una gabarra
con cuatro jugadores
de las Ventas de Nava.
Rosina de los rosales,
dime por qué no te casas,
si tu padre quiere un rey,
cuatro tiene la baraja.
San Antonio, conmigo
eres ingrato,
sin embargo hay algunas
que tienen cuatro.
Si tu madre quiere un rey
la baraja tiene cuatro:
rey de oros, rey de copas,
rey de espadas, rey de bastos.
Todos cuentan cuatro rosas
al pasar por tu ventana,
todos contarían cinco
si estuvieras asomada.
Toma las avellanas,
bien de mi vida,
que me están esperando
cuatro a la esquina.
Un cazador cazando
cazó dos ciervos
y se llevó a su casa
los cuatro cuernos.
Una despedida sola
dicen que no vale nada,
vayan una, vayan dos,
vayan tres y cuatro vayan.
Viva el sol, viva la luna,
vivan los cuatro luceros,
y las mocitas de a quince,
que cimbran como centenos.
ya se van los pastores
ya se van marchando,
más de cuatro zagalas
quedan llorando.
Cuaderno de cantares: El canto y los cantares
A cantar me ganaréis, pero no a saber cantares, tengo en casa un arca llena y encima siete costales. A cantares y a coplas nadie me gana, porque anduve a la escuela de una gitana. A la puerta de mi novia mi compañero cantó, a la puerta de la suya es razón que cante yo. A tu puerta estamos cuatro, cuatro mozos a cantar, si quieres que te cantemos, licencia nos has de dar. Ahora voy a cantar yo una tonadilla nueva, que cuando nació mi madre ya la cantaba su abuela. Al otro lado del río sentí cantar y escuché, válgame Dios que bien cantan los amores que olvidé. Aquí estamos a estas puertas, dispuestas para cantar, Señora, danos licencia, que queremos empezar. Aquí me pongo a cantar con alegría y sin miedo, que al que no tiene delito no le llevan prisionero. Aquí me pongo a cantar en este campo de flores, a pesar de mis contrarios y a gusto de mis amores. Aquí me pongo a cantar, no sé si seré durable, porque tengo mala voz y no daré gusto a nadie. Aunque estuviera cantando un año con trece meses, si no me diera la gana no canto un cantar dos veces. Bien sé que estás en la cama, bien sé que dormida no, bien sé que estarás diciendo: ese que canta es mi amor. Canta, compañero, canta, cantaremos a porfía, tú le cantas a tu novia yo le cantaré a la mía. Canta, mi niña, y no llores, mira que te pones mala, mira que se desmejora la hermosura de tu cara. Cantar que del alma sale es pájaro que no muere, porque canta los sentires y el corazón siempre siente. Cantares por cantares sé más de ciento, pero no se me vienen al pensamiento. Cantares que no sepas, no los empieces, que te quedas nadando como los peces. Canto triste, canto triste, no puedo cantar alegre, tengo el corazón herido y las heridas me duelen. Como no tengo gracia, canto sin ella, que aunque quiera comprarla no hay quien la venda. Cuando estoy en el baile no sé cantares, cuando estoy en la iglesia vienen a pares. De cantares y coplas tengo un botijo, cuando quiero cantarlos bebo un poquito. Debajo del agua clara se ven correr las arenas, debajo de mis cantares se ven deslizar las penas. En el monte canta el cuco, en la torre la cigüeña, el pajarito en el campo, el borracho en la taberna.
En esta calle, galanes, cantad mucho y cantad bien, que a la entrada hay una rosa y a la salida un clavel. Ese cantar que has cantado me lo has aprendido a mí, si tuvieras más vergüenza no lo cantabas aquí. Éste es el primer cantar, ésta es la segunda letra, que sale de las entrañas y en el corazón penetra. La despedida canto de mis cantares, como no soy maestra, no van iguales. La gracia para cantar ni se compra ni se arrienda, se la da Dios a quien quiere y a mí me dejó sin ella. La perdiz canta en el soto, la culebra en el espino, y yo canto en tu ventana, espejo de cristal fino. Las mozas de mi pueblo qué bien que cantan, paé que tién jilguerines en la garganta. Mozos que estáis escuchando, no digáis mal de quien canta, con el polvo del camino, se me tomó la garganta. Ninguno por cantar bien diga mal del que mal canta, unos cantan lo que saben y otros saben lo que cantan. No canto porque bien canto ni por las gracias que tengo canto por disimular una penita que tengo. No canto porque bien canto ni porque soy cantadora, canto por dar que decir a lenguas murmuradoras. No creas que porque canto tengo el corazón alegre, que soy como el pajarillo, que si no canta se muere. No hay penitas ni alegrías que se queden sin cantar, y por eso hay más cantares que gotas de agua en la mar. No sé qué cantares cante para no ofender a Dios, porque todos los cantares tienen palabras de amor. No sé qué cantares cante, todos se me han olvidado, sólo tengo en la cabeza que eres un cielo estrellado. No sé si cante, si llore, que a mí todo me da pena, cantaré toda la vida, pa llorar tiempo me queda. Para cantar cantares me crió el cielo, para hilar a la rueca también si quiero. Para empezar a cantar licencia no pido a nadie, que la traigo yo conmigo para cantar en la calle. Para empezar a cantar, señores, pido licencia, no digan a la mañana atrevido y sinvergüenza. Por cantar cuatro cantares a la puerta del molino, me dieron media peseta y me molieron el trigo. Por cantar, yo cantara, pero la gracia se me quedó en el libro de la ignorancia. Porque canto y me divierto me llaman loca sin juicio, cuántas puertas se menean y no se salen del quicio.
Quisiera que en mi garganta
se criasen ruiseñores
para cantar a la Virgen,
que es la reina de las flores.
Sé cantar y sé bailar,
sé tocar la pandereta,
el que se case conmigo
lleva música completa.
Si canto me llaman loco,
y si no canto, cobarde;
si bebo vino, borracho,
si no bebo, miserable.
Si estuviera cantando
una semana,
dos veces una copla
no la cantara.
Si por cantar me pagaran,
toda mi voz empleara,
así, como no me pagan,
canto si me da la gana.
Si quieres que te cante
cantares nuevos,
corta pan de la hogaza
y un par de huevos.
Si supiera que a cantares
te había de camelar,
te cantara más cantares
que arenas tiene la mar.
Si supiera que cantando
daba gusto a mi morena
toda la noche cantara
y a la mañana durmiera.
Tengo cantar y bailar,
y pasar la vida alegre,
que este mundo es una trampa
y el que llora tanto pierde.
Tengo de morir cantando,
porque llorando nací,
todas las penas del mundo
no van a ser para mí.
Tengo de morir cantando,
porque llorando nací,
todas las penas del mundo
no van a ser para mí.
Todos los que cantan bien
beben vino y aguardiente,
y yo como canto mal,
agua fría de la fuente.
Todos los que cantan bien
cantan una vez al año,
y yo, como canto mal,
paso la vida cantando.
Unas cantan de alegría,
otras cantan por cantar,
yo canto todos los días
y canto por no llorar.
Viva quien canta y quien baila,
viva quien sabe querer,
viva el que en el mundo tiene
pena por una mujer.
Ya no puedo cantar más,
que se me acaba la gracia,
y una poca que me queda
la quiero para mañana.
Cuaderno de cantares: Curas, monjas y frailes
Cuaderno de cantares: Curas, monjas y frailes
A este nuestro señor cura
la salud le deseamos
para casar las solteras
que en este pueblo quedamos.
A la jota, jota,
voy a confesarme
para ver si el cura
quiere perdonarme.
A misa de doce fui,
no vuelvo a misa de doce,
puse los ojos en ti,
los quité del sacerdote.
Adelaida en el balcón
y el cura en el campanario,
por debajo la sotana
le enseñaba el relicario.
Al curita de mi pueblo
se le ha roto la sotana
por ir detrás de una moza
un lunes por la mañana.
Camino de Santander,
caminando muy alegre,
iba un fraile capuchino
montadito en una liebre.
Cinco flores muy hermosas
salen de misa mayor:
los novios y los padrinos
y el cura que los casó.
Con los curas a solas
nunca te quedes,
que aunque se ponen faldas
no son mujeres.
Cuatro frailes franciscos,
cuatro del Carmen,
cuatro de la Victoria,
son doce frailes.
Dicen que los curas duermen
con las hijas de María,
no vaya a ser que la Virgen
tenga nietos algún día.
El cura de mi pueblo
tiene melena,
se hace la permanente
por Nochebuena.
El cura de mi pueblo
y el de La Mota
jugaron los calzones
a la pelota.
El cura de Ponferrada
y la señora maestra
hicieron un San Antonio
más guapo que el de la iglesia.
El cura de Puente Castro
ya no compra más cebada,
porque se le ha muerto el burro
y ahora monta en la criada.
El cura de Quintana
dijo al obispo:
si me quitas la novia
te capo el Cristo.
El cura de Villaobispo
ya no quiere decir misa,
que quiere ser presidente
del partido comunista.
El cura y el ama fueron
los dos juntos al molino,
el ama cayó de espaldas
y el cura cayó de hocicos.
El día que yo me case
me alegraré no parezcan
ni el cura ni el sacristán
ni las llaves de la iglesia.
El herrero y el barbero,
el cura y el sacristán
son los cuatro galopines
que viven en el lugar.
El que roba en los cepillos
es ave que no alimenta,
que me ha dicho el señor cura
que es un pájaro de cuenta.
El señor cura de Hornija
tiene una cama de flores,
cuatro más tiene en el cielo
por decir buenos sermones.
El señor cura mayor
cuando va la iglesia arriba,
las piedras que va pisando
las va dejando floridas.
El señor cura no baila
porque tiene la corona.
Baile, señor cura, baile,
que Dios todo lo perdona.
En el cielo manda Dios,
en el concejo, el alcalde,
el señor cura en la iglesia
y los mozos en la calle.
En la torre de la iglesia
hay un nido de jilgueros,
y ha dicho el señor cura
que no le toquen los huevos.
Estaba un fraile francisco
remendando el calzoncillo,
se lo miraba y decía:
vaya mango pa un martillo.
Este nuestro señor cura
ojalá viva cien años,
por lo bien que le parece
el Sacramento en sus manos.
Este nuestro señor cura
ojalá viva cien años,
que toca bien las campanas
y da buenos aguinaldos.
La casa del señor cura
no tiene más que una cama,
si en la cama duerme el cura
¿dónde coño duerme el ama?
La casa del señor cura
nunca se vio como ahora:
ventana sobre ventana,
y el corredor a la moda.
Las monjas del convento
me llaman loca,
pues me gusta el pandero
más que la toca.
Las monjas en el coro
dicen cantando:
entre tantas hermanas
no hay ni un hermano.
Llévala, galán pa adentro,
que ya la tienes por tuya,
tres veces dijo que sí
delante del señor cura.
Los cojones del cura
de Villalpando
los llevan cuatro bueyes
y van sudando.
Los cojones del cura
van por el río,
y el cura va diciendo:
¡cojones míos!
Los curas y los frailes
y los laureles,
como no tienen fruto,
siempre están verdes.
Los curas y taberneros
son de la misma opinión:
cuantos más bautizos hacen,
más pesetas pal cajón.
Los frailes de San Francisco,
cuando no tienen qué hacer,
se descosen los remiendos
y los vuelven a coser.
Mañana salgo de caza
con el morral del alcalde,
el hurón del señor cura
y la perra de tu madre.
María, si bien me quieres,
no se lo digas al cura,
que los secretos de amor
son para la sepultura.
Mi novia se cayó anoche
desde el balcón a la calle
y se ha venido a agarrar
a la sotana de un fraile.
Ni por un beso ni dos
pone penitencia el cura,
pero en llegando a los tres,
la penitencia es segura.
No canto porque bien sé
ni canto porque bien canto,
los que cantan son los curas,
que cantando ganan cuartos.
No te prendieron con grillos,
ni tampoco con cadenas,
que te prendió el señor cura
con palabras de la Iglesia.
Para empezar a cantar
licencia tengo pedida
al señor cura primero
y a la señora Justicia.
Señor cura, no me riña
porque le rondo la esquina,
si no quiere que la ronde
eche fuera a la sobrina.
Señor cura, señor cura,
le voy a matar el gallo,
que no tengo las gallinas
pa que las monte a caballo
Señor cura. señor cura,
que fuistes madre de Cristo,
confesor, virgen y mártir,
y ahora sois Señor Obispo.
Si los curas comieran
piedras del río
no estarían tan gordos
los muy jodíos.
Tanto cura, tanto obispo,
tanta monja, tanto fraile,
tanta mujer sin marido,
y tantos hijos sin padre.
Un fraile de San Francisco
del campanario cayó,
San Francisco hizo un milagro
y del suelo no pasó.
Venga, señor cura, venga,
que en casa tengo trabajo,
que se ha caído mi abuelo
y está mi abuela debajo.
Vivan los señores novios
y el cura que los casó,
el padrino y la madrina,
los envitados y yo.
Yo tuve una novia Carmen
y otra que Carmen se llama,
voy a poner un convento
de monjas carmelitanas.
A lo llano (baile de p’acá y p’allá)
Salid a bailar, mozos,
Si supiera doctrina
sin cobardía, como cantares,
la vergüenza en el baile
no me llamaran ruda
ya está perdida.
los capellanes.
El tocar el pandero
La primera no vales,
no tiene ciencia,
ni la segunda,
sólo es darle a la mano
la tercera y la cuarta
con ligereza.
valen por una.
Si me quieres te quiero,
A lo llano, a lo llano,
linda salada, la labradora,
si me quieres te quiero,
cuanto más a lo llano
si no, no hay nada
más me enamora.
¿Cómo quieres que quiera
A lo llano, a lo llano,
lo que tú quieres, señor valiente,
si yo quiero a los hombres,
no soy agua de pozo,
tú a las mujeres?
que soy de fuente.
Mi amante es carpintero
y en el arado
la pluma y el tintero
con el lápiz lapicero
lapicero papizá;
a coger la verbena
los mis amores van,
a coger la verbena
la noche de San Juan.
Madreñas y galochas (Jota de Boñar)

A la romería fui
por bailar y no bailé,
perdí la cinta del pelo,
¡mira lo que yo gané!
Que cuando llueve calzo madreñas,
rugen los clavos sobre las peñas;
sobre las peñas, sobre las rocas,
que cuando llueve calzo galochas.
Perder la cinta del pelo
no te debe entristecer,
que una mujer en el baile
¡qué menos puede perder!
Una jota canté un día
y un galán me la escuchó;
esa jotica, señores,
no la vuelvo a cantar yo.
Debajo de mi ventana
tres arbolitos planté:
un romero y un olivo y un
“jamás te olvidaré”.
Ahora va la despedida,
y con ésta se acabó,
que se cansan los que bailan
y también me canso yo.
A las puertas – AUTO DEL GALLO
| A estas puertas estamos dispuestos para cantar si el señor nos da licencia ya queremos principiar Licencia traigo del rey también del señor obispo somos pobres escolares del señor Don Rafael o bien vaya la señora, la madre que la parió, con el bien que Dios la ha dado, con los niños repartió. |
ATO_00521_21 tps://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00521_21_-_A_las_puertas_de_los_vecinos.ogg
Veinticinco gitanos se han ofrecido
| […] ¿Quiere usted? Come las uvas, castañas, y dormita. Un campo que se llama de San Feliz, ha parido una zorra vendiendo cisco. Diciendo: ―¿Qué traes? ―Un dolor de costado muy malo, que me vengo muriendo. ….. ¡Hala! Ese era el cantar de la zorra.] |
| ATO_00025B_17 |
| HORNIJA File:Fundación Joaquín Díaz – ATO 00025B 17.ogg – Wikimedia Commons |
Las mozas de Villalís
Aunque canto,
canto rabia,
que mais soy
de mais entender.
De mi Dios,
muita fortuna,
de comprar
al que me vende.
Vámonos por ahí que arriba,
con carriño de moruxas,
las mozas de Villalís
todas son putas e musas.
shttps://corpusdeliteraturaoral.ujaen.es/archivo/3382c-las-mozas-de-villalis
Hoy el cielo nos previno
Hoy el cielo nos previno,
buen pastor amante y fino,
es un niño celestial.
Y su Madre peregrina,
la pastora más divina
que a los hombres guardará.
Di, pastor del cielo y tierra,
de las almas, dulce imán,
los pastores que a tus plantas
obsequios os quieren dar.
Toma finos y amorosos
los afectos que te dan.
Caminemos a Belén,
caminemos al portal,
una buena pastorela
todos hemos de cantar.
Di, pastor del alma mía,
dónde haces tú el mediodía,
que te quiero yo encontrar.
Y te causa tantas penas
el seguir huellas ajenas;
y las tuyas quiero hallar.
Suena rústica armonía
hacia el prado del Soldán
suena pastorcito alegre,
vamos pronto y no tardar.
Ven, pastor, hacia el condado,
caminemos hacia el prado
las ovejas a pastar.
Y veremos con amores
si las plantas son las flores,
sus pimpollos brotan ya.
Ven, pastor, hacia el condado,
que las flores ya han brotado
con hermosa benedad.
De la tórtola amorosa,
ya se oyó la voz preciosa
que la tierra fruto da.
Al cumplir mi fiel deseo,
a la sombra del que veo,
que me lleve a descansar.
Quiero seguir leyendo…
audio https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00247_06_-_Hoy_el_cielo_nos_previno.ogg?uselang=es
Fundación Joaquín Díaz https://funjdiaz.net/joaquin-diaz-canciones-ficha.php?id=14
Hoy, día de Navidad
Hoy, día de Navidad,
dolorosa, linda y clara
canta una bella paloma
en una florida rama.
A voces que va diciendo
que todo Belén se abrasa
de rayos y resplandores,
de nacimiento y de gracia.
Los pastores, que la oían,
para Belén caminaban;
si caminan a Belén,
vámonos en su compaña.
Los ganados los dejaron
allí arriba en la montaña,
y la doncella discreta
pisando la verde rama.
Gracias a Dios que llegamos
donde la estrella guiaba,
y aquí se ha parado el tronco,
aquí floreció la rama.
Alegraros, compañeras,
que también yo me alegré
al ver el recién nacido
en el portal de Belén.
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00025A_23.ogg
Esta puerta es de pino (aguinaldo)
Esta puerta es de pino,
aquí vive un gran vecino,
que nos haga el aguinaldo,
aunque sea de tocino.
Deme un aguinaldo,
señora, por Dios,
que venimos cuatro
y entraremos dos.
Esta puerta es de escoba,
aquí vive una señora,
que nos haga el aguinaldo
aunque sea de una androlla.
audio https://corpusdeliteraturaoral.ujaen.es/archivo/3369c-esta-puerta-es-de-pino
Eso de andar de baranda – Cantares de boda
Eso de andar de baranda,
eso barandear,
eso de andar de baranda
se te tiene que acabar.
Auto de Navidad: Ofrecimiento de los pastores
[Ayudante:]
Desde Alcuetas al Castillo,
oigan, señores,
que es gracioso el cuentillo.
El señor alcalde
nos ha llamao y nos ha dicho:
¿Esto son villancicos
o es un Miserere Deum?
Si venimos a reírnos,
dejémonos de compuestos:
Los pastores somos pastores,
desde Cuesta Roja a Roduelos.
[Zagalín:]
Nochebuena, Nochebuena,
yo de lo demás no entiendo;
que corra y siga la broma,
y todo siga, Juan Lorenzo.
[Juan Lorenzo:]
Quise ir a preguntar
a los que estaban en concejo,
a todos les hallé roncando,
dormidos y muy serios;
al tintín del martillo
despierta el herrero,
al tintín del almirez
todos despertamos diciendo.
[Todos:]
Que dicen que ha nacido
un niño bello
de la Virgen María,
divino Verbo.
Un portalito pobre
es su aposento
donde un buey y una mula
sudor le dieron.
Un pesebre su cama,
pajas su lecho
y unos pobres pañales,
su refrigerio.
Vamos, zagales, vamos,
vamos corriendo,
y ofrezcamos al niño
nuestros efectos.
Al portal ya llegamos
con gran contento
y con grande alegría,
entremos dentro.
Postrados de rodillas
por ese suelo
con lindos corazones
le adoraremos,
y nuestros ricos dones
le ofreceremos.
Quiero seguir leyendo…
audio https://corpusdeliteraturaoral.ujaen.es/archivo/3499c-auto-de-navidad-ofrecimiento-de-los-pastores-1
Auto de Navidad: anunciación a los pastores
Oh, pastores, oh, pastores,
escuchad por un momento
esta nueva que os traigo
ahora mismo de los cielos.
Ea, marchad a Belén,
marchad deprisa y corriendo,
y al hijo de Dios hallaréis
en unas pajas envuelto.
audio https://corpusdeliteraturaoral.ujaen.es/archivo/3494c-auto-de-navidad-anunciacion-los-pastores
