
Madre, yo me voy a Cuba
Madre, yo me voy a Cuba.
Hijo, que lejos te vas
No te metas en el barco
que te vas a marear
Madre, yo no me mareo
la marea está en la mar
lo que siento es mi morena
que otro me la va a llevar

Madre, yo me voy a Cuba
Madre, yo me voy a Cuba.
Hijo, que lejos te vas
No te metas en el barco
que te vas a marear
Madre, yo no me mareo
la marea está en la mar
lo que siento es mi morena
que otro me la va a llevar

Anda diciendo tu madre
¡Ven y ven!
Que yo para ti soy poco
¡Ay, ay, ay, ay, ay!
Iremos a la alameda,
¡Ven y ven!
Y cortaremos un chopo
¡Ay, ay, ay, ay, ay!
Debajo de tu ventana,
de tu ventana debajo
tengo yo la sepultura
si contigo no me caso
¡Arre buey¡
Si contigo no me caso,
me voy a Santa Lucia
y a verte vengo de noche
porque no puedo de dia.
¡Arre buey¡
Porque no puedo de día
que tengo que ir al trabajo
tengo yo la sepultura
si contigo no me caso
¡Arre buey¡

No te puedo acompañar
¡ ojos de blanca paloma,
no te puedo acompañar
porque me voy a Pola
anda niña, vete sola
A la una me tocó soldado,
a las dos me mandaron tallar,
a las tres me metí en la talla
y a las cuatro me tallaron ya.
A las cinco marché a Puerto Rico,
y a las seis me volví a embarcar,
y a las siete me metí en el barco
y a las ocho llegué a Portugal.
A las nueve mandan hacer fuego,
a las diez mandan disparar,
a las once pasé por tu calle,
y a las doce no te pude hablar.
Humilde Antonio precioso,
suplícale a Dios inmenso
que por su gracia infinita
alumbre mi entendimiento
para que mi lengua
refiera el milagro
que en el huerto obraste
de edad de ocho años...
Por la mañanita
te quisiera ver,
qué coloradita
te vas a poner.
Te vas a poner,
te vas a poner,
que a las flores de Mayo
te vas a parecer.
Te vas a poner,
te vas a poner,
que a las flores de Mayo
te vas a parecer.
Parece que te hallo fría,
vida mía, en el querer.
Si es que estás arrepentida,
dímelo, y no volveré.
Si es que estás arrepentida,
dímelo, y no volveré.
Aunque tu padre no quiera,
ni tu hermano el envidioso,
yo he de ser el heredero
de ese cuerpecito airoso.
Yo he de ser el heredero
de ese cuerpecito airoso.
Ay de mí, que siendo niña
di la palabra a un mancebo,
y ahora que ya soy mayore
a cumplirla no me atrevo.
Y ahora que ya soy mayore
a cumplirla no me atrevo.
Corazón aleonado,
dime quién te aleonó.
Fue una niña de quince años
que de mí se enamoró.
Y a tu madre la voy a dicir
que no sabes leer
ni tampoco escribir.
Ni sumar ni restar por enteros,
ni meltuplicar,
carita del cielo.
Al pasar por morería
una mora me prendió
y de cadena me puso
la cinta de mi reloj.
Adiós, mora de mi vida,
adiós, mora de mi bien.
Adiós, morita del alma,
¿cuándo te volveré a ver?
Como llueve,
agua caía,
que hasta los arbolitos
reverdecían.
Como llueve,
mi amor se moja,
quién fuera un arbolito
cargado de hoja.
La luna a la cabecera,
las estrellas a los pies.
Dame, niña, un vaso de agua, ¡y olé!
que estoy muriendo de sed.
La luna a la cabecera,
las estrellas a los pies.
Vengo a decirle a tus padres, ¡y olé!
que el su yerno quiero ser.
Si el su yerno quieres ser
habla primero conmigo,
que unas palabras como esas, ¡y olé!
yo a mis padres no les digo.
Yo a mis padres no les digo,
y a mis parientes también.
Lo primero que me icen, ¡y olé!
que si eres hombre de bien.
Hombre de bien sí lo soy,
mira lo que llevo dentro.
Toda la vida arrastrando, ¡y olé!
unas cadenas de hierro.

En aquella casa hay luz
En aquella casa hay luz,
ahí se están acostando.
Ahí está mi corazón,
y yo por aquí penando.
Vamos, Rosina,
vamos los dos,
a coger la hierbabuena,
que mi morena regó.
Si verde estaba,
verde quedó.
Ella lloraba,
pero yo no.

Por aquella cuesta arriba
subía una labradora,
estrechita de cinturón,
que es como a mí me enamora.
¿Cómo quieres que una luz
alumbre dos aposentos?
¿Cómo quieres que yo adore
dos corazones a un tiempo?
Maragato soy, no lo niego,
no le debo nada, caballero,
y si lo debo pagarelo, pagarelo.
¿Quién se la llevará?
¿Quién se la llevará?
La mía niña y una flor,
la mía niña y una flor.
Hablado: Yo, yo, yo, caramba yo,
con el mío cinturón.
Con maragato he de casarme,
que me dio la palabra al marchare,
y ha de cumplirla,
y ha de venirme a buscare.
¿Quién se la llevará?
¿Quién se la llevará?
La mía niña y una flor,
la mía niña y una flor.
Hablado: Yo, yo, yo, caramba yo,
con el mío cinturón.
El sol le dijo a la luna:
¡quítate de ahí, bandolera!
La mujer que anda de noche
nunca ha sido cosa buena.
¡Sola!
Sal, morena a la ventana.
Sal, morena, a la ventana,
que me vengo a despedir,
que está la guerra en el Norte
y en ella voy a morir.
¡Sola!
Sal, morena a la ventana.
La montaña de León
tiene una inmensa laguna
donde se lavan las guapas,
porque feas no hay ninguna.
Resalada, dímelo.
Dímelo, resaladina:
¿dónde tienes el amor?
Lo tengo en Cuba
y se me olvidó.
El pueblo de San Andrés
tiene cuatro salideros,
hay mozas como rosales,
mozos como granaderos.
Resalada, dímelo.
Dímelo, resaladina:
¿dónde tienes el amor?
Lo tengo en Cuba
y se me olvidó.
Mocinas de quince a veinte,
bailái y rompéi zapatos,
que aluego que vos caséis
ya vos vendrán los trabajos.
Resalada, dímelo.
Dímelo, resaladina:
¿dónde tienes el querer?
Lo tengo en Cuba
y lo voy a ver.
En las montañas de León
hay una inmensa laguna
donde se lavan las guapas
porque feas no hay ninguna.
Resalada dímelo
dímelo resaladita
dónde tienes el amor.
Se fue a Cuba
y no volvió
a tu madre le voy a decir
que no sabes leer
ni tampoco escribir
ni sumar ni restar por enteros
ni multiplicar
carita de cielo.
Si quieres que yo te quiera, chis chis,
si quieres que yo te quiera, chis, chis,
ha de ser con condición,
ha de ser con condición.
Que lo tuyo ha de ser mío, chis chis,
que lo tuyo ha de ser mío, chis chis,
y lo mío tuyo no,
y lo mío tuyo no.
La niña que a mí me quiera, chis chis,
la niña que a mí me quiera, chis chis,
ha de ser con condición,
ha de ser con condición.
Que en haciéndola esta seña, chis chis,
que en haciéndola esta seña, chis chis,
ha de salir al balcón,
ha de salir al balcón.
Y ha de asomarse diciendo, chis chis,
y ha de asomarse diciendo, chis chis,
A ti sólo quiero yo,
a ti sólo quiero yo.
¿Para qué quieres el pelo
si no lo sabes peinare?
¿Para qué quieres amores
si no los sabes guardare?
¿Para qué quieres amores
si no los sabes guardare?
Esta noche con la luna
rellumbrarán los tejados,
salen los mozos de ronda,
retírense los casados;
salen los mozos de ronda,
retírense los casados.
No te quiero, no te quiero,
no te quiero, que acabose,
que el amor que te tenía
era de vidrio y rompiose;
que el amor que te tenía
era de vidrio y rompiose.
Pájaro que estás cantando
debajo de tu ventana,
levanta un poco la voz,
que tiene lejos la cama.
Tú que dices que está lejos
la cama de esa doncella,
tú que dices que está lejos,
señal que has dormido en ella.
Cuando el cuerpo pide ron,
las damas el chocolate,
qué penita y qué dolor
qué sentimiento tan grande.
Qué penita y qué dolor,
qué sentimiento tan grande,
estar lejos de mi amor,
vivir lejos de mi amante.
A la mar se van los ríos,
paloma revoladora.
No pongas el pie delante,
deja que corra la bola.
¡Con aire!
Deja que corra la bola,
que ella sola se divierte,
también me divierto yo
cuando voy, morena, a verte.
¡Con aire!
Cuando voy, morena, a verte,
siempre voy con alegría,
porque llevo la esperanza
de ser tuyo y tú ser mía.
¡Con aire!
Esperar y no venir,
querer y no ser querido,
tener sueño y no dormir
cuál será el mayor castigo?
Debajo del puente
hay una morena,
llorando por sus amores
que se van a Cartagena,
debajo del puente
de la carretera.