Tengo tres cabritinas, ay, rebereberé
arriba en la montaña, ay, rebereberé,
arriba en la montaña, aire, airé.
Una me da la leche, ay, rebereberé
otra me da la lana, ay, rebereberé,
otra me da la lana, aire, airé.
Madre tengo tres amores
en lo alto la montaña
que bajan todas las noches
a dormir a mi cabaña.
Y la más chiquitina, ay, rebereberé
aún no me da nada, ay, rebereberé,
aún no me da nada, aire, airé.
Pero sí me entretiene, ay, rebereberé
por toda la semana, ay, rebereberé,
por toda la semana, aire, airé.
Madre tengo tres amores
en lo alto la montaña
que bajan todas las noches
a dormir a mi cabaña
Aunque tu que me dices,, ay, rebereberé
que yo no tengo nada, ay, rebereberé,
que yo no tengo nada, aire, airé.
Si quieres convencerte, ay, rebereberé
ven hasta mi cabaña, ay, reberebé,
ven hasta mi cabaña, aire, airé.
Madre tengo tres amores
en lo alto de la montaña
que bajan todas las noches
a dormir a mi cabaña
EL SON D’ARRIBA – OCCIDENTE ASTUR-LEONES
¡Viva Oumaña ya Tsaceana viva’l Vatse de Naviegu,
Palacius dil Sil ya Babia Cebea ya Tseitariegus!
¡Viva el baitse, viva el baitse, viva el baitse montañés,
que si la montaña muere España perdida es!
Unos dicen: ¡Viva’l Bierzo!, otros dicen: ¡Viva Babia!,
yo como soy tsaceaniego digo: ¡Que viva Tsaceana!
¡Viva el Vatse de Tsaceana yal Puertu di Tseitariegos
sin olvidar Cueto D’Arbas que ta más cerca del cielo!
¡Viva el baitse de Tsaceana bien tsamado montañés,
con sus hermanos gemelus ya’l babiano y omañés!
Para truchas el Río Sil, para manteca Tsaceana,
para buenos beitsadores en Veitsablino la gala.
¡Viva’l beitse, viva’l beitse!, ¡vivan los que tan beitsando!,
¡viva el galán de mío vida, que beitsa nu tercer rango!
Ahora sí que le doy yo un golpe más al pandeiro
porque ha salido a beitsare todo lo que yo más quiero.
Ahora tengo que dar yo tres golpes más al pandeiro
porque ta merando el baitse este señor forasteiro.
¿Para qué van al baitse los que no baitsan?
A tener las paredes que no se caigan.
Salid mozos a beitsare a beitsare con salero
que primero salí yo para tocar el pandeiro.
Miserere
Por vuestra pasión
dulce dueño amado
no sea yo triste
de vos condenado.
Por mí y por el mundo
siempre entre trabajos
para dar ejemplo
vivisteis penando.
Por mí fuisteis preso
y abofeteado
y fuisteis vendido
de un perverso ingrato.
Por mí en tu sagrado
cuerpo descargaron
cinco mil azotes
sayones tiranos.
Por mí una corona
de espinas ¡oh ingrato!
te puso tu pueblo
por burla y escarnio.
Por mis graves culpas
un leño pesado
llevasteis al hombro
al monte calvario.
Por mí en una cruz
fuisteis enclavado
¡oh inmensa paciencia!
con tres duros clavos.
Por mí, amarga hiel
y vinagre amargo
gustaste aunque no
quisiste apurarlo.
¡Oh Virgen Santísima!
refugio y amparo
al pie de la Cruz
perdón consigamos.
/https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-cultura-popular-del-paramo-leones-manifestaciones-religiosas/html/
Virgen de la Guia – Santa Maria del Paramo
canciones para pedir el agua
Virgen Santa de la Guía
por todas partes nombrada
que hasta los campesinos
en Vos tienen la confianza.
Virgen Purísima Madre de Dios
a ti acudimos con devoción
en este Valle de las Miserias (bis)
que nos concedas tu protección (bis).
Agua pedimos Señora
Virgen Santa de la Guía
nosotros la recibimos (bis)
llenos de fe y alegría (bis).
Adiós Virgen de la Guía
la del manto cristalino
que nos marchamos diciendo (bis)
vivan la Virgen y el Niño (bis).
Virgen Santa de la Guía
Madre de Dios Soberana
con contento y alegría
venimos a visitarla.
El día que os pidieron
Virgen Santa Soberana
sólo en aumentar su nombre
el temporal ya mudara.
El día que te sacaron
de esa tu bendita casa
por la mañana llovía
y a la tarde claro estaba.
Para que vieras los frutos
que sumergidos estaban
que sólo con ver tus ojos
reverdecidos quedaban.
El humilde labrador
se salió a ver sus senadas
viéndolas tan sumergidas
triste se volvió a su casa.
Hijos de mi corazón
queridos de mis entrañas
qué vamos a comer
si no hay pan en las senadas.
El centeno ya va seco
el trigo en camino estará
agua Virgen de la Guía
agua Virgen Soberana.
Ya saliste por el campo
ya las vistes Madre amada
qué le dirás a tu Hijo
al ver tan poca senada.
Vos sois la fiel mayor
donde nunca cupo mancha
donde los pecadores
tenemos la confianza.
REYES
Aquí venimos señores
dispuestos para cantar
la historia de los tres reyes
si la quieren escuchar.
Salieron tres reis de Europa
con alegría y contento
por ver si pueden hallar
aquel tesoro encubierto
aquella divina estrella
aquel hermoso lucero
aquella luna brillante
aquel niño tierno y bello
que quita la luz al sol
y a la luna pone velo
y a las estrellas les quita
la luz que arrojan al suelo.
Buscando de sierra en sierra
buscando de pueblo en pueblo
y lo hallaron en Belén
en aquel pueblo pequeño.
Recogido en un portal
casi todo descubierto
en las pajas de un pesebre
y una mula y un jumento.
Guiados por una estrella
tres ofrendas le ofrecieron.
Cantaris Meis
Cantaris Meis
Despiértate, cargarisíes,
de los brazos de esperanza nuestra,
que anda el chichirijote
todo lleno de estuprancia,
y si no te levantas sino
que la superabundancia
se irá bajo la tenencia.
¡Santo! ¡Santo!
Levántate, domilustrico,
de los brazos de cocancia,
que sino actúes pronto
con la superabundancia,
se quemará el viranchote
y los santos van de marcha.
¡Santo! ¡Santo!
Ten cuidado cuando te levantes,
no te pegues con el caribuntante,
que yo me voy con los santos.
¡Santo! ¡Santo!
De Baldeburía salió un gato
con una morcilla,
los de Villamizar
se la querían coger,
se la querían quitar,
y a las cuevas de Cubillas
le fueron a rematar.
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Amén!
Jota del olivo – Sobarriba
Jota del olivo
Mozo si vas a bailar,
aprieta bien los hocines,
y a la hija de aquel tío,
la tumban los cataplines,
Y al olivo, al olivo, al olivo,
a donde lo tienes que no te lo veo,
lo tengo metido debajo un zapato,
que no me lo coma ni perro ni gato.
Para que quieres el pelo,
si te llega a la cintura,
y eres hija de hortelano,
criada entre la verdura,
Y al olivo, al olivo, al olivo,
a donde lo tienes que no te lo veo,
lo tengo metido debajo un zapato,
que no me lo coma ni perro ni gato.
Mozo si vas a rondar,
te va la chaqueta grande,
que si te dan calabazas,
en la pequeña no cabes,
Y al olivo, al olivo, al olivo,
a donde lo tienes que no te lo veo,
lo tengo metido debajo un zapato,
que no me lo coma ni perro ni gato.
La despedida te doy,
metida en un grano de oro,
recíbela con cariño,
que va rendida del todo,
Y al olivo, al olivo, al olivo,
a donde lo tienes que no te lo veo,
lo tengo metido debajo un zapato,
que no me lo coma ni perro ni gato.
Mañanita de San Juan – Canto de siega
Mañanita de San Juan,
al punto que alboreaba
Vio venir tres segadores,
y el del medio le gustaba
Oiga usted buen segador,
quiere segar mi cebada
Oiga usted buena señora,
donde la tiene sembrada.
No la tengo en tierra en cuesta,
ni tampoco en tierra llana,
La tengo en un valle chico,
a la corriente del agua.
¿Quién tienes ahí mi hija?
¿Quién tienes ahí en la cama?
Una doncellita madre, que
esta noche me acompaña
Oiga usted buen segador,
no se marche sin la paga
No quiero que nadie diga
que ... así, no te paga
El segador obediente,
se ha tirado de la cama
Y su padre al oír esto,
lo arrojó por la ventana
Y a la mañana siguiente,
se oyen tocar las campanas
¿Quién se ha muerto?
¿Quién se ha muerto?
El segador de la Juana
Peregrinos en Sahagun
Peregrino de andadura
por camino de templarios
para llegar a Sahagún
a dormir y visitarlo.
Peregrinos que venían
por caminos de Santiago
y en nuestra Virgen del Puente
hacían un gran descanso.
Peregrinos, peregrinos,
que al monasterio llegaban
y el rey Alfonso y los monjes
de atenciones os colmaban.
A San Francisco acudían
que era una buena posada
donde tenían el pan
y donde cama les daban.
Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.
Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.
Visitaban a la Virgen,
a la que ellos imitaban,
porque ella fue peregrina
y Sahagún fue su morada.
A la vuelta al Hospital
donde cansados llegaban,
allí les daban cobijo
para emprender nueva marcha.
En el Sahagún peregrino,
de románico y mudéjar,
dejamos nuestro cariño
camino de Compostela.
El peregrino en Sahagún
cuando a una puerta llamaba
pedía comida y cena
y hasta la cama le daban.
Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.
Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.
Y cuando a Sahagún llegaban
cansados de tanto andar,
a nuestra Virgen del Puente
le rezaban sin cesar.
Desde el Jardín del Plantío,
Río Vega y la Arboleda
emprendían nueva marcha
en la Ruta Jacobea.
Cabalgando hasta Sahagún
con gran ilusión llegaban
para abrazar a Santiago
que es nuestro patrón de España.
Adiós Sahagún peregrino
que tanta gloria encontré,
aunque no vuelva a Santiago
a Sahagún he de volver.
Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.
Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.
Villa de reyes, villa de santos
en el camino que va a Santiago.
Romance del señorito
Oigan señoras y señores,
tomen nota los más jóvenes,
la historia que sucedió
en una villa de nombre,
la de una bella muchacha
que a sus padres no obedece
y a servir se presta en casa
de quien mejor le parece.
... ....niña hermosa
ya ha cumplido quince años
ya no pueden con ella
los padres y los hermanos,
Los padres la riñen, ella ya les contesta
me voy a servir, ésta es la respuesta.
Ella ya ha cogido la ropa
y se ha marchado enfadada
a casa de don Pepito
que necesita criada.
.... ...
que sabe usted hacer
lavar y fregar, planchar y coser
y si le parece yo me quedaré
pienso de ganar diez reales al mes.
Ya se ha quedado la niña
en casa de don Pepito
y a la mañana siguiente
ya le gustó al señorito.
Ven acá bien mío, ven acá salero,
cuando te haga falta pídeme dinero
y la picarona no lo hechò en olvido
y en la noche ... llamó al señorito.
Y el señorito le agarró tres moneditas de plata
que cuando sale a la calle
lleva más lujo que la mar.
Todo lo que llevaba valía un tesoro,
pendientes de plata y anillo de oro
zapato charol y un gran abanico
y eso quien lo paga, todo don Pepito.
Y a eso de los siete meses
ya no podía fregar
y el señorito he ha dicho
pues te tienes que marchar
y ella le repite con sal y salero
ahora a ver quien carga con este mochuelo.
Toma nota niñas, no seáis engañadas
que ahora el señorito busca una criada.
Anoche soñe
Tengo la mano pesada
no la puedo aligerar,
soy hija de labradores
y tengo que trabajar.
Anoche soñé que volar te vi,
con alas de luna al cielo subir,
al cielo subir y a la tierra bajar.
Anoche soñé que te vi volar.
Sube los brazos arriba
y entereza esa boloba,
parece que llevas carga
desde la Bañeza a Astorga.
Anoche soñé que volar te vi,
con alas de luna al cielo subir,
al cielo subir y a la tierra bajar.
Anoche soñé que te vi volar.
Anda distinto tu madre,
que tú la luna mereces.
Como no soy la luna,
a mi no me perteneces.
Anoche soñé que volar te vi,
con alas de luna al cielo subir,
al cielo subir y a la tierra bajar.
Anoche soñé que te vi volar.
Te anduviste alabando,
que tenías dos sesiones.
Una tierra en la barrera,
sembrada de moscardones.
Te anduviste alabando,
que te quería y te quiero.
Pero no te alabes más,
que te quería y te dejo.
Anoche soñé que volar te vi,
con alas de luna al cielo subir,
al cielo subir y a la tierra bajar.
Anoche soñé que te vi volar.
Anoche soñé que te vi volar.
Cuaderno de cantares: La Luna
A la luna, a la luna,
y a las estrellas,
y al lucero del alba,
que va con ellas.

A la luna de enero
te he comparado,
que es la luna más clara
de todo el año.
Al Sol le llaman Lorenzo
y a la Luna, Catalina,
cuando Lorenzo se acuesta
se levanta Catalina.
Asómate a esa ventana,
niña, si me quieres ver,
la luna me da en la cara,
bien me puedes conocer.
A rondar, hijos míos,
ahora que hay luna.
Más quisiera yo, madre,
la noche oscura.
Anda diciendo tu madre
que la luna pa ti es poco,
y yo, como no soy luna,
te dejo y me voy con otro.
Con la luna te comparo,
con los luceros y el sol,
y si no fuera pecado,
te compararía con Dios
Con la luna de enero
y el sol de agosto
tengo yo comparado,
niña, tu rostro.
Dicen que no hay más luna
que la del cielo,
cuando veo tus ojos,
dos lunas veo.

En el medio la plaza
cayó la luna,
se ha hecho cuatro partes
y tú eres una.
Eres como el sol de hermosa,
como la luna brillante,
mas la luna crece y mengua
y en tu cara no hay menguante.
Eres pariente del sol
y primita de la luna,
hermana de las estrellas,
del cielo, prima segunda.
Esta noche la luna
tarde ha salido,
los rizos de tu frente
la han detenido.
Estrellita, estrellita,
luna redonda,
alumbra a mi amante
que va de ronda.
Hay quien por lograr la fama
ha perdido una fortuna,
en cambio por cuatro cuartos
se hizo famosa la luna.
La luna por el cielo
va serenita,
así va por la calle
mi morenita.
La luna y el sol riñeron,
perdieron las amistades,
sale el sol por la mañana
y la luna por la tarde.
Los amores y la luna
son en todo semejantes,
entran en cuarto creciente,
salen en cuarto menguante.
Morenas, las hay morenas,
pero como tú, ninguna,
quitas los rayos al sol
y el resplandor a la luna.
Para rondar de noche,
no quiero luna,
ni la noche estrellada,
ni noche oscura.
Por la ventanita,
por el cuarterón
entraba la luna
y también el sol.
Todos los enamorados
tienen pleito con la luna,
la luna por alumbrarlos,
y ellos por estar a oscuras.
A la luna tengo envidia
y al lucero cuando sales,
al alba cuando despiertas
y a la noche si andas tarde.
Amor mío, no rondes
calles oscuras,
ronda la de la iglesia,
que da la luna.
Bien baila la bailadora,
mejor baila el bailador,
la bailadora es la luna
y el bailador es el sol.
De lo más alto del cielo
cayó la luna y rompió,
también se rompió el espejo
donde me miraba yo.
Enfrente del sol que sale
tiene mi niña la cama,
sale el sol y la despierta,
sale la luna y la llama.
Esta noche con la luna
relumbrarán los tejados,
salen los mozos de ronda,
retírense los casados.
Estrellitas del cielo,
rayos de luna,
alumbrad a mi niño
que está en la cuna.
La luna para lucir
al sol le pide licencia
y yo se la pido a ustedes
con muchísima prudencia.
La luna cuando va llena
no lleva tanto donaire
como lleva mi morena
cuando va a misa y al baile.
La luna tiene el empeño
de que yo le dé un trancazo,
pues siempre que voy de ronda
me va siguiendo los pasos.
La luna se va, se va,
déjela usted que se vaya,
la luna que a mí me alumbra
está en aquella ventana.

Las estrellas y la luna
que mira para el oriente,
no tienen tanta firmeza
como yo para quererte.
Las estrellas corren, corren,
no se apartan de la luna,
tampoco se ha de apartar
mi palabra de la tuya.
Más hermosa eres que el sol
cuando sus rayos dispara,
más hermosa que la luna
cuando va serena y clara.
Mi amante me dijo anoche
que si quería ser suya,
yo le dije: amante mío,
mira qué alta va la luna.
No necesito la luna
cuando voy de ronda, madre,
que el lucero que yo rondo
ilumina bien la calle.
Noche tranquila y serena,
¿Cómo no has venido, amor,
estando la luna clara
y el caminito andador?
Por la luna doy un beso,
por el sol doy un montón,
por el mirar de esta chica,
alma, vida y corazón.
Por cima de tu tejado
está la luna parada,
que no la deja pasar
la hermosura de tu cara.
Te comparo con la luna,
con el sol y los luceros,
y si no fuera pecado,
con la Reina de los Cielos.
Yo me enamoré de noche,
y la luna me engañó,
otra vez que me enamore
será de día y con sol.
A la luna de enero
le falta un día,
y a ti te falta un año
para ser mía.
A tu puerta estuve ayer
hasta que salió la luna,
y no me has querido abrir,
corazón de piedra dura.
Aquí me pongo a cantar
a la sombra de la luna,
por ver si puedo lograr
de las tres hermanas, una.
Con la luna, madre,
con la luna iré,
con el sol no puedo,
que me quemaré.
El sol le dice a la luna:
retírate, bandolera,
mujer que sale de noche
no puede ser cosa buena.
Eres el clavel de abril
y la rosita de mayo,
la hermosa luna de enero
que me tiene a mí hechizado.
Esta noche va a llover,
que tiene cerco la luna,
que si no llueve esta noche
no llueve noche ninguna.
La luna a la cabecera,
las estrellas a los pies.
Dame, niña, un vaso de agua,
que estoy muriendo de sed.
La luna se está poniendo,
los tejados hacen sombra,
mocitas a recoger,
que los mozos van de ronda.
Las estrellas corren, corren,
la luna se va a esconder,
quédese con Dios la luna,
tú eres la que vengo a ver.
Luna clara,
flor temprana,
lucerito,
flor galana.
No hay lunita más clara
que la de enero,
ni amores más queridos
que los primeros.
Pastorcito que vives
tan solitario,
con el sol y la luna
pasas el rato.
Quítate del sol que quema
y de la luna que abrasa,
y de las lenguas del mundo
que cuentan lo que no pasa.
Si la luna se eclipsara
y el claro sol no saliera,
fueran bastante tus ojos
para dar luz a la tierra.
Ya sale el sol de los soles,
ya sale la luna llena,
ya salen los resplandores
de tu carita morena.
Yo creí que era la luna
la que estaba en el balcón,
yo creí que era la luna
y era la luna y el sol.
Cuaderno de cantares: La Luna
Cuaderno de cantares: La Primavera
| Cuaderno de cantares: La Primavera |
Ahora que viene mayo,
la flor de la primavera,
cuando los quintos se marchan
voluntarios a la guerra.
Árboles que estáis sin hoja,
la primavera vendrá,
lágrimas que un amor llora
otro las enjugará.
En el portal de Belén
en invierno es primavera,
que el Mesías esperado
en Jesús baja a la tierra.
Las rosas y los claveles
salen por la primavera,
y las mozas y los mozos
en el baile cuando quieran.
¿Para qué me pides peras
si mi peral no las tiene?
Ya te las darán a ti
la primavera que viene.
Tengo un mandilín en casa
con flores de primavera,
el galán que me lo dio
bien sabe que estoy soltera.
Ya está la primavera
sembrando flores,
ya los campos se visten
de mil colores.
Si vas por agua a la fuente
y no llevas compañera,
si quieres yo te acompaño,
rosa de la primavera.
Al llegar la primavera,
cuando vienen los pastores,
todas las mañanas salgo
a esperar a mis amores.
En tiempo de primavera,
en otoño y en verano
todas las flores del campo,
toditas se van secando.
Las mocinas de este pueblo,
todas puestas en hilera,
parecen ramos de flores
en tiempos de primavera.
Mirad, mozos, a la novia,
miradla que guapa está,
como flor de primavera,
luciendo su mocedad.
Qué alegres los pajarillos
que cantan en la arboleda
al ver pasar por allí
la flor de la primavera.
Tienes unos ojos, niña,
tan a la flor de la cara,
que parecen dos luceros
de primavera temprana.
Ya llegó la primavera,
ya florecen los zarzales,
ya se despide la niña
de la casa de sus padres.
Volverán los pastores
con la primavera,
quizás ya se hayan muerto
las sus morenas.
Allá va la despedida,
te suplico que no llores,
que vendrá la primavera
y te cubrirá de flores.
Florecita del granado,
se acabó tu primavera,
qué solita te has quedado,
ya no tienes quien te quiera.
No me mires de lado,
que me marean
esos ojos que tienes
de primavera.
Para abril, para mayo,
para septiembre,
para la primavera
mi amante viene.
Se parece tu cariño,
muchacha, a la golondrina;
viene por la primavera
y al invierno se retira.
Virgen de la Concepción,
eres flor de primavera,
con ese vestido blanco
parecido a la azucena.
Ya se deshojó la rosa,
la rosa de primavera,
ya se despidió la niña
de la mocedad entera.
Ya viene la primavera,
ya florecen los espinos,
para ponerte a la sombra
a remendar el vestido.
Cuaderno de cantares: la ventana
A la entrada de este pueblo
lo primero que se ve
son las ventanas abiertas
y las camas por hacer. .
Abre la ventana, novia,
y ponte una colcha encima
no sea que te costipes,
manojo de clavelinas.
Asómate a la ventana,
a esa que mira hacia el río,
y verás que en la arboleda
un pájaro ha puesto el nido.
Asómate a esa ventana,
niña, si me quieres ver,
la luna me da en la cara,
bien me puedes conocer.
Ay, qué ventanas tan altas,
ay, qué rejas tan iguales,
ay, qué niña tan bonita,
si me la dieran sus padres.
Ay, qué ventana tan alta,
para mí que soy bajito,
voy a traer un albañil,
que me la baje un poquito.
¿Cómo quieres que vaya
de noche a verte
si tienes la ventana
llena de gente?
De tu ventana a la mía
hay una cadena de oro,
con un letrero que dice:
viva la prenda que adoro.
Debajo de tu ventana
tres arbolitos planté:
un romero y un olivo
y un jamás te olvidaré.
El marco de tu ventana
está llenito de estrellas,
y cuando te asomas tú
sale el sol y se van ellas.
En la ventana soy dama,
y en el corredor, señora,
en la cocina, criada
y en el campo, labradora.
Galán, si vas al baile
de la montaña
tira unas piedrecitas
a mi ventana.
Hermosa y blanca paloma,
que de lejos vengo a verte,
asómate a la ventana
si no hay otro inconveniente.
Mañana por la mañana
levántate la primera,
y en la ventana verás
un ramo de hierbabuena.
Me dijiste que era un gato
lo que entró por tu ventana,
y en mi vida he visto yo
gato negro y con sotana.
No te asomes, mocita,
a la ventana,
que me voy a otra ronda,
niña galana.
Qué bueno está el aguardiente
a las dos de la mañana,
con el cigarro en la boca
y la novia a la ventana.
Quítate de esa ventana,
estampa de la herejía;
el que madrugó por verte
mucho sueño no tendría.
Todos los días de Dios
sale el sol por la mañana,
y a mí me sale de noche,
cuando estoy a tu ventana.
Ventanas que estáis abiertas
mejor estabais cerradas,
excusabais de saber
lo que en la calle pasaba.
A tu puerta llaman puerta
y a tu ventana, ventana,
a tu madre, clavelina
y a ti, rosita encarnada.
A tu puerta planté un pino
y a tu ventana un rosal,
yo te hablo con franqueza
y tú a mí con falsedad.
Abre la ventanita,
cierra el postigo,
me darás un pañuelo,
que vengo herido.
Asómate a esa ventana,
cara de piñón de oro,
quiero encender el cigarro
en el fuego de tus ojos.
Asómate a la ventana,
cara de limón podrido,
te pareces a mi gato
cuando está descolorido.
Asómate a esa ventana,
cara de luna redonda,
estrellita de la noche,
espejo de quien te nombra.
Asómate a la ventana
y echa medio cuerpo fuera,
que el rocío de la noche
no caiga todo en la tierra.
Asómate a la ventana
si te quieres asomar,
si no quieres, no te asomes
que a mí lo mismo me da.
Bien sé que estás en la cama
con las ansias de la muerte,
y yo estoy a la ventana
y no puedo entrar a verte.
Cuando paso y te veo
a la ventana
me parece que asoma
ya la mañana.
De tu ventana a la mía
se pasea una culebra,
dicen que pica, que pica,
más pican las malas lenguas.
Desde la mi ventana
te he visto arando
con el buey Golondrino
y el Avellano.
Entra por la ventana,
de junto al río,
que mis padres no quieren
que hable contigo.
La otra noche estaba yo
debajo de tu ventano,
y tu padre me salió
con el garrote en la mano.
No me tires chinitas
a la ventana,
me ha quitado mi madre
de allí la cama.
Quédate con Dios, ventana,
y dile a la que te cierra
que ella se acuerde de mí
como yo me acuerdo de ella.
Quítate de esa ventana,
no me seas ventanera,
que la cuba de buen vino
no necesita bandera.
Todos cuentan cuatro rosas
al pasar por tu ventana,
todos contarían cinco
si estuvieras asomada.
Todos los que cantan bien
cantan bajo tu ventana,
y yo como canto mal,
canto contigo en la cama.
Ventana, ¿cómo no te abres?
balcón, ¿cómo no te cierras?
lucero, ¿cómo no sales
a recoger las estrellas?
A tu puerta planté un pino,
y a tu ventana, un guindal,
para cuando te levantes
comas guindas con el pan.
Anoche estuve en tu calle
y en tu ventana di un golpe,
para niña enamorada
tienes el sueño muy torpe.
Anoche quise subir
a tu ventana, morena,
la escalera se rompió,
que la intención era buena.
Coloradina,
¿cómo no sales
a la ventana
que te dé el aire?
Coloradina guapina,
tu color va de remate,
por hablar a la ventana
dando parola a tu amante.
Cuando se murió mi abuela
a mí no me dejó nada,
y a mi hermana la dejó
asomada a la ventana.
Debajo de tu ventana
está la luna parada,
que no la deja pasar
la hermosura de tu cara.
Debajo de tu ventana
me dio el sueño y me dormí,
me despertaron los gallos
cantando el kikirikí.
De la rama a la ventana
yo vi volar a un jilguero,
yo también voy a mudar
de lo llano a lo ligero.
El cristal de tu ventana
con el aliento lo empaño,
en él escribo tu nombre
y a besos lo voy borrando.
Esta noche rondo yo,
ponte, niña, a la ventana,
para la noche que viene,
ronde quien le dé la gana.
Mañana marchan los quintos,
ponte, niña, a la ventana,
que te quieren preguntar
si eres firme en tu palabra.
No quiero que a misa vayas
ni a la ventana te asomes
ni tomes agua bendita
de la mano de los hombres.
Quién fuera un gatito negro
que por tu ventana entrara,
a ti te diera un besito
y a tu padre le arañara.
Quítate de esa ventana,
cara de limón podrido,
que pareces el demonio
cuando está loco perdido.
Si echas el surco derecho
a mi ventana,
labrador de mi padre
serás mañana.
Un soldado me dio un ramo
y lo puse a la ventana,
vino el aire y lo llevó,
adiós, soldado del alma.
Ya me despido de ti
y te digo hasta mañana,
al llegar la media noche,
espérame en la ventana.
Ya la calle abajo va
la ronda y los rondadores,
la que sale a la ventana
ya se ve que tiene amores.
Yo venía de segar,
tú estabas en la ventana,
y me hicistes una seña,
que estabas sola y que entrara
Cuaderno de cantares: Las estrellas
| Cuaderno de cantares: Las estrellas |
A la luna, a la luna,
y a las estrellas,
y al lucero del alba,
que va con ellas.
A la luna la acompañan
un sinnúmero de estrellas,
a la novia acompañamos
toditas sus compañeras.
A las estrellas del cielo
les cuento lo que me pasa,
por no tener en el mundo
persona de confianza.
Asómate a esa ventana,
cara de luna redonda,
estrellita de la noche,
espejo de quien te nombra.
Como soy en la vida
pastor de ovejas,
por las noches platico
con las estrellas.
Cuando las Tres Marías
van pa’l Paleru
salen las de Casares
del filanderu.
Cuando sale la luna
sale el lucero,
salen las estrellitas
del alto cielo.
Dicen que mi amante es feo,
desaborido y muy tonto,
debajo de las estrellas
para mi gusto no hay otro.
Dicen que mi amor es feo
y picado de viruelas,
a mí me parece un sol
coronadito de estrellas.
¿Dónde estará mi morena,
que tiene el balcón cerrado?
¿Dónde estarán las estrellas
cuando el cielo está nublado?
El marco de tu ventana
está llenito de estrellas,
y cuando te asomas tú
sale el sol y se van ellas.
En el cielo no hay faroles,
que todas son estrellitas,
bendita sea la madre
que crió las bercianitas.
Esta noche va a llover,
que tiene cerco la luna,
las estrellas me lo dicen
y el cielo me lo asegura.
Estrella de fuego fuiste,
y en mi corazón entraste,
dejaste el fuego encendido
y luego te retiraste.
Estrella, sol y luna,
¿cómo no sales?
Lucero, no me dejan
salir mis padres.
Estrellita del Norte,
relumbradora,
¿dónde tienes la guía
que estás tan sola?
Estrellita, estrellita,
luna redonda,
alumbra a mi amante
que va de ronda.
Estrellita guiona,
¿cómo no guías
a mi amante de noche
y a mí de día?
Estrellita que guías
los carreteros,
guía bien a mi amante,
que es uno de ellos.
Estrellita reluciente,
que andas a par de la luna,
dime dónde está el lucero
que alumbra la noche oscura.
Estrellita reluciente,
tú que vas alta y serena,
dime si podré besar
esta noche a mi morena.
Estrellitas del cielo,
rayos de luna,
alumbrad a mi niño
que está en la cuna.
La luna a la cabecera,
las estrellas a los pies.
Vengo a decirle a tus padres,
que su yerno quiero ser.
La ronda se va, se va
por la calle de la Luna,
de las estrellas del cielo
te quiero más que a ninguna.
Las estrellas corren, corren,
la luna se va a esconder,
quédese con Dios la luna,
tú eres la que vengo a ver.
Las estrellas corren, corren,
no se apartan de la luna,
tampoco se ha de apartar
mi palabra de la tuya.
Las estrellas corren, corren,
yo no dejo de correr,
donde me pille la noche,
allí pienso amanecer.
Las estrellas del cielo
no están cabales,
porque están en tu cara,
las principales.
Las estrellas del cielo
son ciento doce,
con las dos de tu cara,
ciento catorce.
Las estrellas fui contando
por ver la que a mí me sigue,
a mí me sigue una estrella
pequeñita, pero firme.
Las estrellas y el lucero
están en una porfía,
las estrellas, que es de noche,
el lucero, que es de día.
Las estrellas y la luna
que mira para el oriente,
no tienen tanta firmeza
como yo para quererte.
Las estrellitas del cielo
brillan todas a una vez,
pero más brillan tus ojos
cuando yo te vengo a ver.
Las estrellitas del cielo
se visten de colorado,
y yo me visto de negro,
que tengo mi amor soldado.
Las estrellitas del cielo,
una a una, dos a dos,
no tienen tanta firmeza
como tenemos tú y yo.
Las estrellitas del cielo
y las arenas del mar,
y las penas de mi alma,
nadie las puede contar.
Lucero de la mañana,
tú bien lo debes saber,
dónde están las tres Marías
cuando empieza a amanecer.
Majo, si vas a León,
compra un pañuelo de seda,
que tenga pintado el sol,
el lucero y las estrellas.
Más alto que las estrellas
vuela mi amor por el aire,
el que no sepa querer
que no comprometa a nadie.
Me puse a contar estrellas
y la del Norte dejé,
viendo que era tan bonita,
contigo la comparé.
Me puse a contar estrellas
y las eché en el mandil,
no las pude contar todas
porque me acordé de ti.
Muchas hay en este pueblo
que se tienen por doncellas
y tienen el mandil roto
de mirar a las estrellas.
No sé qué cantares cante,
todos se me han olvidado,
sólo tengo en la cabeza
que eres un cielo estrellado.
No te la dan por esclava,
te la dan por compañera,
mírala, que es más hermosa
que la luz de las estrellas.
Para bailar de noche,
no quiero luna,
ni la noche estrellada,
ni noche oscura.
Por la estrellita del Norte
se guían los marineros,
yo me guío por tus ojos,
que son dos claros luceros.
Por lo más alto del cielo
camina el carro triunfante,
las tres Marías detrás
y siete estrellas delante.
Sale el sol por la mañana
y oscurece las estrellas,
y tú oscureces al sol
cuando sales a la puerta.
Si la luna fuera mía
y anduviera a mi cuidado,
yo te alumbrara de noche,
cara de cielo estrellado.
Si la luna fuera queso
y las estrellas, panetes,
y el río fuera de vino,
qué tragos y qué zoquetes.
Si la luna no menguara,
te comparara con ella,
pero te compararé
con el sol y las estrellas.
Tus ojos para soles
son muy pequeños,
para estrellas son grandes,
serán luceros.
Tienes pecas en la cara,
niña, no tengas cuidado,
que el cielo con las estrellas
parece más adornado.
Una estrellita se ha muerto
y la luna llora, llora,
y las demás estrellitas
de luto se visten todas.
Vámonos de aquí, señores,
que las estrellas van altas,
ya viene la luz del día
descubriendo nuestras faltas.
Vendrá de San Juan la noche
templadica y estrellada,
ya no pondré más el ramo
clavado en la tu ventana.
Ventana, ¿cómo no te abres?
balcón, ¿cómo no te cierras?
lucero, ¿cómo no sales
a recoger las estrellas?
Virgen, madre sois de Dios,
estrella siempre brillante,
más que la luna sois bella,
y más que el sol relumbrante.
Viva la estrella del Norte,
viva el lucero del día,
viva la estrella del Norte,
que a los marineros guía.
