Los cordones que tú me dabas ni eran de seda, ni eran de lana. Ni eran de lana, ni eran de seda, todos me dicen que no te quiera
Eres buena moza, sí cuando por la calle vas. Eres buena moza, sí pero no te casarás (BIS) porque me lo han dicho a mí.
Eres buena moza, sí cuando por la calle vas. Si todos dicen que no me quieras no me cortejas mozo embustero. No me cortejes mozo embustero que mis amores son de un minero
El día que yo me case, ha de ser a gusto mío (bis) he de salir al balcón sólo por hacer el pío, pío, pío, papío, papío, pío, pío, pío, papío, papá, parabarabá.
Muerto de habre y sin cenar y tiritando de frío (bis) estoy pasando y pasando sólo por hacer yo pío…
Si me caso y tengo suegra ha de ser a condición (bis) que si al año no se muere la tiro por el balcón, pío…
Cuando se muera mi suegra que la entierren boca abajo (bis) para si quiere salir que se meta más abajo, pío…
El otro día en el metro me ocurrió una gran desdicha (bis) que se cerraron las puertas y me pillaron la… pío…
Y aquí se acaba la historia de aquellos amores míos (bis) ella se marchó con otro y yo quedé haciendo, pío…
— Canción popular leonesa
El día que yo me case, ha de ser a gusto mío (BIS) he de salir al balcón sólo por hacer el pío,pío, pío, papío, papío, pío,pío, pío, papío, papá, parabarabá.
Muerto de habre y sin cenar y tiritando de frío (BIS) estoy pasando y pasando sólo por hacer yo pío,…
Si me caso y tengo suegra ha de ser a condición (BIS) que si al año no se muere la tiro por el balcón, pío…
Cuando se muera mi suegra que la entierren boca abajo (BIS) para si quiere salir que se meta más abajo, pío…
El otro día en el metro me ocurrió una gran desdicha (BIS) que se cerraron las puertas y me pillaron la…, pío….
Y aquí se acaba la historia de aquellos amores míos (BIS) ella se marchó con otro y yo quedé haciendo, pío…
En esta noche clara de inquietos luceros lo que yo más quiero, te vengo a decir en tanto que la luna extiende en el cielo su pálido velo de plata y zafir. En mi corazón siempre estás y ya no he de olvidarte jamás porque yo nací para tí y de mi alma la reina serás.
En esta noche clara de inquietos luceros lo que yo te quiero te vengo a decir. Abre el balcón y el corazón mientas que pasa la ronda piensa mi bien que yo también siento una pena muy honda. Para que estés cerca de mi te bajaré las estrellas y que esta noche dormida será de mi vida mi noche de amor
En el silencio de la noche azul Vengo a cantarte esta linda canción Porque eres tú la mujer que yo adoro Mi lindo tesoro de mi corazón. Sal mi niña a la reja a escuchar Las dulces notas que te hablan de amor Y gozarás de un amor placentero Que diga te quiero con todo el fervor.
Dan las dos, huele tu cuerpo divino Que parece hecho por mano de Dios Tus dientes son perlas del mar Tus labios: capullito en flor Tus ojos negros, son bellos luceros Que brillan radiantes en la oscuridad Te mueves igual que las olas del mar.
Ruiseñor quisiera ser Y cantar en tu balcón Y decirte en mi cantar Lo feliz que a tu lado soy yo Dan las dos,…..
El molinero se va con la herrera el herrero con la molinera; el herrero machaca los clavos que la molinero se los iba dando. Ayer en la misa mayor me miraste y te reíste, me pareciste un sol cuando la cara volviste.
El molinero se va con la herrera y el herrero con la molinera; el molinero va moliendo el trigo mientras la herrera recorre el molino.
Tu fuiste la que quitaste la color a la manzana y la blancura a la nieve y las corrientes al agua.
El molinero se va con la herrera y el herrero con la molinera; el herrero resopla la fragua y la molinera le va echando el agua.
María como la mía no la hay en este lugar para tocar el pandero para cantar y bailar.
El molinero se va con la herrera y el herrero con la molinera; el molinero saquea el harina y la herrera coge la maquila.
Si quieres que cante el carro mocita de la ribera ponle esqueje de negrillo los verdugos de palera.
El molinero se va con la herrera y el herrero con la molinera; el herrero machaca los clavo que la molinera se los iba dando.
Ayer en misa mayor me miraste y te reíste, tu rostro resplandeciente al mirarte me volviste.
El herrero se va con la herrera, con el molinero va la molinera. El herrero machaca los clavos y la molinera se los iba dando.
A cantar a una niña (bis) yo la enseñaba y en cada nota y beso (bis) ella me daba. Y aprendió tanto (bis) aprendió muchas cosas, menos el canto.
A contar las estrellas (bis) yo la enseñaba y en cada estrella un beso (bis) ella me daba. Y me decía (bis) por qué no habrá estrellas, también de día,
A nombrar las estrellas (bis) yo la enseñaba y en cada nombre un beso (bis) ella me daba, Qué noche aquella (bis) en que le dí mil nombres a cada estrella.
No es fantasía el cantar de mañana; no es fantasía. No es fantasía, que se acaba la gracia para todo el día.
Canto sin ella porque no tengo gracia; canto sin ella. Canto sin ella, yo quisiera comprarla, no hay quien la venda.
Para cuando llega la que lleva la comida, empiezan el cantar siguiente:
Vienes airosa cuando vienes al campo; vienes airosa, vienes coloradita como una rosa.
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No viene el mío, viene tu carretero; no viene el mío. No viene el mío, a la sombra del carro queda dormido.
La que es doncella en el cantar se conoce; la que es doncella. la que es doncella tiene la voz delgada, alta y serena.
Porque no tengo dices que no me quieres; porque no tengo. Porque no tengo la nariz afilada y el pelo negro.
Has de quererla, dices que no la quieres; has de quererla. Has de quererla, has de probar el agua, has de beberla.
Retumba el agua por debajo del puente; retumba el agua. Retumba el agua, es la mi morena que el paño lava
Canta un canario en tu garganta, niña; canta un canario. Canta un canario dale caña dulce que cante claro
Tiene peligro la mujer junto al hombre; tiene peligro. Tiene peligro, como los garbanzales junto al camino.
Cantando dice la perdiz en el nido; cantando dice. Cantando dice la que tiene marido, de qué se aflige.
Muera la otra, viva mi cuadrilla; muera la otra. Muera la otra, que parece madeja de seda floja.
Más me valiera cuando te dí la mano; más me valiera. Más me valiera Hacer la sepultura y echarme en ella.
Ven tú si quieres a los madriles voy; ven tú si quieres. Ven tú si quieres a cumplir la palabra dada la tienes.
Traigo que darte, de los madriles vengo; traigo que darte Traigo que darte, una peina y un peine, para peinarte.
Con cinco mulas, arrierito nuevo; con cinco mulas. Con cinco mulas, tres y dos son del amo, las otras tuyas.
Sale del alma el amor que tengo; sale del alma. Sale del alma, si del alma no sale, no vale nada.
Madre, córteme por cortar caña dulce; madre, córteme. Madre, córteme, caña dulce del alma ¡cómo me duele!
De Villalibre la sobrina del cura; de Villalibre. De Villalibre, dicen que es tan bonita que Dios nos libre.
Van dos con dengue por la calle abajo, van dos con dengue. Van dos con dengue, una pica el cigarro, otra lo enciende.
Son dos contrarias las dos que andan en el baile; son dos contrarias, una baila de risa, otra de rabias.
Majo, a las mulas, cuando vas a dar agua; majo a las mulas. Majo, a las mulas, desde mi cama siento las herraduras.
¡Que no cantemos, de Madrid ha venido; que no cantemos! ¡Que no cantemos, que se ha muerto la Reina, que la recemos!
Niña de Orense qué quieres que te traiga; niña, de Orense. Niña, de Orense, un pañuelo de seda que dure siempre
De La Rioja qué quieres que traiga; de la Rioja, un libro de cantares, hoja por hoja.
Niña, de Lugo qué quieres que te traiga; niña de Lugo. Niña de Lugo, un pañuelo de seda que cueste un duro.
Con la verbena para qué me comparas; con la verbena. Con la verbena, si la verbena es blanca, yo soy morena.
Tiene tres torres, la Virgen del Rosario; tiene tres torres, dime, blanca paloma, en cuál te pones40. Que te empapelen va diciendo tu madre; Que te empapelen, las desempapeladas nadie las quiere.
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Puntuación: 1 de 5.
Va diciendo tu madre que te empapelen, las desempapeladas nadie las quiere.
Por desconfianza o para no dividir los capitales y la hacienda, frecuentemente unían en matrimonio a primos, previa dispensa eclesiástica, costumbre que también ha quedado patente en la tradición oral:
El que lejos va a casar, o va engañao o va a engañar.
Y también suele cantar la ronda:
Primo que por la prima te vas al baile, mira que por las venas corre la misma sangre.
Para primos carnales, dispensa en Roma; para segundos primos, en la ciudad de Barcelona.
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Todo comienza con la aparición de un rastro de paja molida que enlaza la casa del novio con la de la novia, y el domingo por la mañana descubre a todo el pueblo, que acude a misa, un noviazgo secreto hasta ese momento:
La soltera va pa’ misa, Pisa paja, paja pisa; La casada vien’ pa’ casa, Paja pisa, pisa paja.
Llega la noche de ronda y se cantan los “mandamientos” a la puerta de la novia:
Los mandamientos de amor te voy a contar, paloma, para que les des el sí y me lleves a la gloria.
La víspera de la boda también se entonaban canciones como en las rondas:
Zagalejo pajizo cinta encarnada, qué ganas tien’ la niña de estar casada.
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Cardadores son mis padres, cardadores mis hermanos y cardador ha de ser el que a mí me dé la mano.
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El día de la boda sale el cortejo de la casa del novio y, a ritmo de castañuelas y tamborín, acuden a la casa de los padres de la novia…
“Venimos a cumplir una palabra empeñada”,
dicen. El padre abre la puerta carretal y contesta
“Pues cúmplase en hora buena”.
El coro de mocitas vuelve a cantar
Denos la niña, señores, que aquí vienen fiadores. Señores, denos la niña, que aquí viene quien la fía: el padrino y la madrina y el novio en su compañía
Los padres del novio, con su hijo y el padrino, entran en el cuarto grande y saludan a la madrina y a los padres de la novia, que espera sentada a que la madrina la avise para salir al portal y recibir la bendición.
Arrodíllese, niña hermosa, en ese patio regado que te echen en bendición los padres que te han criado.
Arrodíllese la niña en ese patio barrido, que te eche la bendición ese tu padre querido.
Arrodíllese, niña hermosa, en ese patio florido que te echen la bendición los padres que te han querido.
Arrodíllese la niña en esa alfombra florida que te eche la bendición esa tu madre querida.
La novia se arrodilla y pide
“Echaime la bendición, padres míos”,
la madre le coloca el rosario de los antepasados y el padre hace la señal de la cruz mientras la bendice
“Yo te bendigo y te entrego en el nombre del Padre y del Hijo…”;
también puede responder “
La bendición de Dios, hija, que la nuestra echada está”.
El coro vuelve a cantar:
La bendición ya la tienes. Sal, niña, cuando quisieres.
El novio y la madrina colocan el manto sobre la cabeza de la novia; las demás mujeres se cubren con la mantilla negra, bordada con seda de colores. Y el coro:
Cúbrete con manto, niña, cúbrete con alegría, no te cubras con tristeza, mira que te pesaría.
Se levanta la novia, y el coro canta de nuevo:
Salga la niña de casa, pise la piedra solera, que esta es la última vez que la pisas de soltera. Despídete, niña hermosa, de la casa de tus padres, que ésta es la última vez que de ella soltera sales. Al revolver de la esquina, mira para el tejado, mira que dejas en casa las madres que te han criado. Al revolver de la otra esquina y dar vuelta a aquel balcón, olvidaste a padre y madre y a los hermanos que son. Y a un hijo de gente extraña metiste en el corazón.
Salen hacia el templo y el coro sigue con sus cánticos:
¿De dónde sale la luna que toda la calle alumbra? Sal de casa de tus padres que alumbra todas las calles. Mira, galán, para atrás y verás ir una rosa que a la puerta de la iglesia te la darán por esposa. Mira, niña, lo que haces en la puerta de la iglesia, no es nudo que se deshace y has de armarlo con firmeza. Mira, niña, lo que haces mira lo que vas a hacer, que el cordón de oro torcido no se puede destorcer.
Muy negro llevas el manto mucho más el corazón, porque dejas a tus padres en la mejor ocasión. No te la dan por esclava ni que hagas desprecio de ella; te la dan para que sirvas al Rey del Cielo con ella. Esta calle está enramada con rosas de Alejandría, que la enramó el galán cuando vino a ver la niña. Esta calle está enramada con hojas de perejil que la ha enramado el novio cuando la vino a pedir.
Al entrar para la iglesia pisarás losa sagrada, la última de soltera, la primera de casada. Cuando entres en la iglesia no cojas agua bendita que no lo permite el rezo, que no lo consiente la misa. Cuando pases por mi puerta rezaré un Avemaría, por aquellas amistades que tuvimos algún día. Al entrar para la iglesia verás a Cristo enclavado Ese es el mejor testigo de la palabra que has dado.
La ceremonia religiosa se inicia en el pórtico o cabildo, y después, mientras el sacerdote acompaña a los novios al interior del recinto sagrado, el coro, al son de castañuelas, flauta y tamborín, sigue cantando:
Salga, señor cura, salga salga de la sacristía que está la novia caliente y se está quedando fría. Salga, señor cura, salga, con esa capa florida, a casar estos dos novios, que vienen de gente fina.
Al entrar pa’ la iglesia no cojas agua bendita, porque la ley no lo manda ni lo permite la misa. Salga, salga, señor cura, con la capita de flores, delante de un crucifijo a casar a estos señores
Sale el señor cura y casa a los novios maragatos en el mismo pórtico de la iglesia. Mientras se celebra la ceremonia del casamiento, el coro sigue cantando:
A la puerta de la iglesia pisaste la losa fría, la primera de casada, de soltera despedida. Como reluce la plata, por arriba del platino, así reluce la niña al lado de su marido. Las arras y los anillos que llevan vuestros dedos, esos son cadenas de oro, donde quedáis prisioneros. .
Las arras y los anillos que llevan vuestros dedos, esos son cadenas de oro, donde quedáis prisioneros. Estos anillos y arras, que en los dedos os pusieron, son los grillos y cadenas, que con ellos os prendieron. Esos anillos y arras que llevan vuestras manos, esos son cadenas de oro, donde quedáis presos ambos.
Como relumbran los trigos, a la niña los anillos; como relumbra el rastrojo, a la niña el manto rojo. Como relumbran los trigos, a la niña los anillos; como relumbra el centeno, a la niña el manto negro. Por el sí que dio la niña a la puerta de la iglesia, por el sí que dio la niña entró libre, salió presa.
Entró libre sin prisiones, salió presa con amores; entró libre sin cadenas, salió presa con doncella. Ya os sacaron la cruz de plata para casaros, delante de un crucifijo os hicieron dar la mano. Cuando del altar bajaste, toda cubierta de negro, lanca flor me pareciste, mujer de ese caballero.
También era costumbre en las bodas maragatas lanzar puñados de trigo a los novios mientras se dirigían al altar:
Trigo le echan a la niña,
porque lo requiere así,
que trigo sacramentado
es lo que va a recibir.
⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 3.5 de 5.
Posteriormente, ya fuera de la iglesia, tiene lugar el llamado desfile de los mazapanes, la carrera del bollo y el banquete. Al finalizar la misa, los novios tomaban chocolate con el cura, mientras el coro cantaba:
Sal, casada, de la iglesia, que te estamos esperando pa’ darte la enhorabuena, que sea por muchos años. Casada, ya estás casada, con los libros de la iglesia; nadie te descasará, sólo Dios con su licencia. Cuando entraste pa’ la iglesia, pisaste piedra labrada, la última de soltera, la primera de casada.
Mira, niño, pa’ un lado y verás ir a una rosa, que a la puerta de la iglesia te la dieron por esposa. Estímela el caballero, bien la puedes estimar, que otro la pidió primero y no se la quisieron dar. Apártense los señores, dejen salir la casada, con bastante cortesía todo el mundo es a mirarla.
Sal, casada, de la iglesia, sal y no salgas llorando, que no digan que te pesa, por la palabra que has dado. Bienvenido el señor cura, también los señores novios, que con el Cuerpo de Cristo se desayunaron todos. Casada, ya estás casada. Dios te dé mucha fortuna: Dios quiera que de hoy en un año, tengas el niño en la cuna.
⭐⭐
Puntuación: 2 de 5.
Delante de la casa de la novia las mozas del pueblo que no han sido invitadas le dan los ramos, y el coro canta:
Toma, niña, el ramo, cargado de tortas, que ya te despediste, de todas las mozas.
⭐⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 5 de 5.
Toma, niña, el ramo, de roscas cargado, que tus compañeras no te han olvidado.
⭐⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 5 de 5.
Toma, niña, el ramo cargado de peras, que ya te despediste de tus compañeras.
⭐⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 5 de 5.
Y sigue cantando:
Esta calle está enramada con flores de la azucena, que la enramó la niña cuando era moza soltera.
La madrina es una rosa, el padrino, un clavel, la novia un espejo y el novio se mira en él.
Ya le relumbra el palacio donde la perdiz salió, estímela, caballero, que para ti se crió.
Guapa es la novia cual nadie, guapo el novio cual ninguno, tengan hijos a docenas y a centenares los mulos.
Salga, la su madre, a recibir la su hija, soltera salió de casa, casada viene de misa.
Cantos que el coro entona mientras las mozas de los ramos se los brindan a la novia:
Decime, casada, del cuerpo garrido, cual era la casa de vuestro marido. Es aquella, aquella del alto castillo.
Decime, casada, del cuerpo adamado, cual era la casa del vuestro venado. Es aquella, aquella del alto tejado.
Y el coro hace la dedicatoria:
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Toma, niña, el ramo cargado de tortas, que ya te despediste de todas las mozas.
⭐⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 5 de 5.
Toma, niña, el ramo cargado de peras, que ya te despediste de tus compañeras
⭐⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 5 de 5.
Toma, niña, el ramo cargado de guindas, que ya te despediste de todas tus amigas.
⭐⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 5 de 5.
Toma, niña, el ramo de roscas cargado, que tus compañeras no te han olvidado.
⭐⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 5 de 5.
Se disponen sillas para la madrina y para la recién desposada:
Sentaivos, casada, en silla enramada, con rosas y flores y ramos de palma.
Sentaivos, madrina, en silla florida, con rosas y flores y ramos de oliva.
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La novia invita a roscas a los vecinos del pueblo, mientras la saludan y la felicitan. Y el coro sigue cantando:
Estímala, caballero, como tacita de oro; que ya tienes mujer pa’ que te sirva en todo.
Estímala, caballero, como tacita de plata; que ya tienes mujer pa’ arreglo de tu casa.
Que de buena parra cortaste la hoja, que de buena gente tomaste la esposa.
Vuela la paloma por encima el repollo, vivan muchos años el padrino y el novio.
Vivan y revivan los señores novios; vivan y revivan y vivamos todos.
⭐⭐⭐⭐⭐
Puntuación: 5 de 5.
A continuación se celebra el baile de las picas, entre los mozos y mozas solteros invitados a la boda. Una vez finalizado este baile, se corre el bollo y luego viene el banquete, el tradicional cocido maragato. El coro acompaña con sus cánticos:
Vivan los señores novios y el cura que los casó; el padrino y la madrina, los invitados y yo.
Ponéi, madre, mesa, manteles de lino, que aquí viene su hija con el su marido.
Ponéi, madre, mesa, manteles de Holanda, que aquí viene su hija con la gente honrada. webs es pan comido.»
A la hora de servir el postre a los novios, el coro canta:
Este plato que hay tapado
no lo destapará nadie,
más que la señora novia,
con permiso de sus padres.
Este plato que hay tapado no lo destapará nadie, más que el señor novio, con permiso de sus padres.
Al finalizar el banquete se vuelve a cantar:
Ahora que hemos comido daremos gracias a Dios, al padrino y la madrina y al cura que los casó
Ya se recogen cuchillos, tenedores y manteles, si alguna falta ha habido entre todos nosotros quede.
Después de la comida de ese día se le entregaba a la novia una manzana en una bandeja cubierta con un paño, mientras se cantaba:
Toma, niña, la manzana,
repártela por la mesa,
dale de ella a tu marido,
como lo manda la Iglesia.
Literatura popular en el ritual de la boda del país de Maragatos (León)
Cuando yo fui a Covadonga volví con desilusión, pues me dijo la Santina que no me tienes nada de amor. Como puedes comprender traigo el corazón partido, todo lo que te rondé, morena mía, tiempo perdido. Ven, morena, ven bailemos a la gaita, ven, morena, ven bailemos al tambor, que aunque no me quieras todo puede arreglarse, pues la Virgen dijo no le guardes rencor. Bailemos a la gaita, bailemos al tambor. Hoy vuelvo de Covadonga, traigo alegre el corazón pues me dijo la Santina que ya me tienes algo de amor. Doy gracias a la Señora del consejo que me dio: que aunque tú no me quisieras no te guardara ningún rencor. Cuando Fui a Covadonga Ven, morena, ven bailemos a la gaita, ven, morena, ven bailemos al tambor, que aunque no me quieras todo puede arreglarse, pues la Virgen dijo no le guardes rencor. Bailemos a la gaita, bailemos al tambor.
Coro. ¡Oh Virgen del Camino Reina y Madre del pueblo Leonés! muéstranos a Jesús vivo y glorioso que herencia nuestra es, que herencia nuestra es,
Estrofas.
Reina León te llama de sus tierras y su dulzura, si tu amor implora, su vida cuando dice que te quiere y su esperanza cuando gime y llora su vida cuando dice que te quiere y su esperanza cuando gime y llora.
Madre León te llama de sus hijos, y viene a Tí, sus hijos a ofrecerte, y vuelve a Tí, contigo a consolarte, cuando a tus brazos los llevó la muerte.
Grande es tu amor, oh Virgen del Camino y el alma leonesa en él se baña, y dio por ese amor en santas luchas triunfos y glorias a la Madre España.
Reina inmortal, oh gloria de la Gloria, oh Madre, siempre Madre de tu clemencia, bendícenos, bendice a nuestros Reyes, bendice a nuestra Patria, que es tu herencia.
Y de tu amor las cálidas ternuras, que su alto origen divinal pregonan, más dulce sean hoy para tus hijos, los hijos de León que hoy te coronan.
Leonesa, leonesa, no eras tú la que decías que llegando los de Astorga con ellos te casarías.
Los de Astorga, ya han llegado, con ellos no te has casado. Y ahora qué dirá la gente: solterita te has quedado.
El amor del forastero es como las golondrinas que, cuando acaba el verano a su tierra se encaminan.
Si supiera que cantando daba gusto a mi morena, toda la noche cantara de la Bañeza a la Cullera.
La piedra que mucho roda no vale para el cimiento y el galán que mucho ronda no vale p ‘al casamiento.
Allá va la despedida y en la despedida un ramo con letras de oro que digan vivan los que están bailando.
Leonesa, leonesa, No eras tú la que decías Que llegando los de Astorga Con ellos te casarías.
Los de Astorga ya han venido, Morena, y no te has casado; Y ahora que dirá la gente; Solterita te has quedado.
Pistonudos los de Astorga Que vienen en carretas; Y han traído guapas mozas Para lucirse en la fiesta.
Pues tienen las maragatas Tanto donaire y salero, Que no hay otras que las ganen De León en su gran reino.
Somos los maragatines De corazón muy subidos; Por eso los leoneses Nos tienen bien merecidos.
Leonesa, leonesa, ¿no eras tú la que decías que viniendo los de Astorga con ellos te casarías?
Los de Astorga han venido, con ellos no te has casado, y ahora, ¿qué dirá la gente? Solterita te has quedado. Y aunque me ves, que me ves, que me ves, que me ves, que me caigo… ¡es el andar menudín, menudín, menudito que traigo!
Eres buena moza, sí, cuando por la calle vas. Eres buena moza, sí, pero no te casarás, pero no te casarás, carita de cera fina… ¡porque me lo han dicho a mí!
En la provincia Aragón, donde se cría el romero, también se criaron dos, una niña y un mancebo. Mucho se quisieron siempre, de grandes y de pequeños; sus padres no se la daban, sus padres no se la dieron, sus padres no se la daban porque era pobre el mancebo. Se ha ausentado de su casa por ver si la aborrecía; cuanto más la echa en olvido, más al alma la traía. Siete años estuvo allá, y olvidarla no podía; de los siete pa los ocho trató volver a Castilla. -Arre, mi caballo arre, arre, mi caballería, arre, mi caballo arre, que pronto será de día. Al revolver un cantón, al revolver de una esquina, se ha encontrado con un niño, la edad de ocho años tenía. -Dime, niño, si tú sabes, dime de toda tu vida, dime si se habrá casado doña Ángela de Mejía. -Hoy se casará la blanca, hoy se casará la niña, hoy se casará la blanca, a gusto de ella no iba. Siete vueltas dio al palacio, sin hallar gente nacida; todo, todo está cerrado, ventanas y porterías. En la ventana más alta había una blanca niña, toda vestida de negro, hasta la flor que traía. -lPor quién trae luto, la blanca, por quién trae luto, la niña? -Por mi ama doña Ángela, doña Ángela de Mejías. El caballero al oírlo, desmayado se caía, y después que volvió en sí, a preguntar a la niña: -Dime dónde está enterrada, quiero hacerla una visita. -Allá en el altar mayor, en una hermosa capilla, junto a una cruz que relumbra, al pie la Virgen María. -Abre la puerta, portero, ábreme la portería, abre la puerta, portero, que bien pago te sería. L’ha regalado un anillo que mucho valor tenía: El aro sin el doblón un grande valor tenía. La rezó siete rosarios sin levantar la rodilla, la rezó siete rosarios por amor que la tenía. Sacó un dorado puñal de su dorada petrina, para quitarse la vida y echarse en su compañía. La Virgen, de que lo vio, corrió su blanca cortina. -Deténte, mano feroz, y no te quites la vida, más quiero que resucite la que antes ha sido viva, primero de que se pierda un devoto de María. -Levántate de ahí, Juan, levanta esa losa fría. La vio tan fresca y tan guapa como cuando estaba viva. L’ha agarrado de la mano, se la llevó calle arriba. L’ha pretendido el galán, el galán que la tenía, pero la mano don Juan bien ganada la tenía. Madres que tenéis hijas, casadlas con alegría, que una joven de quince años de muerta se volvió viva.