ORACION PARA ACOSTARSE Y CONTRA LA MUERTE REPENTINA



Oración para acostarse y contra la muerte repentina

¡Válgame los Doce Apóstoles
cuando me voy a la cama,
la bendita Madalena
y la Virgen Soberana!

Sepultura, yo en mi vida (¡Oh, sepultura divina,)
nunca te tengo olvidada.(cómo te tengo olvidada! )
Sagrada Virgen María,
a Vos entrego mi alma.

¡Cuántos hombres y mujeres
se acuestan sanos y buenos!
por la mañana amanecen
cadáveres muertos.

No permitas, gran Señor,
que yo sea uno de ellos,
que no me dejéis morir
sin recibir sacramentos.

Con Dios me acuesto,
con Dios me levanto,
por obra y gracia
del Espíritu Santo.

San Pedro está en Roma
diciendo la misa de la hora;
san Pedro la canta
y Cristo la adora.

¡Dichosa del alma
que expire en tal hora!
Si yo me durmiere,
Dios, me recordéis;
si yo me muriere,
Dios, me alumbréis
con las once candelas
de la Santísima Trinidad.
Amén.

Cuatro esquinitas
tiene mi cama,
cuatro angelitos
guardan mi alma .

Puntuación: 5 de 5.

(Versión de Dolores Fernández, recogida en Val de San Lorenzo el 14 de julio de 1995)

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/los-romances-de-carolina-y-antonia-geijo-y-de-dolores-fernandez-en-val-de-san-lorenzo-leon/html/b85ce934-5c7e-11e1-b1fb-00163ebf5e63.html

EL CIEGO Y LA VIRGEN

Caminando va la Virgen
de Egipto para Belén,
con el su Niño en los brazos
que es Jesús de Nazaret;
en la mitad del camino
pidió el Niño de beber.
– ¿Qué te daré yo mi vida,
qué te daré yo, mi bien?
Allá arriba hay un manzano
que ricas manzanas tien;
el hombre que las cuidaba
era ciego y no las ve.
– Dame, ciego, una manzana,
para mi Niño comer.
– Coge una, coja dos,
coja las que ha menester,
coja de la camuesita
que tiene mejor comer;
entre más manzanas coge
más empiezan a nacer.
– Vete, ciego, para casa
a ver tus hijos y mujer;
tu mujer como una rosa,
tus hijos como un clavel.
Le preguntan las vecinas:
– Ciego, ¿quién te ha dado el ver?
– Me lo ha dado una Señora
que la Virgen puede ser.



Caminando va la Virgen
de Egipto para Belén,
con el su Niño en los brazos
que es Jesús de Nazaret;
en el medio del camino
pidió el Niño de comer.
– ¿Qué te daré yo mi vida,
qué te daré yo, mi bien?
Allá arriba hay un manzano
que ricas manzanas tien;
el pastor que las cuidaba
era ciego y no las ve.
– Dame, ciego, una manzana,
para este Niño comer.
– Coja una, coja dos,
coja las que ha menester,
coja de las camuesitas
que tiene mejor comer;
entre más manzanas coge
más empiezan a crecer.
– Marcha, ciego, para casa
a ver tus hijos y mujer;
tu mujer como una rosa,
tus hijos como un clavel.
Le preguntan los vecinos:
– Ciego, quién te ha dado el ver?
– Me lo ha dado una Señora
que la Virgen puede ser.
Porque le di una manzana
para su Niño comer

Cada vez que siento pena

Cada vez que siento pena
me dan ganas de llorar;
la causa de mi condena
te la ofrezco en mi cantar.

Llevaste mi corazón
prisionero con cadenas;
lástima de corazón,
que muere y no tiene pena.

Si me quisieras,
te juro yo,
esclavo por siempre fuera,
prisionero de tu amor.

Canciones que canto yo

Bien sé que estás en la cama;
bien sé que no duermes, no;
bien sé que estás escuchando
canciones que canto yo.

Canciones que canto yo;
bien sé que estás en la cama.
Si tus padres te riñen en casa,
abrirás ventana y balcón;
juntaremos los dos corazones
y hablaremos cositas de amor.

Cuatro palomitas blancas

Cuatro palomitas blancas
como la nieve, volando van;
van al río a beber agua,
con mucho rumbo y serenidad.

Y después de haber bebido,
alzan el vuelo y vuelven atrás,
en busca de los pichones,
que se han quedado en el palomar.

Dame la mano, dame la mano,
dame un clavel.
Dame la mano, dame la mano,
y te vengo a ver.

Un dia vine borracho

Un día vine borracho
y me llamó: –Celestino:
si no te casas conmigo,
no ganarás ni pa vino.

Yo quiero una novia
que me haga feliz;
si vengo borracho,
que se eche a reír.

Si yo no trabajo,
ni debo un real,
a mí que me dejen
cantar y bailar.

Lolita tiene un caballo

Lolita tiene un caballo,
color castaño, de lo mejor,
para pasear a Pepito, leré,
que está malito, leré,
del sarampión. (bis)
El médico le receta
una papeleta, le hace llorar;
no llores, por Dios, Pepito, leré,
que con Lolita, leré,
te has de casar. (bis)
Lolita tiene una niña,
pero qué niña, pero qué sol;
por cinco monedas de oro, leré,
a una cubana, leré,
se la vendió. (bis)
Apenas sale la aurora,
y a sus mejoras se oye un cantar;
gaiteros a son de gaita, leré,
que gime en brazos, leré,
de un buen gañán. (bis)
Y en casa del tío Vicente
con tanta gente, qué habrá, qué habrá;
son las mocitas del pueblo, leré,
que con las mozos, leré,
quieren casar. (bis)
  • Las medulas y alrededores

La monja y el moreno

Desde chiquitita me fui al convento,
con mucha alegría, y me fui contenta;
pero la alegría pronto se acabó.
Maldigo a mi padre, que no me casó…
con aquel moreno que quería yo.
La madre abadesa me compraba anises,
y a mí me los daba cuando estaba triste;
yo no quiero anises, no los quiero, no.
Maldigo a mi padre, que no me casó…
con aquel moreno que quería yo.
Voy a la cocina, por ver qué hay que hacer;
veo muchos platos, nada que comer,
cuánta hambre, sí, la que paso yo.
Maldigo a mi padre, que no me casó…
con aquel moreno que quería yo.
La madre abadesa me lleva al jardín
y la mejor rosa era para mí.
Yo no quiero rosas, no las quiero, no.
Maldigo a mi padre, que no me casó…
con aquel moreno que quería yo.
He subido al coro, la misa a cantar;
veo a mis amores por allí pasar.
Casadita, sí, pero monja no.
Maldigo a mi padre, que no me casó…
con aquel moreno que quería yo.

No me olvides

Como sabes que te quiero,
siempre me estás haciendo penar. (bis)

Lo mismo que supe quererte
también he de saberte olvidar. (bis)

No me olvides, prenda mía;
no me olvides, mi adorada;
que viene la luz del día, la madrugada.

Son tus ojos, nena,
son tus ojos, son;
que cuanto más los miro,
más bonitos son.

Dónde va la mi morena (mozos hay en la Ribera)

Dónde va la mi morena,
dónde va la mi salada;
con el cantarito al brazo,
a la fuente va por agua.

A la fuente va por agua,
y un galán me la entretiene;
aquí la estoy esperando,
por ver si viene o no viene.

Por ver si viene o no viene,
por ver si venía sola;
la venía acompañando
la banderita española.

Mozas hay, mozos hay;
mozos hay en la Ribera;
haylos de media polaina,
haylos de polaina entera.

Qué noche aquella

A cantar a una niña,
a cantar a una niña,
yo la enseñaba,
y en cada nota un beso,
y en cada nota un beso
ella me daba.

Y aprendió tanto,
aprendió tanto;
aprendió muchas cosas
menos el canto.
A contar las estrellas,
a contar las estrellas
yo la enseñaba;
y en cada estrella un beso,
y en cada estrella un beso
ella me daba.
Y me decía,
y me decía,
por qué no habrá estrellas
también de día.
A nombrar las estrellas,
a nombrar las estrellas
yo la enseñaba;
y en cada nombre un beso,
y en cada nombre un beso
ella me daba.

Qué noche aquella,
qué noche aquella,
en que le di mil nombres
a cada estrella.
A cantar a una niña, (…)

Para qué me das pañuelos

Para qué me das pañuelos
que han venido de La Habana,
si me los vas a dar hoy
y me los quitas mañana.

Para qué me ha dado Dios
tanto amor para quererte,
si ahora para olvidarte
paso las penas de muerte.

Me arrimé a un pino verde

Me arrimé a un pino verde
por ver si me consolaba,
y el pino como era verde,
al verme llorar lloraba.

Tan chiquitita, tener amores…
y yo como no los tengo
me divierto con las flores.
Tan chiquitita, tener amores.

Tengo de ir a León

Tengo de ir a León,
a preguntarle al fiscal,
si por querer a una niña
tiene causa criminal.

Tengo de ir a León,
a la puerta de la Audiencia;
sólo por ver, penosita,
como sale tu sentencia.

A la una yo nací

A la una yo nací;
a las dos me bautizaron;
a las tres ya tuve amores;
a las cuatro me casaron.

A las cinco tuve un hijo;
a las seis lo bautizaron;
a las siete se murió
y a las ocho lo enterraron.

Quiero casarme con ella,
porque ella lleva en su cara
más besos que cien claveles,
la mantilla sevillana

Canta, canta, pajarito

Canta, canta, pajarito;
canta bien y canta fuerte,
que la cama de mi novia
está lejos y no siente.

Canta, canta, pajarito;
canta, que yo te daré
una gargantilla de oro,
que cantando la gané.

Pajarito barronqueño,
que en el pico llevas hilo,
dámelo para coser
mi corazón que está herido.

Pajarito, pajarito,
pajarito barronqueño,
qué bonitos ojos tienes;
lástima que tengan dueño.

¿Qué pajarito es aquel
que canta en aquella encina?
Anda dile que no cante,
que mi corazón lastima.

¿Qué pajarito es aquel
que canta en aquella higuera?
Anda y dile que no cante
hasta que yo no me muera.

Anduvístete alabando

Anduvístete alabando
que te quería y te quiero,
y ahora me alabo yo,
que te quería y te dejo.

Anduvístete alabando
que las tenías a pares;
calabazas y no mozas,
anda majo no te alabes.

Anduvístete alabando
que tienes y que tenías,
olivares en La Habana,
tierras en Andalucía.

Anduvístete alabando
que tienes la casa grande;
arrímate a las esquinas,
que no te la tumbe el aire.

Síguela, Manuel, síguela, Manueluca,

Cuatro cuernos de cabra,
cuatro de ciervo,
cuatro de mi marido,
son doce cuernos;
síguela, Manuel.

Síguela, Manueluca,
síguela, Manuel;
de noche por la luna,
y los luceros
del amanecer.

De noche, por la luna,
si vas a moras,
ten cuidao con las zarzas,
que son traidoras;
síguela Manuel…

Debajo de tu ventana tres arbolitos planté

Debajo de tu ventana
tres arbolitos planté;
toda la noche regando
por ver si florecen bien.

El primero es un manzano,
el segundo es un olivo,
el tercero es un esparcho,
atiende a lo que te digo.

El esparcho, que me aparto;
el olivo, que te olvido;
y el manzano, que me pesa
el tiempo que te he querido.

Si los árboles florecen
como floreció el querer,
florecerán mis cantares
cuando te vuelva a tener.

toé toé

A mí me lo ha dicho el cura
A mí me lo ha dicho el cura
y a mí me lo ha dicho el cura ,
y a mí me lo ha dicho el cura ,
que casarme con tu hermana
sería una sepultura
sería una sepultura.

Pa tu papá, pa tu mamá,
toé, toé, toé, torototó ,
toé, toé, toé, torototó
La condená de tu hermana
La condená de tu hermana
me ha traído dos negritos
me ha traído dos negritos:
uno pa que lleve el pato,
y otro pa que lleve el pito.
Pa tu papá …

Domingo de Rebeca

Domingo de Rebeca
cogí mi escopeta;
domingo de Lázaros
maté un pájaro;
domingo de Ramos
lo metí en ajos;
y domingo de Pascuilla
lo metí en mi barriguilla..

Reme, remendé

Tengo tres cabritillas,
ay, reme, remendé,
arriba, en la montaña,
ay, reme, remendé;
arriba, en la montaña,
airé, airé.

Una me da la leche,
ay, reme, remendé;
otra me da la lana,
ay, reme, remendé;
y la otra me mantiene
pa toda la semana,
airé, airé.

Os de Carucedo

Os de Carucedo
comen a merenda ó cedo;
venen as doce,
nun tenen qué darlle ó perro;
sáltalle ó lobo:
–¡Corre, perro! ¡Corre ó lobo!
–Corre tú que estás más gordo.