RAMOS DE NAVIDAD (MEDULAS Y ALREDEDORES)

Empieza la representación en el momento en que una persona, colocada en lo alto de la iglesia, se dirige al cura para pedirle permiso.

Buenos días, señor cura.
¿Cómo usted ha descansado?
Vengo a pedirle permiso
para cantar un ramo.


El sacerdote asiente con la cabeza y dice:

Mi permiso lo tenéis;
podéis comenzar cuando gustéis.


Los participantes en el Ramo contestan a coro:

Ya podemos comenzar,
con gorriones y jilgueros,
un regalo al señor cura
que en esta cesta traemos,
y entregamos como prueba
de nuestro agradecimiento.


Le entregan al sacerdote una cesta que está tapada por encima con un paño y atada con una cuerda alrededor. Desatan la cuerda, quitan el paño y salen los pájaros volando por la iglesia, en busca de una salida al exterior. Comienza entonces el Ramo:

Déjennos pasar, señores,
por el medio de este templo,
vamos a cantar un ramo
dedicado al nacimiento.

Caminando, caminando,
caminando hacia Belén
van cogidos de la mano
La Virgen y San José.


La Virgen embarazada
ya va cansada de andar;
se sentaron junto a un roble
un poquito a descansar.


Beben un poquito de agua
que brotaba cristalina
y prosiguen su camino
José y su esposa María.


Para Belén camina
la hermosa niña:
iba a pedir posada
a una sobrina
Llegaron,
a la puerta llamaron;
salieron,
posada no le dieron.

Fueron más adelante,
que allí tenían
unos parientes suyos
que allí vivían.
Llegaron,
a la puerta llamaron;
salieron,
posada no le dieron.

San José pidió posada
para la reina del cielo,
y el mesonero responde,
como si fuera embustero

–Una niña tan bonita
casada con ese viejo:
no sé si la trae hurtada,
que más valiera prenderlo.

–¿Qué te parece, María?
¿Qué me respondes a esto?
–Paciencia, esposo José,
que Dios nos dará remedio.

San José se aflige
al ver a su esposa
entre tan mala gente
y tan mal piadosa.
La niña,
trae la pobre doncella
preñada.
Posada no hallaban.

Se vieron desprotegidos
y no sabían qué hacer,
y el rey de cielos y tierras
está a punto de nacer.
Vieron allí un portal
con una mula y un buey;
–En este portal, María,
nos vamos a guarecer.
Ya bien cerrada la noche
el frío se encruda más.
–No desesperes, José,
que Dios nos ayudará

a esto de la medianoche,
en aquel viejo portal,
allí nace el rey de reyes,
de toda la humanidad.
Y en aquella pobreza,
que ni tenían
un pañal para el niño
que necesitan

a esto de la medianoche,
en aquel viejo portal,
allí nace el rey de reyes,
de toda la humanidad.
Y en aquella pobreza,
que ni tenían
un pañal para el niño
que necesitan.

LOS PASTORES
Somos humildes pastores,
venimos a toda prisa
a cantar, tocar y bailar
a los pies de Jesús, José y María.
Somos pastores cansados,
y venimos de remotas montañas,
y le traemos al niño
una cesta de castañas.
Llega en ese momento un pastor que viene solo y se presenta:
Soy un pastor cojo y tuerto,
solo traigo en mi zurrón
una flauta y pan duro

¿Qué puedo ofrecerle yo?
¡ah, ya sé!
La leche de mis ovejas
y una dulce melodía;
tocaré mi vieja flauta
en honor a este día;
en honor al niño Dios,
Jesús, José y María.

Se presentan en escena unos ángeles:

Ángeles somos,
del cielo venimos;
bolsa traemos,
dinero pedimos.
Ángeles somos,
con gran humildad,
y a los pies de la Virgen
venimos a bailar.

Detrás de ellos aparece un ángel solo, bajito y cojo, y se presenta:

Yo soy el ángel pequeño,
que del cielo vengo ahora,
caminando como puedo
a ver a nuestra señora.

Sigue ahora la confesión de la Virgen:

Postrada estoy de rodillas
ante el confesor bendito,
que es San Juan Evangelista,
primo hermano de Cristo.
No es por pecados que tenga,
nunca los he conocido;
es por cumplir el precepto
que mandó mi amado hijo

Aparecen en escena dos caminantes, que son del pueblo de San Juan:

Caminante 1º: –¿Qué tal, compañeiro? ¿ves mui cansao?
Caminante 2º: –Un pouco.
Caminante 1º: –Pois, mira: vamos facer un descanso, ia tomamos un trago

Se sientan, toman un trago de vino; después siguen hablando:

Caminante 1º: –¿Qué tal, compañeiro?
Caminante 2º: –ahora ya me encontro mejor.
Caminante 1º: –Bien, ya podemos caminar, que estará cerca o portal

Caminante 2º:

–Mira, mira, compañeiro,
que vai volando un pardal,
parece leva no pico
unha estrella celestial,
ia vén a darnos aviso
que aí está o portal,
donde hai ese resplandor
con dous ángeles o par,
ia anda por aí volando
pra ós visitantes guiar.

Caminante 1º:

–Si pudéramos traer
esta familia a San Juan
construiríamoslle un palacio,
aunque fura mui despacio,
como a familia real.
Estos dous de centinelas,
io pueblo o sou servicio,
aunque fura por viceira:
cada día dous vecinos.
Podémosllo proponer;
contentos iban a estar
con xente que é tan amable
neste pueblo de San Juan.
–Esperamos haiga gustao
este ramo ós foristeiros,
que ya quedan invitaos
cuando queiran a este pueblo.
gracias por venir.

VILLANCICOS

No hay tal andar como andar
a la una,
veréis el niño en la cuna,
que nació en la noche oscura
en Belén en un portal.

No hay tal andar como andar
a las dos,
veréis el hijo de Dios,
que por remedio de nos
su sangre quiso arramar.

No hay tal andar como andar
a las tres,
veréis al San, San andrés
que para antes y después
pescador en alta mar.

No hay tal andar como andar
a las ocho,
veréis al santo y pirocho
que con agua ni bizcocho
no se puede consolar.

***************

El día de Navidad
era la noche mejor,
parió la Virgen María,
nació Cristo redentor.

El portal donde nació
relumbraba más que el sol.
La escoba que lo barría
estaba llena de flor.

Dainos aguinaldo,
señora, por Dios;
por el nacimiento
del hijo de Dios;
que venimos cuatro
y cantamos dos.

********************






Coplillas varias

En esta entrada reúno coplas de distinto origen: algunas pertenecen al folclore leonés, mientras que otras son coplas populares de difusión general que han circulado junto a ellas


Ábreme la puerta, niña;
ábreme la puerta luego;
ábreme la puerta niña,
bien sabes que tarde vengo.

Vente conmigo, morena,
a la ciudad de León;
si tus padres no te quieren,
te quiere mi corazón.

——
Dalgún día fui pastor
del vuelo de tus enaguas,
como estaba cerca el monte
se me escaparon las cabras.

Mi novio cuando va a misa
se parece a un pino verde;
las hierbas secas que él pisa
al momento reverdecen.



Cuando vienes del campo
vienes airosa,
vienes coloradita
como una rosa.

Un soldado me dio un ramo,
yo lo recibí con pena;
de la mano de un soldado
no se espera cosa buena.

Una rubia me engañó
y me llevó junto a un trigo.
¿Cuándo volverá esa rubia
a tener bromas conmigo?

Asómate a la ventana;
no te asomes tan de prisa,
que se te van a ver los pechos,
que es muy fina la camisa.

Si quieres que te quiera,
dame doblones;
que es moneda que alegra
los corazones.

Si quieres que te quiera,
cómprame un burro,
para andar de a caballo
por todo el mundo.

https://musicatradicional.imf.csic.es/es/piece/21350?utm_source=copilot.com


Por estar en tu jardín
ha caído una nevada
de rosas y de claveles,
morenita resalada.

Cuando más lleno está el pozo,
más clarita sale el agua;
cuanto más lejos de tí,
más se acercan mis palabras.
———-
amor mío no me lleves
al campo tan de mañana,
hace frío, truena y llueva
y está lejos la cabaña
——————
Con el aire que llevas
cuando vas a lavar,
el jabón de la ropa
te has dejao de llevar.
Te has dejao de llevar,
te has dejao de llevar;
con el aire que llevas
cuando vas a lavar.


————–
él: Sale niña a la ventana
que te quiero perguntar
dónde se vende el tabaco
y el papel para fumar.
ella: Si quieres saber quién fuma
y quién son los cigarreros
has de mirar a los labios
y a la punta de los dedos.


————-
Debajo de tu ventana
he plantado nueve claveles,
tres Pepes, tres antonios
y tres queridos Manueles.
————

Sal a bailar, buena moza;
sal a bailar, resalada;
que la sal del mundo tienes,
y no la meneas nada (bis)
——————-
Paso ríos, paso fuentes;
siempre te encuentro lavando.
La hermosura de tu cara
el agua la va llevando

—————

***************


Que no te cases, con los pintores,
que son borrachos y fumadores;
y fumadores y jugadores;
que no te cases con los pintores

——————-
Tu que lo sabes, bien de mi vida;
tu que me tratas de aborrecer;
tu siempre fuiste mi consentida,
la única dueña de mi querer.
—————————
alto pino, alto pino;
alto pino, alta la rama;
debajo del alto pino,
tiene mi amante la cama.
Debajo del alto pino,
tiene mi amante la cama
—————————-

——————
Debajo de tu ventana
tiene la perdiz el nido,
y yo como perdigón
a tu ventana he subido.
—————-
En aquella ventana hay luz,
allí se están acostando;
allí están los mis amores
y yo por aquí penando.

———————-
Serranita, serranita,
vente conmigo a la sierra,
que entre todos los serranos
no hay uno que más te quiera.
————-
Dicen que tus manos pican,
para mí son amorosas;
también los rosales pican
y de ellos salen las rosas.

———————————
Mis amores marchan hoy,
pasan el puerto mañana.
¡Quién me diera ser a mí
mortero de agua de rama!
——————-
La Luna cuando se pone
no lleva tanto donaire
como lleva mi morena
cuando va a misa y al baile
——————————-
No te quiero, no te quiero,
y a la cara te lo digo,
que no me parió mi madre
para casarme contigo.
——————
Cuando quise, no quisiste;
y ahora que quieres, no quiero.
Pásate la vida triste,
que yo alegre me la llevo.
———————–
Los pañuelos que me diste
todos los días los lavo
con lágrimas de mis ojos
al ver que me has olvidado.
————————————-
No te quiero, no te quiero,
no te quiero y acabóse;
el cariño que te tuve
era cristal y rompióse.
—————————-
Para qué me das pañuelos
que han venido de La Habana,
si me los vas a dar hoy
y me los quitas mañana.
Para qué me ha dado Dios
tanto amor para quererte,
si ahora para olvidarte
paso las penas de muerte.
———————-
Para qué me diste el sí,
traidora, si estás preñada;
unos comen la lechuga
y otros pagan la empanada
—————————

Para qué me dices toma,
si no me tienes qué dar;
para qué quieres amores,
si no los sabes amar.
———————–
Cuando paso por tu puerta
cojo pan y voy comiendo,
para que no diga tu padre
que de verte me mantengo.
o también: … porque no digan
———————
Cuando paso por tu puerta
cojo pan y voy comiendo,
porque no digan tu padres
que me estaban ma
———————-
Me llamaste pobre y fea,
en el alma lo sentí;
si yo fuera rica y guapa,
no sería para ti
——————–.
Dicen que casar, casar;
yo también me casaría,
si la vida de casada
fuera como el primer día.
———————–
Carmiña, Carmela,
qué pena me das;
na guerra de Cuba
morreuche o rapaz.
Se morreu, morreu;
deixalo morrer,
que pra tí, Carmela,
rapaz ha de haber.

Na guerra de Cuba | Fondo de Música Tradicional
----------------------
 Cuando pasé por tu puerta
 me tiraste un limón;
 el limón me dio en la cara
 y el zumo en el corazón.
-----------------------
 Ese mozo que va ahí,
 cruzado de pantorrilla,
 a su madre que lo case,
 que lo pica la polilla.
----------------------------
 Dicen que no me quieres,
 porque no tengo
 bueyes en la vacada,
 bueis en rodeo.
------------------
 Yo casarme me casara
 si no fuera lo que temo:
 andar con la quilma a cuestas
 preguntando si hay centeno.
----------------------
 Demo te leve, Saturno;
 quén te botara na cara
 un chorriño de auga quente
 pra cá vista che cansara.
----------------------
 anda diciendo tu madre
 que no me quiere por nuera;
 si yo no te quiero a ti, 
 tronco de mala madera
-------------------------------
 anda diciendo tu madre
 que no me quiere por nuera;
tampoco qiuiero a su hijo
tronco de mala madera.
-------------------
.
 Anda diciendo tu madre
 que tienes un hijo mío;
 has de ponerle mi nombre,
 pero no mis apellidos.
--------------
 anda diciendo tu madre
 que yo para ti soy pobre;
 si te lo vuelve a decir,
 el que lo tiene lo come.
-----------------------------
 anda diciendo tu madre
 que tú la reina mereces,
 y yo como no soy reina
 no quiero que me cortejes
----------------------
 aunque me des treinta reales,
 no voy contigo al Pilar,
 porque tienes sabañones
 y me los puedes pegar.
 Y me los puedes pegar,
 y me los puedes pegar;
 aunque me des treinta reales
 no voy contigo al Pilar.
--------------
 Un día por la mañana,
 y un día al amanecer,
 un día por la mañana
 ya se le olvidó el querer (bis).
---------------------
 Yo me enamoré de un aire,
 de un aire me enamoré;
 como el aire es cosa vana,
 sin el amor me quedé
-------------------------
 Si me muero, que me entierren
 en un panteón de flores;
 los ojos de mi morena,
 si quieren llorar que lloren.

--------------------------

 Sola estoy, sola nací;
 sola me parió mi madre;
 solita tengo de andar
 como la pluma en el aire.
------------------
 No tengo padre ni madre;
 mis amigos me abandonan;
 tengo novia y no me quiere,
 ¿qué va a ser de mi persona?
-----------------------------
 Quisiera verte y no verte;
 quisiera amarte y no amarte;
 quisiera pegarte un tiro
 y no quisiera matarte.
--------------------------
 Siempre me andas preguntando,
 si mi padre tiene bienes;
 da una vuelta por los tuyos,
 mira las rentas que tienes.
-------------------
 amores tenía trece,
 y me olvidaron los doce;
 y uno que me quedó
 dice que no me conoce.
---------------------------
 No te cases, mozo pobre,
 con una que rica sea:
 siempre te estará diciendo
 que vives a cuenta de ella.
----------------------
 Quítate de esa ventana,
 puchero de cocer mocos;
 no digas a la mañana
 que te rondaron los mozos.
-----------------
 Quítate de esa ventana,
 no seas tan ventanera;
 que las cubas de buen vino
 no necesitan bandera.
-------------------
 Por esta calle a lo largo
 varias veces he venido;
 ya las piedras me conocen
 y tu no me has conocido.
--------------------
 Las dos hermanitas duermen
 en cama de dos colchones,
 y a la cabecera tienen
 la Virgen de los Dolores
-------------------------
 Puta tú, puta tu madre;
 puta tu abuela y tu tía.
 Cómo tú no has de ser puta
 siendo de la putería. 
------------------------
Carmiña ten un tinteiro
 cheo de tinta marela;
 déixame molla-la pluma
 no teu tinteiro, Carmela.
-------------------
 El perejil que se seca,
 por qué no lo riegas, Lola;
 teniendo el pozo en la huerta
 yo te prestaré la soga.
-------
Una niña fue a lavar
 un par de medias azules
 y se le metió la rana
 entre el domingo y el lunes. 
Una niña fue a lavar
 y se le olvidó el jabón;
 metió el dedo en el culo,
 sacó libra y cuarterón. 
------------------------------
 Cuando una tiene dos,
 no es tonta, que es entendida;
 por si una vela se apaga,
 la otra queda encendida
--------------------
 ¡ay, madre, que me lo han roto!
 Hija, no digas el qué.
 El cantarito en la fuente,
 madre, ¿qué pensaba usted?
--------------------
 Cásate comigo nena
 que te soy un bon rapaz,
 jugador ia borrachón,
 putañeiro e nada más.
--------------------
 Por qué nun te casas, Pepe,
 por qué nun te casas, Juan;
 as morenas nun as quero,
 ias blancas nun me las dan
---------------.
 Pajarito va volando,
 pajarito va cagando;
 pajarito ya voló,
 en la boca te cagó.
---------------
 Una vez que estuve mala,
 un galán por mí lloró;
 y ahora que él está malo
 que llore quien lo parió.
------------------
 Cásate conmigo, nena,
 que teño muito diñeiro;
 teño tres cuartos ia medio
 metidos nun agulleiro 
------------------------
 Una pulga pasó el mar
 y llevaba en la cabeza
 madera para una vía
 y piedra para una iglesia. 
----------------------------
Si viras o que vi you
 habíaste estremecer:
 unha formiga rabela
 que me quería comer. 
---------------------
O raposo vai o monte
 pola rudeira do carro;
 leva os ollos na cabeza
 io cu debaixo do rabo.
---------------------
 Sei cantar e sei bailar,
 tamén sei face-lo tonto;
 como soi fillo de un pobre
 teño que saber de todo.
------------------------
 Cuando te parió tu madre,
 te parió en el campanario;
 cuando llegó la partera,
 tú ya estabas repicando. 
Cuando te parió tu madre,
 te parió en un centenal;
 cuando llegó la partera,
 tú ya sab

--------------------
 Sí quieres saber qué hora es,
 en mi casa tengo un gancho,
 porque tienes un dormir
 que te llevas toda la ropa.
----------------------------
 a mí me lo ha dicho el cura (bis)
 y a mí me lo ha dicho el cura (bis),
 que casarme con tu hermana
 sería una sepultura. (bis)
 Pa tu papá, pa tu mamá,
 toé, toé, toé, torototó (bis).
 La condená de tu hermana (bis)
 me ha traído dos negritos: (bis)
 uno pa que lleve el pato,
 y otro pa que lleve el pito.
 Pa tu papá …
----------------------
 San antonio bendito
 dijo a las mozas
:–Para el año que viene
 se casan todas.
 Y ellas le respondieron
 todas a un grito:
–¡ojalá fuera cierto,
 santo bendito!


------------------------
 Canta, pastorcito, canta;
 canta bien, y canta fuerte;
 si no fuera la Capeluda,
 yo te daría la muerte
--------------------------
–Madre mía, estoy preñada.
–Hija, no digas de quién.
–Madre mía, estoy del cura.
–Hija mía, yo también.

----------------------------
Una pulga me picó
 haciendo la cama al cura;
 nueve meses me duró
 la maldita picadura. 
-------------------------
------------------------
a la puerta de mi amo
 hay una peral con peras,
 y un letrero que dice:
 viva el amo y las obreras.
-----------------------------
 Mi morena es mi morena,
 que no es morena de nadie.
 El que quiera a una morena,
 vaya a la siega y la gane
--------------------------

 Detrás del molino
 nació el romero;
 quién pudiera cogerla
 la hija del molinero
 Si el molinero jugara
 a la pelota y perdiera,
 no le faltarían palos
 a la pobre molinera.
----------------


ya se van los pastores a la Extremadura,
 ya se queda la sierra triste y oscura;
 ya se van los pastores, ya se van marchando;
 más de cuatro zagalas quedan llorando

----------------
 Ese buey de la derecha
 lleva la cornal rompida,
 que se la rompió tirando
 por aquella cuesta arriba.
----------------------

 arre buey, arre vaca,
 tente, romero;
 no le digas a nadie
 que yo te quiero.
 ¡arre, buey!
------------------------
 El día que yo entré en quintas
 te puse un ramo de flores;
 y el día que me lecencien
 te lo pondré de laureles

---------------------------
 Para que quiere el pelo
 la panadera,
 si a la boca del horno
 todo lo quema.
-------------
 Cardai mis lanas, cardai
 lana para cardadores;
 as pulgas están preñadas,
 han de parir cardadores

--------------------.
 María de junto al río,
 no te cases con herrero,
 que la fragua mancha mucho
 y el jabón cuesta dinero.
-------------------------------
 al otro lado del río,
 tiene mi padre una viña,
 ni la cava ni la poda,
 ni tampoco la vendimia.
------------------------

 Úrsula ¿qué estas haciendo
 tanto tiempo en la cocina?
 estoy pelando las habas 
de la señora agripina. 
La tía Melitona ya no amasa el pan
 y es porque le falta la harina y la sal;
 y la levadura la tiene en Pamplona,
 por eso no amasa la tía Melitona.

-----------------------------
 Madre, cuando voy a leña,
 se me olvidan los ramales;
 no se me olvida la niña
 que habita en los arrabales.
--------------------
Me casé con un viejo
 por la moneda,
 la moneda se acaba
 y el viejo queda.
----------------

 El que quiera tener
 amor y placer,
 que compre un viejo,
 que después,
 en vez de tener
 amor y placer,
 tendrá un pellejo.
 Tu eres el mar,
 yo soy la arena,
 que ya no voy sola,
 que el agua me lleva
--------------------------
 Una morena graciosa
puede salir a la calle,
 y una blanca sin color
 donde no la vea nadie.
---------------------
 Si te quise, morena,
 fue por el pelo,
 y ahora que estás pelona,
 ya no te quiero
------------------

ahí te va una pulla, pulla
 con una cazuela de garbanzos,
 que tu madre te parió
 en la corte de los ranchos.

 ahí te va una pulla, pulla
 con una cazuela de vinagre,
 lo primero que tomaste
 cuando te parió tu madre.

 Tengo una hierba en el huerto
 que le llaman la cicuta,
 para llamarte a ti
 cara de grandísima puta.

 Tengo una hierba en el huerto
 que le llaman perejil,
 para llamarte a ti
 barriga de tamboril.
-----------------
 Cala tú, apullador,
 que nun sabes apullar,
 que sacaste a túa madre
 polas tetas o curral
-----------------

 Te va una pulla, pulla
 con sal y vinagre,
 que el caballo del cura
 montó a tu madre.

----------------
 ahí te va una pulla, pulla
 del ojo del escambrón,
 que tu madre te parió
 en la puerta de los bois
--------------------
 Consejos en amores
 tú recibas,
 sobre todo si vienen
 de tus amigas.
--------------
 No plantes una viña
 junto al camino
 porque todo el que pasa
 corta un racimo.
 Y de este modo,
 y de este modo,
 te la van vendimiando
 poquito a poco.
----------
 La ronda y la contrarronda
 se juntaron en la calle,
 pudo más la contrarronda,
 aunque la ronda era grande
-----.
 a la salida del pueblo
 hay una piedra redonda
 donde se visten las mozas
 cuando vienen de la ronda
----------
 a la entrada de este pueblo
 hay una piedra redonda,
 donde se sientan los mozos
 cuando vienen de la ronda.

 a la entrada de este pueblo,
 lo primero que se ve
 son las ventanas abiertas
 y las camas sin haceR.

 En este pueblo no hay mozas;
 si las hay, yo no las veo;
 estarán metidas todas
 en el gallinero.

 Levántate, Vito,
 levántate ya,
 que venen os mozos
 ia tés que tocar.
----
 El que quiera cantares
 que se vaya a mi casa,
 que tengo un arca llena
 y otra que arrasa.


-----------
 Quién me diera tener madre
 aunque fuera de una silva,
 enque la silva silvara 
y ella fuera madre mía.


 Mi madre me dio de palo
 el lunes por la mañana;
 yo le digo: “Madre mía, 
buen principio de semana”.

 Estoy loca de contenta, 
que me está haciendo mi madre 
unos pantalones nuevos 
de los viejos de mi padre.
------------


 Mi madre cuando era moza
 era la flor del romero,
 y yo como soy su hija
 la misma esperanza llevo.


 Chocolate con mate,
 café con ruda,
 para darlle as lenguas 
que me murmuran
---
Si el vino no me pusiera
 un poco calamocano,
 mi garganta se volviera
 un embudo sevillano.

 Que somos de San Juan
 no lo podemos negar;
 bebemos y no pagamos,
 ¡viva la formalidad!
 
--------
adiós, Pepe, que me voy,
 que la familia me espera;
 si quieres venir conmigo,
 soy tu novia la morena



 -----------------

 Sale a bailar, buena moza;
 sale a bailar, resalada,
 que la sal del mundo llevas
 y no te meneas nada. (bis)

 Sólo por entrar, por entrar, por entrar;
 sólo por entrar
 en tu jardín a regar.
----------

 Si quieres que te quiera,
 cómprame un burro,
 para andar a caballo
 por todo el mundo.
 a bailar el trébole (…)
 Átala si quieres (…)


 Pobre de ti, María,
 a la vejez
 todo te ha de venir;
 te faltará el oler,
 también el oír;
 el cabello te ha de blanquiar,
 los dientes te han de caír



 Ya viene el sábado alegre
 y el domingo pa bailar,
 ya viene el pícaro lunes
 para ir a trabajar

 arriba, mula gallarda,
 sácame de este arenal,
 que me lleva prisionero
 la guardia municipal.



 Buenos aires, Buenos aires,
 buena tierra debe ser,
 marchan niños de quince años,
 no se acuerdan de volver.

 Entre las matas y entre las flores
 salía un nido de ruiseñores;
 ya serán grandes, grandes grandones,
 ya serán chicos, chicos chicones


-----------
Viva León, porque tiene
 lo que no tiene Madrid,
 una catedral bonita
 y un hospicio con jardín.

 Qué es aquello que reluce
 arriba en el campanario;
 es un jamón y un tocino
 atados con una cuerda.

 al pasar por el puente de Santa Clara,
 se me cayó el anillo por bajo el agua;
 y al sacar el anillo, saqué un tesoro,
 con la Virgen de plata y el Cristo de oro
--------------------------
 adiós, que se puso el sol,
 donde se puso ayer tarde;
 no lo volvemos a ver
 hasta mañana si sale
.
 aquí se parte el camino,
 aquí se pone la raya,
 aquí nos damos la mano,
 compañero, hasta mañana. 

Ora que estoy en el alto;
 ora que en el alto estoy;
 ora que estoy en el alto,
 para mi tierra me voy
-----

 Levántate, morenita,
 levántate, resalada;
 levántate, morenita,
 que ya viene la mañana, levántate.
 La mañana ya ha venido,
 y la noche ya la tenemos,
 la niña suspira y llora,
 porque no viene su dueño, levántate
-------------------------

 Que con la luna, madre,
 que con la luna iré,
 que con el sol no puedo,
 porque me abrasaré.
 Porque me abrasaré,
 porque me abrasaré;
 que con la luna, madre,
 que con la luna iré.

----------------------
 Bien sé que estás en la cama,
 bien sé que no duermes, no;
 bien sé que estás escuchando
 canciones que canto yo.
 Canciones que canto yo.
 Bien sé que estás en la cama.
 



 Cuando yo era soldadito,
 tenía una novia estanquera,
 que por casarse conmigo
 daba la Tabacalera.
----------------
 Desde chiquitita me fui al convento,
 con mucha alegría, y me fui contenta;
 pero la alegría pronto se acabó.
 Maldigo a mi padre, que no me casó…
 con aquel moreno que quería yo.
 La madre abadesa me compraba anises,
 y a mí me los daba cuando estaba triste;
 yo no quiero anises, no los quiero, no.
 Maldigo a mi padre, que no me casó…
 con aquel moreno que quería yo.
 Voy a la cocina, por ver qué hay que hacer;
 veo muchos platos, nada que comer,
 cuánta hambre, sí, la que paso yo.
 Maldigo a mi padre, que no me casó…
 con aquel moreno que quería yo.
 La madre abadesa me lleva al jardín
 y la mejor rosa era para mí.
 Yo no quiero rosas, no las quiero, no.
 Maldigo a mi padre, que no me casó…
 con aquel moreno que quería yo.
 He subido al coro, la misa a cantar;
 veo a mis amores por allí pasar.
 Casadita, sí, pero monja no.
 Maldigo a mi padre, que no me casó…
 con aquel moreno que quería yo

LA CINTA (Maragata)

Anda diciendo tu madre 
que no me quiere por nuera,
quien no te quiere soy yo
tronco de mala madera.

LA CINTA, LA CINTA
LA DEL DELANTAL
SI LA LLEGAS A PERDER
i QUIEN LA PUDIERA ENCONTRAR!
LA CINTA, LA CINTA
LA DEL DELANTAL


Cómo quieres que tenga
dos corazones
uno de filigrana
y otro de amores.

SOY DE LEON
Y VENGO DE GRANADA
BAILAMELA BIEN
MORENA RESALADA
YO LA BAILARE.


Dice el majo porque le hablo
que por él ando rendida:
soy más picara que hermosa,
no me tiene comprendida.

LA CINTA ...

El mocito que baila
bien puede decir
que baila con la reina
sin ir a Madrid.

SOY DE LEON...

Los gallos cantan

Los gallos cantan al día 
qué dirá usted;
qué dirá usted;
anuncian el nuevo día,
así ha de ser,
así ha de ser.

No te duermas, vida mía,
no te duermas de mañana,
que viene llena de vida
la madrugada.

https://musicatradicional.imf.csic.es/es/piece/70762

LA FAROLA DE LA PLAZA

Piensa tu madre que estás (bis) 
estudiando en Salamanca
y estas queriendo a una niña,
como la nieve de blanca.

QUE SI NO SE LE QUITAN BAILANDO
LOS COLORES A LA MOLINERA
QUE SI NO SE LE QUITAN BAILANDO
DEJALA, DEJALA QUE SE MUERA.

La farola de la plaza
se está cayendo de risa
al ver a los estudiantes
con corbata, con corbata
y sin camisa

QUE SI NO SE LE QUITAN BAILANDO
LOS COLORES A LA MOLINERA
QUE SI NO SE LE QUITAN BAILANDO
DEJALA, DEJALA QUE SE MUERA.

Dicen que la pena mata

Dicen que la pena mata,
yo digo que no, que no,
que si la pena matara
ya me habría muerto yo.

Ayer te quise, hoy no te quiero,
tuve ese gusto, hoy no lo tengo.
Hoy no lo tengo ni me incomoda,
galán, contigo no quiero boda.


Me llamaste morenita,
la culpa fue de la nieve,
por no repartir conmigo
la blancura que ella tiene.

Ayer te quise, hoy no te quiero,
tuve ese gusto, hoy no lo tengo.
Hoy no lo tengo ni me incomoda,
galán, contigo no quiero boda.


Asómate a esa ventana,
cara de piñón de oro;
quiero encender el cigarro
en el fuego de tus ojos.

Ayer te quise, hoy no te quiero,
tuve ese gusto, hoy no lo tengo.
Hoy no lo tengo ni me incomoda,
galán, contigo no quiero boda.


Este pandero que toco
tiene lengua y sabe hablar,
sólo le faltan los ojos
para ayudarme a llorar.

Ayer te quise, hoy no te quiero,
tuve ese gusto, hoy no lo tengo.
Hoy no lo tengo ni me incomoda,
galán, contigo no quiero boda.

MALVASIA baila

CUENTOS TRADICIONALES CASTELLANOLEONESES / Martin Criado, Arturo

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cuentos-tradicionales-castellanoleoneses/html/

1. JUAN EL OSO (1)

Era un pahtor, era un matrimonio y el hombre era pahtó; la señora fue a llevarle de comé a la piara, a la mahada y era de noche. Le dijo el marido:

– Ven por esa sierra.

Pue la tía se fue po el medio la cabra, la cohió un oso y se la llevó pa la cueva. El tío venga buscá a la tía…, no la encontró. Pero el tío creyó que la había comío algún lobo.

Allá siete años pareció la señora, pero con un oso, se tomó de oso; la llevó pa la cueva y se tomó de oso. Bueno, pueh volvió al pahtó otra ve, pa su casa y le diho el tío:

– ¿Qué eso que tiene ahí?

Era como un perro, pero tenía un rabito. Era medio cuerpo arriba de hombre y de medio cuerpo abaho era de oso…, de perro.

– ¿Y ése que está ahí?

– Pue ése qu’está ahí, me cohió el oso –le contó la señora – me cohió el oso y me llevó y se tomó.

No conocía más que yerba, lo que le llevásemos. Bueno, ahora trataron de llevarlo al oso, aquel matrimonio, a la escuela. Como era de medio cuerpo arriba una persona y de medio cuerpo abaho era un perrito y tenía un rabo igual que lo perro. Ahora va a la escuela, le enseña el maestro, y sabe más que el maestro, el muchacho. ¡Pos vaya! El primer día que fue a la escuela vio que sabía más que el maestro. Le pregunta otra ve y…, pue hay que tratar de traer otro maestro y…, sabía más que el otro maestro que se puso. Tres maestros le pusieron, tres maestros al muchacho. Y al último maestro que le pusieron, pue todo lo muchacho vihilaban ver el rabo, ¡lo que pasa!, dice:

– No me toquéis –les dice el muchacho– que como me toquéis alguno, le pego un trompazo, –les dijo el oso, porque le tiraban del rabo. Pue, tanto, que mató a uno, mató a un muchacho.

– ¡Ay! –decían– pueh ha matao a uno. ¡Echalo fuera!

Le echaron fuera y él le contestó:

– Yo, si quiere que me salga, me tenéis que dar no sé cuántas arrobas de dinero, ¡muchas!, y no sé cuántas fanegas de nueces, y no sé cuánta miel.

Bueno, le pidió todo lo que le pidiese. Le echaron fuera porque había matao otro muchacho. El que mató, matao se quedó. Se fue al servicio, pue, con ese rabito medio de persona, medio de oso, de perrito. ¡Aibá, lo sordao! Claro, lo que pasa, le tocan así al rabito de perro, lo que pasa.

–Tené cuidao, –leh decía él– que ya he matao un muchacho. Si me volvéis a tocar, mato un soldao.

Pueh tan mala suerte, que mató a otro soldao.

– ¡Poh cómo tenemo aquí a eso; –decía la tropa– vamo a echar fuera! – Si me echáis fuera, me tenéis que dar…

Lo metieron en la cárcel, le dieron mucha miel, mucha nuece, to lo que pidió, le dieron to lo que pidió. Creían que estaba preso y estaba venga a machar la nuece, to lo que le habían metío. ¡Bueno!, ahora ese muchacho ya salió de la cárcel. Como lo acharon también de la mili, pue volvió otra ve an ca del padre y le dice, el padre y la madre: –

Mira qué has tenío suerte, te echan pa casa. ¿Qué es lo que hace? –

¡Aaah! Si no m’echa pa casa, puedo con toa la gente.

Le decía que podía con todo el mundo, porque el rabo del oso tenía mucha fuerza.

Ahora trataron de ir por el mundo, pueh se fue por el mundo y abandonó el padre y la madre y se fue. Estaba uno arrancando pino en el monte y pasó él:

– Pueh ¿qué hase usté ahí?

Dice:

– Aquí estoy arrancando pino.

– Y ¿a cómo le pagan?

– ¡Aah! –dice el señó– me pagan poco.

– Pos yo le pago a usté má.

Como le pagó más, se fue con él. Llegaron má adelante y se encontraron con otro que estaba trabahando, que estaba allanado el teso con el culo, ¡venga dale culazo a un teso, venga dale culazo!

– Pero ¿qué hace usté ahí?

Iban ya dos, el de los pinos y él.

– Pos ¿qué hace usté ahí?

– Pueh aquí estoy trabahando, estoy ganando el hornal.

– Y ¿a cómo le pagan a usté?

– A tanto.

– ¡Véngase usté conmigo!

Pues se van loh doh. Ya eran tres. Ahora fue y le diho Juan el Oso:

– Aquí hay un pozo mu hondo. De los dos que ehtaban vamo a atar a uno a ver donde baha, a ver si ehtaba hondo.

Y dice uno:

– Yo la cago.

Y, claro, ataron y tiraron de la soga.

– ¿Qué has visto?

– No he visto máh –decía aquél– un pozo con agua.

¡Lo que había! Y ataron al que estaba llanando el teso con el culo y aquél también pos no vio más que agua, lo que vio el otro.

– Bueno, pos ahora me voy a… Se ató él.

– …vosotros me estiráis, ¿eh?

Lo ataron a él, paso el pozo, del pozo p’abaho y llegó a la casa de encanto; y había una habitación y un espeho en la puerta.

– ¿Quién portea?, –dice.

– Yo soy, –dice.

– Y ¿quién eres?, –le respondió la voz de dentro.

Dice:

– Yo soy Juanillo el Oso –le diho–. ¡Ay!, pueh, ¿cómo estás ahí?

El no veía la moza, el na más veía la voz…, estaba candao y le dice:

– ¡Ay! Estoy aquí encantada por cien años.

Encantada era por lo malo, alguna persona que la hubiese cohío, como las bruhas que la llevasen. La cohió, la ató al pozo, los otros ehtiran. Pensaron que era de Juanillo el Oso y estiraron de la moza, y él se fue máh alante y llegó a otra puerta y le diho: – ¡Pum, pum! – ¿Quién? – Pueh, ¿qué hacen ahí? Dice: – Aquí estoy encantada por cien años.

Él no le diho que había sacao a una ya, él no se lo diho. Dice:

– Pero estoy aquí encantada.

– Y ¿quién tiene que venir? –le diho Juanillo el Oso.

Dice:

– Tiene que venir un toro, un toro echando fuego por todos los sitios y el toro tiene que decir: “o me matas o te mato”.

Dice Juan el Oso:

– Y ¿con qué hay que matarlo?

Dice:

– Con el rabito de perro de Juan el Oso.

¿Cómo lo llevaba él! Viene el toro echando fuego y dice:

– A carne humana me huele; si te coho, te devoro.

– ¡Ven acá! –le diho Juanillo el Oso.

Le pegó con el rabo del perro y le mató. ¡Ya sacó otra moza! Ahora llegó él, sin subir parriba, a otro portal máh alante. Al llegar a otra puerta, pueh le respondió lo mismo, le diho que qué pasaba. Dice:

– Pueh estoy encantada por cien años.

Bueno, ya había sacao dos, una pa ca uno, pero faltaba una pa él y diho, dice: – ¿Quién tiene que venir? Dice:

– ¡Aaay! –le diho la muher dentro– es que tiene que venir una sarpiente, ¡fíjate!, una sarpiente echando fuego y esa sarpiente, si no la matas, me quedaré encantada por otros cien años. Y si la mata uno que tenga el rabito… Pueh la mató también. Sacó a las tres mozas, las ató y las sacó parriba y diho:

– Una pa ca uno.

Y diho él:

– Yo no la quiero.

– Pueh sobra una.

– Pueh la que sobre, la regalo –diho Juanillo el Oso.

Pue luego después se casaron con ellas y él no se casó. Siguió mas adelante y fue… ¿And’iría él, ande iríia él? El fin de él no se supo ande fue, pero los dos se casaron con las dos mozas que subió y la moza esa, la que queó, diho que se iba con Juan el Oso y con Juanillo se fue. Pueh una le dio una medalla de oro, otra una media naranja de oro y otra, otra cosa: tres regalos. Y aquella le diho que como la había sacao del encanto, que se marchaba con él, y ¿ande irían? Ande fuesen y los otros se casaron con las dos que sacó y se acabó (2).

2. JUAN PORRA DE QUINCE QUINTALES (3)

En un pueblo habitaba un matrimonio que tenía siete hijos, y el mayor de todos, al ver que su padre era tan pobre, le dijo, dice:

– Padre, me tienes que hacer una porra de quince quintales, once arrobas y media; como hijo mayor, quiero marcharme a buscar mi vida.

Se puso un morral, y con una cornata y una caja de cerillas, se echó al campo. Anduvo y anduvo, y a la lejanía de él vio una casa que echaba humo. Entonces, se dirigió a ella y, al llegar a ella, olía muy bien a chorizo y carne asada, pero, como hacía mucho frío, no quiso llamar a la puerta; se subió a la chimenea y, al mirar para abajo, dice:

– ¡Qué bien huele a chorizo y migas asadas!

Entonces oyó hablar a dos pastores que había dentro y dice:

– Bueno, allá va mi porra y, donde va mi porra, voy yo.

Y se tiró por la chimenea. Se encontró con dos mozos y le dijeron:

– A buena hora vienes, que es la hora de la cena.

Les contó sus aventuras y le dicen:

– Cena con nosotros.

En agradecimiento, le dice:

– ¿Por qué no venís conmigo?

Y dijeron entonces ellos:

– Bueno, vámonos.

Pero él iba con su porra tanteando el suelo. Llegó a un sitio que sonó hueco, dijo:

– ¡Parar!, que aquí hay un pozo. ¿Qué podrá haber dentro d’él?

Se encontraron con una gran piedra, que era una losa, y entre los tres la levantaron y vieron que era un pozo. Dijo:

– ¡Escuchad, que se oyen voces de mujer abajo! –dijo – ¿quién se va atrever a bajar?.

Y Juan, que así se llamaba, le dijo a uno de ellos

–baja tú.

Y el otro al otro:

– Baja tú.

Pero Juan tiró su porra y dijo:

– ¡Allá voy!

Y se tiró y allí se encontró con tres chicas guapísimas, y una le dijo:

– Ten cuidao, porque estamos aquí encantadas por mi padre león, diablo, toro.

La del diablo le dijo:

– Ten cuidao, que mi padre te va a dar una espada para pelear con él. Tú no quieras la brillante, quiere la roñosa.

Y al pelearse con el diablo, que era el padre, le cortó una oreja, pero la oreja hablaba y se la metió en el bolsillo.

Y cogió y la llevó a la puerta del pozo y les dijo:

– ¡Tirar!

Y se quedaron sorprendidos al verla tan guapa y les dijo que eran tres hermanas. La segunda con un toro. El toro tenía tres cuernos, uno en medio y los otros a los lados. Con la porra desencantó pegándole en el cuerno del medio. Le dio media pera, y la llevó a la puerta del pozo y dijo… Ya eran dos. La tercera, mató al león y le dio media naranja. Llegó a la boca del pozo y dijo:

– Tirar que terminó mi encanto, ahora aquí me quedo prisionero.

Pero mordió la oreja y le dijo:

– ¿Qué me dices, qué me mandas?

– Que me saques de aquí y me lleves con mis compañeros.

Cuando salió arriba y estuvo con sus compañeros, mordió la oreja y le dijo:

– ¿Qué me dices, qué me mandas?

– Llévame al pueblo del rey y ponme un traje nuevo para ser bien presentao.

Delante del rey le dijo:

– ¿Qué deseas?

– Casarme con la primera de sus hijas.

– No va a poder ser.

Dijo:

– Haré lo que usté me mande.

Y el rey le contestó:

– Te voy a dar una casa por ocho días y si no cumples los tres deseos, no te podrás casar con ella.

Le llevó a la casa, le llevó de comer, de beber y la semana se la pasó durmiendo. El pueblo le iba a ver, pero siempre estaba durmiendo, y, tres horas antes de cumplir su condena, sacó su trofeo, le mordió:

– ¿Qué me dices, qué me mandas?

– Que me cumplas los tres deseos, y que me vuelvas más joven y me saques delante de su majestad.

Su majestad dijo sí y se casó. Se casaron y fueron felices. Y colorín, colorao, este cuento se ha acabao, y colorín, colorete, aquí no dan lo que prometen (4).

3. EL ZURRÓN QUE CANTABA (5)

Era una chica que la mandó su madre ir al jardín a cortar unas flores y, cuando llegó a casa, la chica se percató de que había perdido el collar, y la madre la mandó volver al jardín a buscarle.

Cuando llegó allí, se encontró con un mendigo y la preguntó que a qué iba allí. Ella le contestó que a buscar un collar que había perdido; el mendigo la dijo que se metiera en el zurrón y le encontraría. Una vez dentro del zurrón la chica, el mendigo le ató, se le echó a la espalda y se marchó a la ciudad. Para que le dieran limosna, hacía creer a la gente que cantaba el zurrón. Cuando se paraba a descansar, el mendigo decía:

– ¡Canta, zurrón, canta,
o te doy con la palanca!

Al oírlo, la chica que estaba en el zurrón cantaba: ç

– Por el collarcito de oro
que en el jardín lo dejé,
por mi padre y por mi madre,
en el zurrón moriré.

Cuando llegó la noche, fue a una posada y dijo a los posaderos que tuvieran cuidado de no tocar su zurrón. Cuando el mendigo se acostó, vieron los posaderos que el zurrón se movía, por lo que intentaron abrirle, logrando sacar de él a una niña. Después de coger con cuidado a la pequeña para que no se despertase el mendigo, y, para que al coger el zurrón el mendigo no pensase que habían andado en él, metieron unas tortas de manteca y un gato.

El mendigo, cuando llegó a otro pueblo, empezó a decirle:

– ¡Canta, zurrón, que te pego un coscorrón!

Y el gato decía:

– ¡Miau, miau,
qué rico ha estau!

Y el mendigo volvía a insistir, contestando el gato:

– ¡Miau, miau,
qué rico ha estau!

Y enfadado, decía:

– Cuando llegue a las afueras del pueblo, ¡qué palos te voy a dar!

Cuando llegó por fin a las afueras del pueblo, desató el zurrón y le saltó el gato sobre él; le echó las uñas en los ojos y le mordió la nariz, y el mendigo malicioso se quedó hecho un infeliz (6).

4. LAS MONTAÑAS ROJAS (7)

Érase una vez un niño muy pequeño que, el pobre, andando y andando se fue creciendo, mas un día pensó y dijo:

– Yo quisiera irme a las montañas rojas, pero están tan lejos, tan lejos que ¿cuándo podré llegar?

En esto, se le acerca un hada y le dice:

– Chiquito, pues ¿qué te pasa en el camino donde estabas?

– Pues, que me quiero ir a las montañas rojas y no puedo.

Dice:

– Bueno, pues mira, si haces lo que yo te diga, entonces sí llegarás.

– Bueno, pues vaya usté diciendo.

Dice:

– Mira, ponte aquí en medio la carretera, espera que venga un águila muy grande, muy grande; se va a parar delante de ti. Tú súbete al águila. Pero, escucha: procura tener por lo menos tres kilos de carne y, cuando el águila diga “gruah”, le das un trocito; y, cuando te vuelva a decir “gruah”, le vuelves a dar otro trocito, y, cuando te quieras dar cuenta, te va a dejar en las montañas rojas.

Y entonces, pues, él, como no le dijo nada, se montó en el águila y, entonces, cuando el águila hizo “gruah”, le dio un cachito; al poco rato, le volvió a pedir otro poquito, “gruah”, otra vez más p’alante. Cuando ya se quiso dar cuenta, se encontró a lo alto de una montaña, junto a unas rejas muy grandes. Y, entonces, allí, ya el águila se bajó, porque le pidió de comer, y como decía “gruah, gruah”, la carne se había terminao y no podía dar. Bueno, entonces, ya se bajó, pero él, al bajarse y ver esas puertas tan grandes, pues fue muy curioso y se metió pa dentro, y vio una casita muy pequeña y, entonces, en esa casita, que tenía las ventanas de cristal muy bonitas por toos los laos, y él, entonces, se asomó y vio ropa allí de tres niñas, pero él no sabía quién serían ni quién no y dijo:

– ¡Ay!, pues aquí hay alguien.

Y ya miró para la izquierda y, entonces, vio que había un lago muy grande y dijo:

– Pues yo voy allí y me voy a bañar.

Y al irse a bañar, pues se dio cuenta que había tres chicas allí y dijo:

– Ya, la ropa que está ahí en la casita, pues es, claro, de esas doncellitas –dice–, bueno, pues ahora a ver cómo me hago ver, para ver cómo puedo llegar.

Pero esto, ya salió una que tenía el mismo talento de su padre, porque su padre era un ogro muy grande y, entonces, vino y le dijo, dice:

– Pero, oye, tú ¿cómo estás aquí?

Dice:

– Pues nada, vengo en busca de fortuna, en fin, a ver lo que puedo hacer.

Dice:

– Salte de aquí corriendo que mi padre te comerá y luego, después, ya no te podemos decir nada.

Dice:

– Pues no m’he de ir, porque he de quedarme aquí.

Dice:

– Bueno, si haces lo que yo te mande, entonces te salvaré. Pero si no, no podrás salir.

Y era la más pequeñita de las tres. Bueno, pues ya vino y dice:

– Espera que nos vayamos a vestir y, entonces, ya te llevo yo al palacio.

Cogió y le llevó al palacio y, al llevarlo al palacio, le dijo de esta manera, dice:

– Mira, ahora mi padre te dará para beber vino blanco y vino tinto. Tú cógete el blanco, no quieras el tinto y no se lo desprecies, hazle buena cara.

Pues así lo hizo y entonces dice:

– Pues ahora hacerle la cama, no, primeramente a cenar.

Dice:

– Bueno pues vamos a cenar. Mira mi padre nos ha puesto pollo asao; te va dar uno muy doradito, muy doradito, pa que lo comas. No lo quieras, come el otro medio blanco, que es el que está bueno y no pasará nada.

Bueno, pues todo eso lo hizo en compañía de todos y, entonces, ya por la noche, dice:

– Ven, que te voy a acompañar a tu habitación.

La dijo su padre, dice:

– Anda, acompáñale a su habitación.

Conque cogió y le acompañó a la habitación. Dice:

– Mira, tienes que subir una escalera sí, otra no, o sea, en un banzo pones los pies, en el otro no, en uno sí, en otro no, hasta llegar a la cama. Y, por la noche, no te acuestes en la cama; acuéstate en el suelo.

Dice:

– Y eso ¿por qué?

Dice:

– Porque mi padre deja caer las espadas y te atravesará, pero así no te hará nada.

Bueno, pues nada, por la mañana coge el rey y va muy contento a ver al muerto, pero se encontró que estaba vivo, no estaba muerto. Entonces le dijo:

– ¿Por qué has venido aquí?

Dice:

– Pues por esto.

Dice:

– Pues entonces te voy a pedir tres deseos. Si sales con ellos, te casarás con una de mis hijas, pero si no… Bueno, pues cogió y qué hizo; le bajó, le dio de comer, bien, como todos. Dice:

– Mira, uno. Tienes que hacer esto. Con este hacha de papel que te voy a dar y esta sierra de papel, hay que caer todo ese monte, pero le tienes que caer en cinco minutos.

– Imposible de los imposibles– dice él.

Y entonces viene la niña y le mira por un lao, cuando ya vio que su padre se marcha y le dice:

– ¿Qué te ha dicho?

Dice:

– Esto.

Dice:

– Vente conmigo que nos vamos a tumbar allí bajo un árbol y verás cómo está todo hecho.

Y así fue. Se despertó y estaba todo el monte caído.

Y entonces vino y dijo:

– Bueno, pues ahora tienes que hacer otra cosa.

Dice:

– ¿Ha salido bien?

– Pues sí. Bueno, pues vas a ir al río donde ayer has estao bañándote; con esta malla que te voy a dar y todos los peces del río vas a sacar a la orilla.

Pues cogió y se fue al río, y también la niña salió a él.

Dice:

– Mira, que me ha dicho esto, que lo tengo que hacer en cinco minutos.

Dice:

– No te preocupes. Échate a dormir en pie del río, que cuando te despiertes ya está todo hecho. No te vas a estar dormido más de cinco minutos, porque te despierto yo.

Bueno, pues cuando se despertó, estaban todos los peces, que eran peces rojos, cosas muy bonitas, todos puestos al lao del río. Entonces ya vino, dijo:

– Ya tengo dos deseos hechos.

Bueno, pues el tercero. Dice:

– Bueno, ¿qué tal?

– Has salido aprobao de dos, pero a ver ahora el último.

– Bueno, a ver el último, entonces.

Dice:

– Mira, en esa habitación hay una mesa muy grande. En esa mesa tienes que tumbar a mi hija y, con este cuchillo que te doy, la tienes que hacer toda cachitos, cachitos, cachitos…, pero cuidao, ¿eh?, no te olvides lo que estás haciendo, porque luego la tienes que volver a rehacer. Se va a quedar otra vez intacta, si sabes hacerlo. Si sales con esa prueba, tuya será. Bueno, pues el pobre hijo lo tuvo que hacer y le dijo:

– Lo tienes que meter en la olla; cuando vaya a romper a cocer, lo sacas.

Pues cogió y hizo la prueba como dijo el padre, pero se olvidó del dedo gordo de un pie, se pasó un poquitín de los cinco minutos, en que lo pudo hacer y ya le faltó ese dedo. Y entonces el viejo dice:

– Bueno, aquí ya tengo una muestra.

Porque ya ella le habló y todo, como que no había pasao na.

Pero ese rey tenía tres caballos, tenía el del viento, el del pensamiento y el de acero; o sea, que los tres veloces.

Bueno, entonces al ser así, dice:

– Pues nada, como veo que has aprobao los tres, no tengo más remedio que darte una hija, la que tú quieras, pero te tengo que poner a prueba con las tres juntas.

– Sí, sí, como usté quiera.

Pues, en vez de agarrarla por así o por donde fuera, la agarró por los pies; cuando vio que faltaba el dedo, dice:

– Es ésta.

Y entonces se vio a la niña. Entonces dice el rey:

– Pues no te la puedo dar.

No se la podía dar porque tenía el mismo talento que su padre, y el padre, claro, no quería perderla porque era su guía y dice: – Ésa, imposible.

– Pues es la que quiero.

Dice:

– Pues no puedo.

Le hizo una señal ella, dice:

– Mira, déjale, que ahora vamos a coger el caballo del viento.

Se cogieron el caballo del viento; cuando miran p’atrás, dice:

– Oye, que viene mi padre.

Venía con otro caballo su padre y llegan y dice él:

– Entonces, ¿qué hacemos?

Dice:

– Mira, uno la viña y otro el que está arreglándola.

Dice:

– Tú vas a ser el que estás arreglando la viña, y, cuando mi padre te hable, le contestas.

Conque llega y, claro, dice:

– Oiga, ¿ha visto usté por aquí una pareja montaos en un caballo?

Dice:

– No, señor, que estoy cavando mi huerta y yo no he visto a nadie.

Dice:

– Entonces, ¿cómo la voy a encontrar ahora, ahora sí que estoy perdido.

Se marchó, pero mientras, en ese tiempo, ella cambió el del pensamiento, que era todavía más avanzao que el del aire. Bueno, mira otra vez p’atrás y que ven que viene su padre. Dice:

– Oye, que nos sigue otra vez mi padre, estamos cogidos. Dice –pues vamos a correr, vamos a correr y hala.

Y ella veía que el padre ya les cogía y dice:

– Oye, que vamos a hacer un río, un caballo va a ser el puente, nosotros vamos a pasar por él y el otro va a ser el río, que corra el agua –dice– y él, como no va a poder saltar, porque al otro lao con el otro le vamos a hacer un fuego.

Pues ya se quedó en este lao, el padre ya no pudo pasar y, entonces, ya un caballo fue el cura, el otro el sacristán y ellos fueron los novios que se casaron, vivieron felices y a mí me dieron con el plato en las narices (8).

5. UN PADRE Y UN HIJO SE COMEN LA ASADURA DE LA MADRE (9)

Se murió la madre y el padre y el chico, que eran muy pobres y tenían mucha hambre, abren a la madre antes de meterla en la caja, y le sacan los riñones, y los asan y se los comen. Entonces, a la señora la entierran y al día siguiente oyen una voz muy lejana, una voz conocida, porque era de la madre, que les dice:

– ¿Dónde está mi asadura? [Con voz fuerte y quejumbrosa].

Y dice el padre al hijo:

– Es la voz de tu madre; es la voz de tu madre que viene a por la asadura. [Con voz asustada].

Y dice:

– ¿Dónde estás?

– En el cementerio. [Con voz cavernosa].

– ¡Ah, bueno! Si está en el cementerio, menos mal.[Con voz de alivio].

Pero, de repente, suena otra vez la voz, más cerca:

– ¿Dónde está mi asadura?

Y el padre dice al hijo:

– Es tu madre, es tu madre, que viene a por la asadura.

¿Dónde estás?

Dice la madre:

– Estoy en el camino del pueblo.

– ¡Ay, Dios mío! Ya está más cerca.

Entonces otra vez la voz se oye:

– ¿Dónde está mi asadura?

Y dice el padre:

– ¿Dónde estás tú, donde estás?

Y dice:

– Estoy a la puerta de casa.

Y entonces dice el padre:

– Vámonos a la cama, hijo, vámonos a la cama, que es tu madre que viene a por la asadura.

Y entonces se meten en la cama y, de repente, la voz otra vez:

– ¿Dónde está mi asadura?

– Nosotros no la tenemos; nos la hemos comido.

– ¿Dónde está mi asadura?

– ¿Dónde estás tú?

– Estoy debajo de la cama.

Les da un susto y se mueren los dos (10).

6. LOS CAZADORES Y EL CHAVAL (11)

Pues una vez eran dos cazadores y aburridos de que entodavía no habían visto nada con la escopeta y el perro, p’aquí, p’allá, p’aquí, p’allá, pues nada. Conque ya se encuentran con un chaval que estaba cuidando las ovejas en una ribera de un río, y le dice el compañero al otro, le dice:

– Oye –dice– ¿Quies que vayamos un poco a reírnos de aquel chaval que hay ahí abajo con las ovejas esas?

– Ten cuidao, ten cuidao, no creas que nos vamos a reír de él y se ría él de nosotros.

– ¡No jodas, hombre! ¡No, hombre! Vamos p’allá.

– Pues vamos p’allá.

– ¡Eh, chaval!, –dice– mira que toda la mañana por ahí y que no hemos visto nada, ni hemos disparao nada.¿Dónde echaríamos una liebre, sabes tú?

– Sí.

– Dinos dónde.

– En mi morral, que está vacío.

¡Ay la Virgen! ¡Que la echaría allí si la tuvieran los cazadores! Se miran el uno al otro y dice:

– ¿Qué? ¿No te decía yo?

– El caso es que nos pasa lo siguiente: queríamos pasar el río éste y no vemos medio.

– ¡Eso es muy fácil! Se hacen ustedes un puente, pues por aquí mismo.

Se miran otra vez el uno al otro y dice:

– No te decía yo que se reía de nosotros.

Ya salta cabreao uno y de mala leche, de mala hostia, y dice:

– ¡Oye, chaval! ¿Para ir al coño tu madre, por dónde iríamos mejor?

– ¡Más fácil todavía! Se montan en la picha de mi padre y los lleva todo derecho (12).

7. SU MAJESTAD ES-COJA (13)

Había una vez una reina que era coja, y los criados no se atrevían a llamarla “coja”. Entonces, entre ellos, hicieron una apuesta a ver cuál de ellos la llamaba coja y uno de ellos dijo:

– Vale, yo la llamo.

Fue y cogió un ramo de flores en el jardín y se le fue a llevar a la reina. Entonces la dijo:

– Su majestad escoja, es coja su majestad.

Y la reina cogió una flor y así el criado la llamó coja (14).

8. QUEVEDO LLAMA COJA A LA REINA (15)

Quevedo se juntó con unos amigos y les dijo, dice:

– ¿A que llamo a su majestad la reina, la llamo coja?

Y dicen:

– ¡Bueno! ¡Coja la vas a llamar!

Dice:

– Pues sí, verás.

Y fue Quevedo, compró un ramo de rosas y claveles y se fue a palacio, y pidió audiencia para ver a su majestad la reina. Y ya se la presentaron y salió la reina y fue Quevedo, se arrodilló delante de ella y dijo:

– Majestad, entre claveles y rosas, su majestad escoja (16).

9. EL REY Y EL PASTOR (17)

El rey le dijo a un pastorcillo, dice:

– ¡Coño! los pastores que dicen que sabís mucho, a ver si sabes cuántas horas tarda el sol en dar la vuelta a la tierra.

Y le dijo el pastor:

– ¿Eso no sabe usté? Claro que lo sé, veinticuatro horas tarda en dar la vuelta al mundo el sol.

– Bueno, bueno, eso está bien (porque le vemos que se pone y a las 24 horas sale por allí, ha dao la vuelta, le vemos que se pone po allí y luego sale otra vez puallí…).

– Bueno, y ¿cuántas arrobas pesa la luna? Eso también lo sabrás.

– Sí, hombre, ¡cómo no voy a saber! ¿Usté tampoco sabe eso? Dice: – No, no.

– La luna pesa cuatro arrobas.

Dice:

– ¿Por qué pesa cuatro arrobas?

Dice:

– Porque tiene cuatro cuartos y cada cuarto pesa una arroba: cuarto creciente, menguante, luna llena y cuarto creciente (sic).

– Bueno, bueno, está bien.

Y dice:

– Ahora, vamos a ver, y ahora ¿cuánto valgo yo? A ver si sabes lo que valgo yo.

Dice:

– Usté no vale pa nada.

– Pero, hombre, ¿cómo me dices eso? Te vua llevar a la cárcel. Pero al rey dices que no vale pa nada.

– No señor; porque usté, si se muere, deseguida ponen otro y ya usté no vale pa nada (18).

10. [RESPUESTAS AL JUEZ] (19)

Una vez había un señor condenao a cadena perpetua y tenía una chica, pues más o menos así… y, claro, la avisaron para…, porque el juez le dijo que si acertaba cuál era lo que más calentaba, lo más verde y lo más duro, que se salvaba, que si no, pues que no, que no se salvaba.

Y fue la chica con su padre a ver qué pasaba. Conque ya va y dice el juez:

– Vamos a ver: ¿Cuál es lo más verde que hay?

Y el hombre piensa que piensa, piensa que piensa y dice:

– El mes de mayo.

Dice el juez:

– Muy bien, muy bien, ya veis que está todo verde aquí. Vamos a ver –dice– ¿y lo que más calienta?

Piensa que piensa, piensa que piensa y a la chica la llevaban los demonios, “¡Pero este hombre, pero tal que si no lo dirá!”. Conque ya se le ocurre y dice:

– Hombre, lo que más calienta –dice– para mí, mire usted –dice– yo creo que es el sol.

– Pues sí señor, el sol. ¡Bueno! Pues ahora, vamos a ver: ¿Y lo más duro?

Se queda piensa que piensa. Ya pasaron dos o tres minutos y que no. Y ya la chica se decide y dice:

– ¿Es igual que lo diga yo que mi padre?

– Con tal de que lo digan y acierten –dice.

¡Hala! pues lo dice:

– Mire usté, señor juez, lo más duro que hay es la picha de mi padre, que lleva treinta años jodiendo y no se le ablanda (20).

11. LOS GALLEGOS Y EL CARRO DE PAJA (21)

Unos gallegos fueron a robar paja y se tiran por un bocarón a robar. Y dice:

– Mira a ver tú, mira a ver.

Se tira ya uno y dice:

– ¡Ay, ay, ay! Dice el de arriba:

– ¿Hay palla o no hay palla?

Dice:

– ¡Un carro!

Creía que era un carro de paja. Y se tiró el segundo.

– ¡Ay, ay, ay!

– ¿Hay palla o no hay palla?

– ¡Un carro!

Y se tiró el tercero, igual. Y todos se mataron los pobres gallegos (22).

12. LOS GALLEGOS Y LAS MORAS (23)

Eran unos gallegos que fueron a comer moras y se pusieron moraos, y sienten ruido y pasos:

– Mira, que vienen. ¿Dónde vamos, dónde nos subimos?

– Al árbol, al árbol.

Y se suben a un árbol los dos. En esto que llegan los ladrones a repartirse el dinero que habían robao y se sientan en el mismo árbol que estaban los gallegos.

– Toma, esto pa ti, esto pa ti, esto pa ti.

– Y ¿pa mí? –dice uno de los gallegos.

– ¡Ah! Pero estás ahí, ¡baja, baja!

Y fue y le mataron. Dice:

– ¡Ay, qué sangre más roja tiene!

Y dice el otro que había quedao:

– Es que ha comido moras.

– ¡Ah! Pero estás tú también ahí. ¡Baja, baja!

Y le mataron también (24).

13. EL CURA Y EL CRISTO (25)

El cura andaba pidiendo, que se había quedao sin Cristo en la iglesia, andaba pidiendo a los feligreses pa comprar un Cristo. ¡Bueno!, total que se gasta los cuartos en putas, y dice a uno allí en el pueblo:

– ¿Quiés hacer de Cristo en la procesión de mañana?

– ¡Sí, ah!

Le ponen allí sentado, tucu, tucu, tucu… la procesión.

¡Cuhete pallá! ¡Pom, pom! ¡Cuhete pacá! ¡Cuhete pallá! Andar, andar. Le dan ganas de mear.

– ¡Señor cura, que me meo! ¡Señor cura, que me meo!

– ¡Hombre, por Dios! ¿Cómo vas a poder mear? Bueno, puede que sí.

Y se arriman un poco los del ayuntamiento y el cura le saca el… y mea. Pero lo cojonudo es luego, lo otro, más alante, andar, andar, y venga cuhetes, y venga la música, tucu, tucu…

– ¡Que me cago, señor cura, que me cago!

– ¡Huy! Eso sí que es muy difícil, eso no lo puede hacer, hombre.

Y ya pues tanto le obligaba, dice… manda el cura parar la procesión:

– ¡Alto! Queridos feligreses, bastante tiempo os habéis cagado vosotros en Cristo. Ahora se va a cagar Cristo en vosotros ¡Vivo!

Se bajó los pantalones y cagó (26).

14. [EL AMA DEL CURA] (27)

Esto era el cura y el ama, y to los días, cuando se iban a echar la siesta, tenía un sobrino, y l’ama pues muy lista, abría la puerta de la cuadra para que la burra se fuera a comer a los trigos y to los días:

– ¡Chico! –le decía su tía, dice– vete a ver la burra –dice– porque ya se ha escapao.

Y en esto que el chico se caló algo, dice:

– Que ya se ha ido la burra, –dice– me voy a por ella.

Dice:

– Pues, hala, vete.

Y en vez de ir a por la burra, se metió debajo de la cama y resulta que, cuando están en todo el jaleo, dice ella:

– ¡Ay! Veo el sol. –Dice– ¡Ay! Veo las estrellas Sale el chico de debajo de la cama y dice:

– ¡Tía puta! Y ¿la burra no la ves? (28).

15. YO TRES Y TÚ DOS (29)

Eran unos viejos, un matrimonio ya mayores, que se pusieron a cenar y la señora decía:

– Pa mí tres y pa ti dos.

Y el hombre decía:

– ¡Mujer! Que yo soy la cabeza de familia, y pa mí tres y pa ti dos.

– Pues no, pues para mí tres y pa ti dos.

Y de esa ruta estuvieron hasta que ya y eso… y el hombre como no cedía porque decía que él era la cabeza y que tenía que cenar tres y ella dos, y como no cedía, ya dijo la mujer:

– Pues me muero.

– Pues muérete.

Y se hizo la muerta la mujer, y ya “que se había muerto la mujer”, y la gente pues iba entrando y se decían unas a otras:

– Pues parece que…, mira qué cara tiene, como que no está muerta, mira qué cara tiene como que no está muerta ella.

Pero iba el marido y se ponía al oído de ella y la decía:

– Pa mí tres y pa ti dos.

Y creían que iba a besarla o que iba a quererla, porque la gente decía:

– ¡Mirai lo que la querrá! ¡Fíjate! ¿Qué la dirá al oído?

Y de cuando en cuando volvía y decía:

– Pa mí tres y pa ti dos.

– No, pa mí tres y pa ti dos.

– Mira, que ya viene la…, que te van a meter en la caja.

– Si me meten que me metan.

Se lo decía al oído:

– Mira, que ya viene el cura. Pa mí tres y pa ti dos.

Y a la mujer no había quien la sacara del “pa mí tres y pa ti dos”. Y ya, pues se iban p’al cementerio. La cogieron y la llevaron al cementerio. Y, cuando ya la van a meter, pues dice:

– Mira, que ya te van a meter, que te meten en el hoyo; pa mí tres y pa ti dos.

Y dice:

– No, pa mí tres y pa ti dos.

Y ya, de enfadao que estaba el señor, dice:

– ¡Cómete toos los cinco!

Y echaron a correr los enterradores que allí había, que eran cinco, porque creían que eran ellos a quien decía, que como dijo que eran cinco, pero el hombre lo decía por los huevos, y… hala, echaban a correr todos. Y cuando llegaron a casa, quien se estaba comiendo los huevos era el gato, que se dio un banquete de cinco huevos, y este cuento se acabó (30).

16. LA MUJER DEL SACRISTÁN Y SAN ANTONIO (31)

Esto era una vez un cura que estaba liao con la mujer del sacristán. Y resulta que ya no sabía qué hacer para que no los viera el marido y poder pasarlo bien. Total, que fue un día y se puso a rezarle a San Antonio y a pedirle que qué le harían a su marido para que se quedara ciego y así poder pasarlo bien con el cura. El sacristán, que los oyó, se cogió, al día siguiente, y se puso detrás del santo. Y fue la mujer y le pidió a San Antonio:

– San Antonio bendito, ¿qué le daré a mi maridito para que se ponga ciego?

Y el sacristán, que estaba detrás de San Antonio, dijo:

– Jamón y huevos; jamón y huevos.

Total, que la mujer del sacristán, todos los días, le ponía a su marido jamón y huevos pa comer, pa cenar, pa desayunar. El sacristán, muy pillo, dice:

– ¡Huy, mujer! No sé qué me pasa en este ojo, pero veo poco.

Seguía dándole lo mismo y a los pocos días:

– De este ojo veo poco, mujer. ¡Me estoy quedando ciego!

Y así, pues, el cura iba a casa del sacristán, como el marido estaba ciego, claro, no se daba por enterao. Total, que un día llega el sacristán, y tenía un hijo de nueve años, y le dice:

– Hijo, trae la escopeta, que me estoy quedando ciego y te voy a enseñar a tirar, para que puedas ir de caza.

Coge la escopeta y dice:

– Mira, hijo, las perdices hay que tirarlas al vuelo, los conejos al salto, las liebres a la carrera, y a la cabeza de los curas, de esta manera, ¡pum!, y le mató (32).

17. SANTA TERESA Y EL PAJARITO (33)

Antiguamente decían que Santa Teresa quería ser confesora como los curas, y para ello rezaba a Dios todas las noches. Una noche que rezaba, Dios se le apareció y la dio una cajita y la dijo que, si no la abría en tres días, la permitiría confesar.

Pero tanta curiosidad tuvo Santa Teresa que la abrió antes de tiempo. Dentro de la caja había un pajarito y se escapó. Al tercer día, Dios vino otra vez y le dijo:

– Tú, Teresa, no puedes ser confesora, porque antes de los tres días los descubrirías (34).

18. [PIDE MARIDO AL CRISTO] (35)

Una mujer iba todos los días a la iglesia y delante del Santo Cristo le pedía:

– Santo Cristo bendito, da a mi hija un buen maridito.

El sacristán, que veía lo que hacía esa mujer a la misma hora todos los días en la iglesia escondido detrás de una cortina, después de que la señora hacía la petición, él contestaba:

– ¡Bueno!

Y así todos los días, hasta que su hija se casó. Pero tuvo la desgracia de que su marido era feo, borracho, vago y malo, y de que la tratara muy mal. Entonces, su madre, al ver esto, volvió a la iglesia y, delante del Santo Cristo, decía:

– Patazas, manazas, cara de cuerno; según tienes la cara, me has dado el yerno (36).

19. [TÚ PAGAS] (37)

Llegaron tres a una posada sin dinero y, al pagar, los tres hacían como que la querían pagar, y, al final, para decidir quién de los tres pagaba, acordaron tapar los ojos a la posadera y al que ella tocara, pagaría. El resultado fue que, cuando la taparon los ojos, los tres escaparon y al que fue a tocar fue a su marido y dice:

– Tú pagas, (pensando que era uno de los huéspedes), y el marido dijo:

– Pagamos los dos (38).

20. LOS AMIGOS (39)

Unos gallegos fueron a tomar un aperitivo, eran muy amigos; dice:

– Vamos, yo pago ¿eh?, yo pago.

– ¡No, hombre, no! Pago yo.

Ya el cantinero dice:

– Pues miren, es tanto. Tiene que pagar uno.

– ¡No, hombre, yo pago!

– Pues miren: pónganse con la cabeza pa abajo ahí en esos tinos y el que levante la cabeza primero, aquél paga.

Y se ahogaron los tres (40).

21. EL TÍO PERICO (41)

Era un hombre pobre muy aficionado a la bebida, y todas las tardes se iba al bar y, allí, había dos señores bastante pudientes, que a él le daba mucha envidia que ellos pudieran ser más que él. Y un día tuvo una ocurrencia de decir que había comprao un burro y que ya no les tenía envidia porque cagaba onzas de oro. Los otros, como tenían dinero y les llevaba mucho la avaricia esa, pues:

– Véndanosle usté.

– ¡Bah, no faltaba más! Les voy a vender el burro que va a ser mi felicidad.

– ¡Nada, nada, nos le tiene usté que vender! Bueno, pues dos por tres, les pidió mucho más de lo que valía y se lo dieron. Le llevan a la cuadra, esperando que hiciera del cuerpo el burro, y que no salía ninguna onza de oro.

– ¡Bueno, pues este tío nos ha engañao!

El hombre, ya con temor de que iban a irle a buscar, pues le dijo a la mujer, dice:

– Mira, vete a la plaza y compras dos panzas de cordero; una la pones para cenar, pero la otra te la pones tú así, al vientre.

Y, efectivamente, por la noche llegaron los otros dos a su casa y ya había venido del campo.

– Tío Perico, venimos a…

Y él se hizo el borracho y la mujer:

– ¡Qué habrás hecho, sinvergüenza! Y que tal y qué sé yo.

– Calla la boca que te tendrá mejor cuenta.

La decía a la mujer, y la mujer, como todas las mujeres, no se callaba. Total, que saca la navaja y ¡pam!, la metió un navajazo en la barriga y la mujer se cayó p’atrás.

Los otros:

– ¡Huy, tío Perico! Si nosotros no venimos a esto, si na más venimos a reprenderle que nos había usté engañao y que…

– ¡Bah! ¿Os asustáis por esto? ¡Nada, hombre, nada! Veráis… Sacó un chiflato, purrruuu, rruuu, y se levantó la mujer.

– ¡Nos tié usté que dar el chiflato!

– ¡Bah, mia que sois antojaos! Pues no, hombre, si es que yo con esto me defiendo bien.

– ¡Na, na, que nos dé el chiflato! Pues, dos por tres, chiflato que se llevaron pa casa.

Bebieron en el bar, cuando llegan a casa, las mujeres, pues a cargar con ellas. El que tenía el chiflato la pegó una navajada y mujer panz’arriba pa siempre. Venga a tocar el chiflato y que no. El otro, como la había matao también, pues estaba esperando a que viniera el día pa ir a llamar al otro; y, cuando fue el día, fue a por el silbato y venga a tocar el silbato y que no.

– ¡Pues esto no tiene solución!

Pero el tío Perico había comprao dos liebres, vivas, y una la tenía atada a la pata la cama y la otra se la llevó al majuelo, y la dijo a la mujer:

– Cuando vengan a buscarme, dices que estoy en la viña, y que no, que no te molesten.

Conque llegaron allí y:

– ¡Bueno, aquí no tiene usté salvación; ya nos tiene usté negros! Porque tal, porque cual…

– ¡Huy, hombre! Dejarme despedir de la mujer, que pa la última noche, siquiera cenar con ella… y qué se yo. –Dice– voy a mandar la liebre esta pa que la dé razón.

Ya había quedao con la mujer en la cena que tenía que poner: arroz y patatas; y era lo que cenaban todas las noches. Conque le manda la liebre con la razón. ¡Sí, la liebre se marchó al monte! Bueno, llegaron a casa y le dejan de la mano y, efectivamente, arroz y patatas y la liebre atada a la pata la cama.

– ¡Nos tie usté que vender la liebre!

– ¡Pero mira que sois antojaos; también os voy a vender la liebre!

Bueno, pues también se entendieron y se llevaron la liebre pa casa. Se salieron por la mañana sin chaqueta, sin merienda ni nada, al campo. Uno no tenía tabaco, dice:

– ¡Anda, marcha a por tabaco!

Sí, marchó a por tabaco; marchó un poco lejos la liebre.

Total que ya dice:

– Bueno, pues ya no hay más remedio que ahogar a este tío, porque no pue ser. ¡A tirarle al río! Le metieron en un saco, el hombre era muy pequeño, y le ataron la boca. Pasan por una tasca, dejan el saco a la puerta y se metieron ellos a tomar el aguardiente. Pero había un pastor allí que estaba cuidando las cabras y sintió que el hombre decía:

– ¡Aaay, aaay! Y se asoma al saco por curiosidad y dice:

– ¿Qué le pasa a usté, buen hombre?

Dice:

– Que me llevan a ser rey y yo no lo quiero ser.

– Pues lléveme usté a mí.

Dice:

– Pues desata.

Desató el saco, se metió el muchacho y él a cuidar las cabras. Llegaron al río, cogieron el saco y, ¡pumba!, al río.

– ¡Hala, otra vez a casa!

Y según venían, en el camino, dice uno al otro:

– Mira, que es aquel el tío Perico.

– ¡Vamos! Es un crío.

– Que te digo que es el tío Perico.

Conque ya llegaron allí y, efectivamente, el tío Perico.

– Pero, hombre, tío Perico, si le acabamos de tirar al río y ahora…

– ¡Oooh! Me habéis tirao a la orilla y he sacao cabras; si me tiráis al medio, saco vacas.

– Pues venga usté con nosotros y me tire a mí.

Tiró a uno y no salía, y no salía, y dice el otro:

– ¿Cómo tarda tanto?

– Es un ansioso; está buscando las vacas.

– Pues tíreme usté a mí pa ayudarle.

Colorín, colorado, el cuento se ha acabado (42).

22. LOS GUIJARROS DEL ARROYO (43)

Un soldao vino de la guerra muy hambriento, llega a un pueblo y entra en la posada, la única posada que había en el pueblo. Y entonces le dice a la posadera:

– ¡Por favor, me pone usted algo de comer!

Y la posadera le dice que no tiene nada.

– ¡Por favor! Pero ¿no tiene nada para darme de comer?

– No, no.

– ¿Y tampoco tiene sopa de guijarros de arroyo?

Entonces la señora dice:

– Pero cómo se va a comer usted eso, los guijarros no se comen.

Dice:

– Sí, es que yo sé hacer una sopa con guijarros de arroyo. A ver, ponga usted al fuego una cazuela, échele agua; ahora, cuando esté hirviendo, le pone unos guijarros; ahora, échele un poquito de ajo, un chorrito de aceite, dos tacos de jamón y un poco de pan. Cuando esté todo hervido, ya me lo como yo.

Entonces, cuando estuvo toda la sopa hecha, el soldado separó lo guijarros y se comió la sopa (44).

23. [FUEGO] (45)

Señor amo, baje del alto de San Sebastián, deje la prójima nostra, calce las tiras viras, ponga los alberitates, que viene el que lleva los rates por las excelencias con la alegría al rabo, y, si la abundancia no nos favorece, se nos quema la chiviritaina.

Te lo voy a explicar: San Sebastián es la cama, la prójima nostra, la criada; las tiras viras, las zapatillas; los alberitates, los pantalones; el que lleva los rates, el gato; por las excelencias, las escaleras; con la alegría al rabo, el fuego; la abundancia, el pozo y chiviritaina, la casa (46).

24. A LOS POBRES SIEMPRE NOS TOCA EL DE LOS OJOS GRANDES (47)

Iban un padre y un hijo por el camino y se encontraron una perdiz y un mochuelo. Van a repartir y el padre dice:

– Pa mí la perdiz y pa ti el mochuelo.

El hijo se queda así y dice:

– ¡Jo! Eso no vale.

Y dice el padre:

– Bueno, pues pa ti el mochuelo y pa mí la perdiz.

Y dice:

– ¡A mí siempre me toca el de los ojos grandes!

Por eso, lo de “a los pobres siempre nos toca el de los ojos grandes” (48).

25. EL GRILLO (49)

Era un señor que se había empeñao en no trabajar y no trabajaba. Se pasaba el rato en los bares por la noche y haciendo fechorías para sacar pa vivir, porque ¿de qué iba a vivir? Y ya se le ocurrió un día coger una caballería de uno de los de la peña y llevársela al monte donde no supiera nadie dónde estaba.

– Le han robao el burro, le han robao el burro.

– Pues, si me dais diez duros, yo te digo dónde está.

Le dieron los diez duros y apareció el burro.

– ¡Huy!, pues éste es adivinador.

Se corrieron las voces por allí, por toda la región, que era adivinador, y, en ese tiempo, se le pierde a la reina una niña.

– ¡Buscar al adivinador! ¡Fíjate qué apuros! Y le dieron tres días de tiempo para que la encontrase. Le encerraron en una habitación que daba una ventana a la calle, y todo el día él estaba diciendo:

– Tres de los tres.

Tres días de los tres que le habían dado.

– Tres de los tres.

Y pasan por allí unos militares y oyen eso y dicen:

– Ya lo sabe este tío. Mirar, mañana sólo pasamos dos.

Como se había pasao un día, pues:

– Dos de los tres.

– Pues ya lo sabe. Pues mañana pasamos sólo uno.

Pasaron uno sólo y dice:

– Uno de los tres.

Se asoma a la ventana y dice:

– Oiga, tenga usté la niña, pero no diga que…

– No, a mí no me la deis. Métela en un trozo de pan, de meollo, y se la dais al ganso que está a la entrada de la puerta.

Efectivamente, se la dieron al ganso. Llegó:

– Bueno y ¿qué pasa con la niña?

– Pues miré usté, no la ha cogido nadie; la ha comido, la ha tragado el ganso.

Mataron el ganso, le sacaron el chisme, ¡bueno!

– Pues ahora tiene usté que quedarse con nosotros a vivir.

Él lo que quería era marcharse porque estaba en peligro; y ya le dieron que eligiera oficio, o lo que quisiera, y eligió sargento del ejército. Bueno, conque ya se corrieron las voces que era un pinta y que era un… Pues, un día, se fueron a instrucción, llegaron al campo, hicieron la instrucción que tenían que hacer y el teniente dijo:

– A discreción, descanso.

Y cada uno se puso por un sitio en grupos a parlar y esas cosas. Y uno de los muchachos encontró un grillo en la pradera y dijo:

– Vamos a ver este tío si es que es adivinador o qué es.

Ellos no sabían que le llamaban eso ni mucho menos; a él en su pueblo le llamaban “grillo”. Conque se reúnen cuatro o seis, le rodean y dicen:

– Bueno, vamos a ver. ¡Usté es un pinta y un sinvergüenza! A ver si aciertas lo que tengo en la mano.

Entonces el hombre, como se vio tan azorado, dice “me van a pegar una paliza” y se echó mano a la cabeza y dice:

– ¡Grillo, grillo, qué apurao te ves!

Y se salvó (50).

26. [EL GITANO SE CONFIESA] 51

Un gitano se quería confesar antes de marcharse a la feria, pero la iglesia estaba cerrada y llamó a la casa del señor cura. La madre del señor cura se lo comunicó a éste y la dijo que, si sólo era para confesarse, que subiera a su habitación y le confesaría. Cuando subió el gitano descalzo, se encontró que estaba dormido y se puso los zapatos, que estaban como nuevos. Llamó y empezó la confesión.

Cuando llegó al séptimo mandamiento, dijo que había robado unos zapatos. Le recomendó que se los diera a su dueño y contestó:

– Se los doy y no los quiere.

– Pues quédese con ellos, –dijo el cura.

Y se marchó a la feria con zapatos como nuevos y a la medida (52).

27. EL CURA DE CANTALPINO (53)

El cura de Cantalpino fue a decir misa y, luego, al sermón, empezó a predicar y decía:

– Yo soy de Cantalpino, nací en Cantalpino, vivo en Cantalpino y soy de Cantalpino. Y Cantalpino, Cantalpino, qué ricas están las berzas con el añejo tocino.

Se acabó el sermón y la gente decía:

– ¡Tiene un piquito de oro! (54).

28. LAS BRUJAS Y EL SEÑOR PAULINO

Esto era una congregación de brujas que se reunían en ciertos sitios para hacer lo que a ellas bien las convenía.

Y una noche estaban reunidas y les dijo una a las otras:

– ¡Venga! Decid conmigo:

Sin Dios y sin Santa María,
por esta chimenea arriba,
vamos a ir a comer,
a la bodega del señor Paulino,
chorizos y beber vino.

Ellas fueron, le comieron los chorizos, le bebieron el vino y, después de que estaban ya bien templadas, se salieron de allí y se fueron para su destino (55).

29. SAN SEBASTIÁN (56)

Era un señor en un pueblo que crió un almendro, y aquel almendro no daba almendras. Y el día de la fiesta del pueblo, la fiesta del pueblo era San Sebastián, empezó el cura del pueblo:

– San Sebastián, no vino San Sebastián, que nadie le protege, que nadie sufre… Y estaba uno por debajo del púlpito que decía:

– San Sebastián, San Sebastián, del pesebre de mi burro eres hermano carnal.

Ya el cura se cabreó, le llamó y dice:

– Vamos a ver: ¿por qué dice usté eso de San Sebastián?

Dice:

– Porque sí, porque es hermano del pesebre de mi burro.

–Dice:

– Treinta años le crié,
fruto de él no cogí,
y el milagro que él haga,
que me lo claven a mí.

Y era que a San Sebastián le habían hecho del mismo tronco del pesebre (57).

30. [DÓRMILIS, DÓRMILIS] (58)

Estaba dórmilis, dórmilis,
debajo de pínguilis, pínguilis,
vino ráspilis, ráspilis,
y llevó a pínguilis, pínguilis,
y dejó a dórmilis, dórmilis.

Que quiere decir que era un señor que estaba dormido debajo de un peral, porque lo estaba cuidando, pero vino el ladrón y le quitó las peras y lo dejó durmiendo (59).

31. [ESTABA DOS PIES] (60)

Era una vez
estaba dos pies
arriba tres pies
comiendo un pie.
Vino cuatro pies
y le quitó el pie.
Se levanta dos pies
agarra tres pies
le da a cuatro pies
y le quita el pie.

Esto quiere decir que estaba dos pies que era un hombre, comiendo un pie que era un pie de cerdo, arriba tres pies que era un taburete de tres patas. Vino cuatro pies, que era el gato y le quitó el pie, y por eso dice que se levanta dos pies, agarra tres pies y le da a cuatro pies y le quita el pie (61).

32. [LOBÍN SE LLEVA A RONQUÍN] (62)

Estaba pinguín que pingaba,
abajo ronquín que roncaba,
vino lobín que lobaba,
y llevó a ronquín que roncaba,
y dejó a pinguín que pingaba.

Que quiere decir: estaba pinguín que pingaba que era un árbol de bellotas, ronquín que roncaba que era un cerdo; lobín que lobaba que era el lobo, vino a coger a ronquín que roncaba y dejo a pinguín que pingaba que eran las bellotas (63).

33. LAS DOCE PALABRAS SANTAS (64)

En Segovia, antes de construir el acueducto, había que ir a buscar agua a un arroyo. Al atardecer, una moza fue a por agua y se encontró a un joven; este joven era el demonio pero ella no lo sabía. Empezaron a hablar, la decía que cómo iba a por agua tan lejos si él podía construir un canal que se lo llevase hasta casa, pero a cambio la pidió el alma.

Ella, al pedirla el alma, se da cuenta que es el diablo y no quiere hacer el pacto. Entonces el diablo la puso una condición: que, si quería ser libre, tenía que decir las doce palabras santas, dichas y perdonadas, antes de la media noche. La joven empezó a decirlas:

La una, la Virgen María que parió en Belén y quedó pura.

Las dos, las dos tablas de Moisés. La una la Virgen que parió en Belén y quedó pura.

Las tres, las tres Marías. Las dos, las dos tablas de Moisés. La una, la Virgen que parió en Belén y quedó pura.

Las cuatro, los cuatro evangelistas. Las tres, las tres Marías. Las dos, las dos tablas de Moisés. La una, la Virgen María que parió en Belén y quedó pura.

Las cinco, las cinco llagas. Las cuatro, los cuatro evangelistas. Las tres, las tres Marías. Las dos, las dos tablas de Moisés. La una, la Virgen María que parió en Belén y quedó pura.

Las seis, las seis candelarias. Las cinco, las cinco llagas, las cuatro…

Las siete, los siete coros. Las seis, las seis candelarias, las cinco…

Las ocho, los ocho gozos. Las siete, los siete coros, las seis…

Las nueve, los nueve meses. Las ocho, los ocho gozos, las siete…

Las diez, los diez mandamientos. Las nueve, los nueve meses,…

Las once, las once mil vírgenes. Las diez, los diez mandamientos,…

Las doce, los doce apóstoles. Las once, las once mil vírgenes,…

Y cuando terminó de decirlas, el demonio se quedó asombrado, pues no creía que fuese capaz de decirlas, y se cree que fue un ángel quien la ayudó. Entonces, dieron las doce y el demonio se quedó sin poner la última piedra del acueducto, y por eso está sin poner (65).

34. [MI ABUELA TENÍA UN GATO] (66)

Voy a contar un juego que hacía yo con mi hermano, que es el siguiente. Yo hacía muecas cuando me preguntaba mi hermano y él cuando lo hacía yo.

Mi abuelita tenía un gato con las orejas de trapo y el culito de papel, ¿quieres que te lo cuente otra vez?

Y mi hermano decía:

– ¡Calla, no hables!

Y yo contestaba:

– No me digas calla, no hables. Que mi abuelita tenía un gato con las orejitas de trapo y el culito de papel, ¿quieres que te lo cuente otra vez?

Y él decía:

– ¡Mire, madre!

Y yo contestaba:

– No digas mire, madre. Que mi abuelita tenía un gato con las orejitas de trapo y el culito de papel, ¿quieres que te lo cuente otra vez? Y así seguíamos hasta que nos cansábamos (67).

35. EL GALLO QUIRICO QUE IBA A LA BODA DE SU TÍO FEDERICO EL CHICO (68)

Esto era un gallo que iba a la boda de su tío Federico el Chico. Iba andando por un camino, llevaba mucha hambre y se encontró con un cagajón con mucho trigo y dice:

– Si pico, me unto el pico; y si no pico, me quedo con las ganas y sigo pasando hambre.

Total, que el gallo fue y picó y, claro, se llenó el pico de mierda. Siguió andando y se encontró con una malva, y le dice:

– Malva, límpiame el pico, que voy a la boda de mi tío Federico el Chico.

Y no quiso. Siguió andando y se encontró con una oveja, y le dice:

– Oveja, come a la malva, que la malva no quiso limpiarme el pico, que voy a la boda de mi tío Federico el Chico.

Y tampoco quiso. Siguió más alante y se encontró con un lobo. Dice:

– Lobo, come a la oveja, que la oveja no quiso pastar la malva, que la malva no quiso limpiarme el pico…

Y tampoco quiso. Fue más alante y se encontró con un perro. Dice:

– Perro, mata al lobo, que el lobo no quiso comer la oveja, que la oveja no quiso pastar…

Y tampoco quiso. Fue más alante y se encontró con un palo y le dice:

– Palo, pega al perro, que el perro no quiso matar al lobo, que el lobo no quiso comer…

Y tampoco quiso. Fue más alante y se encontró con una lumbre y dice:

– Lumbre, quema al palo, que el palo no quiso pegar al perro, que el perro no quiso matar al lobo…

Y tampoco quiso. Fue más alante y se encontró con un río y le dijo:

– Río, apaga la lumbre, que la lumbre no quiso quemar el palo, que el palo no quiso pegar al perro…

Y tampoco quiso. Fue más alante y se encontró con un burro y le dice:

– Burro, bebe el agua, que el agua no quiso apagar la lumbre, que la lumbre no quiso…

¿Por dónde íbamos?

– Por el burro

– Pues álzale el rabo y bésale el culo (69).

36. EL GALLO QUIRICO (70)

Esta es la historia del gallo Quirico que lo invitaron a la boda de su abuelo Zarapico el Chico. Él se puso muy elegante, se montó en el caballo y marchó a la boda. Al llegar por el camino, vio una boñiga, se bajó del caballo y se puso a comer. Pero al subirse otra vez al caballo vio que tenía sucio el pico y dijo:

– ¡Ay, qué sucio tengo el pico!. Voy más adelante a ver con quién me encuentro.

Y se encontró con la yerba y dijo:

– Yerba, límpiame el pico, que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No quiero.

Y el gallo siguió adelante y se encontró con la oveja y le dijo:

– Oveja, come la yerba, que la yerba no quiere limpiarme el pico que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No quiero.

Y siguió adelante y se encontró con el lobo y le dijo:

– Lobo, mata la oveja, que la oveja no quiere comer la yerba y la yerba no quiere limpiarme el pico que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No quiero.

Siguió adelante y se encontró con el perro, le dijo:

– Perro, come el lobo, que el lobo no quiere matar la oveja, que la oveja no quiere pastar la yerba, que la yerba no quiere limpiarme el pico que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No quiero.

El gallo muy disgustao se montó otra vez en el caballo y siguió adelante, y se encontró con un palo, un palo muy gordo, y dijo:

– Palo, mata al perro, que el perro no quiere matar al lobo, que el lobo no quiere matar la oveja, que la oveja no quiere pastar la yerba, que la yerba no quiere limpiarme el pico que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No quiero.

Siguió más adelante y se encontró con el fuego y le dijo:

– Fuego, quema el palo, que el palo no quiere matar al perro, que el perro no quiere matar al lobo, que el lobo no quiere comer la oveja, que la oveja no quiere comer la yerba, que la yerba no quiere limpiarme el pico, que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No quiero.

Ya montó en el caballo muy disgustado y marchó otra vez y se encontró con un arroyo, un arroyo muy grande y le dijo:

– Arroyo, apaga ese fuego, que el fuego no quiere quemar el palo, que el palo no quiere matar el perro, que el perro no quiere matar al lobo, que el lobo no quiere comer la oveja, que la oveja no quiere pastar la yerba, que la yerba no quiere limpiarme el pico que voy a la boda de mi abuelo Zarapico el Chico.

– No hace falta, gallo, que eres muy bonito y tú vas a volver ahora mismo aquí. Bebe agua, acércate a mí, bebe agua, te limpias el pico y te arreglas y te vas a la boda de tu abuelo Zarapico el Chico, que ya estás muy cerca.

Y, efectivamente, se limpió el pico y así fue a la boda de su abuelo Zarapico el Chico (71).

37. GALLO QUIRICO (72)

Esto era una vez un gallo que se llamaba Quirico, que estaba invitado a la boda de su tío Perico. Se limpió las plumas, se limpió el pico y se fue andando. En el camino se encontró con un gusano y se lo comió. Entonces se manchó el pico.

– Lechuga, lechuguita, límpiame el pico que voy a la boda de tío Perico.

– No, anda, sigue y calla. Yo no te limpio el pico.

Siguió andando y se encontró con una oveja.

– Oveja, ovejita, cómete a la lechuga que no me quiso limpiar el pico, que voy a la boda del tío Perico.

– Anda, anda, calla y sigue para delante.

Bueno, siguió para delante y se encuentra con el palo.

– Oye, palo, palito, pega a la oveja, que no se quiso comer a la lechuga, que no me quiso limpiar el pico, que voy a la boda del tío Perico.

– Anda, anda, déjame. Calla y sigue para delante.

En esto que sigue para delante y se encuentra con el fuego.

– Oye, fuego, quema al palo, que no quiso pegar a la oveja, que no quiso comerse la lechuga, que no me quiso limpiar el pico, que voy a la boda del tío Perico.

– Pero déjame en paz, déjame, anda. Cállate y sigue para delante.

En eso que se encuentra con el agua.

– Agua, agüita, apaga el fuego, que no quiso quemar el palo, que no quiso pegar a la oveja, que no quiso comer la lechuga, que no quiso limpiarme el pico, que voy a la boda del tio Perico.

– Bueno, déjame, que yo no quiero saber nada.

Sigue para adelante y se encuentra con el gusano.

– Gusano, gusanito, ¿quieres venir a la boda del tío Perico?

– Sí, claro que sí.

Va y se lo comió. Siguió más adelante y se encontró con una casa de una vieja; entra y dice:

– Anciana, ancianita, ¿me limpias el pico?

– ¿Que te limpie el pico?

– Es que m’he encontrao con el agua; el agua no quiso apagar el fuego, el fuego no quiso quemar al palo, el palo no quiso pegar a la oveja, la oveja no quiso comer la lechuga, la lechuga no quiso limpiarme el pico, que voy a la boda del tío Perico.

– Te le limpio, pero antes me tienes que decir si has visto al gusano.

– ¡Ah! Yo no lo vi. P

Canta vaqueira

En lo alto de la braña
Un pandero repicaba,
Eran todas las vaqueiras
Y unas con otras bailaban.

Estribillo:
Canta vaqueira, cántalo ya,
Tu bien cantaste, vuelve a cantar.
Canta vaqueira, cántalo bien,
Tu bien cantaste, canta otra vez.


En la braña no hay vaqueiras
Porque todas se casaron,
Ahora quedan los vaqueiros
Solos y desconsolados.

Estribillo

Los vaqueiros van llorando,
Las vaqueiras lloran, lloran.
¡Ay de mi pobre cuitada!
¿Con quién voy a dormir ahora?

Estribillo

Allí arriba, en aquel alto,
Hay una niña vaqueira.
¡Quién fuera pastor de vacas
Para guardarlas con ella!

Estribillo

Vaqueirina, nuestras vacas
Son de buena condición.
Van a beber a la laguna
Y se vuelven cara al sol.

Estribillo



CANTA VAQUERA. Interpretación de la canción «Canta, vaqueira» por el grupo leonés «La Braña» en el programa de TVCyL «Vamos a ver», en marzo de 2013 https://youtu.be/vRphFzMUUe4?si=JOG27EgFj5rj3yvY

Canciones Grupo la Braña

https://www.grupolabrana.com/labrana/index.html

LA BRAÑA http://www.grupolabrana.com

🎶 La Braña es mucho más que un grupo musical: es un pilar de la recuperación y difusión de la canción tradicional leonesa. Fundado con el propósito de preservar el patrimonio oral de León, su trabajo abarca desde villancicos y romances de ciego hasta juegos cantados, coplas amorosas, y piezas instrumentales con dulzaina, pandero o chifla maragata.

La Braña se define por su “gran pasión” por la música tradicional, con el objetivo de recoger, adaptar y divulgar el cancionero leonés Su página oficial es un archivo vivo, con vídeos, fotos comentadas, enlaces recomendados y secciones especiales para profundizar en cada tema.

🪗 Lo más destacado del grupo:

  • Discografía extensa: Más de seis volúmenes que recorren temáticas como la trashumancia, la lucha leonesa, el Bierzo, y la minería. También han producido especiales navideños y conciertos solidarios.
  • Cancioneros y cuadernos de cantares: Recogen letras, melodías y vivencias de distintas comarcas, como Villaquilambre o Val de San Lorenzo.
  • Instrumentación tradicional: Usan y explican instrumentos como la chifla maragata y el pandero, con secciones dedicadas a su historia y uso.
  • Material didáctico: Incluyen crucigramas, sopas de letras y actividades escolares para acercar el folclore a nuevas generaciones.

SOY SOLA

Algún día fui tuya
y ahora soy de otro,
por tu mala cabeza,
que eres un loco.

SOY SOLA,
SOY SOLITA Y NO PUEDO.
QUE TENGO LOS AMORES
CON UN MINERO
DELGADITO DE CARA,
ALTO Y MORENO,
SOY SOLA,
SOY SOLITA Y NO PUEDO.



Amor mío, por otro
vas a la guerra.
Quién tuviera un hermano
que por ti fuera.

SOY SOLA…



Si quieres que te quiera,
dame de aquello
que me diste algún día
y estaba bueno.

SOY SOLA…

Morena, morenita,
vamos a moras.
Cuanto más morenita
más me enamoras.

SOY SOLA…



La despedida canto
de mis cantares.
Como no soy maestra
no van iguales.

SOY SOLA…

https://www.grupolabrana.com/labrana04/paginasdiscos/cantares.htm#soysola

HIMNO A LA VIRGEN DEL MANADERO

SEÑORA DEL MANADERO
REINA DE LA MONTAÑA
VEREDA DEL MONTAÑERO
PLENITUD DEL PASTOREO
ZAGALA DE LA CABAÑA

Catedral en roca viva
Te ofrecen los Calderones
Trono en la peña bravia
Causa de nuestra alegría
Imán de los corazones.

SEÑORA DEL MANADERO

Peregrina de la Sierra
Madre de Omaña y del Luna
Guardiana de la Ribera
Vigilante Manadera
Caudal de agua oportuna.

SEÑORA DEL MANADERO

Arroyo de la bondad,
Manantial de bendición,
Palomar en seguridad,
Gruta de intimidad,
Solicitud para la oración.

SEÑORA DEL MANADERO

Mayorala de pastores
Cumbre de toda grandeza
Socorro de labradores
Refugio de pecadores
Ayuda nuestra flaqueza

SEÑORA DEL MANADERO

Rabanada de las peñas,
Guarda piadosa el rebaño
Romeros hacia las breñas,
Marcharemos tras tus huellas
Lìbranos de todo daño

SEÑORA DEL MANADERO

Pastorina del atajo
Majada en el desfiladero
júntanos en tierno abrazo
Con Jesús en el regaño
OH VIRGEN DEL MANADERO


Oración de Bendición de la Virgen de Manadero

«Virgen bendita del Manadero vuelve tus ojos Misericordiosos

sobre cuantos pasan por aquí, 

Bendice y protege sus Almas y que contemplando la naturaleza

conozcan y adoren al Creador…»

Amen

https://sites.google.com/view/virgendelmanaderodivinapastora

CANCION DEL PEREGRINO (a la Virgen del Manadero)

Entona peregrino esta canción
Cantada con profundo sentimiento (a la Virgen del Manadero)
En ella pon el alma y corazón
Y deja que te embargue el sentimiento
Al ser tu peregrino de la Fé
No dejes que el cansancio hoy te invada.

Camina y camina sin cesar
Hasta al fin encontrar la meta deseada (bis)
Canta, canta, canta, peregrino canta y a tu Dios Alaba
Canta, canta, canta, canta, cántale a El, y a la Madre guapa (bis)


Entona peregrino esta canción
Cantada a la Virgen del Manadero
Pues todo lo que hagas en su honor
Su hijo te será buen pagadeo
Al ser tú peregrino de la Fe,
No dejes que el cansancio hoy te invada.

CANTO DEL ANGELUS

El Ángel vino de los cielos y a María le anunció
El gran misterio de Dios Hombre que a los cielos admiró.

Virgen madre señora nuestra, recordando la Encarnación
Te cantamos tus hijos todos, como estrella de salvación
Te cantamos tus hijos todos, como estrella de salvación
.

Yo soy la esclava del Señor mi Dios, la Virgen dijo al contestar
Que se haga en Mí según has dicho, se cumpla así tu voluntad.

Virgen madre señora nuestra, recordando la Encarnación
Te cantamos tus hijos todos, como estrella de salvación
Te cantamos tus hijos todos, como estrella de salvación
.

Y el Verbo para redimirnos, tomó su carne virginal
Vivió hecho hombre entre nosotros, librándonos de todo mal.

Virgen madre señora nuestra, recordando la Encarnación
Te cantamos tus hijos todos, como estrella de salvación
Te cantamos tus hijos todos, como estrella de salvación

Indumentaria en la Sobarriba

Vestía la mujer de la Sobarriba manteos sencillos de color rojo, verde y negro, con algún ejemplo en color azul. La decoración de estos era sobria, consistente en estrechas cintas de terciopelo negro que se cruzan formando una cruz en la parte trasera,
siendo decorados los huecos que sus brazos dejaban con círculos de paño picado. No faltaban enaguas y pololos abiertos, zagalejos de colores y medias, tanto blancas como de otros colores, tejidas en casa. Los mandiles eran sencillos: tejidos de hilos a rayas o lisos, con alguna somera labor como adorno y con algún bolsillo que acompañase a la faltriquera. En ocasiones los mandiles llevaban sencillos bordados de carácter florar sobre telas negras. Completaban la indumentaria femenina sencillas camisas de lienzo o hilo, lo justillos y, sobre los hombros, los coloridos mantones de merino negros, marrones o avinados con sus grandes flores.

En la cabeza colocaban también pañuelo de merino y de otros tejidos en vivos colores, además del sempiterno negro.


El hombre solía vestir pantalones y chalecos de estameña negra y parda, tocado con sombreros de paño en esos mismos colores, así como en épocas anteriores lució
monteras de lo mismo con vueltas de seda o terciopelo. Bajo el chaleco la camisa de lino y en las piernas las medias de lana de diversos colores, con calzas o polainas a veces sobre ellas, atadas con ligas de colores tejidas por las mujeres.

Las fajas de lana las usaron en diversos colores, muy comúnmente rojas y blancas. Sobre todo ello colocaban las capas, de fino paño para los días de fiesta, o de recia estameña para uso diario, capas negras y pardas con adornadas vistas de terciopelo o de vistosas telas de cuadros. Fueron las capas el moderno sustituto de las viejas anguarinas, especie de capas con mangas, que vistieron los hombres de la provincia en épocas anteriores, ganando popularidad hasta arrinconar a las anguarinas, que quedaron relegadas solo a las labores agrarias.

Imagenes creadas por I.A. según información de : http://pendonesdelreinodeleon.org/wp-content/uploads/2015/05/PXP-L_0.pdf

De Villalibre, la sobrina del cura. (canto segadores)

De Villalibre
la sobrina del cura;
de Villalibre.
De Villalibre,
dicen que es tan bonita
que Dios nos libre.

Van dos con dengue
por la calle abajo,
van dos con dengue.
Van dos con dengue,
una pica el cigarro,
otra lo enciende.

Son dos contrarias
las dos que andan en el baile;
son dos contrarias,
una baila de risa,
otra de rabias.

Majo, a las mulas,
cuando vas a dar agua;
majo a las mulas.
Majo, a las mulas,
desde mi cama siento
las herraduras.

¡Que no cantemos,
de Madrid ha venido;
que no cantemos!
¡Que no cantemos,
que se ha muerto la Reina,
que la recemos!

Viva la novia (a la mañana de la boda) – Cantares de boda

Viva la novia y el novio y el cura que los casó
el padrino y la madrina los convidados y yo.
Que vivan y revivan los señores novios,
que vivan y revivan y vivamos todos.
Entra niña, pa tu casa, y pisa piedra labrada
que ésta es la primera vez que la pisas de casada.

Guapa es la novia cual naide, guapo el novio cual denguno
vengan hijos a docenas y a centenares los mulos.
Viva y revivan…
Casada ya estás casada, Dios te de mucha fortuna,
Dios quiera que de hoy en un años tengáis un niño en la cuna.
Que vivan y revivan….

Entre los ajos, entre los puerros – Corbillos de la Sobarriba

Entre los ajos,
entre los puerros,
tengo yo un nido
de pájaros buenos

Ya se harán grandes
ya se harán buenos,
ya se harán grandes
para comerlos,
Tra la, la la, la

==========

Entre los ajos ,
entre los puerros ,
tengo yo un nido
de pajarzuelos .

Ya se harán grandes ,
ya se harán buenos ,
ya se harán gordos
para comerlos .

Pajaritos volanderos
ya se harán . (ya se van)

https://musicatradicional.eu/es/piece/16703

=====================

ENTRADAS RELACIONADAS

Entre los ajos – Corbillos de la Sobarriba

Entre los ajos,entre los puerros,tengo yo un nido de pájaros buenosYa se harán grandesya se harán buenos,ya se harán grandespara comerlos, Tra la, la la, la==========Entre los ajos , entre los puerros , tengo yo un nido de pajarzuelos . Ya se harán grandes , ya se harán buenos , ya se harán gordos para …Sigue

Diana de la Sobarriba

La letra de esta canción no sé si es correcta, ya que no se puede constatar en ningún sitio.”Salga mi morena a la ventana,que la ronda pasa por la Sobarriba.Con pañuelo blanco y saya galana,que el lucir del alba ya se avecina. Despierta la villa con canto y dulzaina,la fiesta comienza con luz y alegría.Los …Sigue leyendoDiana de la Sobarriba

Que viva via la Sobarriba

Que viva, viva La Sobarriba … QUE QUIERO UNA LABRADORA QUE VAYA AL CAMPO CONMIGO QUE VIVIA VIVA LA SOBARRIBAQUE VIVA VIVA … … QUE TENGA LA RISA CLARAY EL PASO FIRME Y SENCILLOQUE VIVA, VIVA LA SOBARRIBAQUE VIVA, VIVA … QUE TENGA LA VOZ DE LA TIERRAY EL CORAZÓN BIEN SENCILLOQUE VIVA, VIVA LA …Sigue leyendoQue viva via la Sobarriba

Salga mi morena a la ventana-Sobarriba

Salga mi morena a la ventana-Ronda En el hospital de Burgoshay un ratón con viruelay el gato estaba detrásechándole sanguijuelas. Salga mi morena a la ventanaMi morena a la ventanasiempre esta pidiendo guerray yo como buen soldadome voy derechito a ella.Salga mi morena a la ventana Como quieres que la hiedraen el invierno se sequecomo …Sigue leyendoSalga mi morena a la ventana-Sobarriba

El cura y el ama-Paradilla de la Sobarriba

Y el cura está malo, (bis)Malito en la cama, chirivi chirivainaMalito en la cama.Y a la media noche,Y a la media noche,Llama a la criada, chirivi chirivainaLlama a la criada.¿Qué quiere señor?¿Qué quiere señor?Quiero chocolate, chirivi chirivainaQuiero chocolate.Señor no hay agua,Señor no hay agua¿Qué quiere que le haga?, chirivi, chirivaina¿Qué quiere que le haga?Quiero que …Sigue leyendoEl cura y el ama-Paradilla de la Sobarriba

El contrabandista-Corbillos de la Sobarriba

Un contrabandista madre,A solas me preguntó,Si llevaba contrabando si, siYo le respondí que no, ay, ay.Contrabando no lo llevo,Contrabando no llevaba,Lo que llevo en el bolsillo, si, siEs una rosa encarnada, ay, ay.Es una rosa encarnada,Un clavel y una azucena,Las cañas del perejil si, siY también la yerbabuena, ay,

Mi amante-Corbillos de la Sobarriba

Mi amante puesto a caballoParece el ave que vuela¿Cuántos quisieran saberEl pensamiento que lleva?Vente conmigo niña, a los valles del reyA buscar agua serenaPara mi amante beberQue está malito en camaY no le puedo ir a ver.Mi amante se fue a la sierraY me trajo una navajaCon un letrero que diceSi quieres comer trabaja.Vente conmigo …Sigue leyendoMi amante-Corbillos de la Sobarriba

En el valle de mi pueblo – (Sobarriba)

En el valle de mi pueblo Posible versión según IA:»En el valle de mi pueblodonde crecen las flores silvestreshay un río que baja claroy un cielo que es de un azul celesteEn el valle de mi pueblodonde se escuchan las campanashay un pueblo que late fuertey una gente que amaEn el valle de mi pueblodonde …Sigue leyendoEn el valle de mi pueblo – (Sobarriba)

El ramito de flores – (Sobarriba)

Posibles versiones según I.A : «Te traigo un ramito de floresde las flores de mi jardínpara que te acuerdes de mícuando estés lejos de aquíEn el valle de La Sobarribadonde crecen las flores silvestreste encontré y te quisey mi corazón se hizo tuyoTe traigo un ramito de floresde las flores de mi jardínpara que te …Sigue leyendoEl ramito de flores – (Sobarriba)

Me quisiera casar. Jota de la Sobarriba.

«Yo me quisiera casarcon una moza solteraque supiera guisary hacer bien la cama.Que me lavara la ropay me la secara al soly me planchara las camisascon mucho primor.Que fuera trabajadoray supiera cuidar el hogary me diera hijos sanosy me los supiera criar».*************************Yo me quisiera casar con una moza soltera, que supiera bien guisar y hiciera …Sigue leyendoMe quisiera casar. Jota de la Sobarriba.

Canciones de la Sobarriba

Cantaris Meis – Sobarriba

Cantaris Meis Despiértate, cargarisíes, de los brazos de esperanza nuestra, que anda el chichirijote todo lleno de estuprancia, y si no te levantas sino que la superabundancia se irá bajo la tenencia. ¡Santo! ¡Santo! Levántate, domilustrico, de los brazos de cocancia, que sino actúes pronto con la superabundancia, se quemará el viranchote y los santos …Sigue leyendoCantaris Meis – Sobarriba

Jota del olivo – Sobarriba

Jota del olivo Mozo si vas a bailar, aprieta bien los hocines, y a la hija de aquel tío, la tumban los cataplines, Y al olivo, al olivo, al olivo, a donde lo tienes que no te lo veo, lo tengo metido debajo un zapato, que no me lo coma ni perro ni gato. Para …Sigue leyendoJota del olivo – Sobarriba

Que pena tan Grande – Sobarriba

Que pena tan Grande Tengo penas y alegríastengo dos males a un tiempocuando la pena me matala alegría me da alientoQue pena mas grande es la de una madreque hasta que no muerenadie sabe lo que vale.Tengo ….

EL VOTO – HERMANDAD DE LA SOBARRIBA

Romería del Voto

-Cancionero de LeónCancionero Leonés Editar»Rosario de la buena muerte-DAINOS- La Sobarriba»

Rosario de la buena muerte-DAINOS- La Sobarriba

En León existe una procesión en Semana Santa,  que procesiona un Cristo con la cruz acuestas y rodilla en tierra y que se llamaba del Rosario de la Buena Muerte, porque va acompañada del canto de dicho rosario. En la actualidad se llama la procesión del «Dainos» por deformación popular de la forma verbal seguida …Sigue leyendoRosario de la buena muerte-DAINOS- La Sobarriba

COPLILLA DE LA Sobarriba

En Villaseca está el árbolEn Villacete la hojaen Paradilla la Florde los mozos y las mozas

Ronda de la Sobarriba

Ronda de la Sobarriba Por tu calle voy rondandoresalada prenda míaPor tu calle voy rondandodespierta si estas dormida.Despierta si estas dormidaque dormida no estarásporque los enamoradosduermen un sueño no mas.Piensan los enamoradospiensan y no piensan bienpiensan que nadie les miray todo el mundo los vesTodos los enamoradostienen pleitos con la lunala luna por alumbrarlos y …Sigue leyendoRonda de la Sobarriba

Coplas de la Sobarriba

Coplas de la Sobarriba Llora el niño por el pechoy el anciano por la edady el pobre del presidiariollora por su libertad.Y el labrador también llora que le falta la labor Y el jardinero las flores las riega y no dan verdorY yo lloro porque tú no me das prueba de amor .me dijiste te quisieray te …Sigue leyendoCoplas de la Sobarriba

Que viva, viva La Sobarriba

… QUE QUIERO UNA LABRADORA QUE VAYA AL CAMPO CONMIGO QUE VIVIA VIVA LA SOBARRIBAQUE VIVA VIVA

COMPAÑERA, TÚ YA VAS

https://www.grupolabrana.com/labrana04/paginasdiscos/vol6.htm#Companera GRUPO LA BRAÑA: Recogida en Villavente de la Sobarriba, a las señoras Perseveranda, Mª Cruz y Esther Mírala que humilde salede la casa de sus padres,por ser la última vezque de ella soltera sale. COMPAÑERA, TÚ YA VAS,¿CUÁNDO IREMOS LAS DEMÁS?COMPAÑERA, TÚ YA FUISTE,LAS DEMÁS QUEDAMOS TRISTES. Llevadla de piedra en piedra,llevadla de canto en canto,no se le manchen …Sigue leyendoCOMPAÑERA, TÚ YA VAS

JOTA DEL PITIMINÍ

https://www.grupolabrana.com/labrana04/paginasdiscos/vol1.htm#Pitimini GRUPO LA BRAÑA: Nos la enseñaron las señoras Matilde, Goya, Agustina y Ángeles, de Corbillos de la Sobarriba. Eres alta como un huevo, derecha como una hoz, blanca como una morcilla, buena suerte te dio Dios.CON ESE PITIMINÍ, CON ESE MODO DE ANDAR, PARECES A LA PERDIZ CUANDO POR EL MONTE VA. Anda diciendo tu madre que yo para ti soy …Sigue leyendoJOTA DEL PITIMINÍ

Botones de arriba abajo Arrodíllate majo

¡¡ Arrodíllate majo y átame el pelo, con la cinta que sobra de tu sombrero !!Botones de arriba abajo, botones de abajo arriba, bien se conoce morena que eres de la Sobarriba.¡¡ Arrodíllate majo y átame el pelo, con la cinta que sobrade tu sombrero !!En la ribera de Almansa, en el pueblo Mondreganes, hay …Sigue leyendoBotones de arriba abajo Arrodíllate majo

Por la trenza de tu pelo (Sobarriba)

Por la trenza de tu pelo
un canario se subía;
tu madre que te la engañó,
malas lenguas le decía.

————O—————-

Por la trenza de tu pelo
un canario se subía;
tu madre que te la engañó,
por envidia te decía.

https://musicatradicional.eu/piece/25064

Baile de jota. Por la trenza de tu pelo

Text incipit: Por la trenza de tu pelo un canario se sabía

Music incipit: =0-5+5=0+2-2

Starting pitch: la Informant: Barrales, Pedro

Source: CONCURSO C36 Piece ID: C36-084 Piece type: Vocal

Genre: Canto y baileJota

Location (official): Castilla y LeónLeónArcahueja

Remarks: Eduardo González Pastrana anotó: «Baile de jota». Y añadió: «Data de 1900».

Submission’s author: Margarita Ramírez Talavera

En el campo hay una flor

En el campo hay una flor
que le llaman amapola,
y en el pueblo hay una moza
que no sabe dormir dormir sola.


En el campo hay una rosa
que la llaman la encarnada,
y en el pueblo hay una moza
que no sabe estar casada.

En el campo hay un clavel
que lo llaman colorado,
y en el pueblo hay una moza
que no sabe estar casado.


… …
Location (official): Castilla y LeónLeónArcahueja

Fondo Musica Tradicional https://musicatradicional.eu/piece/25066

Location (official): Castilla y LeónLeónArcahueja

Source: CONCURSO C36 Piece ID: C36-085 Piece type: Canto y baileJota

Fondo de Música Tradicional por localidad


Castilla y León
LeónBalboa

Castilla y LeónLeónBañuelas

Castilla y LeónLeónBenamariel

Castilla y LeónLeónBenazolbe

Castilla y LeónLeónCacabelos

Castilla y LeónLeónCamponaraya

Castilla y LeónLeónCastrofuerte

Castilla y LeónLeónLa Pola de Gordón

Castilla y LeónLeónLaguna de Negrillos

Castilla y LeónLeónLeón (ciudad)

Castilla y LeónLeónLos Barrios de Salas /Salas de los Barrios/

Castilla y LeónLeónLumajo

Castilla y LeónLeónLáncara de Luna

Castilla y LeónLeónNogarejas, La Valduerna

Castilla y LeónLeónPrado de la Guzpeña

Castilla y LeónLeónPuente de Villarente /Villarente/

Castilla y LeónLeónRequejo

Castilla y LeónLeónRiello

Castilla y LeónLeónRodiezmo

Castilla y LeónLeónSabero

Castilla y LeónLeónSantas Martas

Castilla y LeónLeónToral de los Guzmanes

Castilla y LeónLeónTorre del Bierzo

Castilla y LeónLeónValderas

Castilla y LeónLeónValdevimbre

Castilla y LeónLeónValencia de Don Juan

Castilla y LeónLeónVillablino

Castilla y LeónLeónVillademor de la Vega

Castilla y LeónLeónVillahornate

Castilla y LeónLeónVillamañán

Castilla y LeónLeónVillaobispo

Castilla y LeónLeónMansilla de las Mulas

Castilla y LeónLeónSahagún


Castilla y LeónLeónAlgadefe

Castilla y LeónLeónBalboa

Castilla y LeónLeónBenavides de Órbigo

Castilla y LeónLeónBoñar

Castilla y LeónLeónCarneros, Astorga

Castilla y LeónLeónCistierna

Castilla y LeónLeónCorniero

Castilla y LeónLeónGordoncillo

Castilla y LeónLeónGradefes

Castilla y LeónLeónGrajal

Castilla y LeónLeónLa Bañeza

Castilla y LeónLeónLeón (ciudad)

Castilla y LeónLeónLos Barrios de Luna

Castilla y LeónLeónLumajo

Castilla y LeónLeónLáncara de Luna

Castilla y LeónLeónMatallana

Castilla y LeónLeónMorgovejo

Castilla y LeónLeónOliegos

Castilla y LeónLeónPonferrada

Castilla y LeónLeónRequejo

Castilla y LeónLeónRiaño

Castilla y LeónLeónSabero

Castilla y LeónLeónSahagún

Castilla y LeónLeónSahechores de Rueda, Cubillas de Rueda

Castilla y LeónLeónSan Andrés

Castilla y LeónLeónSanta Marina del Rey

Castilla y LeónLeónTrobajo/del camino? del Cerecedo?

Castilla y LeónLeónVal de San Lorenzo

Castilla y LeónLeónValderas

Castilla y LeónLeónValencia de Don Juan

Castilla y LeónLeónVeguellina de Órbigo

Castilla y LeónLeónVillahornate

Castilla y LeónLeónVillamañán

Castilla y LeónLeónVillaobispo

Castilla y LeónLeónVillares de Órbigo



Castilla y LeónLeónAlgadefe

Castilla y LeónLeónAlija de los Melones/Alija del Infantado

Castilla y LeónLeónAlmanza

Castilla y LeónLeónBenamariel

Castilla y LeónLeónBenavides de Órbigo

Castilla y LeónLeónBenazolbe

Castilla y LeónLeónBesande

Castilla y LeónLeónBoca de Huergano

Castilla y LeónLeónBoñar

Castilla y LeónLeónBurón

Castilla y LeónLeónBusdongo de Arbas

Castilla y LeónLeónCalaveras de Abajo

Castilla y LeónLeónCampazas

Castilla y LeónLeónCastilfale

Castilla y LeónLeónCastrofuerte

Castilla y LeónLeónCembranos

Castilla y LeónLeónCistierna

Castilla y LeónLeónCrémenes

Castilla y LeónLeónCubillos del Sil

Castilla y LeónLeónCármenes

Castilla y LeónLeónDestriana

Castilla y LeónLeónGordoncillo

Castilla y LeónLeónGradefes

Castilla y LeónLeónLa Bañeza

Castilla y LeónLeónLa Velilla

Castilla y LeónLeónLaguna de Negrillos

Castilla y LeónLeónLeón (ciudad)

Castilla y LeónLeónLos Barrios de Luna

Castilla y LeónLeónLáncara de Luna

Castilla y LeónLeónMansilla de las Mulas

Castilla y LeónLeónMatadeón de los Oteros

Castilla y LeónLeónMatanza de los Oteros

Castilla y LeónLeónMatollana? / Matallana/

Castilla y LeónLeónMurias de Paredes

Castilla y LeónLeónOrzonaga

Castilla y LeónLeónPalanquinos

Castilla y LeónLeónPuente de Villarente /Villarente/

Castilla y LeónLeónRequejo

Castilla y LeónLeónRobledo de Torio

Castilla y LeónLeónSahagún

Castilla y LeónLeónSahechores

Castilla y LeónLeónSan Feliz de Torío

Castilla y LeónLeónSan Miguel de Arganza

Castilla y LeónLeónSan Millán de los Caballeros

Castilla y LeónLeónSan Pedro de los Oteros

Castilla y LeónLeónSanta Cristina de Valmedrigal

Castilla y LeónLeónSanta María del Páramo

Castilla y LeónLeónToral de los Guzmanes

Castilla y LeónLeónValderas

Castilla y LeónLeónValdore

Castilla y LeónLeónVegacervera

Castilla y LeónLeónVillacorta

Castilla y LeónLeónVillademor de la Vega

Castilla y LeónLeónVillahornate

Castilla y LeónLeónVillamandos

Castilla y LeónLeónVillamanín

Castilla y LeónLeónVillamanín de la Tercia /Villamanín/

Castilla y LeónLeónVillamañán

Castilla y LeónLeónVillamorisca

Castilla y LeónLeónVillaobispo

Castilla y LeónLeónVillarrabines

Castilla y LeónLeónVillaturiel

Castilla y LeónLeónÉscaro


Por titulo canción https://musicatradicional.eu/pieces?location=1581&page=18