Dios me libre de los gatos de Bembibre y de los de Viñales que gastan rabo como los animales y de los de San Román que allá se van. ——————————————-
Al entrar en Bembibre, niña. lo primero que puedes ver el Santuario de Cristo la Villavieja con él. ———————————————–
Dios te libre, rapacina de los mozos de Bembibre, que dicen las de Viñales son finos como corales, Dios le libre Dios le libre de los majos de Bembibre y de los de San Román que allá se van. ——————————————————————
Por camino de Bembibre se pasea un caballero; buen zapato, buena media, buen bolsillo con dinero, Ocho machos arreaba, nueve con el delantero y diez se pueden llamar con el de la silla y freno. Al revolver de una esquina, cuatro amigos le salieron, —¿Pa dónde camina el mozo? ¿Pa dónde va el arriero? —Yo camino pa La Mancha. —Adelante, compañeros, a La Mancha ya no vamos que no tenemos dinero. —Por dinero no asustarse adelante, compañeros que tengo yo más doblones que estrellas hay en elcielo. A la llegar a una venta, una pintica pidieron El primer vaso que salga, salga por rey de León, salgo por rey de León, que es muy poderoso y bueno. Hicieron una descarga y tres cayeron al suelo y dos de los que quedaban le mataron al arriero ———————————————-
Gente de Los Barrios gente de tos diablos matan a los bueyes y aran con cristianos ★ El que quiera laurel que se vaya a Los Barrios por él. El que quiera cantar que se venga conmigo a rondar ★ Tengo de ser para ti ramillete de llores. tengo de ser para ti, si me prestas amores. ★
Es la moza barbiana, de La Bañeza leré. de La Bañeza leré. de La Bañeza leré, leré.
Este niño tiene sueño tiene ganas de dormir un ojo tiene cerrado y otro no lo puede abrir. Ro, niño, ro. que tu padre fue a León y tu madre a La Bañeza. ‘no te quiso dar la teta. no,
Vengo de San Tirso vengo mojada; con la manta del burro vengo tapada. serrana.
La Virgen del Puerto te aguarda. Dila que no voy. que estoy mala, dila que no voy, que se vaya.
Una mañana salía un labrador a la arada en el medio del camino ‘ se le «acordó» la aguijada, vuelta vuelta los mis bueyes, que se me «acordó» la ahijada, como era ya en Noviembre venía fresca la mañana.
El pan de Astorga, mucho en la mano y poco en la andorga
Astorga
Cuando el aire viene de Astorga, pastorcito a las angorriasas: cuando el aire viene de Ancares, pastorcito a los corrales
Astorga
Un maragato en Astorga amargamente lloraba por llamarme galleguina y yo contestarle airada:
Un maragato en Astorga amargamente lloraba porque quería sacar por la cabeza las bragas.
Por qué me llamas gallega si me veis que soy berciana. Soy nacida cuatro leguas arriba de Ponferrada.
Arriba que soy bragas anchas, arriba que soy, que me manchas: maragato soy, no lo niego. no le debo nada al caballero.
Viva Astorga. porque tiene una muralla famosa. un Consistorio bonito y una catedral preciosa.
Cuando pasa el arriero de Astorga para Monforte mucho me gusta mirarlo por su donaire y buen porte
Somos los maragatines de corazón muy subido; por eso los leoneses nos tienen bien merecido.
Arrierito, arrierito, déjame llevar la rienda que al otro lado del puedo me espera la mía morena.
Arriero que llevas trigo a Monforte pésame de a caballo te pago el porte.
No se ha visto en las ciudades, ni tampoco en la de Astorga. madrina más elegante que la que lleva esta novia.
Leonesa, leonesa. eras tú la que decías que llegando los de Astorga con ellos te casarías.
Pistonudos los de Astorga que vienen en las carretas; y han traído guapas mozas para lucirse en la fiesta.
Los de Astorga ya han venido, morena, y no te has casado: y ahora te dirá la gente: solterita te has quedado.
Pues tienen las maragatas tanto donaire y salero, que no hay otras que las ganen de León en su gran reino.
Astorga
No compres madera en Valle ni en Villalís plantes trigo; ni en Posada busques novia ni en Villamontán amigo. La madera saldrá coca, el trigo no nacerá, la novia te saldrá puta y el amigo te venderá. ================== Los gallegos, cuando no tienen qué hacer, traen un saco por pendón y sacan un gato de procesión. ====================== ¿Quién es Dios? - Pedro Crespo y otros dos. - ¿Y quiénes son los otros dos? - El ti Cristo y el ti Calisto. ==================== Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan faldas no son mujeres. ======================= En casa del señor cura dicen que sólo hay una cama. Si en la cama duerme el cura, ¿dónde coño duerme el ama? ====================== Entre Muga, Remuga y Campo de Muga hay un tesoro que encontrará el arador con la reja, el pastor con la cayata o la oveja con la pata. =============== ¡Oh, rapazas! ¡Oh, muyieres! ¿Pur qué sodes perezousas? ¿Nun vedes qu’auestas ñieves trayen fugazas y tortas?
Delantre estos asadores que respetarun las fieras nun temades en culgari llardu, butiellu y murciellas.
Prepará los aguinaldus mas que sean de regiellas, y nusoutrus vus daremus cagayas pa las mundiellas.
Las cabras y las ugüeyas vus darán si lu facéis muchus cabritus y años qu’han de ñacer todos reis. ==================== Viva mi dueño Viva mi amado bien Viva la prenda que adoro que por ella gimo y lloro ========================================= Viva mi amado bien. Viva mi dueño. Viva la prenda que yo adoro que por ella gimo y lloro (variante) Vivan los dos, la que baila y yo ============================ Ai tienes mi corazon recibelo con cariño quedate con el ya que no puedes conmigo ========================
Soy maragato por fuera y maragato por dentro y lo digo dondequiera porque con fervor lo siento. Ser maragato no es sólo el nacer en San José, sino sentirse con fe en camino sin recodo. ===================== Hilandera del torno la quiero, madre, porque la de la rueca sale a la calle. ================== Soy tejedora y tejo con el telar de madera, Dios me dé mucha salud pa’ tirar la lanzadera. ================== CANTAR DE LOS PASTORES San Juanico, San Juanico, ¡Cuándo acabas de venir! Soy pastor y guardo ugüeyas, tiengo ganas de saliri. Adiós, ugüeyas del alma, cordeiros del alma miya; Dios vus traiga outro pastor que vus dé mejor guarida, que vus lleve monte abajo, que vus traiga monte arriba, a ruyer de la carqueixa y a beber del agua fría; a ruyer la urz albar que vus lliene la barriga ====================== Un pastor le dijo a marzo: - Marzo, marzuelo, tú te vas y yo me quedo con mi rebañito entero. Y marzo le contestó: - ¡Anda, pícaro, ladrón! ¿Aún te quedas alabando? Con dos días que me quedan y uno que me preste mi hermano abril te he de dejar con las pellejas al hombro y los cencerros al cadril. ============================== La cacharrera de Jiménez hace tiempo que no viene. Las tarteras de Perigüela a centeno se venden. ================== Tres años vive el gallo, tres gallos vive el can, tres canes vive el asno y tres asnos vivirá el amo ====================
Padres arrieros, hijos comerciantes, nietos señoritos y biznietos mendicantes. =========================
No compres a quien compró, compra a quien heredó, que no sabe lo que costó.
Pa’ subir, una mula; pa’ bajar, un caballo; y para terreno llano, un borrico castellano.
No compres casa en esquina, mula mohína, ni cases con mujer que se llame Catalina.
A la mujer barbuda, de lejos se la saluda; si es con dos piedras, mejor que con una.
No compres la mula coja pensando que sanará; que si la sana cojea, la coja...
Una mañana salía un labrador a la arada en el medio del camino ‘ , se le » a c o r d ó » la aguijada, vuelta vuelta los mis bueyes, que se me » a c o r d ó » la ahijada, como era ya en Noviembre venía fresca la m a ñ a n a
Mocito bravo brazos de acero que todo el Bierzo Alto te tiene miedo.
Una berciana en el Bierzo vendió siete castañales para comprase en la feria vuelta y media de corales.
Las espiguitas las voy cogiendo para comprarme un dengue que aún no lo tengo.
Las bercianitas, madre, van al molino. con el aire que llevan muelen el trigo
Las montañitas del Bierzo se visten de mil colores: en invierno blancas nieves, en verano ricas flores.
El rostro de las bercianas en el agua se refleja. a las orillas del Sil al otro lado del «Buezas>
Las bercianitas, madre. van al molino. con el aire que llevan, muelen el trigo, también cebada, madre, también cebada. las bercianitas, madre. con el aire que llevan por la mañana.
Bajaba una bercianita por la escalerita abajo desatando el pañizuelo pa darnos el aguinaldo. Llevan las bercianitas en el manteo siete varas de cinta de terciopelo
Pólvora fina, pólvora fina, pólvora, papel de amor los ojos de mi berciana qué resaladitos son. Como las cabras de Don Balbino todas van por un camino la más pequeña de todas va tocando el chuecarino.
Viva el Bierzo, viva el Bierzo y también viva Castilla, tengo el amor castellano y también quiero que viva. Viva el Bierzo, viva el Bierzo
Para cantar bien, el Bierzo, para bailar, la montaña. para romeros de gusto la Guiana lleva la gala.
Vamos a León, niña. vamos a León, que la catedral tiene a la estrella del norte, la luna y el sol.
La Virgen de la Encina tiene tres torres dime, niña bonita, las rosas de tu mano dónde las pones.
Vendimiadora de la viña del mío padre que no hay vendimia en el Bierzo que a esta vendimia se iguale que en todo el valle del Bierzo no hay viña que le acompare, vendimia. vendimiadora la vendimia del mío padre.
Venir, devotos del Bierzo. de vuestra tierra berciana; cantar, devotos bercianos a la virgen de la Guiana.
Virgen de la Guiana la Guiadora.
Báilalo llano. báilalo llano, que en el Bierzo se baila el bien parado. Para allá voy para León. El bien parado se baila así: de esta manera, que si, que no. El que no lo baile. que si, que no, que lo deprenda, que si, que no. báilalo ya que el bien parado tú bailarás. Que el bien parado tú lo verás. Báilalo llano bailalo ya.
Subía la ermita de romería
sentí los ecos de una romanza
que cantaba una pastora
por el campo de las danzas,
Soy berciana, soy berciana.
soy cabreiresa berciana,
tengo de subir al monte
de la Virgen de la Aguiana.
Paré el caballo junto a la niña
le dije: cándida flor lozana
vente conmigo a la ermita
preciosa rosa temprana.
Tengo de subir al monte
tengo de pasar la Aguiana
tengo de pisar la nieve
que Santa Elena pisaba.
Ya la sombra de aquella ermita.
enternecidos de amor y encanto
al ver el Bierzo, que invita,
con mi niña bajé al llano.
Soy morena, pero hermosa,
como la virgen berciana:
encontré un mozo gallardo
y él una novia galana.
Las espiguitas
las voy cogiendo
unas veces soy trigo
y otras centeno.
mocito bravo.
brazos de acero
que todo el Bierzo alto
te tiene miedo.
Que todo el Bierzo
te tiene miedo
yo he de morir luchando
por tu salero.
Viva el Bierzo, Viva el Bierzo, cuándo volveré yo a verte. La casa de mi morena con los negrillos enfrente. Adiós. Bierzo de mi alma. cuándo yo volveré a verte.
Cuando camino pa Astorga miro patrás y suspiro: —Adiós! Bierzo de mi alma. qué tendrás que no te olvido
¿Como quieres que te quiera si me están a mí queriendo? Ojitos como claveles les estoy aborreciendo.
Dime, niña hermosa, quién te peina el pelo. Me lo riza un asturiano, me lo riza un artillero de la artillería, con sal y salero, de la artillería, y por él yo muero.
Debajo de tu ventana está la luna parada, que no la deja correr la hermosura de tu cara.
Su llegada al nido que tiene en la Catedral, y de la conversación que sostuvo con el Obispo San Froilán. —Felices señor Obispo. — ¡Porra conque ya de vuelta! cuanto me alegro de verte. ¡Caracoles, y estás buena! se conoce que machacas el ajo con gran frecuencia. Estás gorda! —Diré á usía; sino gorda satisfecha. —Pues mira, no te esperaba casi hasta la Primavera. —Su ilustrísima perdone si le digo que esta tierra constituye de mi vida una página tan bella, que si no miro su cielo sus jardines, sus veredas, lo espacioso de sus calles y el lodo de sus aceras, como la flor que on el soto los cierzos de Octubre dejan sin jugo, yo moriría; y si me muero —Te entierran casualmente hoy ya tenemos ‘Funeraria. Pero expresas tu cariño hacia León de tan extraña manera, de un modo tan entusiasta, que estupefacto me dejas. ¿Por qué le amas? —Porque tengo amor a las cosas viejas; y porque al fin se parece á este nido que mi abuela fabricó. —Pobre señora; —Era la mejor cigüeña que se ha visto por los aires. —¿De qué murió? —De viruelas. Aun recuerdo la palabras que dijo al morir. —Pues cuenta; que así el rato pasaremos si es que a t i no te molesta. —Era una noche de Marzo; Silbaba el viento con fuerza casi haciendo estremecer las bóvedas de esta Iglesia, cuando llamándome a sí con voz doliente de enferma, después de un largo suspiro, me dijo de esta manera. Gracias debes dar a Dios cariñosísima nieta al regalarte hospedaje en esta ciudad tan tétrica, de haber nacido zancuda y no persona correcta. Porque al fin tu con las alas puedes surcar esa esfera y admirar el sol naciente desde el alto de una peña, ó desde las blancas torres de Trobajo ó de Vilecha. Tu no cruzas por las calles y asi no te ves expuesta a romperte alguna pata en las quebradas aceras, ni á sufrir los canalones cuando el chaparrón arrecia.
Tu hija mía no percibes en retirada calleja ese balsámico aroma más malo que una epidemia, ni la agonizante luz te alumbra de tal manera que no sabes si el pié pones en los charcos o en las piedras, o si caminas de frente o vas tirando a la izquierda.
Tu hija mía no te expones • a que una homicida teja te doble el ala de nieve o te parta la cabeza.
Ave naciste, hija mía y esa es tu mayor riqueza, si persona te miraras y en este pueblo vivieras tal vez te consumiría en doce horas la tristeza…
A si dijo, y aleteando cayó en este nido muerta. —Tu abuelita fué muy sabia! —No señor, fué sabia y media; por eso si amo a este pueblo, ser persona no quisiera; y si gusta su ilustrísima durmamos que la hora llega y ya cantan los serenos y está la noche algo fresca, metió el pico bajo el ala; quedó en una pata, y tiesa como estatua de granito vió el Obispo á la cigüeña.
En León hay una iglesia que la llaman San Martin: santo que parte la capa con un pobre, y vá, a partir el dia menos pensado á cualquiera galopín ó á tanta revendedora como hace su casa allí.
En las gradas de ese templo venden ruda y peregil y pimiento y hierba-buena, pez, orégano y anís, y cuelgan por las paredes aves de todo matiz, desde el pato á la gallina, desde el jilguero al malvía desde la blanca paloma á la pintada perdiz y desde el feo aguilucho hasta el ruiseñor gentil.
Tiene usted caza de pelo que ya no hay más que pedir; cada paso es un gazapo blanco, negro, rojo ó gris; aparte de que hay más pesca, que puede haber en el Sil; y de que se suele armar muchos dias tal motín, que me rio del que armaron cuando Esquilache en Madrid;
Resultando, que todo esto no se puede consentir en esta Ciudad que empieza á ser un Valladolid. Considerando, que en esá, música del porvenir que nos dan algunas veces, hay bastante de incivil. Visto en la pared los lienzos que prestan pobre tapiz á la iglesia de ese santo, que se llama San Martín y el artículo catorce párrafo diez y ocho vis •y siguientes, de la Ley de Enjuiciamiento C i v i l , ¡hombre, por San Juan Crisóstomo por San Francisco de Asis y Santos Pablo ermitaño Pedro, Roque y Valentín! Oiga por Dios los lamentos de la pobre cordoniz "que presa en estrecho lazo„ su juventud llora allí, y mande que se despeje ese lugar infeliz; que á lo que es de agradecido el patrono San Martín, santo que abrigo dio á un pobre que se le acercó á pedir, otro pedazo de capa cortará no nada ruin para que haga una bandera todo el gremio concejil.
Una casadina de muy lejos tierra que murió de parto por malas parteras, por malas cuñadas y peores suegras. Una casadina de muy lejos tierra con la escoba barre, con los ojos riega, con la boca dice: “¡Quién fuera soltera!”. Levanta, marido, del dulce dormir, que la blanca niña quería parir. Levanta, marido, si bien me queréis, y a la tu madrica me la llamaréis, que aunque está algo lejos luego volveréis. Ya puedes parir con la Virgen santa, que la mi madrica no la enconré en casa. Levanta, marido, si bien me queréis, y a la tu hermanica me la llamaréis, que aunque está algo lejos luego volveréis.
Levanta, hermanica, del dulce dormir, que la blanca niña quería parir. Si ella pariese un niño varón, aunque reventara por el corazón.
Ya puedes parir con la Virgen santa, que a la mi hermanica no la encontré en casa.
Pues vete, marido del dulce dormir, y a la mi madrica me la llamaréis, que aunque está algo lejos luego volveréis.
Levanta, hermanica, del dulce dormir, que la blanca niña quería parir.
Vuélvete, mi yerno, vuélvete a la puerta, que estoy envolviendo las ricas envueltas.
Anda, pavera, y vete a los pavos, cógete el más gordo, aunque esté criando .— Ya viene la madre por altos y riscos donde cantan los gallos y alzan los picos.
Había un pastorcico que guarda ovejas. Dime, pastorcico que guardas ovejas, dime, ¿por quién tocan campanas tan bellas?
Por una casadina de muy lejos tierra que murió de parto por malas parteras, por malas cuñadas y peores suegras.— Ya acaban los curas de decir la misa, no acaba su madre de llorar su hija. Ya acaban los mozos de apagar las velas, y no acaba su madre de llorar su prenda. —¡Ay, mi hija del alma, que muerte llevó, cómo no la ha visto la que la parió
Versión de VALDETEJA
Una casadina de tierras ajenas con la escoba barre, con los ojos riega, con la boca dice:
“¡Quién fuera a mi tierra!”
Levántate, marido, si bien me queréis, que a tu madrica me la llamaréis.
Levántese, madre, del dulce dormir, que la Blanca Niña quisiera parir.
Si la Blanca pare un hijo varón, yo le reventase por el corazón.
Pare, mi querida, con la Virgen santa, que la mi madrica no la encontré en casa.
Levántate, marido, si bien me queréis, y a la tu hermanica me la llamaréis.
Levánteate, hermana, del dulce dormir, que la Blanca Niña quisiera parir. Si la Blanca pare un hijo varón, yo le reventase por el corazón.
Pare, mi querida, con la Virgen santa, que la mi hermanita no la encontré en casa.
Levántate, marido, si bien me queréis, y a la mi madrica me la llamaréis, porque aunque está lejos luego volveréis. Despierta, mi suegra, del dulce dormir, que la Blanca Niña quisiera parir.
Vuelve tú, mi yerno, vuelve tú a mi puerta, que estoy amañando la rica senvuelta.
Levántate, pavera, y vete a los pavos, escoge el mejor y el más cuidado.
Venga, la mi suegra, venga en hora buena, que ha quedado sola y esperar no pueda.—
Ya iba su madre por altos y cerriscos, ya cantan los gallos, levantan los picos, ya halla un pastor que guardaba ovejas. ¿Por quién tocan campanas, campanas tan bellas?
Por una casada de tierras ajenas que murió de parto por malas parteras, por malas cuñadas y peores suegras.— Ya acababa el cura de decir la misa, no acaba su madre de llorar su hija; y la mayordoma de barrer la iglesia, no acaba su madre de llorar su prenda.
--¿Dónde vas, Alfonso Doce, dónde vas, tú por aquí? --Voy en busca de Mercedes, que ayer tarde no la vi. --La tu querida Mercedes muerta está, que yo la vi, cuatro duques la llevaban por las calles de Madrid. Su carita era de Virgen, sus manitas de marfil, su vestido que llevaba era color carmesí. --Al subir por la escalera, una sombra negra vi; mientras más me desviaba, más ella se acerca a mí. --No te desvíes, Alfonso, no te desvíes de mí, que soy tu querida esposa, que me vengo a despedir. --Si eres mi querida esposa, echa los brazos a mí. --Brazos con que te abrazaba ahora no los tengo aquí. --Si eres mi querida esposa, cómo no me hablas di. --Boca con que yo te hablaba a la tierra se los di. --Si eres mi querida esposa, cómo no me besas di. --Boca con que te besaba ahora no la tengo aquí.
Don Juan iba a la caza, no cazó como solía; en el medio del camino la muerte lo perseguía, el caballo le cansó y el perro cansado iba. Don Juan volvió para casa, más triste que no solía. Llamaron siete doctores, de los mejores que había; todos le eran a decir: "Ese mal de usted no es nada". Aún falta por venir otro doctor de la Altava, que trae el veneno en un dedo y en la lengua se lo echara. Todos le eran a decir: "Ese mal de usted no es nada" no siedo el más chiquitín, que de esta manera le habla: Confésese usted, don Juan, y administre sua alma; tienes tres hora de vida, una y media ya pasada y esta es para despedirse de la gente de mi casa. Yo no siento la mi muerte, aunque la vea cercana, lo que siento es a mi esposa, que joven y encinta estaba. A súa esposa, don Juan, hágale una buena manda. --Yo, mientras mis padres vivan, no le puedo mandar nada, no siendo un anillo de oro que le di de enamorada. Si usted se lo dio de oro, yo se lo he dar de plata. Estando en estas palabras, Berenguenia se llegara. ¿Dónde veis, bien de mi vida, dónde veis, bien de mi alma? Vengo de San Salvador, de oír misa cantada; descalcita de pie y pierna, del cabello esmelenada, le rogara a Dios del cielo que te saque de esta cama. Salirei, bien de mi vida, salirei, bien de mi alma, salirei, bien de mi vida, el lunes por la mañana; verásme llevar a cuatro en un tablero de tabla, las tablas serán de pino y las sábanas de holanda; hallarás las calles tristes y las tus puertas cerradas, los deudores a la puerta pidiéndote las fianzas, te las fiará mi padre, porque de eso ya quedaba. Estando en estas palabras, Berenguenia se desmaya; ni con agua, ni con vino pudieron resucitarla. Sácanle el nene del vientre, parece un rollo de plata; se lo llevan a su padre, que la bendición le echara. La bendición de Dios, hijo, la bendición de Dios valga; tu madre ya se murió, tu padre expirando estaba.
Muerte del príncipe don Juan Versión de Chano
Muy malo se halla don Juan, muy malo se hallaba en cama; mandan llamar siete doctores, los más entendidos de España. Unos le miran el pulso y otros le tentan la barba, y, por no darle más pena, todos dicen que no es nada, sino el doctor más viejo, que todo lo mira y calla. Qué me dice usted, doctor, que todo me mira y calla? Lo que te digo, don Juan, que despongas bien tu alma: tienes tres horas de vida, hora y media ya va enviada, hora y media que te queda, para desponer tu alma. Bien lo oyera el rey su padre de altas torres donde estaba. ¿Qué te pasa, hijo mío, qué te pasa en esa cama? ¿Qué quiere que me pase, padre?, las cosas que Dios nos manda. Lo único que le encargo es a mi esposa doña Juana; de todo lo que le dejo, padre, no le quite nada, si no fueran unos anillos de oro que le di de enamorada. Si tú le diste unos de oro, yo le daré dos de plata. Estando en estas razones, entró la niña a la sala. ¿De ónde venías, mi bien, regalo y bien de mi alma? Vengo de Santo Domingo, de oír misa en Santa Clara, de rogar a Dios del cielo que te saque de esa cama. Ya me sacará, mi bien, regalo y bien de mi alma, ya me sacará mi bien, el lunes por la mañana, con los curas a la puerta diciendo que salga, salga; tú te hallarás aburrida, te hallarás desesperada, tus ventanas tristes, tus puertas cierradas. No tengas pena, mi bien, regalo y bien de mi alma, no tengas pena, mi bien, que 'a quedas bien encargada. Le diera un fuerte accidente, la niña cayó esmayada. Él murió a media noche, la niña por la mañana. Los enterraron los dos en una caja de pino, n'unas sábanas de holanda. Aquí se acaba la estoria, aquí se acaba, se acaba, aquí se acaba la estoria de dos amantes del alma. Las campanas de aquella capital de tal en tal se tañían
Tristes nuevas, tristes nuevas, qué se cuenta por la España? Que el caballero don Juan está malito en la cama; siete doctores le asisten, de los mejores de España, y todos son a decirle que es un mal que no era nada. Ellos que estaban en esto, entra el doctor de las almas, el que nos sabe juzgar las obras buenas y malas. -lDónde vienes tú, mi esposa, dónde vienes tú, mi esclava? -Vengo de San Salvador, de oír la misa rezada, y a Dios le pido de veras te levantes de esa cama. -Sí me levantaré, esposa, sí me levantaré, esclava; y antes del amanecer, y antes de rayar el alba, verás mi cuerpo tendido pidiéndote una mortaja; verás el cura a la puerta, los cófrades con las hachas, me verás echar al hombro, me verás salir de casa, me verás tapar con tierra, tú te volverás po casa, verás mis hijos llorando, y no adelantarás nada. Y esto es la triste vida que un pobre labrador pasa.
caballero don Juan, está malito en la cama; siete doctores le asisten, los mejores de lo España. Unos dicen que se muere, otros dicen que no sana, y otros por complacerle, le dicen que no es nada.
--De cara miro a Sevilla, de cara miro a Granada. ¡De esa ciudad de Burgos vengan tres y vengan cuatro, venga ese don Manuel que es gran hombre de a caballo! Bien lo oyera don Manuel, de altas torres ha bajado. ¡Aprisa, aprisa, la ropa y aprisa, aprisa el calzado, y aprisa, aprisa, la silla para ensillar el caballo!-- Cuando se estaba vistiendo la sangre le caía a arroyo de las heridas viejas que aún no le habían curado. Cuando llegó al campo allí estaba el mal moro, que lo estaba esperando. ¿Quieres pelear a pie, a pie o a caballo? A pie no, perro moro, a pie no, que estoy malo. Tira el moro la su lanza, don Manuel, como es ligero, muy pronto se desviara. Tira don Manuel la suya, la tiró como arrabiando; le cortara pecho y brazo y el gabardón del caballo. Le cortara la cabeza y al buen rey se la ha llevado. Aquí le traigo, buen rey, aquí le traigo un regalo: la cabeza del mal moro que le venía desafiando. Muchas gracias, Manuel, de tres hijas que yo tengo una andará a tu mandado.
Por los campos de Montiel a caza va el rey don Pedro, con su venado en la mano y una trailla de perros.
(Y luego se encuentra con un pastorcillo y le dice:)
Morirás a puñaladas, morirás, el rey don Pedro, que mataste sin piedad los mejores de tu reino; mataste a tu propio hermano, a Dios darás cuenta de ello.
Día de todos los Reyes, primera fiesta del año, todas damas y doncellas al rey piden aguinaldo, a no ser doña María, que a la puerta se ha quedado. -¿Qué pides, doña María, qué pides por aguinaldo? -Yo lo que pido, buen rey, que me ha de ser otorgado, si ‘o pedía la cabeza del maestro de Santiago. -Las cabezas de hombres buenos no se dan por aguinaldo. -¡Aprisa, aprisa, mis criados, y aprisa van degollarlo! -Le han cortado la cabeza y a María la entregaron. María, c’aquella rabia, a los perros la ha tirado. Los perros, con ser perros, la llevaron al sagrado; con las patas, sepultura, con la boca, la enterraron.
Hoy es el día de los Reyes, un día muy señalado, y entre damas y doncellas, el rey pedía aguinaldo: —No pido oro ni plata, ni tampoco el aguinaldo, solo pido la cabeza del mayestro Santiago. —Se nos dan o no nos dan, eiquí no nos deteñan, que te’mos muito cantar, de por vida baila della, de por vida baila dél, juntamente con él van.
Allí viene un perro moro a todos desafiando, ya tiene los dientes romos de morder a los cristianos. –¡Oh Valencia, oh Valencia ! primero fuiste de moros que de cristianos ganada, y mañana a esta hora serás de moros tomada. Ese rey el gran vesir . . . . . . . . . . . . . . . . . . . le he de cortar la cabeza, le he de tirar por la barba, y su hija doña Antonia ha de ser mi enamorada, y su mujer doña Juana tiene que hacerme la cama.
–Bien lo oyera el rey gran vesir de altas torres donde estaba. –Antoñita de mi vida, Antoñita de mi alma, ese moro que ahí viene deténmelo de palabra, las palabras sean pocas, pero de amores cercanas. –¡Ay padre de la mi vida, ay padre de la mi alma!, yo de eso nada sabía, yo de eso no sé nada.– –¿Quién es ese caballero que pasaba y no me hablaba? Si no fuera por un poco, me arrojo de esta ventana: –Arrójese, la señora, yo la cogeré en mi capa. –¿Qué traía, el caballero, pa regalar a la dama? –Yo traigo un anillo de oro en la punta de mi lanza; mujer que tenga este anillo nunca morirá encintada, hombre que tenga esta espada nunca morirá en campaña. –Siete años había, siete, que por ti no me peinaba. –Otros tantos hay, señora, que por ti no quito barba. ¿Me lo dice de mentira o lo armas de maraña?
El moro que reta a Valencia Versión de Chano
--De cara miro a Valencia, de cara miro a Granada, de cara miro a Valencia, ¡oh, Valencia valenciana!, primero fuistes de moros que de cristianos ganada; antes de mañana a estas horas, de moros seréis tornada. Ese rey don Cibre lo he de arrastrar por la barba; su hija María Antonia ha de ser mi enamorada; su mujer doña Jemena es la que hace la cama. -Antoñica de mi vida y Antoñica de mi alma, ese moro que ahí viene detenéimelo en palabras; las palabras sean pocas, pero de amores cercana. --Dígame usted, (padre,) algo de amores que 'o de amores no sé nada. --¿Quién es ese caballero que pasaba y no me habla? Hay siete años para ocho que 'o por él no me peinaba. --Otros tantos hay, señora, que 'o por usted no quité barba. --¿Y qué traía el galán pa regalar a la dama? --Un anillo en la punta de su lanza, que hombre que lo tuviera nunca morirá en campaña y mujer que lo tuviera nunca morirá encintada. Mucho estruendo hay, señora, en que su palacio andaba. --Los caballos del rey mi padre, que relinchan por la cebada. --Mucho estruendo hay, señora, en que su palacio andaba. --Las armas del rey mi padre, que un chico las meneaba. --Mucho estruendo hay, señora, en que su palacio andaba. --Anda, moro, y vete y no me digas que soy falsa, que el traidor del rey mi padre ensillaba y encabalga. --Tanto le doy que ensille como que encabalga, si él no tiene caballería que alcanz' a mi yegua baya, 28 si no fuera un potrozuelo moro que se perdió por esta montaña. --Ese potrozuelo moro mi padre le da cebada.-- Deja los caminos anchos y se va por las aradas. Pega voces al barquero que le prepare la lancha. El barquero, como amigo, muy pronto la preparara. Donde Baya saca el pie, Babieca mete la pata. --¡Oh, qué malo es el hijo que a su madre maltrataba! --¡Oh, qué mala es la madre que a su hijo no le aguarda! --No tengo miedo a la muerte, aunque la veo cercana, ni tengo pena por mi esposa, anque me queda embarazada, no siento más por mi yegua baya, que me queda entre cristianas.
El moro que reta a Valencia Versión de Trascastro
--¡Oh Valencia, oh Valencia, oh Valencia valenciana!, antes fuestes de moros que de cristianos ganada, y mañana, a estas horas, de moros serás cercada. Y a ese señor rey Guil le he de arrastrar por la barba, y su esposa doña Inés nos tendrá que hacer la cama. --Vete, vete, Antoñica,detéme ese caballero, detémelo con palabras, --¿Quién es ese caballero, que pasaba y no me hablaba? 10 Van siete años para ocho, que por él no me peinaba. --Otros tantos van, señora, no quito pelo ni barba. ¿Qué es ese ruido, señora, que por su palacio anda? --Son los pajes del rey mi padre que están echando cebada. Y ese caballero que ahí va, ¿no lleva nada para dar a esta dama? --Sí, llevo un anillo en la punta de mi espada; el hombre que lo tuviera nunca morirá en campaña, y la mujer que lo tuviera nunca morirá encintada. ¿Qué es ese ruido, señora, que por su palacio anda? --Anda, marcha, perro moro, . . . . . . . . . . . . . . . . . . . que . . . . . . . . . . . . mi padre ya encinchara y engalvara. --Déjalo que encinche, encinche, déjalo que engalve, engalve, que a mi yegua no hay n'el mundo caballo que la alcance; nada más que un potrezuelo que lo perdí en la campaña. --Ese potrezuelo, moro, mi padre le da cebada. --Donde la yegua quita el pie, el potro pone la pata. El moro da voces al barquero que le prepare la barca. Y el barquero, como amigo, la tenía preparada. --¡Oh mala ye(n)a sus hijos que a su madre maltrataban! --¡Oh mala ye(n)a sus madres que a sus hijos abandonaran!
El moro que reta a Valencia Versión de Cabornera
Velo, velo viene el moro, ya viene por la calzada, viene tirando a los bolos, viene jugando a la barra. --¡Oh Valencia valenciana, del mal fuego seas quemada, primero has sido de moros que de cristianos ganada! --Hija de mi alma, asómate a esa ventana y ese moro que ahí viene entreténmelo en palabras, mientras ensillo a Babieca y aguzo la azagaya. --Bien venido seas, morico. --Bien hallada, la cristiana. --Siete años diba, morico, que mi pelo no peinaba. --Otros tantos, la señora, que mi barba no quitaba. --Si no fuera por matarme, me arrojaba 'esta ventana. --Arrójese, la señora, que la pararé en mi capa. --Marcháte, moro, marcháte, no te digas que soy falsa, que está ensillando Babieca y aguzaba la azagaya. --No me da más que la agucen, que la dejen de aguzar, que un caballo que yo tengo ninguno le ha de alcanzar, no siendo un hijo suyo que por estas tierras no sabe andar.
Versión de Villanueva de la Tercia . Muy malo estaba don Sancho, muy malo en la cama enfermo; los dotores vienen a verlo, y eran ángeles del cielo: --Hoy vas a morir, don Sancho, con un vaso de veneno; te lo va a traer tu madre, que te lo está componiendo. --Estando en estas razones, la madre llegó con ello: --Toma este vaso de agua, te lo traigo compuesto. --Bébalo usted, mi madre, que no tengo gana de ello; en caso que no lo beba, llévelo usted al aliento. --Mas apenas lo llegó, cayó difunta n'el suelo. --Mandaré cartas a España de esta manera diciendo: "Donde quiera que hay mujeres, beban ellas primero". ¡Válgame el señor San Juan, válgame el señor San Pedro!