Aguinaldo ruchabel

Aguinaldo, ruchabel,
donde Dios quiso nacer.
En el medio aquel corral
plantó Dios un manzanal;
en la ramita más alta
estaba la madre santa,
en la ramita de lado
estaba el señor san Pablo,
en el tronco principal
estaba el señor san Juan,
en la ramita bajera
estaba la Madalena.
Alegraros, compañeros,
que ya la veo venir
con el cuchillo en la mano
y el torrezno en el mandil.

- Valdeburón,Riaño, Horcadas

AUDIO https://corpusdeliteraturaoral.ujaen.es/archivo/1179c-aguinaldo

Ni es descortesía

Ni es descortesía   
ni es desobediencia,
casa de estos nobles
cantar sin licencia.

Si nos dan licencia,
un cantar diremos,
con mucha prudencia
se lo cantaremos.

Atentos, señores,
que son cosas bellas
las martas, las martas,
las martas calendras.

Ni vinon de Francia
ni de Inglaterra,
que Dios nos las únvia
del cielo a la tierra,
y estas que decimos
son algunas de ellas.

Bueno es el pabilo,
mejor es la cera;
lava las enaguas
en estas calendras.

Hay en esta casa
las doce hijas hembras,
las seis fueron monjas,
pobres y abadellas;

y las otras seis,
como eran tan bellas,
caballeros nobles
casaron con ellas.

Hombres valerosos,
dados a la guerra,
de turcos y moros
limpiaron la tierra,
y la casa santa
volverá a ser nuestra.

Y los pajarcitos
abrirán sus picos
y los verdes prados
criarían hierba
para los ganados
a la primavera.

Levántate, dueño,
del jopo redondo,
echa acá esos huevos
que hay detrás del horno.

Levántate, dueñ[a],
si no estás dormido,
que tu maridito
a la guerra se ha ido.

De matar los moros
viene malherido,
trae el caballo blanco
y el puñal herido,
de rosas y flores
traerá el vestido.

Y ahora de albricias
denos un tocino,
setecientos huevos
y un duro pa vino,
setecientas morcillas
y un buen panecito.

Angelicos somos,
del cielo venimos,
cestricos traemos,
aguinaldo pedimos.

¡Aguinaldo, aguinaldo,
si no está cocido, asarlo!



Si nos dan licencia,
un cantar diremos,
con mucha prudencia
se lo cantaremos.

Atentos, señores,
que son cosas bellas
las martas, las martas,
las martas calendras.

Ni vinon de Francia
ni de Ingalaterra,
que Dios nos las únvia
del cielo a la tierra,
y estas que decimos
son algunas de ellas.

Bueno es el pabilo,
mejor es la cera;
lava las enaguas
en estas calendras.

Hay en esta casa
las doce hijas hembras,
las seis fueron monjas,
pobres y abadellas;

y las otras seis,
como eran tan bellas,
caballeros nobles
casaron con ellas.

Hombres valerosos,
dados a la guerra,
de turcos y moros
limpiaron la tierra,
y la casa santa
volverá a ser nuestra.

Y los pajarcitos
abrirán sus picos
y los verdes prados
criarían hierba
para los ganados
a la primavera.

Levántate, dueño,
del jopo redondo,
echa acá esos huevos
que hay detrás del horno.

Levántate, dueñ[a],
si no estás dormido,
que tu maridito
a la guerra se ha ido.

De matar los moros
viene malherido,
trae el caballo blanco
y el puñal herido,
de rosas y flores
traerá el vestido.

Y ahora de albricias
denos un tocino,
setecientos huevos
y un duro pa vino,
setecientas morcillas
y un buen panecito.

Angelicos somos,
del cielo venimos,
cestricos traemos,
aguinaldo pedimos.

¡Aguinaldo, aguinaldo,
si no está cocido, asarlo!


- Valdeburón,Riaño,Horcadas

audio Horcadas https://corpusdeliteraturaoral.ujaen.es/archivo/1178c-ni-es-descortesia


ATO_00255_02
Carande, León255
File:Fundación Joaquín Díaz – ATO 00255 02 – Las martas calendas.ogg – Wikimedia CommonsNi es descortesía ni es desobediencia