Ni es descortesía   
ni es desobediencia,
casa de estos nobles
cantar sin licencia.

Si nos dan licencia,
un cantar diremos,
con mucha prudencia
se lo cantaremos.

Atentos, señores,
que son cosas bellas
las martas, las martas,
las martas calendras.

Ni vinon de Francia
ni de Inglaterra,
que Dios nos las únvia
del cielo a la tierra,
y estas que decimos
son algunas de ellas.

Bueno es el pabilo,
mejor es la cera;
lava las enaguas
en estas calendras.

Hay en esta casa
las doce hijas hembras,
las seis fueron monjas,
pobres y abadellas;

y las otras seis,
como eran tan bellas,
caballeros nobles
casaron con ellas.

Hombres valerosos,
dados a la guerra,
de turcos y moros
limpiaron la tierra,
y la casa santa
volverá a ser nuestra.

Y los pajarcitos
abrirán sus picos
y los verdes prados
criarían hierba
para los ganados
a la primavera.

Levántate, dueño,
del jopo redondo,
echa acá esos huevos
que hay detrás del horno.

Levántate, dueñ[a],
si no estás dormido,
que tu maridito
a la guerra se ha ido.

De matar los moros
viene malherido,
trae el caballo blanco
y el puñal herido,
de rosas y flores
traerá el vestido.

Y ahora de albricias
denos un tocino,
setecientos huevos
y un duro pa vino,
setecientas morcillas
y un buen panecito.

Angelicos somos,
del cielo venimos,
cestricos traemos,
aguinaldo pedimos.

¡Aguinaldo, aguinaldo,
si no está cocido, asarlo!



Si nos dan licencia,
un cantar diremos,
con mucha prudencia
se lo cantaremos.

Atentos, señores,
que son cosas bellas
las martas, las martas,
las martas calendras.

Ni vinon de Francia
ni de Ingalaterra,
que Dios nos las únvia
del cielo a la tierra,
y estas que decimos
son algunas de ellas.

Bueno es el pabilo,
mejor es la cera;
lava las enaguas
en estas calendras.

Hay en esta casa
las doce hijas hembras,
las seis fueron monjas,
pobres y abadellas;

y las otras seis,
como eran tan bellas,
caballeros nobles
casaron con ellas.

Hombres valerosos,
dados a la guerra,
de turcos y moros
limpiaron la tierra,
y la casa santa
volverá a ser nuestra.

Y los pajarcitos
abrirán sus picos
y los verdes prados
criarían hierba
para los ganados
a la primavera.

Levántate, dueño,
del jopo redondo,
echa acá esos huevos
que hay detrás del horno.

Levántate, dueñ[a],
si no estás dormido,
que tu maridito
a la guerra se ha ido.

De matar los moros
viene malherido,
trae el caballo blanco
y el puñal herido,
de rosas y flores
traerá el vestido.

Y ahora de albricias
denos un tocino,
setecientos huevos
y un duro pa vino,
setecientas morcillas
y un buen panecito.

Angelicos somos,
del cielo venimos,
cestricos traemos,
aguinaldo pedimos.

¡Aguinaldo, aguinaldo,
si no está cocido, asarlo!


- Valdeburón,Riaño,Horcadas

audio Horcadas https://corpusdeliteraturaoral.ujaen.es/archivo/1178c-ni-es-descortesia


ATO_00255_02
Carande, León255
File:Fundación Joaquín Díaz – ATO 00255 02 – Las martas calendas.ogg – Wikimedia CommonsNi es descortesía ni es desobediencia