GERINELDO

– Gerineldo, Gerineldo,
paje del rey tan querido,
si fueras rico en la tienda
como eres galán pulido,
señora fuese llamada
la que se case contigo.
– Yo, como criado vuestro,
os queréis burlar conmigo.
– No me burlo, Gerineldo,
que de veras te lo digo.
Quien quiera dormir con la infanta
ha de romper el castillo
entre las once y las doce,
cuando el rey esté dormido.
Gasta zapatos de seda
para que no fuese sentido;
cada escalón que subía,
Gerineldo da un suspiro.
Ya se acuestan en la cama
como mujer y marido;
estando el rey en sus sueños
un pensamiento le ha ido:
– O me duermen con la infantina
o me roban el castillo.
Cuando se fue a la cama
los encuentra como mujer y marido,
– Yo no mato a Gerineldo,
que lo crié desde niño,
y si mato a la infantina
queda mi reino perdido.
Pongo en el medio mi espada,
que sientan el acero frío.
Cuando la sintió Gerineldo
le recordó a la infantina:
– Que la espada de tu padre
con nosotros ha dormido.
Ya se marcha Gerineldo
pisando rosas y lirios,
y estando el rey en altas torres
le dice: – ¿Dónde vas tú, Gerineldo,
tan triste y descolorido?
– La fragancia de las flores,
el color me lo ha comido.
– Mientes, mientes, Gerineldo,
que con la infanta has dormido,
y antes de veinticuatro horas
seréis mujer y marido.
– Tengo la palabra dada
a la Virgen de la Peña,
mujer que fuese mi dama
de no casarme con ella.
Arriba el telón

http://estudioscabreireses.es/gerineldo

OTRA VERSION HORNIJA-gerineldo

OTRA VERSION HORNIJA-gerineldo

VERSION VELILLA DE LA REINA_-_Gerineldo.ogg

VERSION CORDIÑANES DE VALDEON https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00421_11_-_Gerineldo.ogg

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Gerineldo, Gerineldo,
paje del rey tan querido,
si fueras rico de hacienda
como galán pulido,
dichosa fuera la dama
que se casara contigo.
- Yo como criado vuestro,
¿os queréis burlar conmigo?
-No me burlo Gerineldo
que de veras te lo digo,
El que ha de dormir con la infanta
ha de romper el castillo.
Calza zapatos de seda
para que no fuese sentido,
cada escalón que subía
Gerineldo da un suspiro.
Ya se acuestan en la cama
como mujer y marido;
estando el rey en sus sueños
un pensamiento le ha ido.
-O me duermen con la infantina
o me roban el castillo. -
-No te mato Gerineldo
que te crié desde niño,
y si mato a la infantina
queda mi reino perdido,
pongo la espada por medio
que sientan acero frio.
-Recuerda tú, la infantina
que la espada del rey, tu padre,
con nosotros ha dormido.
Ya se baja Gerineldo
pisando rosas y lirios,
estando el rey en altas torres
un pensamiento le dijo:
-l Adónde vas Gerineldo
tan triste y descolorido?
-La fragancia de las flores
el color me lo ha comido.
-Mientes, mientes, Gerineldo
que con la infanta has dormido
y antes de veinticuatro horas
seréis mujer y marido,
- Tengo la palabra dada
a la Virgen de la Peña,
mujer que fuese mi dama
de no casarme con ella.



Camino de Santiago con grande halago,
mi peregrina la encontré yo,
al mirar su belleza,
con gran destreza
mi peregrina se hizo al amor.
Fue tanta la alegría
que al alma mía
la compañía de su amor dio,
que en la oscura maraña
de una montaña _
mi peregrina se me perdió.
En los prados y flores
de mis amores
a los pastores les pregunté
quién -vio una morenita
peregrinita, que el alma irrita
con su desdén. -
Por recibir el celo
halla consuelo
todas sus señas daré también
todas sus señas daré también (se repite).
Iba la peregrina
con su esclavina
con su carrera y su bordón
lleva zapato blanco
media de seda
sombrero fino que es un primor.
Lleva rubio el cabello
tan largo y bello
que el alma en ello seme enredó,
en su frente espaciosa
larga y hermosa
donde Cupido guerra formó.
En la tupida ceja
de oro madeja
su amor y el mío se aprisionó;
sus ojos y pestañas
son dos montañas
donde los negros hacen mansión.
Su nariz afilada
no fue sonada
y aunque al mirarla fama cobró,
es un cañón de plata
que a todos mata
sin que ninguno sienta dolor.
Su boca tan pequeña
y tan risueña
naturaleza pudo formar,
al decir punto en boca
mas me provoca
por no agraviarme, quise callar.
De su fina garganta
la mejor planta
que los jardines sembró la flor,
su pecho es de• • . . . . • . . . . • • . .
donde yo vivo preso y herido, 
muerto de amor.
Para pintar su talle
bueno es que calle
pues su cintura será un borrón;
al entrar en el templo,
la encontré dentro
mi peregrina pidió perdón.

La esposa de Don Garcia

´N esos montes de allí arriba
caminaba don García
en busca de la su esposa:
tres días va que no la vía.
– Voy en casa de mi madre,
por ver lo que me decía:
¿Habéis visto, la mi madre,
habéis visto, madre mía?
¿Habéis visto la mi esposa,
la mi esposa, prenda mía?
– Por aquí pasó ayer tarde,
más vale que no la vía,
calzada iba de oro,
vestida de plata fina,
vihuela de oro en sus manos
y muy bien que la tañía,
y en el reclamo decía:
“Muera, muera don García”.
– Voy en casa de mi suegra,
por ver lo que me decía,
que las suegras pa’ las nueras
nunca muy bien se querían:
¿Habéis visto, la mi suegra,
habéis visto, suegra mía?
¿Habéis visto la mi esposa,
la mi esposa, vuestra hija?
– Por aquí pasó ayer tarde,
más vale que no la vía,
[trescientos perros moros
llevaba en su compañía,]
calzada iba de oro,
vestida de plata fina,
vihuela de oro en sus manos
y muy bien que la tañía,
y en el reclamo decía:
“Viva, viva don García”.
Estando en estas razones
ha marchado don García;
se montara ’n el caballo,
dejó d’ andar y corría;
también s’ había acordado
de tocar una bocina:

veinte leguas en contorno
la había oído la niña.
– Descanso pido, señores,
que yo me encuentro rendida.
Pusiéronse a merendar
al pie de una fuente fría.
– ´Scanciador que escancias vino,
´scanciador de cada día,
¿le puedes guardar un vaso
pa’l que toca la bocina?
– Si es tu primo o es tu hermano,
dos o tres le guardaría.
– Ni es mi primo ni es mi hermano;
marido, no lo tenía.
Estando en estas razones,
ha llegado don García.
– Buenas tardes, los señores.
– Bienvenido el caballero.
¿En ancas de su caballo
nos puedes pasar la niña?
– Mi caballo no consiente
mujeres de honra perdida.
– Tan honradica la hallemos,
tan honradica venía;
tan honradica la hallemos
’n esos montes de allí arriba;
la llevamos por esposa
para el rey de Turquesía.
– Pasen, pasen los señores,
que yo pasaré la niña.
La montara ’n el caballo,
dejó de andar y corría.
Uno de los moros perros
de esta manera decía:
– Danos, danos el vestido,
ya que no nos das la niña.
– Ni vos pued’ dar el vestido,
ni vos puedo dar la niña;
y si pasáis más alante,
vos tengo quitar la vida

AUDIO VIFORCOS https://archivoreinoleon.es/registros/la-esposa-de-don-garcia-viforcos/?comarca_registros=viforcos

CORDIÑALES – ATO_00420_19
Yendo a caza, yendo a cazar el infante Don García
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00420_19_-_La_esposa_de_Don_Garc%C3%ADa.ogg
Val de San Lorenzo, León, Spain
Allá arriba caminaba Don García
File:Fundación Joaquín Díaz – ATO 00112 08 – La esposa de don García.ogg – Wikimedia Commons

Cordiñanes de Valdeón, León, España
Yendo a caza, yendo a cazar el infante Don García
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00420_19_-_La_esposa_de_Don_Garc%C3%ADa.ogg

El traidor marquillos

El traidor era Marquitos,
todos le llaman traidor,
por dormir con su señora
ha matado a su señor.

– ¡Abre puertas, Catalina,
ábrelas, mi lindo amor!
– No te las abriré, Marcos,
no está en casa mi señor.

– Tu señor quedaba preso
’n esa ciudad de Aragón;
vengo en busca de dinero
pa’ deshacer la prisión.

Catalina, como diestra,
sus puertas trancó mejor;
Marquitos, como valiente,
al suelo se las tiró.

Siete vueltas dio al palacio,
con Catalina no halló;
de las siete pa’ las ocho
a Catalina encontró,
la viera estar llorando
debajo de un escalón.

– ¿Por qué lloras, Catalina,
por qué lloras, lindo amor?
– Lloro por el mi marido,
que me lo matasteis vos.
– Y si lloras, Catalina,
también vos mataré a vos.

Siete camisas que tengo,
yo te daré la mejor;
siete vestidos que tengo,
yo te daré el mejor.

Le mandara hacer la cena,
ya se la hizo y cenó;
le mandara hacer la cama
y con ella se acostó.

S’otro día a la mañana
Catalina madrugó:
– Subiráste ’n aquel alto,
’n aquel alto corredor,
y verás a tus criados
si trabajaban o no,
y verás a la paloma
cómo llama al perdigón,
y verás a la truchita
cómo llamaba al salmón.

Catalina, como diestra,
a la mar honda lo tiró;
Marquitos, como valiente,
de los remos se agarró;
Catalina, como diestra,
ya los remos le cortó.

A eso de los nueve meses
ya Catalina parió;
pensó de traer hij’hembra
y trajo un hijo varón;
llamara curas y frailes,
un gran bautizo le hizo.

S’otro día a la mañana
subió al alto corredor,
allí cogiera a su niño,
a la mar honda lo tiró.

– Allí vayas tú, mi hijo,
vayas con mi bendición;
no quiero que quede casta
d’ aquel gran falso traidor

El Niño perdido (Romance para navidad)

A tu puerta llora un niño
más hermoso que el sol bello.
Tiritando está de frío,
porque el pobre viene en cueros.

Entra, mi niño, entra,
te calentarás,
porque en este pueblo
ya no hay caridad.

Entra el niño y se calienta
y después de calentado
le pregunta la patrona
de qué patria es tú reinado.

El Niño responde:
Yo soy de Belén,
mi padre es del cielo,
lo soy yo también.

Hazle la cena a este niño,
guísasela de contado,
para que se quede en casa
como niño regalado.

Vaya, que es el niño
chiquito y gracioso,
que hasta el hablar tiene
de ser cariñoso.

Según estaban cenando,
las lágrimas se le caen.
¿Por qué lloras, niño hermoso
viendo la cena que hay?

Mi madre de pena
no podrá comer,
y aunque comer pueda
no tendrá de qué.

¿Tanto quieres a tu madre?
Sí, señora, sí la quiero.
Tres días que no la he visto
tres mil años se me han hecho.

Si usté me dijera
dónde ella parara
de rodillas fuera
hasta que la hallara.

Hazle la cama a ese niño
en la alcoba y con primor.
No me haga cama, señora,
que mi cama es un rincón.

Mi cama es el suelo
desde que nací,
y hasta que en cruz muera
ha de ser así.

Antes de romper el alba
el niño se despidió.
Quede usté con Dios, patrona,
señora, quede con Dios.

Que me voy al templo,
que aquella es mi casa,
y allí han de ir todos
a darme las gracias.

La patrona al despedirle
compasiva le decía
le dejara una señal
por si acaso le veía.

La frente marcada,
los ojos castaños,
los labios morados,
que ese es mi color.

Fue en casa un rico a pedir,
le azuzaron los alanos.
Los perros eran humildes
y le hacían mil halagos.

Y el niño les dice
con mucho desdén:
Aunque pequeñito,
yo os lo pagaré.

El niño ha entrado en el templo
con los sabios de la Ley,
entra y discute con ellos;
todos se admiran de él.

¿De dónde ha venido
su sabiduría?
Este es un prodigio
que Dios nos envía.

Su madre le anda buscando
por las calles y las plazas:
¿Dónde está el Sol de los soles,
el que nos alumbra
con sus resplandores?

La virgen y San José
para el templo se encaminan,
y entrando en él encontraron
aquella estrella divina.

Niño perdidito,
dadnos el consuelo
de verte y hallarte
todos en el Cielo.

Entra niño, entra y te calentarás
porque en este pueblo ya no hay caridad,
ni nunca la ha habido, ni nunca la habrá.
Entra el Niño y se calienta y después de calentado,
le pregunta la patrona de qué pueblo y qué reinado.
El Niño le dice: -Yo soy de Belén,
tengo padre y madre y hermanos también,
mi padre es del cielo y mi madre también...


ALAN LOMAX: https://archive.culturalequity.org/field-work/spain-1952-1953/val-de-san-lorenzo-1152/entra-nino-entra-madre-la-puerta-hay-un-nino

Quilós, León, Spain
Madre, a la puerta hay un niño, más bonito que el sol bello,
y este niño tiene frío, porque el pobre viene en cueros.
—Abridle que pase, y se calentará,
porque este mundo ya no hay caridad,
que nunca la hubo ni nunca la habrá—.
Entra el niño y se calienta, y después de calentado,
le preguntó la patrona: —¿De qué pueblo y qué reinado?
El niño contesta: —Soy de Belén,
mi madre del cielo, mi padre también.
—Hazle la cama a este niño y hácesela de colchón,
que este niño quede en casa como niño de un señor—.
Y el niño contesta: —En el suelo, señora,
que tengo un rey padre que en el cielo adoran,
y una reina madre que es nuestra señora.

Quilós, León, Spain ATO_00025B_23 File:Fundación Joaquín Díaz – ATO 00025B 23 – El Niño perdido.ogg – Wikimedia Commons

Oencia, León, Spain
A esta puerta pica un niño más hermoso que el sol bello TO _00073_29 File:Fundación Joaquín Díaz – ATO 00073 29 – El Niño perdido.ogg – Wikimedia Commons
Los Bayos, León
ATO_00781_21 EL NIÑO PERDIDO: San José y Nuestra Señora caminaban para Egipto https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00781_21_-_El_Ni%C3%B1o_perdido.ogg
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VAL DE SAN LORENZO
Entra niño entra y te calentaras
porque en este pueblo ya no hay caridad
ni nunca la habido ni nunca la habrá.

Entra el niño se calienta
y después de calentado
le pregunta la patrona
de que pueblo y que reinado
El niño le dice:
yo soy de Belén
tengo padre y madre
y hermanos también
Mi padre es del cielo
y mi madre también

audio Entra, niño, entra (Madre, a la puerta hay un niño)
.

- SANTA OLAJA DE LA VARGA (LEON)

San José y María caminan pa Egipto
Y pasaron pro un templo y allí dejaron al Niño.
- Su madre decía: irá con su padre.
- su padre decía: Irá con su madre.

¡Que suspiros no daría, al verse solo y tan tarde¡
Arrimado esta a una puerta y no le responde nadie.
- Si yo bien supiera e quién fuese este Niño,
abriera la puerta, con mucho cariño.

- Madre, en la puerta hay un Niño con la túnica morada;
tiritando está de frio, pidiendo por Dios posada.
-Mándale, hijo, que entre, se calentará
porque en este pueblo ya no hay caridad,
ni nunca la ha habido, ni nunca la abra.

Entra el niño y se calienta y después de calentado,
le pregunta la patrona, de que patria o qué reinado
- El niño contesta; Yo soy de Belén,
mi padre del cielo, y mi madre, tambien.

- Pon cama para este niño, pónsela con mucho agrado;
si ha de estar en nuestra casa, como hijo regalado.
- El niño contesta: Eso no, señora,:
tengo yo una madre, que el cielo la adora.

- ¿Tanto quieres tú a tu madre?
- Si señora, sí la quiero:
tres días que no la he visto,
tres mil años se me ha hecho.
- Y si no la encuentras, vuelve pa mi casa,
que algún día iremos
a darte las gracias.

Madre, a la puerta hay un niño
más bonito que el sol bello,
y él dice que tiene frío,
porque el pobre viene en cueros.

–Que entre adentro y se calentará,
porque en este pueblo
ya no hay caridá,
ni nunca la ha habido
ni nunca la habrá.
Entra el niño para adentro
y después de calentado
le pregunta la patrona:

–¿De qué tierra es tú reinado?
El niño contesta:
–Yo soy de Belén,
mi madre es del cielo,
mi padre también.

–Madre, haga la cama al niño;
hágasela con primor.
–No la haga usted, señora,
que mi cama es un rincón.
Desde que nací
hasta que en cruz muera
ha de ser así.

La madre buscaba al niño
por praderas y por prados
y a todos los que encontraba
les estaba preguntando.

–¿Habéis visto al niño,
el sol de los soles,
el que nos alumbra
con sus resplandores?

La madre encontró al niño
y le dijo: ¡Hijo mío!
¿Dónde has pasado esta noche?
¿Cómo no has muerto de frío?

El niño responde
mirándole atento:
–¡Si viera usted, madre,
qué cama me han puesto!

Un par de chorizos, un par de lacones,
es la mejor cosa que estiman los hombres.
Un par de lacones nos querían dar;
atiendan, señores, a este cantar

La adúltera. Albaniña

Estando una señorita sentadita en su balcón

Romance | Audio CASARES DE ARBAS  https://archivoreinoleon.es/registros/la-adultera-albanina-casares-de-arbas/?categorias_registros=tradicion-oral

Estando una señorita sentadita en su balcón 
pasó por allí un caballero:       —Con usted durmiera yo .
—Suba, suba caballero       dormirá una noche o dos.
—Tengo miedo a su marido       que me dispare un cañón.
—Mi marido no está en casa       está pa’l frente de Aragón
y si quiere que no vuelva       le echaré una maldición,
que se caiga del caballo       y se parta el corazón.
Estando en estas razones       él a la puerta llamó:
—Ábreme la puerta niña       ábreme la puerta amor,
que te traigo un conejito       de los frentes de Aragón.
—Maldita sea el conejo       y también quien lo compró.
—¿De quién es ese caballo       que en mi cuadra relinchó?
—Tuyo, tuyo maridito       que te lo he comprado yo,
para que te pasearas       por los frentes de Aragón.
—¿De quién es esa livita       que en mi percha veo yo?
—Tuya, tuya maridito       que te la he comprado yo.
—¿De quién es esa cabeza       que en mi cama veo yo?
—Es el niño la vecina       que en mis brazos se durmió.
—No es el niño la vecina,       que tien más barba que yo.
Y lo coge por los pies       por el balcón lo tiró.
Y aquí termina la historia       de una zorra y un león.


Romance | Audio https://archivoreinoleon.es/registros/la-adultera-albanina-fasgar/?categorias_registros=tradicion-oral

Estando la Carulina sentadita en su balcón,
pasó por allí un soldado de buena o mala intención.
—Buenas tardes, Carulina, con usted durmiera yo.
—Suba, suba el caballero dormirá una noche u dos.
Y estando en estas razones el marido allí llegó:
—Ábreme la puerta, luna y ábreme la puerta sol,
que te traigo un conejito de los montes de Aragón.
Y al subir la escalera el color se le mudó.
—¿Qué te pasa, Carulina que el color se te mudó?
Has tenido calentura o has dormido con varón.
Ni he tenido calentura, ni he dormido con varón,
es que he perdido las llaves las llaves de tu cajón.
—Si las perdiste de plata de oro las traigo yo.
—¿De quién es aquella capa que en mi percha se colgó?
—Tuya, tuya Juan Alberto mi padre a ti te la dio.
—¿De quién es aquella yegua que en mi cuadra relinchó?
—Tuya, tuya Juan Alberto mi padre a ti te la dio.


AUDIO Cordiñanes de Valdeón https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00421_19_-_La_ad%C3%BAltera.ogg


AUDIO CALDEVILLA DE VALDEON https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00420_10_-_La_ad%C3%BAltera.ogg

La rueda de la fortuna + Presagios del labrador

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La adúltera infanticida (En provincia de León dentro de la calle nueva)

CUBILLAS DE ARBAS-Romance | Audio https://archivoreinoleon.es/registros/la-adultera-infanticida-cubillas-de-arbas/?categorias_registros=tradicion-oral

En provincia de León dentro de la calle nueva,
habitaba un comerciante que trataba paño y seda.
Estos tenían un hijo que a los siete años no llega,
todo lo que pasa en casa a su padre se lo cuenta:
—Padre mío, padre mío, en casa un alférez entra,
que abraza y besa a mi madre como si mujer de él fuera.
A otro día por desgracia tiene que andar siete leguas,
la tuna de la mujer de matar al niño intenta.
Vivo le saca los ojos, vivo le saca la lengua,
vivo le escarna los huesos y se los echa a la perra.
La perra como cristiana, más cristiana que era ella,
con las patas hizo un hoyo con el hocico lo entierra,
con lágrimas de sus ojos agua bendita les echa.
—¿Adónde está nuestro hijo que no me sale a la espera?
Otros días al camino hoy ni siquiera a la puerta.
—A tu hijo, mi marido, le di pan y fue a la escuela,
para que fuera contento le compré cartilla nueva.
—Mientes, mientes mi mujer mientes y eres embustera,
por la escuela pasé yo y a mi hijo allí no lo viera.
—A tu hijo mi marido está en casa de su abuela,
que hemos tenido noticias que ella se encontraba buena.
Vamos a cenar marido que te tengo una gran cena,
de pollos y de conejos y una cabecita fresca.
Toma el cuchillo de oro parte pan para la mesa,
toma el cuchillo de plata para que abras la cabeza.
Y al abrir la cabeza una voz del cielo vino:
—Padre mío, padre mío no abras esa cabeza,
que salió de tus entrañas y quiero que a ellas no vuelva.
Ya mandaron a buscar a los demonios por ella
y tantos son a venir que no caben por las puertas.
Unos van por las ventanas otros por la chimenea,
unos dicen que en tajadas y otros dicen que entera,
otros dicen que en tajadas para todos tocar de ella.


CORDIÑANES DE VALDEON -Romance | Audio Por los campos de Dongel, lindando con Cartagena


La venganza del honor – Santa María de la Isla

Romance | – Santa María de la Isla – Audio https://archivoreinoleon.es/registros/la-venganza-del-honor-santa-maria-de-la-isla/?categorias_registros=tradicion-oral

En Burgos hay una niña que se llamaba Isabel,
que no la daban sus padres ni por ningún interés,
ni por oro ni por plata ni por ningún interés,
ni por dinero que cuenten tres contadores al mes.
Una noche la jugaron a la flor del treinta y tres
y por suerte le ha tocado a un mozo chulo aragonés.
Para sacarla de casa mató a sus hermanos tres,
a sus padres los prendiera para sacar a Isabel.
En el medio del camino ya suspirara Isabel:
—¿Por quién suspiras mi vida, por quién suspiras mi bien?
Si suspiras por tus padres prisioneros los dejé,
suspiras por tus hermanos muertos los dejé a los tres.
—No suspiro por mis padres ni por mis hermanos tres,
dame tu puñal dorado luego te lo volveré.
—No me dices para cuando ni tampoco para qué.
—Voy a cortar una pera que vengo muerta de sed.
Él se lo da de al derechas ella lo cogió al revés,
le cortara la cabeza y se la pone a los pies.
—Tú prendiste a mis padres ahora yo los soltaré,
mataste a mis hermanos yo a ti también te maté.




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La venganza del honor – En Madrid hay una niña

audio http://audio https://commons.wikimedia.org/wiki/File:En_Madrid_hay_una_ni%C3%B1a.ogg

Rico Franco- La venganza del honor.

Romance | Audio Fresnedelo https://archivoreinoleon.es/registros/la-venganza-del-honor-rico-franco-fresnedelo/?categorias_registros=tradicion-oral

En Madrid hay un palacio       y en el palacio un hotel
y en el hotel una niña       que le llaman Isabel,
que no la daban sus padres       ni por todo el interés,
ni por dinero que cuenten       tres contadores al mes.
Una tarde la rifaron       a la flor del treinta y tres,
otra tarde la rifaron       a la flor del treinta y seis
y por suerte le ha tucado       a un mocito aragonés.
Para sacarla de casa       mató a sus hermanos tres:
—Y a su padre y a su madre       prisioneros los dejé.
Una tarde de paseo       suspiraba la Isabel:
—¿Por quién suspiras mi vida,       por quién suspiras mi bien?
Si suspiras por tus padres       prisioneros los dejé,
suspiras por tus hermanos       todos tres te los maté.
—No suspiro por mis padres       ni por mis hermanos tres,
dame ese cuchillo de oro       luego te lo volveré.
—No me dices para cuándo       ni tampoco para qui’és.
—Es pa partir una pera       que’o me muero con la sed.
Él se lo daba al derechas       y ella lo cogió al revés
y entre idas y venidas       la cabeza fue a los pies.
—Tú mataste a mis hermanos       yo a ti también te maté,
prendistes a mis padres       con esto yo los soltaré.


audio LUCILLO

AUDIO SOTO DE VALDEON

AUDIO PONTEDO

AUDIO QUINTANILLA DE SOMOZA


Benllera – RICO FRANCO

Allá arriba muy arriba, en el alto el Uliber
habitaba una doncella la llaman doña Isabel.
que no la daban sus padres ni a condes, ni a duques ni a reyes
ni por dinero que cuenten tres contadores al mes.

Una noche la jugaron a la flor del treinta y tres
le ha tocado a un caballero mozo rico aragonés.
Para sacarla de casa mató a sus hermano tres
a sus padres, prisioneros presos los dejó también.

Llevó anuladas siete leguas y un suspiro dio Isabel.
- Por qué suspira la dama por qué suspira el clavel
Si suspiras por la tierra a ella no has de volver,
si suspiras por tus padres no los volverás a ver.
- No suspiro por mis padres ni tampoco por volver.
Dame tu puñal dorado me voy muriendo de sed
- Dime para qué lo quieres cómo, cuándo y para qué
- Para partir una pera me voy muriendo de sed.
Él se lo dio de al derecho ella lo cogió al revés,
le dio siete puñaladas que luego murió a las tres.
- Cómo te irás alabando hermosa doña Isabel
que mataste a un caballero con las armas que trae él.
- Yo no me voy alabando que no es honra para mí
lo que vuelvo es a buscar a mis padres que perdí.


VILLAMUÑIO
Allá arriba, muy arriba, en el alto el Uliver,
habitaba una doncella, la llaman doña Isabel,
que no la daban sus padres ni condes, duques ni al rey,
ni por dinero que cuentan tres portadores al mes.
Una noche la jugaron a la flor del treinta y tres,
/'ha t.ocado a un caballero alto mozo aragonés.
Para sacarla de casa mata a sus hermanos tres,
y a sus padres, prisioneros, presos los dejó también.
Lleva andadas siete leguas y un suspiro dio Isabel.
l o -LPor qué suspira la dama, por qué suspira el clavel?
Si suspiras por tus padres, no los volverás a ver,
si suspiras por la tierra, a ella no has de volver.
-No suspiro por mis padres, ni tampoco por volver:
dame tu puñal dorado, pronto te lo volveré.
Él se lo dio de al derecho, y ella lo cogió al revés,
le dio siete puñaladas que luego murió a las tres.
-Cómo te irás alabando, hermosa doña Isabel,
que mataste a un caballero con las armas que trae él.
-Yo no me voy alabando que no es honra para mí.

Pastora probada por su hermano – Aira da Pedra-Villafranca

 

Romance | Audio https://archivoreinoleon.es/registros/pastora-probada-por-su-hermano-aira-da-pedra/?categorias_registros=tradicion-oral

—Ai Rufina hermosa tu que faes eiquí.
—Tou cuidando o gando non mo veis eiquí.
—Déixate de gando e vente conmigo,
soa nesa serra córreche peligro.-
—Eu contigo, neno, nin fui nin eirenhe,
dirá o meu amo de qué me acupeinhe.
—Si di o teu amo de qué te acupache,
veu un trombo de auga di que te aveirache.
—Eu mentir non minto que mentir non seie,
voume pra onde o gado que o perdereinhe.
—E se tu o perdes eu iréin buscalo,
válgache Dios, Urbano, cómo veis humano,
vestidín de seda pra buscarche o gado.
—Mangas e manguitos teño de poñere,
pra buscarche o gado e darche pracere.
……………………….. non che fixen dano.
—Si ti es mi ermaue eu túa irmá sonhe,
de canto che dixen pídoche perdónhe.
—Se pides perdónhe estache perdoado,
dame a túa man e monta na cabalo.
Dicen os do pueblo recolléi o gado
que ehí ven a Rufina co sou namorado.

https://archivoreinoleon.es/registros/pastora-probada-por-su-hermano-aira-da-pedra/?categorias_registros=tradicion-oral—Ai Rufina hermosa tu que faes eiquí.
—Tou cuidando o gando non mo veis eiquí.
—Déixate de gando e vente conmigo,
soa nesa serra córreche peligro.-
—Eu contigo, neno, nin fui nin eirenhe,
dirá o meu amo de qué me acupeinhe.
—Si di o teu amo de qué te acupache,
veu un trombo de auga di que te aveirache.
—Eu mentir non minto que mentir non seie,
voume pra onde o gado que o perdereinhe.
—E se tu o perdes eu iréin buscalo,
válgache Dios, Urbano, cómo veis humano,
vestidín de seda pra buscarche o gado.
—Mangas e manguitos teño de poñere,
pra buscarche o gado e darche pracere.
……………………….. non che fixen dano.
—Si ti es mi ermaue eu túa irmá sonhe,
de canto che dixen pídoche perdónhe.
—Se pides perdónhe estache perdoado,
dame a túa man e monta na cabalo.
Dicen os do pueblo recolléi o gado
que ehí ven a Rufina co sou namorado.

Monja por fuerza

—Una tarde de verano       
me sacaron de paseo,
al revolver una esquina      
había un convento abierto,
salieron cuatro monjitas      
todas vestidas de negro,
con las hachas encendidas      
como si fuera un entierro.
Me agarraron de la mano       
me metieron para dentro,
me sientan en una silla      
allí me cortan el pelo,
pendientes de mis orejas      
anillitos de mis dedos,
lo que más sentía yo      
era mi hermoso pelo.
—Si subo a la torre      
a tocar las campanas,
me dicen las mojas       
que soy holgazana.
Si pongo las medias       
de color de lila,
me dicen las monjas      
que eso no se estila.
Así, así, que si sigo así      
me voy a morir
Dos y dos son cuatro,      
cuatro y dos son seis
seis y dos son ocho      
y ocho dieciséis
ocho veinticuatro      
y ocho treinta y dos
ánimas benditas       
me arrodillo yo.

.Romance | Villimer -Audio https://archivoreinoleon.es/registros/la-monja-por-fuerza-villimer/?categorias_registros=tradicion-oral

La serrana matadora. La serrana de la Vera


 Caboalles de Arriba

 
Audio Romance :
 
 
—Un domingo yendo de caza       encontrome y encontrela,
me encontré con la serrana       que habita en Sierra Morena
y me cogió de la mano       y a la su cueva me lleva.
Cuanto más adentro me entra       más me aprieta la muñeca,
a la entrada de la cueva       una mala seña viera.
Me atreví y le pregunté:       Serrana ¿aquello qué era?
—Estas son pellejas de oso       y pellejas de rapiega
y estas son cabezas de hombres,       que hombres maté en la mi cueva,
lo mismo he de hacer contigo       cuando mi voluntad sea.
—La serrana aviva el fuego,       da una vuelta por la cueva,
de palomas y pichones       trajo la manigua llena,
las palomas para mí       los pichones para ella.
Estando en estas palabras       ella en la cama se endiestra:
—Esta cama, paisanito,       no es a estilo de tu tierra,
que estas son pellejas de oso       y pellejas de rapliega.
—Estando en estas palabras       ella dormida se queda,
eché mano del caballo       del bolsillo la moneda,
cuando la serrana espierta       ya anduviera legua y media.
Cogió la honda en la mano       y empezó a tirarme piedras,
las tira de jara en jara       las tira de sierra en sierra,
la primera que tiró       me derribó la montera.
—Vuelva, vuelva, usted villano,       vuelva a buscar la montera.
—La montera es de mal paño,       como si fuera de seda,
Dios me ayude a comprar otra       aunque no sea como ella.
—Lo que le encargo, galán,       que no sea descubierta.
—Descubierta no serás       hasta la venta primera.
Ir a prender la serrana       que habita en Sierra Morena.
Siete pares de justicia       se juntan para prenderla,
cogió la honda en la mano       y a todos les dio faterna,
solo un chico de quince años       que del cabello se endiestra,
con un cuchillito de oro       el corazón le atraviesa.
La cabeza pesa una arroba       cada pierna arroba y media
y toda por junto pesa       catorce arrobas y media,
la pusieron de presencia       en las puertas de la iglesia.
 
 
 

– Santa Cruz del Sil

La serrana matadora. La serrana de la Vera

AUDIO https://archivoreinoleon.es/registros/la-serrana-matadora-la-serrana-de-la-vera-santa-cruz-del-sil/?categorias_registros=tradicion-oral

—Un domingo yendo a misa       encontreme y encontrela,
me encontré con la serrana que vive en Sierra Morena.
Me ha cogido de la mano me ha llevado hasta su cueva,
cuanto más alante iba más me aprieta la muñeca.
Voite a preguntar, serrana, que el que pregunta no yerra:
¿De quién son esas cabezas que cuelgan en esa cueva?
—Son de hombres que maté yo aquí dentro de mi cueva,
como he de hacer contigo cuando mi voluntad quiera.
—Eso no lo harás serrana a poderes que yo pueda.
De pichones y perdices preparó una gran cena,
las perdices para mí los pichones para ella,
ella bebe vino blanco y a mí el tinto me diera,
ella cogió un violín a mí me dio una vihuela,
con intención de adormecerme se durmió primero ella.
Cuando ella despertó anduviera legua y media.
—Vuélvete de ahí, serranillo, vuélvete para mi cueva.
—Eso no lo haré, serrana, a poderes que yo pueda.
—Ay pobrecita de mí, que de esta soy descubierta,
que mi padre fue un rey moro y mi madre fue una yegua.

ALCUETAS

La serrana de la Vera (Alcuetas) https://corpusdeliteraturaoral.ujaen.es/archivo/1350r-la-serrana-de-la-vera

En Garganta de la Honda, legua y media de Plasencia,
habitaba una serrana alta, rubia y sandunguera,
con vara y media de espalda, cuarta y media de muñeca,
con una trenza de pelo que a los zancajos la llega.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00014_08_-_La_serrana_de_la_Vera.ogg


VILLAMUÑIO

Por aquellos altos montes, por aquellas altas sierras,
se pasea una serrana, una serrana se pasea,
matadora de los hombres y robadora de haciendas.

Pasó por allí un pastorín, la dice de esta manera:
-Buenos días, pastorín. -Bienvenida seas, va llena29.
-Si quieres tirar un tiro, yo te daré mi escopeta.
-Señora no he deprendido, ni quiera Dios que deprenda.
L’ha agarrado de la mano, le llevó para la cueva.
Y a eso del medio camino, atrevíme y preguntéla:
1 o -me qué son estos montones, son de cantos o de peñas?
-Son cabezas de cristianos que yo he matado en mi cueva.
Y lo mismo he de hacer contigo, cuando mi voluntad sea.
Sacó la yesca infernal para que la lumbre ardiera,
y mientras la lumbre ardió la serrana salió fuera;
1 5 de perdices y conejos, trajo la petrina llena.
Los conejos para ti, las perdices para ella.
Jarras van y jarras vienen, la serrana emborrachéla.
Con el calor de la lumbre, dormidita se cayera.
Y até el zapato a la trincha, para que no me sintiera;
20 cuando, de allí al poco rato, la serrana salió fuera.
Se ha asomado a una ventana, que tenía una vidriera,
con el ramal en la mano, para tirarle una piedra;
con el aire que llevaba, le derribó la montera.
-Vuelve, vuelve, pastorín, vuelve por /a tu montera,
25 que si la tuya es de paño, yo te la daré de seda.
-Ni aunque me la des de plata, ni de oro que más valiera
ni aunque fuera de diamantes, no volvería por ella.
-Vuelve, vuelve, pastorín, vuelve por una encomienda,
que se la des a mi hermana, que está dentro en tu ribera.
30 -Anda vete tú a llevarla, anda vete tú con ella.
Baja justicia del cielo, si no la hay en la tierra.
Cada vez que le veía, bufa como una culebra:
si le hubiera hecho gigotes, no sería descubierta.
A ese otro día de mañana, la cueva ya estaba llena
35 de jueces y de alguaciles que venían a prenderla.
[La atan a cuatro caballos, y van tirando de ella,]3°
Unos dicen: -Vaya en cachos, y otros dicen: -En cazuelas.
Por las calles de Altamara, van relinchando con ella. (VILLAMUÑIO)


El caballero infortunado

De Villafranca a Bembibre
caminaba un caballero
todo vestido de blanco
montando un caballo negro.

En llegando a unas linares
cuatro ladrones salieron,
unos eran de Sahagún,
otros montañas del Bierzo.

-¿A dónde caminas, mozo
tan arrogante y contento?
-A Bembibre voy, señores,
que voy me a hacer casamiento.

Hablan de la niña blanca,
de los Infantes del Bierzo,
de los Reyes de león
y de aquel buen caballero.

Al llegar a un mesón
sacaron vino y bebieron,
ellos beben un cuartillo,
a él le dan cuartillo y medio.

En medio de la bebida
muy buenos brindis le dieron.
Sujetáronle entre todos
y quitáronle el dinero.

Lo llevaron de las manos
por detrás del monasterio,
diéronle cuantas pudieron
y tendiéronle en el suelo.

Desotro día lo encuentran
los monjes de Carracedo.
¿Por qué encuerdan las campanas?
Por aquel buen caballero.

Pastora peregrina

Apenas nace la aurora
ya viene clareando el día,
vi bajar una pastora
por aquella serranía.

Por aquella serranía,
toda cubierta de nieve,
vi venir una pastora,
toda cubierta de pieles,
que por descansar se sienta
debajo de los laureles.

Ella trae unos papeles
con la historia de su vida,
que según los va leyendo
se va quedando dormida.

Pobrecita la pastora,
la pastora peregrina,
toda cubierta de flores
se fue quedando dormida.

Toda cubierta de flores
quedó tendida en los campos.
Que dios la tenga en su gloria
por haber sufrido tanto.

DANZA DE LA RONZAINA

En casa de los mis padres
un traidor pidió posada,
mis padres como eran nobles
al momento se la daban.
De tres hijas que tenía,
le pidió la más galana.
La galana no la doy,
que no debe ser casada,
que se quiere meter monja
del convento Santa Clara.

A eso de la media noche
el traidor se la robaba.
No la sacó por la puerta,
ni tampoco por ventana;
la saca por el balcón
a favor de una criada.
En las ancas del caballo
afligida la llevaba,
anduvieron siete leguas
sin hablar una palabra.
Cuando pasan a las ocho
el traidor le preguntaba:

-¿Cómo se llama la niña?
¿cómo se llama la blanca?
-En casa del Rey, mi padre,
Elenita me llamaban,
y ahora por estos montes
Elena, la desgraciada.
Hizo lo que quiso de ella
y hasta escupirle en la cara.
Y como nadie le viera
el traidor la degollaba.

Le cortara la cabeza
y a un pedregal la tiraba,
lleno de zarzas y espinos
donde culebras cantaban.

Allí nació una ermita
muy blanquita y dibujada,
la llamaron Santa Elena,
la que murió degollada.

Al cabo de algún tiempo
el traidor fue de pasada,
les pregunta a los pastores
los que al ganado guardan.

-¿De quién es aquella ermita
tan bonita y tan blanca?
-Es la de Santa Elena,
porque allí fue degollada.

-Perdóname, Santa Elena,
que yo fui tu carcelero.
Perdóname, Santa Elena,
que yo seré tu romero.

-Si quieres que te perdone
y también el Rey del Cielo
arrímate a ese altar,
servirás de candelero.

Aun muy bien no lo había dicho,
ya el candil estaba ardiendo,
por la boca echaba llamas,
por los ojos echaba fuego.
Su figura quedó allí
para que sirva de ejemplo,
y el alma de aquel traidor
caminó para el Infierno.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00110_12_-_Muerte_de_Santa_Elena.ogg

El pordiosero (Maravedí)

I:
Bajara Nuestro Señor
vestido de carne humana
a pedir una limosna
por esta tierra mundana.

Llama a la puerta de un hombre
por ver qué limosna daba,
y el bueno del labrador
pronto llamó a la criada.

¿Quién es ese peregrino, la ilumineira
que tu puerta va a pedir, maravedí?
Es el Hijo del Dios vivo, la ilumineira,
que nos viene a redimir, maravedí.

II:
Daile una limosna al pobre
y pónele mesa franca;
el pan se cubrió de flores,
los platos, fuentes de plata,
los vasos holanda de oro
que los mismos platos realza.

El bueno del labrador
amargamente lloraba.
Pero, ¿qué es esto, Dios mío?
al ver tal riqueza en casa.

¿Quién es ese peregrino, la ilumineira
que tu puerta va a pedir, maravedí?
Es el Hijo del Dios vivo, la ilumineira,
que nos viene a redimir, maravedí.


La serrana

🌄 LA SERRANA

Era Domingo de Ramos,
encountrome y encuntrela,
encountreime a la Serrana
en las grutas de la sierra.

Atrevime, pregunteile
pour aquello que allí cuelga.
Son cabezas de outros hombres
y peleisus de rapiela,
lo que vou de hacer countigo
cuando mi nouvedad seas,
cuanto mais pa dentrou me intra
más me aprieta lais moñecas.

Ella se puso la llumbre,
ella perpara la cena,
para ella los pichones
y para min las rapielas.

Bebe, serranillo, bebe
vino por la calavera,
que mañana será otro
el que por la tuya beba.

cuando quedose dormida
legua y media yo anduviera.
Cogió la fondia en la mano,
salió a tirame una piedra.

La primera que tiró
me derribó la montera.
Vuelve, serranillo, vuelve,
que te queda la montera.

La montera ya no es mía,
la montera ahí te queda;
que yo voy a comprar otra
que nueva tenga la seda.

Por dios pídote, serrano,
que non sea descubierta;
descubierta nou serás
hasta las primeras ventas.

Peguei parte al monicipio
y acordaron de prendela,
todos a tropel corrieron
mas ninguno se le acerca.

El más diestro tirador
le tiró con una flecha,
mas cuando quedó herida
bramaba como una fiera.

Entonces, despavorida,
corría como una cierva,
en sintiéndose perdida
desde arriba se despeña.

— Romance tradicional leonés

POR EL CAMINO DE SANTIAGO

Mayo largo, Mayo pardo,
días son de buena calor,
cuando sale doña Blanca
para el su florido balcón.

Vio venir un peregrino
arrimadito al su bordón
de los que para Santiago
van de peregrinación.

Peregrino que venides
por los montes de León,
¿vísteis cazar por los altos
al alcaide cazador,
al más diestro cazador?

LA PASTORA

El que quiera laurel
que se vaya a Los Barrios por él.
El que quiera cantar
que se venga conmigo a rondar.

Dicen que la pastora ya no va al río
porque el novio que tiene salió al camino.
No sé qué le habrá dicho, que anda llorosa,
si será porque lleva la saya rota.
La saya rota, niña, la saya rota,
y anda coloradina como una rosa.

Dicen que la pastora ya no va al río,
que va a los renazales de otro vallino.
No va por los caminos ni por veredas
que va por medios montes que no la vean.
Que no la vean, niña, que no la vean,
los ojos de aquel mozo de la ribera.

Coloradina, a que no sales
por la ribera que te dé el aire;
que te dé el aire, que te dé el viento,
coloradina como un pimiento. (bis)

Tengo de ser para ti,
ramillete de flores;
tengo de ser para ti
si me prestas amore. (bis)

Y el que quiera laurel,
que se vaya a Los Barrios por él.


VERSION DE LA CABRERA https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/52/La_Pastora.ogg

CASADA EN LEJANAS TIERRAS

Versión de CARBONERA 

Una casadina de muy lejos tierra
que murió de parto por malas parteras,
por malas cuñadas y peores suegras.
Una casadina de muy lejos tierra
con la escoba barre, con los ojos riega,
con la boca dice: “¡Quién fuera soltera!”.

Levanta, marido
, del dulce dormir,
que la blanca niña quería parir.
Levanta, marido, si bien me queréis,
y a la tu madrica me la llamaréis,
que aunque está algo lejos luego volveréis.
Ya puedes parir con la Virgen santa,
que la mi madrica no la enconré en casa.
Levanta, marido, si bien me queréis,
y a la tu hermanica me la llamaréis,
que aunque está algo lejos luego volveréis.

Levanta, hermanica, del dulce dormir,
que la blanca niña quería parir.
Si ella pariese un niño varón,
aunque reventara por el corazón.

Ya puedes parir con la Virgen santa,
que a la mi hermanica no la encontré en casa.

Pues vete, marido del dulce dormir,
y a la mi madrica me la llamaréis,
que aunque está algo lejos luego volveréis.

Levanta, hermanica, del dulce dormir,
que la blanca niña quería parir.

Vuélvete, mi yerno, vuélvete a la puerta,
que estoy envolviendo las ricas envueltas.

Anda, pavera, y vete a los pavos,
cógete el más gordo, aunque esté criando
.—
Ya viene la madre por altos y riscos
donde cantan los gallos y alzan los picos.

Había un pastorcico que guarda ovejas.
Dime, pastorcico que guardas ovejas,
dime, ¿por quién tocan campanas tan bellas?


Por una casadina de muy lejos tierra
que murió de parto por malas parteras,
por malas cuñadas y peores suegras.—
Ya acaban los curas de decir la misa,
no acaba su madre de llorar su hija.
Ya acaban los mozos de apagar las velas,
y no acaba su madre de llorar su prenda.
—¡Ay, mi hija del alma, que muerte llevó,
cómo no la ha visto la que la parió
Versión de VALDETEJA 

Una casadina de tierras ajenas
con la escoba barre,
con los ojos riega,
con la boca dice:

“¡Quién fuera a mi tierra!”

Levántate, marido, si bien me queréis,
que a tu madrica me la llamaréis.

Levántese, madre, del dulce dormir,
que la Blanca Niña quisiera parir.

Si la Blanca pare un hijo varón,
yo le reventase por el corazón.

Pare, mi querida, con la Virgen santa,
que la mi madrica no la encontré en casa.

Levántate, marido, si bien me queréis,
y a la tu hermanica me la llamaréis.

Levánteate, hermana, del dulce dormir,
que la Blanca Niña quisiera parir.
Si la Blanca pare un hijo varón,
yo le reventase por el corazón.

Pare, mi querida, con la Virgen santa,
que la mi hermanita no la encontré en casa.

Levántate, marido, si bien me queréis,
y a la mi madrica me la llamaréis,
porque aunque está lejos luego volveréis.
Despierta, mi suegra, del dulce dormir,
que la Blanca Niña quisiera parir.

Vuelve tú, mi yerno, vuelve tú a mi puerta,
que estoy amañando la rica senvuelta.

Levántate, pavera, y vete a los pavos,
escoge el mejor y el más cuidado.

Venga, la mi suegra, venga en hora buena,
que ha quedado sola y esperar no pueda.—

Ya iba su madre por altos y cerriscos,
ya cantan los gallos, levantan los picos,
ya halla un pastor que guardaba ovejas.
¿Por quién tocan campanas, campanas tan bellas?

Por una casada de tierras ajenas
que murió de parto por malas parteras,
por malas cuñadas y peores suegras.—
Ya acababa el cura de decir la misa,
no acaba su madre de llorar su hija;
y la mayordoma de barrer la iglesia,
no acaba su madre de llorar su prenda.

Puntuación: 1 de 5.

Dónde vas, Alfonso XII?

Muerte del príncipe don Juan

Versión de Candín

Don Juan iba a la caza, no cazó como solía;
en el medio del camino la muerte lo perseguía,
el caballo le cansó y el perro cansado iba.
Don Juan volvió para casa, más triste que no solía.
Llamaron siete doctores, de los mejores que había;
todos le eran a decir: "Ese mal de usted no es nada".
Aún falta por venir otro doctor de la Altava,
que trae el veneno en un dedo y en la lengua se lo echara.
Todos le eran a decir: "Ese mal de usted no es nada"
no siedo el más chiquitín, que de esta manera le habla:
Confésese usted, don Juan, y administre sua alma;
tienes tres hora de vida, una y media ya pasada
y esta es para despedirse de la gente de mi casa.
Yo no siento la mi muerte, aunque la vea cercana,
lo que siento es a mi esposa, que joven y encinta estaba.
A súa esposa, don Juan, hágale una buena manda.
--Yo, mientras mis padres vivan, no le puedo mandar nada,
no siendo un anillo de oro que le di de enamorada.
Si usted se lo dio de oro, yo se lo he dar de plata.
Estando en estas palabras, Berenguenia se llegara.
¿Dónde veis, bien de mi vida, dónde veis, bien de mi alma?
Vengo de San Salvador, de oír misa cantada;
descalcita de pie y pierna, del cabello esmelenada,
le rogara a Dios del cielo que te saque de esta cama.
Salirei, bien de mi vida, salirei, bien de mi alma,
salirei, bien de mi vida, el lunes por la mañana;
verásme llevar a cuatro en un tablero de tabla,
las tablas serán de pino y las sábanas de holanda;
hallarás las calles tristes y las tus puertas cerradas,
los deudores a la puerta pidiéndote las fianzas,
te las fiará mi padre, porque de eso ya quedaba.
Estando en estas palabras, Berenguenia se desmaya;
ni con agua, ni con vino pudieron resucitarla.
Sácanle el nene del vientre, parece un rollo de plata;
se lo llevan a su padre, que la bendición le echara.
La bendición de Dios, hijo, la bendición de Dios valga;
tu madre ya se murió, tu padre expirando estaba.

Muerte del príncipe don Juan
Versión de Chano

Muy malo se halla don Juan, muy malo se hallaba en cama;
mandan llamar siete doctores, los más entendidos de España.
Unos le miran el pulso y otros le tentan la barba,
y, por no darle más pena, todos dicen que no es nada,
sino el doctor más viejo, que todo lo mira y calla.
Qué me dice usted, doctor, que todo me mira y calla?
Lo que te digo, don Juan, que despongas bien tu alma:
tienes tres horas de vida, hora y media ya va enviada,
hora y media que te queda, para desponer tu alma.
Bien lo oyera el rey su padre de altas torres donde estaba.
¿Qué te pasa, hijo mío, qué te pasa en esa cama?
¿Qué quiere que me pase, padre?, las cosas que Dios nos manda.
Lo único que le encargo es a mi esposa doña Juana;
de todo lo que le dejo, padre, no le quite nada,
si no fueran unos anillos de oro que le di de enamorada.
Si tú le diste unos de oro, yo le daré dos de plata.
Estando en estas razones, entró la niña a la sala.
¿De ónde venías, mi bien, regalo y bien de mi alma?
Vengo de Santo Domingo, de oír misa en Santa Clara,
de rogar a Dios del cielo que te saque de esa cama.
Ya me sacará, mi bien, regalo y bien de mi alma,
ya me sacará mi bien, el lunes por la mañana,
con los curas a la puerta diciendo que salga, salga;
tú te hallarás aburrida, te hallarás desesperada,
tus ventanas tristes, tus puertas cierradas.
No tengas pena, mi bien, regalo y bien de mi alma,
no tengas pena, mi bien, que 'a quedas bien encargada.
Le diera un fuerte accidente, la niña cayó esmayada.
Él murió a media noche, la niña por la mañana.
Los enterraron los dos
en una caja de pino, n'unas sábanas de holanda.
Aquí se acaba la estoria, aquí se acaba, se acaba,
aquí se acaba la estoria de dos amantes del alma.
Las campanas de aquella capital de tal en tal se tañían






Tristes nuevas, tristes nuevas, qué se cuenta por la España?
Que el caballero don Juan está malito en la cama;
siete doctores le asisten, de los mejores de España,
y todos son a decirle que es un mal que no era nada.
Ellos que estaban en esto, entra el doctor de las almas,
el que nos sabe juzgar las obras buenas y malas.
-lDónde vienes tú, mi esposa, dónde vienes tú, mi esclava?
-Vengo de San Salvador, de oír la misa rezada,
y a Dios le pido de veras te levantes de esa cama.
-Sí me levantaré, esposa, sí me levantaré, esclava;
y antes del amanecer, y antes de rayar el alba,
verás mi cuerpo tendido pidiéndote una mortaja;
verás el cura a la puerta, los cófrades con las hachas,
me verás echar al hombro, me verás salir de casa,
me verás tapar con tierra, tú te volverás po casa,
verás mis hijos llorando, y no adelantarás nada.
Y esto es la triste vida que un pobre labrador pasa.
caballero don Juan, está malito en la cama;
siete doctores le asisten, los mejores de lo España.
Unos dicen que se muere, otros dicen que no sana,
y otros por complacerle, le dicen que no es nada.
Villamuñío
ATO_00419_02
AUDIO Villanueva que se cuenta por España
Villanueva, Villanueva que se cuenta por España
Villanueva
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audio EL GANSOAquí vienen los tres reyes, los tres hijos del rey Baldo
El Ganso

Don Manuel y el moro Muza

Don Manuel y el moro Muza

Versión de Chano 

--De cara miro a Sevilla, de cara miro a Granada.
¡De esa ciudad de Burgos vengan tres y vengan cuatro,
venga ese don Manuel que es gran hombre de a caballo!
Bien lo oyera don Manuel, de altas torres ha bajado.
¡Aprisa, aprisa, la ropa y aprisa, aprisa el calzado,
y aprisa, aprisa, la silla para ensillar el caballo!--
Cuando se estaba vistiendo la sangre le caía a arroyo
de las heridas viejas que aún no le habían curado.
Cuando llegó al campo
allí estaba el mal moro, que lo estaba esperando.
¿Quieres pelear a pie, a pie o a caballo?
A pie no, perro moro, a pie no, que estoy malo.
Tira el moro la su lanza,
don Manuel, como es ligero, muy pronto se desviara.
Tira don Manuel la suya, la tiró como arrabiando;
le cortara pecho y brazo y el gabardón del caballo.
Le cortara la cabeza y al buen rey se la ha llevado.
Aquí le traigo, buen rey, aquí le traigo un regalo:
la cabeza del mal moro que le venía desafiando.
Muchas gracias, Manuel,
de tres hijas que yo tengo una andará a tu mandado.