– Gerineldo, Gerineldo,
paje del rey tan querido,
si fueras rico en la tienda
como eres galán pulido,
señora fuese llamada
la que se case contigo.
– Yo, como criado vuestro,
os queréis burlar conmigo.
– No me burlo, Gerineldo,
que de veras te lo digo.
Quien quiera dormir con la infanta
ha de romper el castillo
entre las once y las doce,
cuando el rey esté dormido.
Gasta zapatos de seda
para que no fuese sentido;
cada escalón que subía,
Gerineldo da un suspiro.
Ya se acuestan en la cama
como mujer y marido;
estando el rey en sus sueños
un pensamiento le ha ido:
– O me duermen con la infantina
o me roban el castillo.
Cuando se fue a la cama
los encuentra como mujer y marido,
– Yo no mato a Gerineldo,
que lo crié desde niño,
y si mato a la infantina
queda mi reino perdido.
Pongo en el medio mi espada,
que sientan el acero frío.
Cuando la sintió Gerineldo
le recordó a la infantina:
– Que la espada de tu padre
con nosotros ha dormido.
Ya se marcha Gerineldo
pisando rosas y lirios,
y estando el rey en altas torres
le dice: – ¿Dónde vas tú, Gerineldo,
tan triste y descolorido?
– La fragancia de las flores,
el color me lo ha comido.
– Mientes, mientes, Gerineldo,
que con la infanta has dormido,
y antes de veinticuatro horas
seréis mujer y marido.
– Tengo la palabra dada
a la Virgen de la Peña,
mujer que fuese mi dama
de no casarme con ella.
Arriba el telón
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OTRA VERSION HORNIJA-gerineldo
OTRA VERSION HORNIJA-gerineldo
VERSION VELILLA DE LA REINA_-_Gerineldo.ogg
VERSION CORDIÑANES DE VALDEON https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fundaci%C3%B3n_Joaqu%C3%ADn_D%C3%ADaz_-_ATO_00421_11_-_Gerineldo.ogg
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Gerineldo, Gerineldo, paje del rey tan querido, si fueras rico de hacienda como galán pulido, dichosa fuera la dama que se casara contigo. - Yo como criado vuestro, ¿os queréis burlar conmigo? -No me burlo Gerineldo que de veras te lo digo, El que ha de dormir con la infanta ha de romper el castillo. Calza zapatos de seda para que no fuese sentido, cada escalón que subía Gerineldo da un suspiro. Ya se acuestan en la cama como mujer y marido; estando el rey en sus sueños un pensamiento le ha ido. -O me duermen con la infantina o me roban el castillo. - -No te mato Gerineldo que te crié desde niño, y si mato a la infantina queda mi reino perdido, pongo la espada por medio que sientan acero frio. -Recuerda tú, la infantina que la espada del rey, tu padre, con nosotros ha dormido. Ya se baja Gerineldo pisando rosas y lirios, estando el rey en altas torres un pensamiento le dijo: -l Adónde vas Gerineldo tan triste y descolorido? -La fragancia de las flores el color me lo ha comido. -Mientes, mientes, Gerineldo que con la infanta has dormido y antes de veinticuatro horas seréis mujer y marido, - Tengo la palabra dada a la Virgen de la Peña, mujer que fuese mi dama de no casarme con ella. Camino de Santiago con grande halago, mi peregrina la encontré yo, al mirar su belleza, con gran destreza mi peregrina se hizo al amor. Fue tanta la alegría que al alma mía la compañía de su amor dio, que en la oscura maraña de una montaña _ mi peregrina se me perdió. En los prados y flores de mis amores a los pastores les pregunté quién -vio una morenita peregrinita, que el alma irrita con su desdén. - Por recibir el celo halla consuelo todas sus señas daré también todas sus señas daré también (se repite). Iba la peregrina con su esclavina con su carrera y su bordón lleva zapato blanco media de seda sombrero fino que es un primor. Lleva rubio el cabello tan largo y bello que el alma en ello seme enredó, en su frente espaciosa larga y hermosa donde Cupido guerra formó. En la tupida ceja de oro madeja su amor y el mío se aprisionó; sus ojos y pestañas son dos montañas donde los negros hacen mansión. Su nariz afilada no fue sonada y aunque al mirarla fama cobró, es un cañón de plata que a todos mata sin que ninguno sienta dolor. Su boca tan pequeña y tan risueña naturaleza pudo formar, al decir punto en boca mas me provoca por no agraviarme, quise callar. De su fina garganta la mejor planta que los jardines sembró la flor, su pecho es de• • . . . . • . . . . • • . . donde yo vivo preso y herido, muerto de amor. Para pintar su talle bueno es que calle pues su cintura será un borrón; al entrar en el templo, la encontré dentro mi peregrina pidió perdón.

