El día que yo entré en quintas
puse un ramo en tu ventana.
Puse un ramo en tu ventana
de rosas y de claveles,
y ahora que ya estoy cumplido
te lo pongo de laureles.
El día que yo entré en quintas
tres arbolitos planté,
con un clavel y una rosa
y un jamás te olvidaré.
A tu puerta llaman puerta
y a tu ventana, ventana,
a tu madre llaman Rosa
y a ti Rosita encarnada.
Asómate, niña, a la ventana,
sale y no te acobardes nada.

