¡Oh! Glorioso San Genadio,
rogad por los pecadores.
Mirad, devotos del Bierzo,
mirad a Genadio Abad,
mirad a Genadio Obispo
colocado en el Altar.
A la poca edad tenida
renunciaste al mundo entero,
retirándote al desierto
iluminado del Cielo.
Dejaste a tu padre y madre
y a toda tu parentela
con todo lo que tenía
por seguir la Virgen Reina.
Por servir a Dios del cielo
tú todo lo abandonaste.
Por servir a Jesucristo
a quien de veras amaste.
Obispo de Astorga fuiste,
pastor de almas te hiciste.
Mirad, oh, Genadio hermoso
qué buen rebaño cogiste.
Sin perder tiempo ni hora,
ni dormir ni descansar
miraba por sus ovejas
aquel Pastor celestial.
Trata de dejarlas luego
por venir a visitar
las ermitas del Silencio
donde él vino a parar.
Al Monasterio de Montes
con tus compañeros fuiste,
confundiéndose el infierno
con las obras que tú hiciste.
Miradle pidiendo a Dios
por nosotros sin cesar
que defienda nuestras almas
del enemigo infernal.
¡Oh! Glorioso San Genadio,
rogad por los pecadores.